Desde que nace un bebé, la leche es su principal fuente de alimento. Sabemos que la leche materna es la mejor opción, pero hay ocasiones en las que no puede ser. Sin embargo, tenemos la suerte de contar con una variedad de leches de fórmula para que nuestros peques crezcan sanos y fuertes. Si eres mamá primeriza, existen varios tipos de leches, desde las que se dan para sustituir a la leche materna y que son aptas desde el primer día de vida de tu bebé, hasta las que se dan cuando se comienza a introducir la alimentación complementaria. De hecho, en este paso se puede combinar este tipo de leche con la materna. No será hasta que tu bebé tenga seis meses de vida cuando la leche para bebé será ya una fuente equilibrada y variada. Por lo que siempre se debe adaptar a su corta edad.
Sabemos que la leche materna es única por sus propiedades, sin embargo, hay veces en las que esto no es posible por cantidad o por cualquier otro problema, pero la verdad es que no hay de qué preocuparse. Gracias a todos los avances hoy en día la leche de fórmula tiene todo lo que tu bebé necesita para ir creciendo poco a poco con el mismo aporte nutricional.
Tipos de leche de fórmula
Se dividen en tres tipos de leche que pueden estar clasificadas en números, es decir, uno, dos y tres, o por categorías que son de iniciación, continuación o crecimiento. En los primeros seis meses del bebé existen lo que se llaman “leches de iniciación” y son lo más parecidas a la leche materna, conteniendo hierro, niacina, fósforo, calcio y vitaminas, entre otros. Por último, la leche de crecimiento es la que se da a partir de los 12 meses y hasta los tres años de edad aproximadamente, cuando pueden introducirse poco a poco en la leche de origen animal. Estas últimas tienen un gran aporte no solo de energía, también de proteínas, calcio o Vitamina D respecto a la leche de continuación.
- Fórmulas de inicio (leche tipo 1): Son adecuadas desde el nacimiento hasta los 4-6 meses, satisfaciendo las necesidades nutricionales del lactante.
- Fórmulas de continuación (leche tipo 2): Diseñadas para bebés de 5-12 meses, complementando la alimentación complementaria.
- Fórmulas junior (leche tipo 3): Indicadas para niños preescolares y escolares, contribuyendo al aporte de calcio y otros nutrientes.
Composición de la leche de fórmula
Los principales componentes de la leche materna son: agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. Contiene un 88% de agua y su osmolaridad es semejante al plasma, permite al bebé mantener un perfecto equilibrio electrolítico.Nos aporta 88 kcal/100g de energía, con TODOS los nutrientes necesarios para crecer.Entre los mamíferos, la leche humana madura posee la concentración más baja de proteína (0,9 g/100 ml). Sin embargo es la cantidad adecuada para el crecimiento óptimo del bebé.El principal hidrato de carbono es la lactosa, un disacárido compuesto de glucosa y galactosa. La leche humana tiene un alto contenido de lactosa, 7 g/dl (cerca de 200mM).La grasa es el componente más variable de la leche humana. Las concentraciones de grasa aumentan desde 2 g/100 ml en el calostro, hasta alrededor de 4 a 4,5 g/100 ml a los 15 días post parto.
Componentes clave y sus funciones
- Proteínas: Las proteínas de la fórmula deben tener un valor biológico no inferior al 85% del de la caseína.
- Hidratos de carbono: Principalmente lactosa, similar a la leche materna.
- Grasas: Grasa láctica vegetal, con adición de aceites para asemejarse a la composición de la leche materna.
- Hierro: Esencial para el desarrollo cognitivo. Las fórmulas deben contener entre 1-1,7 mg/100 kcal.
- Calcio: Importante para el desarrollo óseo. Las fórmulas deben contener aproximadamente 60 mg/100 kcal.
La mejor leche de formula según la OMS es siempre la leche materna, ya que ofrece el equilibrio perfecto de nutrientes, defensas y beneficios emocionales para el bebé. Esto implica que las fórmulas infantiles deben estar enriquecidas con nutrientes esenciales como hierro, calcio, zinc, vitaminas y ácidos grasos esenciales, además de estar libres de contaminantes y elaboradas bajo estrictos controles de producción.
Requisitos de seguridad y nutrición
Debido a la especial vulnerabilidad y protección de los consumidores de estos productos, todas las leches artificiales para bebés se rigen por una estricta regulación europea. Gracias a que en su fabricación se siguen el Reglamento (UE) Nº 609/2013 del Parlamento Europeo y el Reglamento Delegado (UE) 2016/127 de la Comisión Europea, se garantiza que son alimentos seguros que protegen su salud y satisfacen las más altas exigencias de calidad y eficacia en cuanto a las necesidades nutricionales del bebé.
Requisitos de seguridad alimentaria: Estos productos tienen unas exigencias específicas más estrictas que las requeridas en otros alimentos para adultos. Esto es así en relación con los niveles máximos permitidos de contaminantes y plaguicidas, así como de ciertos microorganismos.
Requisitos nutricionales: En base a criterios científicos, la normativa establece los niveles de hidratos de carbono, proteínas, grasas, minerales, vitaminas y otros nutrientes que deben cumplir estos preparados para asemejarse a la leche materna.
“Las especificaciones nutricionales de los preparados para lactantes se establecen en niveles adecuados para satisfacer las necesidades nutricionales de los bebés como única fuente de alimento. Actualmente, hasta que el lactante consuma un litro de fórmula al día, se recomienda suplemento con vitamina D, que será indicado por pediatría”, recuerda la AESAN.
Etiquetado, presentación y publicidad
Los reglamentos fijan que en los envases se debe:
- Indicar con claridad qué tipo de leche es: para lactante (1) o de continuación (2).
- Proporcionar información detallada sobre ingredientes, composición nutricional, advertencias, precauciones y forma de empleo.
- No incluir en la etiqueta fotografías, imágenes o menciones que alienten a su uso, como a veces sucede y denuncia la comunidad científica.
A pesar de esta regulación en el etiquetado, a la hora de preparar el biberón para alimentar al bebé, no todo está muy claro en el envase.
¿Qué significa la fecha de consumo preferente? Como ocurre con otros productos, suele surgir la duda de qué quiere decir la fecha de consumo preferente que aparece en el bote o tetrabrik de la leche de fórmula.
➡️ ¿Por qué hay aceite de palma en la leche de fórmula?Cerca de la mitad del contenido energético de la leche materna es grasa (los bebés necesitan energía). Y de todos sus ácidos grasos saturados, la AESAN señala que “el ácido palmítico es el más abundante, constituyendo entre el 20-25 % de los ácidos grasos de la leche, habitualmente en posición 2 o beta del triglicérido, donde la absorción del ácido palmítico se favorece”.➡️ ¿Qué agua es mejor para preparar los biberones?El agua fría del grifo sirve, como también el agua embotellada con bajo contenido en sales minerales (aptas para alimentación infantil), de acuerdo con las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).Pero, ¿es necesario hervir el agua? Así se apunta en muchos de los envases de las leches infantiles. La AESAN especifica que, en función de la calidad del agua del grifo, puede ser recomendable hervirla un minuto durante los primeros meses de vida, pero también dice que “siempre se deben seguir las indicaciones que figuran en la etiqueta del envase”.