Brenda Blethyn: Biografía y Trayectoria de una Actriz Consagrada

Brenda Anne Bottle, conocida artísticamente como Brenda Blethyn, nació el 20 de febrero de 1946 en Ramsgate, en el condado de Kent, en Inglaterra. Ella era la hija más pequeña de un hogar con nueve hermanos, una familia católica de clase trabajadora. La afición al cine la tomaría pronto, pues la diversión que solían organizarle sus padres era acudir semanalmente a ver películas.

Pero en realidad nada hacía pensar que la actuación fuera a ser su dedicación profesional, y eso que hacer obras teatrales se convirtió pronto en un hobby. Brenda estudió formación profesional, y sus conocimientos de taquigrafía y contabilidad la llevaron a trabajar en un banco.

Pero el gusanillo de actuar se había apoderado de ella, y finalmente decidió estudiar en la Escuela de Actuación Guildford, lo que le permitiría debutar en la escena londinense en 1976, y ligarse durante tres años al Royal National Theatre. Se la vio por primera vez en una pantalla, la pequeña, en 1980, en Grown-Ups, dentro del programa BBC2 Playhouse; le dirigió un tal Mike Leigh, cineasta decisivo en su carrera.

Y siguieron papeles televisivos, alternados con sus interpretaciones teatrales, durante una década, aunque claro, pasando de 34 a 44 años, no parecía Brenda destinada a descollar. Pero su caso es completamente atípico: para ella la madurez sería el momento decisivo para llamar la atención y ser vista como la actriz idónea para papeles de mujeres de edad mediana.

1990 supuso el debut en el cine de la Blethyn. La maldición de las brujas adaptaba una obra de Roald Dahl, pero no tenía la fuerza de Cristal oscuro y Dentro del laberinto, producciones también de Jim Henson. Pero en fin, algo debía tener la actriz que llamó la atención de Robert Redford, que la llamó para un pequeño papel en El río de la vida (1992), en lo que suponía su primera experiencia hollywoodiense, por así decir, allí andaba un Brad Pitt entonces no tan popular, que parecía la versión en joven de Redford.

Luego volvió a lo que solía, pequeños papeles en tele y teatro. Y de pronto, ¡el milagro! En 1996 una película de Mike Leigh se convierte en la sensación del cine social inglés, por su dibujo de los personajes cotidianos de una familia, que se enfrenta a sus pequeños grandes problemas y al descubrimiento de un inesperado pariente. Secretos y mentiras puso a Brenda en el mapa cuando tenía... ¡50 años!

Brenda Blethyn en "Secretos y mentiras". Fuente: Euronews.

Nunca es tarde para triunfar, debió pensar la trabajadora actriz, que gracias a ese film fue la mejor actriz en Cannes, y ganó un premio Bafta y un Globo de Oro, además de ser nominada al Oscar.

A partir de ese momento aumentan las oportunidades, aunque por su edad y físico se imponen los personajes secundarios. Bastante principal es sin embargo en La noche de las chicas (1998), aunque el film tiene menos repercusión que Secretos; no es el caso de la nostálgica Little Voice (1998), donde su composición de madre ‘maruja’ que vive en ‘las nubes’, cuya hija tiene un gran talento para cantar, le lleva a ser nominada al Oscar por segunda vez, como actriz de reparto.

Compone a la experta en cotilleos de Hollywood Louella Parsons en RKO 281 (1999), o se apunta a La historia de Ana Frank (2001), sobre la célebre adolescente del diario asesinada por los nazis. Entre medias, un papel protagonista en la comedia El jardín de la alegría (2000), donde es una viuda que para subsistir planta marihuana en su jardín.

La actriz va escogiendo lo que cae, no siempre muy estimulante, casi siempre en pequeñas películas independientes como Lovely & Amazing (2001) y Funerarias S.A. (2002). Nicolas Cage la dirigirá en su debut tras la cámara en la bastante olvidable Sonny (2002). Su carrera cinematográfica fue languideciendo un poco, aunque otro actor-director, Kevin Spacey, la fichó para el biopic Beyond the Sea (2004).

Joe Wright se ve que apreciaba su buen hacer, pues tras llamarla para Orgullo y prejuicio (2005) -adaptación de la obra de Jane Austen, donde era la frívola señora Bennett, que busca casar a sus hijas a toda costa con buenos partidos-, volvió a contar con ella dos años después en la estupenda Expiación, que llevaba al cine la obra Ian McEwan.

En London River (2009), la actriz ha compuesto un papel protagonista que le viene como anillo al dedo, y que verdaderamente borda: el de madre angustiada por la desaparición de su hija, en el contexto de los atentados de Londres del 7 de julio de 2005. El film supuso para su compañero de reparto, Sotigui Kouyaté, un premio en Berlín, pero es verdad que ella bien podía haberle acompañado en los honores.

El Festival de Berlín no fue justo con Brenda Blethyn que se quedó un premio por el papel protagonista de «London river», película que se presentó ayer en la sección Zabaltegi Perlas. Ella sola compareció ante los medios para hablar de la película de Sotigui Kouyaté, que obtuvo el Oso de Plata al Mejor Actor en el certamen alemán.

La actriz dijo que no es una historia sobre la búsqueda, sino sobre el encuentro de dos culturas diferentes, la de la mujer inglesa de recta educación cristiana y la de un africano musulmán, un buen hombre que llega de París para encontrar a su hijo y que sólo puede comunicarse con ella en francés. No cree que los recelos iniciales de su personaje, Elizabeth, hacia ese hombre «extraño», Ousmane, provengan de los prejuicios, sino de la «ignorancia» de la mujer hacia lo que desconoce y le asusta. Precisamente, en esa misma ignorancia hacia la cultura musulmana prefirió mantenerse la actriz para preparar mejor su papel, para sentirse más próxima al personaje.

Blethyn reconoció que ha habido un antes y un después de «Secretos y mentiras», la cinta con la que consiguió uno de los grandes personajes de su carrera. Explicó que antes de dedicarse a la interpretación, tuvo otro empleo durante diez años, lo que sin duda piensa que le ha ayudado para construir esos papeles de «persona normal». «Me fascina observar a la gente. La escuela de la vida es importante. Además todo el mundo tiene que ser interpretado, tiene que tener una voz», añadió.

Es bajita, y la caracteriza una voz ligeramente chillona. Pero caramba, qué gran actriz es, y con que facilidad encarna personajes corrientes y molientes de mediana edad. Ella es la mujer de la calle, la típica madre, vecina, ama de casa...

Dentro del cine social británico hay un filón que no se limita a la escuela de Ken Loach, del que la película de Nick Hurran es una prueba más. La película, magníficamente llevada por Brenda Blethyn (Secretos y mentiras) y Julie Walters (Titanic Town), presenta dos diferentes actitudes vitales: Dawn ha llevado una vida sencilla, trabajadora, al lado de su marido y sus hijos, ayudando a sus amigos; Jackie ha sido un desastre.

Jackie descubrirá que la clave de la felicidad es, como ha hecho su amiga toda la vida, darse a los demás y amar. “Debe ser magnífico que te quieran tanto”, y ella responderá “es magnífico tener a tanta gente a la que querer”. Si en algo falla la historia es en el acaramelado toque americano final.

En 'London River', el contraste físico entre la señora Sommers, interpretada por la actriz británica Brenda Blethyn, y Ousmane, encarnado por el actor maliense Sotigui Kouyate, es sorprendente. Hablan lenguas diferentes; ella es cristiana, y él es musulmán.

En una conmovedora película basada en los atentados suicidas de 2005 en Londres, se desarrolla una improbable amistad entre una solitaria mujer blanca con prejuicios de Guernsey (una isla en el Canal de la Mancha) y un hombre africano de gran estatura que llega a la ciudad procedente de Francia.

Sin embargo, a través de una búsqueda común para encontrar a sus hijos, desaparecidos tras los atentados del 7 de julio de 2005, los extraños se van dando cuenta de que tienen más en común de lo que nunca habrían imaginado. Al mismo tiempo buscan desesperadamente noticias de sus seres queridos, ninguno de los niños desaparecidos conocía sus padres - Ousmane abandonó a su familia cuando su hijo tenía seis años, y el señor Sommers era un oficial de la marina que murió en la Guerra de las Malvinas en 1982.

'London River', dirigido por el franco-argelino Rachid Bouchareb, es un retrato del sufrimiento humano causado por la violencia, y cómo esto es algo común para las personas de cualquier parte del mundo.

La señora Sommers llega a las concurridas calles de Londres desde la soledad de su aislada granja, y se ve sorprendida por la diversidad étnica que hay en la zona donde vivía su hija Jane.

Mucho en Común

Cuando conoce a Ousmane, con quien conversa en francés durante toda la historia, se muestra cautelosa, pero cuando descubre el vínculo que hay entre ellos sus prejuicios se caen. 'Ella es paranoica y desconfiada y quiere saber la verdad, y es algo incómodo para ella', dijo Blethyn en rueda de prensa. 'Creo que la película es audaz, creo que es buena por eso. Se toca el tema de los prejuicios'.

Bouchareb dijo que siempre había tenido a Kouyate en mente para interpretar al silencioso pero fuerte Ousmane. Cuando vio a Blethyn en la película de Mike Leigh 'Secretos y mentiras' supo que ella tenía que encarnar a la señora Sommers, y la esperó un año hasta que estuvo disponible para rodar.

Con la colaboración del BCN FILM FEST (cuya tercera edición tendrá lugar en Cines Verdi Barcelona del 22 al 30 de abril de 2019), continúan durante todo el año tanto en Verdi Madrid como Verdi Barcelona, los JUEVES DE IMPRESCINDIBLES. La película más exitosa y galardonada del siete veces nominado al Oscar Mike Leigh ("El secreto de Vera Drake”). Palma de Oro, Mejor Actriz (Brenda Blethyn) y Premio de la Crítica en el Festival de Cannes.

Nominada a 5 Oscar (Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guion Original, Mejor Actriz y Mejor Actriz Secundaria). Globo de Oro a la Mejor Actriz en Drama. Hortense es una optometrista de color que a la muerte de sus padres adoptivos descubre con sorpresa que su madre adoptiva es Cynthia, una mujer blanca de mediana edad. Cynthia es una madre soltera de vida triste que trabaja en una fábrica y convive con su problemática hija.

Este largometraje independiente, escrito y dirigido por Mike Leigh afronta el tema de las mujeres que siendo madres solteras deciden llevar hasta el final su embarazo para criar a sus hijos o bien darlos en adopción. En este caso la estupenda actriz Brenda Blethyn da vida a Cyntia Purley, una mujer que siendo adolescente dio a una hija en adopción y siendo joven decidió criar personalmente a la segunda que tuvo, fruto ambas de relaciones con distintos hombres ( a los que prácticamente no se menciona ).

Hortense es el ejemplo de una mujer educada, de carácter equilibrado, que tuvo la suerte de ser adoptada por unas buenas personas. El personaje de Cyntia, la madre a la que encuentra y con la que adquiere pronto lazos de cariño y respeto, es probablemente el más importante. Su otra hija, con la que convive en la misma casa de alquiler, la trata muy mal. Tampoco su cuñada parece soportarla.

El empeño por situarla en el ridículo es constante, despreciando sus gestos de amabilidad y tratando de anular su autoestima con comentarios hirientes. Tal vez por eso Cyntia se muestra muy vulnerable con su comprensivo hermano y trata de volver a un pasado en el que ella lo crió, ejerciendo más de madre que de hermana.

Todas estas relaciones familiares están plagadas de sentimientos, lo que más expone la película. Las sorpresas se esconden y casi al final aparecen las verdades que no se dijeron durante años, liberadoras. En el proceso el argumento se apoya mucho en el personaje del hermano de Cyntia (Maurice), un hombre bueno que trata de contemporizar con todos.

En resumen, la vida diaria de esta familia londinense sirve para pensar sobre los problemas de comunicación entre sus miembros, las heridas que los sacrificios del pasado han dejado en ellos y la necesidad de abrirse al nuevo miembro. Cynthia, madre soltera algo neurótica, trata de mantener a su insolente hija.

Maurice, el hermano de Cynthia, vive en un barrio acomodado, y sufre un trauma por la infertilidad de su mujer. Película que obtuvo siete nominaciones a los Oscars en el año 1997, entre ellos el de mejor película. El film cuenta la historia de las relaciones entre un grupo de diferentes personajes, unidos por lazos familiares.

Mike Leigh, es el director de esta película con un verismo cercano al documental, que también obtuvo el Goya en la categoría de mejor película extranjera, así como la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1996. El film cuenta con una excelente calidad formal, que sabe hacernos ver los aspectos capitales que configuran las relaciones humanas.

El 7 de Julio de 2005 Londres sufrió su mayor ataque desde la Segunda Guerra Mundial, en dicho ataque por parte de terroristas islámicos murieron cincuenta y seis personas. Así, Elisabeth es una viuda de la guerra de Las Malvinas que vive en una granja en la que le ayuda su hermano.

Al enterarse de los atentados llama a su hija que estudia en Londres, pero su móvil está continuamente apagado, por ello no aguanta la preocupación y se dirige a Londres para averiguar si su hija está sana y salva. Por otro lado tenemos a Ousmane, africano que trabaja en Francia como guardia forestal y cuyo hijo, al que no ve desde que tenía seis años, tampoco da señales de vida tal como le informa la madre del muchacho.

El peso de la historia como se pueden imaginar recae sobre los hombros de los dos actores que interpretan a los dos personajes principales. Ambos, Brenda Blethyn (en el papel de Elisabeth) y Sotigui Kouyaté (dando vida a Ousmane) están realmente soberbios interpretando a dos personas totalmente opuestas que, fuera de su hábitat natural, se necesitan mutuamente.

Otro aspecto muy importante de esta película es el guión firmado a seis manos por el propio director del film Rachid Bouchareb, con la colaboración de Olivier Lorelle y de Zoé Galeron. Su principal virtud es el de ser un guión escueto y sencillo, en el sentido de que no hay giros argumentales ni sorpresas finales.

Además, hay una gran cantidad de detalles en el guión muy interesantes algunos de los cuales paso a comentar. Uno de ellos es la existencia de un punto dentro de la ciudad que aparece repetidas veces a lo largo de la película y que resultará importante a la hora de que los dos personajes principales se conozcan. Se trata de un paso elevado sobre la vía del tren, algo muy habitual en las grandes ciudades, pero totalmente inexistente en los lugares de los que provienen los dos personajes.

Por otra parte los dos personajes están muy bien construidos siendo, como ya dije, muy diferentes el uno del otro. Ella es cristiana, ha cuidado sóla a su hija toda su vida (el padre y marido murió en la guerra de Las Malvinas), por lo que su hija es todo lo que tiene y luchará con todas sus fuerzas hasta encontrarla. Es una mujer muy fuerte, acostumbrada a pelear con la vida, pero no está aconstumbrada a relacionarse con personas de otra raza distinta a la de ella, por lo que tiene prejuicios repecto a todos los inmigrantes que se encuentra en su búsqueda.

El sin embargo, es musulman nacido en Africa que se marchó de su país cuando su hijo tenía seis años, por lo que no lo ha criado él, ni le ha visto crecer. El ritmo marcado por el director es intencionadamente lento pero fluido, la historia va avanzando constantemente y en cada escena suceden hechos importantes en el desarrollo de la trama.

Así mismo, es muy destacable la colocación de la cámara en la mayoría de las escenas en las que se podría decir que la cámara se convierte en un personaje más de la historia acompañando a la pareja protagonista, juntos o por separado, en su devenir por la ciudad. Es como si la cámara fuese una persona que fuese testigo de los hechos que van sucediendo.

La música que acompaña al film fue creada por el compositor Armand Amar, la cual está compuesta por melodías melancólicas, sin llegar a la categoría de tristes, pero que aompañan perfectamente a las imágenes que se nos muestran en la película.

Quisiera acabar con un detalle que mucha gente cree que es un fallo de la película y yo pienso lo contrario. Cuando Elisabeth y Ousmane llegan a Londres se encuentran en su camino con unos cuantos inmigrantes, los cuales les ayudan muy amáblemente en lo que necesitan. Mucha gente ha criticado este aspecto de la historia porque no es creible que todo el mundo con el que se encuentran sea tan buena persona y pasan por alto el hecho de que esas personas han visto como estallaban varias bombas en la ciudad en la que viven.

Al morir sus padres adoptivos, Hortense, una joven optometrista negra de Londres, siente la necesidad de conocer a su madre natural, que la dio en adopción nada más nacer. Ésta resulta ser una madre soltera que trabaja en una fábrica con infinidad de problemas laborales y familiares.

Esta película, estrenada en 1996, tuvo mucho éxito de crítica y público, tanto en Gran Bretaña como en el resto del mundo. Obtuvo, entre otros, la Palma de Oro en el Festival de Cannes y el Premio a la mejor actriz para Brenda Blethyn (la madre). Además, fue nominada en cinco categorías para los Oscar de Hollywood (película, actriz, actriz secundaria, director, guión original). También consiguió el Globo de Oro y el BAFTA a la mejor actriz.

En España fue galardonada con el Premio Goya a la Mejor película europea. Film independiente, escrito y dirigido por Mike Leigh, por entonces un semidesconocido, se rodó en Londres y alrededores y en estudio, con un presupuesto realmente bajo. Se trata de un clásico de los noventa. La película se enmarca en la corriente del cine social inglés de carácter realista, que retrata la vida cotidiana de la clase media y media-baja al tiempo que aprovecha para realizar una crítica social de gran calado.

Los dos grandes temas de esta película son la familia y la comunicación. Analiza cómo el lenguaje de esta familia está repleto de mentiras, medias verdades, prejuicios, secretos, malentendidos, disimulos, hipocresías o, directamente, silencios. Parece haber una continua dificultad para ser sinceros. En suma, nos encontramos con una extensa gama de expresiones de la incomunicación. Otros temas secundarios en el film: la adopción y la discriminación racista. En este último sentido, hay que destacar que el tratamiento huye de lo convencional pues, tras la primera sorpresa (tanto de la hija como de la madre) no se le da mayor importancia, lo cual es un gran acierto ético.

Sólo la aparición de Hortense parece poner un poco de orden en las vidas de toda la familia. Lo que aporta, además de algo de sentido común, es comunicación, una comunicación franca, directa, amable, sencilla. La comunicación crea el cariño. Se trata de una de las grandes lecciones de esta película y se genera en esa dirección: primero comunicación, luego cariño.

La narración destaca por su sobriedad, su carácter realista y su naturalidad, que repercute decididamente en la verosimilitud de la historia. Ese carácter se acentúa más pues retrata las frustraciones y modo de vida de personas modestas y sencillas, totalmente reconocibles.

La película posee una gran intensidad emocional que va in crescendo, alternando además momentos dramáticos con momentos cómicos, que es el cóctel más apropiado para remover los sentimientos en cualquier narración.

La música, basada sobre todo en los acordes del violoncello, potencia la sensación de soledad de los personajes. Obsérvese la facilidad del director para crear personajes con pocas trazadas. Especialmente logrado, por lo efímero pero profundo del retrato, es el personaje del antiguo dueño del laboratorio de fotografía. Se trata de un verdadero prodigio. Analícense, en este sentido, otros personajes secundarios perfectamente retratados como el novio de la hija (el constructor de andamios), la amiga de la hija negra o la asistente del fotógrafo.

Las escenas en el laboratorio de fotografía sirven para realizar un metarretrato de la sociedad inglesa media. Por allí desfilan inmigrantes, matrimonios mal avenidos, familias numerosas, exhibicionistas, mayores, jóvenes presumidos, familias bien, accidentados resentidos que desean cobrar el seguro, etc. Se trata de escenas particularmente rentables, pues al tiempo que retratan la sociedad subrayan la profesionalidad del protagonista y, por último, sirven de contrapunto cómico a los grandes momentos dramáticos del film. Sin duda, constituye un logro del guión.

Los protagonistas de esta historia soportan una gran carga emocional acentuada aun más por sus problemas de comunicación. Sin embargo, Hortense es el contrapunto de todos ellos, ya que es contenida y serena, todo lo contrario que su madre natural. Se trata de un personaje que se relaciona en cierto modo con Edipo, pues se debate entre la necesidad de conocer y el riesgo de hacerlo, pues sabe que sufrirá y hará sufrir. Sin embargo, también como Edipo, elige conocer.

Para los compañeros de idiomas, esta película, en su versión original, constituye un ejemplo inmejorable para analizar el lenguaje cada vez más alejado entre sí de la clase culta (ilustrada, instruida, con ciertos estudios, representada por Hortense) y la clase media-baja del país (representada por su madre y, sobre todo, por su hermanastra). El lenguaje, por encima de cualquier otra consideración, es lo que distingue a estas personas. Esta fractura lingüística, reflejo de lo social, se percibe en Gran Bretaña desde hace años. ¿Crees que en España esta fractura se está produciendo de la misma manera?

Además de la comunicación en la familia, esta película plantea el tema de las adopciones y de cómo ciertos cambios en la legislación social británica permite a los hijos conocer la identidad de los padres. Analiza, en este sentido, la entrevista de Hortense con la asistente social.

Por último, merece destacarse la escena final de la película, verdadera escena-catarsis donde confluyen, acaban de anudarse y empiezan a desatarse los problemas de la familia. En este sentido, hay que analizar la actuación ejemplar de Maurice, el hermano fotógrafo, verdaderamente trágico y moderno, que siempre ha querido agradar a todos pero se encuentra con que las tres personas a las que más quiere no se soportan entre sí.

🔥 Remembering BRENDA BLETHYN & MARIANNE JEAN BAPTISTE in SECRETS AND LIES

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