Una vez el niño ha recuperado el peso del nacimiento (en circunstancias normales ocurre antes de cumplir los 15 días de vida) y la lactancia materna está bien establecida, pueden darse cambios que, en ocasiones, son motivo de preocupación. En estos momentos es cuando las dudas aparecen: ¿Tengo leche suficiente? ¿Se me habrá retirado la leche? ¿Tendrá mi bebé algún problema? Es normal tener todas estas dudas ya que el pecho, al no ser transparente, no nos permite ver qué cantidad está ingiriendo nuestro bebé exactamente. Es algo positivo ya que es una señal de que el peque está creciendo y necesita más alimento.
Si has llegado hasta aquí, es porque probablemente te estás preguntando qué está pasando con tu bebé. El brote de crecimiento de los tres meses es un fenómeno natural en el desarrollo de tu bebé. Durante los primeros meses de vida, los bebés pasan por varios brotes de crecimiento, y el de los tres meses suele ser uno de los más notables. Es posible que notes que tu pequeño, que hasta ahora tenía una rutina más o menos estable, de repente empieza a comportarse de manera diferente.
Generalmente, podemos observar que los peques quieren estar más tiempo al pecho, demandan pecho con mayor frecuencia o que con la cantidad que antes dábamos de biberón no se quedan satisfechos. También podemos observar más irritabilidad del peque cuando está alimentándose.
Los brotes de crecimiento son una de las dudas más frecuentes de las madres, además de una de las causas principales de destete precoz. Una crisis de crecimiento es lo que llamamos a una serie de mecanismos por parte del bebé para regular la producción de leche a sus necesidades. A medida que el bebé va creciendo sus requerimientos calóricos y su forma de mamar van cambiando, por esto la cantidad y composición de la leche que produce su madre también tiene que cambiar. Nuestro cuerpo reproduce estos cambios basándose en los mensajes que manda el bebé mediante su forma de mamar.
Brotes de Crecimiento | Dra Natalia
¿Qué son las crisis de lactancia o brotes de crecimiento?
Utilizamos la palabra crisis, que tiene una connotación negativa, porque la madre quizá viva estas fases del crecimiento del bebé como un problema, pero este se encuentra perfectamente y no le pasa nada. Las crisis de lactancia o brotes de crecimiento suelen aparecer a lo largo de la lactancia. El hecho de que la mayoría de bebés las tengan a la misma edad nos permite anticipar cuándo van a pasar.
Los bebés suelen pasar por varias crisis de lactancia o brotes de crecimiento durante los primeros 12 meses de vida, en los que normalmente aumenta su demanda de leche, puede hacerles despertarse más a menudo y querer estar mamando todo el tiempo durante varios días. Crecer no es la única razón por la que un bebé puede necesitar mamar más durante un tiempo o estar más inquieto.
Es importante que sepas cómo identificar las señales de este brote para que puedas estar preparada:
- Aumento en la frecuencia de las tomas: De repente, parece que tu bebé quiere comer todo el tiempo.
- Mayor irritabilidad: Tu bebé puede estar más inquieto, llorar con más frecuencia o tener dificultades para dormir.
Algunos bebés, en estos días, no quieren dormir si no es en el pecho de mamá, y lo más fácil es ceder ante esta demanda y hacer colecho hasta que la crisis pase.Muchas madres se desesperan porque creen que ya no producen suficiente alimento para el niño, pero si se estimula más el pecho la producción aumentará naturalmente.
La principal diferencia recae en que cuando un peque que se alimenta con biberón, demanda más, podemos ofrecerle otro y aumentar las cantidades. Los bebés alimentados con leche de fórmula también pueden experimentar ciertas crisis de crecimiento, debido a que su cuerpo les demanda más alimento. La clave, nuevamente, es la flexibilidad: ofrecer más leche, o dar el biberón con mayor frecuencia, para que el bebé se sienta satisfecho.
¿Cuándo ocurren estos brotes?
Los bebés de vez en cuando, a intervalos más o menos aproximados, a las 3 semanas, al mes y medio, a los 3 meses, tienen unos días "raros" en que están algo más inquietos, lloran más, duermen peor, se agarran al pecho y de repente estiran, lo sueltan, lloran, no duermen,... En torno a las 3 semanas, al mes y medio y a los 3 meses, muchos bebés tienen unos días "raros" en que están algo más inquietos, lloran más, duermen peor, maman más a menudo, se agarran al pecho y de repente se estiran, lo sueltan, lloran... Posiblemente esto tenga relación con la aceleración normal en su velocidad de crecimiento que condiciona una mayor demanda de leche.
¡Vamos a verlos por etapas en la siguiente tabla y así sabrás qué se acerca!
| Nombre Crisis | Señales del Bebé | Duración | ¿Cómo Actuar? |
|---|---|---|---|
| Segunda Noche | El bebé está muy inquieto, querrá mamar toda la noche parecerá incluso que se pela con el pecho y que estás pasando hambre. | 1 noche | No pensar que el bebé pasa hambre. El bebé simplemente estimula el pecho para conseguir que se produzca lo antes posible la subida de leche. |
| 10-15 Días | El bebé está más inquieto y demandante. Es probable que mame de manera muy frecuente, que no mantenga el ritmo anterior de tomas que tenía, que no se saque de las manos y parezca muerto de hambre. Puede llegar a comer tanto que es probable que vomite o regurgite leche. | 3 o 4 días | Este aumento de demanda suele desconcertar mucho y hace pensar que el lactante pasa hambre o necesita más leche. Si ya ha recuperado el peso del nacimiento, nada más lejos de la realidad. Solo quiere aumentar la producción de leche y esto lo consigue mamando mucho. |
| 6 Semanas | El bebé parece enfadado cuando mama. Tironea del pezón, estira la espalda y las piernas y hace ruidos mientras mama. | 1 semana | Se cree que lo que molesta al bebé es el sabor de la leche que está más salada de manera temporal. Ese cambio de sabor les inquieta y protestan cuando están en el pecho. |
| 3 Meses | Se produce un cambio en la manera en que el bebé mama y se comporta en el pecho. Llora, protesta, se distrae y cuando finalmente acepta mamar lo hace en minutos | 1 mes | Es la crisis más conocida. Se debe a cambios tanto en la producción de leche como cambios cognitivos en el bebé ¡Requiere un plus de paciencia y positividad! Ayuda mucho conocer de antemano lo que puede suceder y vivirlo como un cambio positivo y que indica que el bebé está creciendo. |
| 4 Meses | El bebé empieza a dormir “peor” y despertarse con mucha frecuencia. Los bebés aprenden las 2 fases de sueño que tenemos los adultos y esto hace que el sueño sea más superficial y más agitado, demandando el pecho con frecuencia para poder volver a conciliar el sueño. | Varia | No pensar que hemos acostumbrado al bebé a dormir mal o que tiene hambre y por eso se despierta. No hay una duración concreta puedes depender del desarrollo de cada bebé. |
| 8 Meses | Los lactantes comienzan a darse cuenta de cómo sus acciones pueden afectar a los objetos y personas en su entorno. Aparece la llamada “angustia por separación” mal llamada a nivel popular “mamitis”. Por la noche, además, suelen despertarse de manera más frecuente, nerviosos sin saber dónde están. | 1 o 2 meses | Mucha paciencia porque es una etapa madurativa, no está relacionada con el tipo de alimentación que el bebé recibe. Y es necesario que una etapa agotadora y en que muchas madres madres se plantean destetar. |
| 1 Año | La velocidad de crecimiento de los niños se ralentiza al año. Dejan de comer porque dejan temporalmente de crecer y saben que no necesitan una gran cantidad de alimentos. Si el bebé ya comía sólidos con cierta facilidad es posible que se niegue ahora a comer o que coma cantidades muy pequeñas | 3 y 6 meses | Seguir con la lactancia o destetar es una decisión que solo atañe a cada madre y a su bebé. Destetar va a hacer que coma un poco más pero no va a producir un cambio radical en el comportamiento de tu bebé respecto a la comida. Y, de la misma manera, tampoco va a dormir más. |
| 2 Años | Los niños empiezan a demandar el pecho de manera continua, con unos requerimientos e intensidad similares a los de un recién nacido pero con las capacidades cognitivas y manipulativas de un niño de 2 años. Piden el pecho de manera nerviosa y a veces hasta inquisitiva. Llegan a gritar e intentar desnudar a su madre cuando ésta se niega o intenta aplazar la toma. | 2 y 4 meses | Hay que ir mostrándoles cómo queremos que pidan el pecho o negociando en qué momento pueden o no pedir. Si no has ido nunca, y aunque te parezca que es solo para el inicio de la lactancia no dudes en acudir a un grupo de apoyo, o explorar opciones con una experta en lactancia para compartir con más madres lo qué estás viviendo. |
También puede ser la tercera noche, La crisis de la segunda noche del lactante es conocida también como “la noche de las vacas locas”. Los bebés suelen estar muy activos y demandantes. Y es fácil que la demanda sea confundida con que el bebé pasa hambre. Suele ser habitual pensar que el calostro no es suficiente y que el bebé pasa hambre, pero nada más lejos de la realidad. Hasta esa edad, los bebés suelen mamar de manera bastante tranquila y regular. Pueden llegar a dormir tres horas seguidas y seguir unas rutinas predecibles: mamar, hacer caca, dormir… y vuelta a empezar. A los 15 días, cuando ya tiene el peso del nacimiento recuperado o casi recuperado, empiezan a demandar el pecho con una intensidad inaudita, ¡y empieza la crisis de los 15 días! También aparece una crisis aproximadamente al mes y medio de vida. En esta crisis el bebé empieza a pelarse con el pecho, parecen tensos y enfadados. Con este comportamiento es fácil que te asalten todos los miedos acerca de la producción de leche y la comodidad del bebé cuando mama.
La crisis de los tres meses es una de las que más asusta pero en realidad es la más maravillosa, ¡el bebé crece, la lactancia progresa! Es cierto que es una etapa de muchos cambios tanto por el desarrollo del bebé como por el cambio en la glándula mamaria. Después de 3 meses, aproximadamente, la glándula empieza a entender la oferta y demanda del bebé. Las crisis de los 4 meses tiene que ver con el crecimiento del bebé y el desarrollo del sueño. Es una etapa duras para las madres, pues cuando nos “tocan” el sueño… dudamos de todo: se queda con hambre, mi leche no le sacia, necesita cereales para dormir más, necesitamos empezar con leche artificial, etc. No es una etapa nada fácil y muchas veces corresponden con la reincorporación al trabajo remunerado. La crisis de los 8 meses, está muy relacionadas con la de los 4 meses. Al establecer sus límites corporales aprenden en paralelo que son un elemento diferente del cuerpo materno. Llegamos al año, el bebé debería hablar triplicado o estar a punto de triplicar el peso del nacimiento. En esta etapa su crecimiento se detiene, pierden el interés por la comida sólida y prefieren mamar, ¡y vaya si lo hacen! Maman mucho, de manera constante y si no tienen la teta en la boca están pidiendo: tetaaaaa a todo volumen. Y, finalmente llegamos a la última crisis. La crisis de los dos años suele llegar de manera inesperada. ¿Quién se imagina que una criatura de dos años va a querer mamar como si hubiera un mañana? ¡Maman más que un recién nacido!
Consejos para afrontar los brotes de crecimiento
Amamantar a demanda (sin limitación en cuanto a frecuencia y duración de las tomas) permite al pecho producir más leche cuando el bebé la necesita. Recordemos que el pecho es una fábrica, no un almacén, y a mayor estímulo (succión del bebé) mayor producción. La producción de leche se regula (entre otras cosas) por la succión del bebé: a más succión, más producción. Por eso notamos que están más demandantes que antes por lo que es importante que la lactancia sea a demanda. Al contrario de lo que podemos pensar, dar una ayuda de biberón es contraproducente en estos momentos, ya que el peque va a saciarse con el biberón y va a succionar menos al pecho.
Y lo que hay que saber es que no hay atajos, las crisis son para vivirlas y sí, les llamamos crisis porque suponen para muchas mujeres suponen aparición de muchos miedos, pero debemos recordar que para los bebés todas ellas son condiciones fisiológicas y que implican algo maravilloso: ¡que crecen! Debido a que el pecho materno produce la leche para responder a las necesidades del niño, la respuesta a los brotes de crecimiento está clara: amamantar al bebé con más frecuencia. Incluso si tu bebé hacía tomas espaciadas y más o menos en los mismos horarios, durante un brote de crecimiento hay que ofrecerle el pecho más seguido (idealmente, cada vez que el bebé lo pida).
1. Durante este brote, es probable que tu bebé tenga más hambre de lo habitual. Es fundamental que respondas a sus señales y le ofrezcas el pecho o el biberón cuando lo pida. Este aumento en las tomas ayudará a satisfacer sus necesidades nutricionales y, a su vez, estimulará tu producción de leche si estás amamantando.
2. La paciencia es clave durante el brote de los tres meses. Puede ser agotador lidiar con un bebé más demandante, pero es importante recordar que este es un proceso natural y que pasará.
3. El sueño de tu bebé puede volverse más irregular durante este brote. Aprovecha cualquier oportunidad para descansar mientras tu bebé duerme, incluso si son siestas cortas.
4. Nadie conoce a tu bebé mejor que tú.
Acompaña a tu bebé y ofrécele pecho las veces que necesite: al mamar con más frecuencia el bebé automáticamente obtendrá más leche, y hará que tu producción aumente en poco tiempo.
El brote de los tres meses
En general, se habla de la crisis de los 3 meses describiéndola como un momento en el que ell bebé reclama mamar más a menudo (lo que la madre interpreta como que tiene hambre). La madre no nota el pecho tan lleno (lo que interpreta como que ella no tiene leche suficiente).- La madre no tiene los pechos tan llenos porque a esa edad la producción de leche de la madre se ha adaptado ya a las necesidades del bebé, ya no gotea, ni se tienen los pechos tan llenos, ni se nota tanto la subida de leche.- De modo que lo adecuado es intentar adaptarse al bebé. A lo mejor sólo necesita que lo tomen más tiempo en brazos, pero si pide más pecho porque necesita comer más, la solución es ponerlo más al pecho para que aumente la producción.
El brote de los tres meses es una etapa que muchos padres no ven venir, pero que es totalmente normal. Es la más famosa de las crisis, en la que más cantidad de destetes se producen.
En este momento el bebé, que antes era tranquilo y dormía, pasa cada vez más rato al pecho. Las tomas son muy frecuentes y no permiten a la madre alejarse del bebé ni un momento. Esta vez la leche cambia su composición, se vuelve más salada.
- La producción de leche en la madre se regula, entonces la leche pasa a formarse únicamente cuando el bebé mama. En este momento deja de producirse leche a todas horas para hacerlo sólo cuando lo demanda el recién nacido. - Puede unirse un cambio en las deposiciones del bebé: se pierde el reflejo gastrocólico, que les hace tener necesidad de defecar cada vez que comen, y pasan a hacer menos deposiciones. - El bebé cada vez va teniendo más respuesta a estímulos, está más despistado y es más difícil que se mantenga relajado mientras mama.
En este momento, algunos bebés pueden tener más interés en descubrir la alimentación complementaria, y esto puede ser un problema si la madre lo interpreta como un rechazo hacia el pecho. No está demostrado que agregar cereales al biberón los ayude a dormir mejor. Es cierto que un alimento más pesado hace que la digestión sea más lenta, pero recuerda que la alimentación complementaria está recomendada a partir de los seis meses.
Después del brote
Una vez que hayas superado el brote de los tres meses, notarás que tu bebé ha dado un gran salto en su desarrollo. Muchos padres informan que sus bebés empiezan a estar más alerta, interactuar más y desarrollar nuevas habilidades. Después de este brote, es probable que veas cambios en la rutina diaria de tu bebé. Puede que sus tomas se regulen y que sus patrones de sueño se estabilicen nuevamente.
Aunque el brote de los tres meses es una fase normal del desarrollo, si en algún momento sientes que las cosas no están bien o que el comportamiento de tu bebé es muy diferente a lo habitual, no dudes en buscar ayuda profesional.
Ya sea a las tres semanas, a las seis semanas, a los tres meses o más tarde, lo primero que has de saber es que los brotes de crecimiento son perfectamente normales, y no debes alarmarte pensando que no produces suficiente leche para tu bebé o que está sufriendo porque se queda con hambre.
No esperar a que el niño llore para ponérselo el pecho, pues cuando un bebé llora ya está nervioso y mamará peor. Además, es posible que lleve rato pasando hambre. Estar atentos a los signos precoces de hambre: movimientos de cabeza, bostezos, llevarse la mano a la boca o hacer sonidos de llamada. "Como es la madre la que está en crisis, en sus manos está la solución: deje de preocuparse, y ya no hay crisis.
Aunque suele haber un patrón similar en la mayoría de peques, debemos tener en cuenta que no todos pasan por estos brotes de crecimiento en el mismo día. Además hay bebés en los que lo notamos más que en otros, al igual que hay brotes de crecimiento que duran más que otros.
Si tienes dudas sobre la lactancia materna/lactancia con biberón y su relación con el sueño y te gustaría recibir una valoración sobre tu caso, en nuestro equipo contamos con asesoras de lactancia certificadas y especializadas en sueño infantil. Escríbenos.
