Brotes de Crecimiento y Lactancia Mixta: Cómo Afrontar las Crisis de Lactancia

La lactancia materna es muy beneficiosa tanto para la madre como para el bebé, por lo que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como UNICEF, pediatras y matronas recomiendan empezar este tipo de lactancia durante la primera hora siguiente al nacimiento, mantenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y continuarla hasta los dos años o más, con la incorporación de alimentos complementarios a partir de los seis meses.

Sin embargo, muchas madres que en un principio apostaron por la lactancia materna, pasado un tiempo, no amamantan, y las razones son diversas, pero hay momentos clave en los que la mujer decide abandonarla del todo o decantarse por la lactancia mixta (materna y de fórmula).

En este artículo, exploraremos las crisis de lactancia, los brotes de crecimiento y cómo manejarlos, especialmente en el contexto de la lactancia mixta.

Lactancia mixta, ¡cómo seguirla de forma correcta!

¿Por Qué las Madres Abandonan la Lactancia Materna?

Como se recoge en el estudio LAyDI realizado con casi 2.000 bebés en consultas de atención primaria, las variables asociadas a una mayor duración de la lactancia materna exclusiva van desde una relación mayor de cinco años de los padres hasta, de nuevo, no usar chupete o hacer colecho al mes de vida, pasando por decidir este tipo de alimentación antes de la gestación, recibir información sobre lactancia durante el embarazo y participar en un grupo de apoyo a la lactancia.

No obstante, muchas madres que en un principio apostaron por la lactancia materna, pasado un tiempo, no amamantan. Las razones son diversas, pero hay momentos clave en los que la mujer decide abandonarla del todo o decantarse por la lactancia mixta (materna y de fórmula).

Uno de los principales motivos es la vuelta al trabajo ya que las conclusiones del último ‘Barómetro Elvie España’ revelan que una de cada tres madres dejó de amamantar a su hijo tras su reincorporación al trabajo, principalmente por incompatibilidad horaria, y más del 60 % reconoció que les hubiera gustado seguir más tiempo del que lo hicieron.

De ahí que el Área de Lactancia Materna del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) haya propuesto en la Semana Europea de la Lactancia Materna 2023 una serie de recomendaciones para las empresas como proporcionar periodos de descanso para que las madres puedan dar el pecho a sus hijos o extraerse leche o facilitar otras opciones para compatibilizar la lactancia y el trabajo como flexibilidad en los horarios, jornada parcial o el teletrabajo.

Además, otros momentos que tienen mucho peso para que las madres empiecen la suplementación con leche de fórmula o se planteen el inicio del destete son cuando sienten que tienen menos leche, presentan problemas con el pecho o creen que sus hijos lo rechazan, como se apunta en la Encuesta Nacional sobre Hábitos de Lactancia (2013). Sufren lo que se entiende como crisis de lactancia.

¿Qué son las Crisis de Lactancia?

Las crisis de lactancia son momentos específicos en los que el bebé muestra cambios en su comportamiento al mamar, lo que puede llevar a la madre a pensar que no tiene suficiente leche o que el bebé la rechaza.

La más conocida es la crisis de los tres meses, que coincide con la primera de las distintas regresiones del sueño de los bebés, pero hay dos antes que conviene tener en cuenta. En todas ellas, para saber que es una crisis de lactancia y no una complicación mayor, debes fijarte en lo siguiente:

  • El bebé no pierde peso y crece.
  • Las heces y micciones son como siempre.
  • El pecho está congestionado y no mejora tras las tomas.

Crisis de los 15 Días

El primer bache de la lactancia sucede en torno a los 12-21 días. A las dos semanas de su nacimiento, el bebé tiene unos “días raros”.

¿Qué le pasa? Está más inquieto, mama con mucha frecuencia, llora si no está lactando, las tomas parecen no acabar nunca, regurgita, pero vuelve a pedir que su madre lo amamante…

¿Qué se piensa? Tanto quiere estar en el pecho de su madre (da la sensación que lo tiene al pecho cada cinco minutos), que la mujer (o su entorno) puede llegar a pensar que no tiene leche, que no es de calidad y que su hijo siempre se queda con hambre. Incluso por la cabeza pasa la idea de darle una “ayudita”, es decir, suplementarle con leche de fórmula en un biberón, o de abandonar la lactancia materna.

En realidad, ¿qué ocurre? Lo único que está sucediendo es que el bebé está creciendo y necesita más leche, por lo que mama más para producir más. Es un brote de crecimiento.

¿Cuánto dura esta crisis? Tan solo unos tres o cuatro días, hasta que el bebé aumenta de forma óptima la producción de leche de su madre. A partir de ese momento, se espaciarán las tomas.

¿Cómo superarla? Con calma, tranquilidad y paciencia, siempre que el peque siga ganando peso. Continúa dando el pecho a demanda y tranquilízale con tus abrazos (o ponle música para calmar al bebé, por ejemplo). Ten en cuenta que en muchos casos esta crisis de lactancia también coincide en el tiempo con el inicio de los temidos cólicos del lactante por la tarde-noche.

Crisis de las 6-7 Semanas o del Mes y Medio

Cuando parece que la lactancia materna ya está instaurada y se tiene cierto control de las tomas, sobre el mes y medio, de nuevo, el comportamiento del bebé es “extraño”.

¿Qué le pasa? El peque se muestra nervioso, incómodo cuando su madre le amamanta: quiere el pecho, demanda ponerse continuamente, pero parece que se pelea con él, pues se agarra, pero enseguida se arquea, se estira y lo suelta, llora mientras mama…

¿Qué se piensa? El cambio en la conducta del bebé frente al pecho hace que la madre crea que su hijo rechaza lactar o se pone tan alterado porque no tiene leche. De nuevo surge la tentación de dejar la lactancia materna.

En realidad, ¿qué ocurre? Por un lado, el peque necesita más leche, está en una nueva crisis de crecimiento, por lo que quiere producir más. Pero también a estas alturas, la composición de la leche cambia: ya no es tan dulce como antes. Está algo más salada, como también ocurre cuando hay mastitis, un nuevo embarazo o durante la regla. De ahí que a algunos bebés les cueste adaptarse al nuevo sabor que le está preparando para la alimentación complementaria y que, por lo tanto, se muestren más intranquilos.

¿Cuánto dura esta crisis de lactancia? En una semana, todo vuelve a la normalidad.

¿Cómo superarla? De nuevo, con paciencia y calma, y continuando con la lactancia materna. Busca un ambiente tranquilo y relajado para darle de mamar. Es algo transitorio. En unos días, los momentos de alimentarle al pecho serán como antes.

Crisis de los 3 Meses

En torno a las 3 semanas, al mes y medio y a los 3 meses, muchos bebés tienen unos días "raros" en que están algo más inquietos, lloran más, duermen peor, maman más a menudo, se agarran al pecho y de repente se estiran, lo sueltan, lloran... Posiblemente esto tenga relación con la aceleración normal en su velocidad de crecimiento que condiciona una mayor demanda de leche.

La crisis de lactancia de los tres meses se conoce como la más destacada y pocas se libran de vivir unas semanas agotadoras. ¡Requiere un plus de paciencia y positividad!

Durante este período es crucial asegurarse que los bebés reciban una alimentación adecuada y equilibrada para promover un crecimiento y desarrollo saludables.

¿Por qué le llama crisis de los tres meses? Sí, es posible que semanas antes de los tres meses tu bebé ya esté experimentando la crisis. De la misma manera que los bebés andan o hablan en una franja de edad y no esperamos que en un día exacto empiecen a hablar o andar, las crisis tienen una amplia franja de experimentación.

¿Qué ocurre?

  • Con frecuencia el bebé empieza a llorar al poco tiempo de empezar a mamar, dando la sensación de que ya no le gusta o rechaza el pecho. Esto se debe a que a partir de los tres meses cambia el sistema de producción de la leche para hacerlo más eficiente.
  • El bebé también recorta la duración de las tomas (muchas veces no duran ni 5 minutos). A esta edad el bebé ha aprendido a mamar y ha crecido, por lo que tiene fuerza y capacidad para mamar de forma muy eficiente: en poco tiempo es capaces de extraer toda la leche que necesitan.
  • Se distrae mamando: le interesa más lo que ocurre a su alrededor que la comida. A esta edad los bebés han desarrollado un poco el sentido de la vista y del oído.
  • El bebé ya no gana peso al mismo ritmo que antes.
  • A menudo se produce una disminución en las deposiciones del bebé.

Durante la crisis de los tres meses en la lactancia, se regula la producción de la leche y el cuerpo de la madre se ajusta para producir leche de una manera distinta. Hasta entonces la glándula mamaria actuaba como almacén y la leche estaba disponible para salir de manera inmediata cuando el bebé empezaba a succionar. A partir de este momento, el pecho empieza a actuar como fábrica, produciendo la leche cuando el bebé empieza a succionar.

A partir de los tres meses suele ocurrir que los bebés se distraen por cualquier cosa a la hora de mamar.

Lactancia Mixta y Crisis de Lactancia

La lactancia mixta se da cuando el bebé se alimenta a la vez del pecho materno y del biberón con leche artificial. La lactancia mixta no suele ser la opción inicial elegida por la madre.

Aunque la lactancia mixta puede ser una opción válida y adecuada para algunas familias, es importante tener en cuenta cómo la crisis de lactancia puede influir en este tipo de alimentación.

¿Cuándo se Considera la Lactancia Mixta?

Como hemos comentado, cuando nace un bebé los padres suelen elegir la lactancia materna en exclusiva para alimentarle. En el primer caso, nos encontramos con bebés que necesitan algo más alimento que el producido por su madre. Aunque existe la posibilidad de conseguir que la madre genere mayor cantidad de leche materna, hasta que esta producción se adapta a las necesidades del niño, las familias pueden recurrir a la alimentación complementaria con biberón.

En el segundo caso, incluimos todas las circunstancias de la familia que les conducen a una alimentación mixta: problemas laborales, cansancio de la madre, responsabilidades familiares, sociales, etc., bien porque la lactancia materna exclusiva no va a poder realizarse o porque los padres no desean llevarla a cabo. Lo más frecuente es que se inicie cuando la madre comienza a trabajar, tras la baja maternal.

Por último, existen parejas que optan por la lactancia mixta desde un inicio, porque los dos quieren implicarse en la alimentación del bebé, aunque no es lo más frecuente.

Consideraciones Importantes

  • Cambios en la Demanda de Leche: Durante la crisis de lactancia a los 3 meses, es posible que el bebé demande más leche de la que solía hacerlo. Esto puede afectar tanto a la producción de leche materna como a la cantidad de fórmula que necesita el bebé.
  • Consistencia en la Alimentación: Para algunos bebés, la lactancia mixta puede generar confusión en la forma de alimentarse. Al alternar entre el pecho y el biberón, algunos bebés pueden mostrar preferencia por uno u otro método, lo que puede afectar la lactancia materna. Con lactancia mixta, la crisis de lactancia de los 3 meses también le puede afectar.
  • Respuesta Emocional: La crisis de lactancia a los 3 meses también puede afectar emocionalmente a los padres. Si el bebé muestra inquietud durante las tomas o parece querer más leche, los padres pueden sentirse preocupados o frustrados.
  • Comunicación con el Pediatra: Si estás realizando una lactancia mixta, es importante comunicar estos cambios y preocupaciones con el pediatra del bebé.
  • Mantener el Vínculo: Independientemente de si el bebé está siendo alimentado con leche materna, fórmula o una combinación de ambos, es fundamental mantener el vínculo afectivo durante la alimentación.

Consejos Adicionales

  • Amamantar a demanda (sin limitación en cuanto a frecuencia y duración de las tomas) permite al pecho producir más leche cuando el bebé la necesita. Recordemos que el pecho es una fábrica, no un almacén, y a mayor estímulo (succión del bebé) mayor producción.
  • No esperar a que el niño llore para ponérselo el pecho, pues cuando un bebé llora ya está nervioso y mamará peor. Además, es posible que lleve rato pasando hambre. Estar atentos a los signos precoces de hambre: movimientos de cabeza, bostezos, llevarse la mano a la boca o hacer sonidos de llamada.

La Importancia del Apoyo Profesional

Una asesora de lactancia es una profesional especializada en el tema de la lactancia materna y está capacitada para brindar apoyo, orientación y asesoramiento a las madres y a las familias que deseen amamantar a sus bebés. Pueden ser una fuente inestimable de ayuda y conocimientos durante toda la etapa de la lactancia.

¿Qué puede hacer una asesora de lactancia?

  • Evaluación y Solución de Problemas: Una asesora de lactancia puede evaluar tu técnica de lactancia y la posición del bebé para asegurarse de que estén amamantando de manera eficiente y efectiva.
  • Asesoramiento Personalizado: Cada madre y bebé son únicos, y lo que funciona para una pareja puede no funcionar para otra.
  • Apoyo Emocional: La lactancia materna puede ser una experiencia emocionalmente desafiante para algunas madres.
  • Seguimiento y Apoyo Continuo: La lactancia materna puede cambiar y evolucionar con el tiempo.

Si tienes dudas sobre la lactancia materna/lactancia con biberón y su relación con el sueño y te gustaría recibir una valoración sobre tu caso, en nuestro equipo contamos con asesoras de lactancia certificadas y especializadas en sueño infantil.

Conclusión

La crisis de lactancia de los 3 meses es una etapa normal en el desarrollo de tu bebé y, aunque puede ser desafiante, es temporal. Recuerda que cada bebé es único, y esta etapa puede variar en intensidad y duración. ¡Ánimo, mamá! Estás haciendo un trabajo increíble cuidando de tu bebé y brindándole el mejor alimento posible. Aprovecha este tiempo para fortalecer vuestro vínculo y disfrutar de estos momentos especiales juntos. Recuerda que cada etapa del crecimiento de tu bebé trae consigo desafíos y recompensas.

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