Enfermedad Boca-Mano-Pie: Información Completa para Padres

El virus de boca, mano y pie es una enfermedad vírica contagiosa que afecta principalmente a niños pequeños y provoca ampollas dolorosas. Si a tu pequeño le diagnostican esta enfermedad, hay varias cosas que puedes hacer para que esté mejor. Con los cuidados necesarios, tu hijo se recuperará en pocos días.

Sigue leyendo para saber más sobre los síntomas del virus boca, mano y pie, sus causas y cómo tratarlo.

¿Qué es la enfermedad de boca, mano y pie?

La enfermedad de boca, mano y pie es una infección causada por un virus, normalmente el virus de Coxsackie. Provoca ampollas rojas y dolorosas en manos, pies, boca, garganta y zona del pañal.

El virus de boca, mano y pie es una enfermedad infantil leve. Normalmente, provoca fiebre durante unos pocos días y síntomas generalmente leves.

Los brotes de este virus son más habituales en primavera, verano y otoño. La enfermedad suele afectar a niños menores de 5 años, aunque puede manifestarse hasta los 10. Si bien es poco común, esta enfermedad también puede afectar a adolescentes y adultos.

La enfermedad boca-mano-pie se enmarca dentro de las llamadas enfermedades exantemáticas, aquellas que producen “manchitas en la piel”.

La llamada “boca-mano-pie” es una enfermedad infecciosa y contagiosa, generalmente benigna, que afecta fundamentalmente a niños pequeños, pero que puede contagiarse a personas de todas las edades. Es muy común y aunque hay casos en todo el mundo, es más frecuente en zonas tropicales.

Además, su incidencia es mayor en colectivos con poca higiene y sobrepoblación y sus brotes se presentan con más frecuencia entre los meses de junio y octubre.

Es una enfermedad producida por virus. Los responsables son los llamados enterovirus, un grupo muy extenso de microorganismos que comprende los virus de la poliomielitis y los enterovirus-no-polio, con más de 100 variedades, que comprenden los virus Coxsackie A y B, los Virus ECHO, los parechovirus y los enterovirus propiamente dichos.

La enfermedad mano-pie-boca es una infección vírica leve-moderada producida por la familia de los Enterovirus, entre los cuales el más frecuente es el Coxackie A16 . La duración aproximada de los síntomas es entre 5 y 10 días aunque la fiebre no suele durar más de 3 días.

¿A quién afecta? La enfermedad boca-mano-pie es una infección viral común que afecta principalmente a niños menores de cinco años, pero sobre todo entre 1-3 años.

Primeros síntomas de boca, mano y pie

La enfermedad de boca, mano y pie suele empezar con fiebre, seguida de dolor de garganta y pérdida de apetito. Por lo general, estos síntomas comienzan entre tres y seis días después del contagio.

Un día o dos después de la fiebre, suelen verse llagas en la boca. Estas son dolorosas y suelen aparecer en la garganta o en la parte delantera de la boca.

Los síntomas suelen aparecer entre 3 y 6 días después de la exposición al virus (periodo de incubación).

Los síntomas de la Enfermedad Boca-Mano-Pie suelen aparecer entre 3 a 7 días después de la exposición al virus.

Síntomas del síndrome boca-mano-pie:

  • Fiebre
  • Dolor de garganta
  • Ampollas
  • Úlceras en la boca, las manos y los pies
  • Irritabilidad
  • Falta de apetito

En algunos casos, también puede haber dolor en las encías y la lengua, y puede ser difícil para los niños comer y beber.

Además de las lesiones cutáneas, estas infecciones acostumbran también a dar fiebre: puede ser alta (40º) y prolongada (entre 3 y 6 días).

La enfermedad boca-mano-pie es la forma más conocida de infección por enterovirus y se llama así por la distribución característica de las lesiones cutáneas que causa lesiones vesiculares (pequeñas ampollas en la piel, de pocos milímetros de diámetro) en:

  • Las palmas de las manos.
  • Las plantas de los pies.
  • El interior de la boca.

Estas lesiones pueden presentarse en otras partes del cuerpo: tronco, dorso de las manos y de los pies, espalda, región del tendón de Aquiles, glúteos…

Poco después de la fiebre, aparecen pequeñas llagas o úlceras dolorosas en la boca, la lengua, las encías y la parte interna de las mejillas.

Las lesiones cutáneas aparecen generalmente en las palmas de las manos y plantas de los pies, aunque también pueden presentarse en las rodillas, los glúteos o los genitales.

Además de esta afección, otra forma muy común de enfermedad por enterovirus es la herpangina, un tipo de faringitis vírica caracterizada por lesiones bucales localizadas en la parte posterior de la faringe, que, en ocasiones, evolucionan a pequeñas úlceras, no tan dolorosas como las causadas por el virus del herpes, con las que a veces se confunden.

Existen, además, otras formas infecciosas causadas por este virus y que son más difíciles de reconocer y diagnosticar, ya que muchos otros virus pueden causarlas:

  • Exantemas o erupciones no vesiculares y generalizadas por todo el cuerpo.
  • Cuadros respiratorios de resfriado común.
  • Gastroenteritis agudas (vómitos y diarrea).
  • Fiebre sin otros síntomas.
  • Conjuntivitis…

Aunque el aspecto de las lesiones es común a estas otras infecciones, lo que nos hará sospechar que se trata de la enfermedad boca-mano-pie es la localización de esas pequeñas ampollas.

Erupciones cutáneas: Aparecen erupciones características en las palmas de las manos, plantas de los pies y alrededor de la boca. Estas erupciones pueden convertirse en ampollas dolorosas.

¿Qué es el virus Coxsackie y cómo prevenirlo?

Cómo se contagia el virus boca, mano y pie

El contagio de la enfermedad de boca, mano y pie es más probable si tu pequeño entra en contacto con secreciones nasales de una persona infectada (por ejemplo, al estornudar o toser durante un resfriado), saliva, heces o el líquido de las ampollas provocadas por el virus.

La enfermedad se propaga con facilidad en guarderías, por los constantes cambios de pañal y también porque los niños pequeños suelen llevarse las manos a la boca.

La enfermedad Boca-Mano-Pie se transmite fácilmente de persona a persona a través de contacto directo con las secreciones de la nariz y garganta, con la saliva, el líquido de lesiones cutáneas o con las heces de una persona infectada. El virus puede sobrevivir en superficies durante mucho tiempo.

Los niños pueden eliminar y transmitir el virus antes de enfermarse, durante la enfermedad e incluso semanas después de curarse.

La infección se transmite principalmente a partir de virus eliminados por vía digestiva (durante varias semanas) y de manos contaminadas por restos fecales (vía fecal-oral).

Secundariamente, también se transmite por:

  • Vía respiratoria (al toser, estornudar, hablar…): durante una o tres semanas.
  • El parto: de madre a niño.
  • La lactancia materna.
  • Contacto con objetos contaminados por partículas víricas: como los enterovirus sobreviven largos periodos de tiempo en superficies inanimadas, la transmisión también se produce así, lo que ocasiona que puedan producirse epidemias en hospitales, guarderías y escuelas.

Deben saber que la enfermedad se trasmite por el contacto con la persona infectada, a través de secreciones nasales y de la garganta, saliva, líquido de las ampollas, heces, gotitas respiratorias emitidas por el aire luego de toser o estornudar (flügge) y contacto con fómites.

Es decir, este tipo de virus puede sobrevivir mucho tiempo en los objetos (pañuelos, juguetes, mesas, sábanas, toallas, etc.), lo que facilita mucho su transmisión.

El niño es más propenso a contagiar a otros durante la primera semana en que padece la enfermedad, sin embargo, el virus puede permanecer en el organismo durante semanas una vez que desaparecen los síntomas y puede seguir infectando.

Si tu hijo tiene la enfermedad de boca, mano y pie, procura que no esté en contacto con otras personas. En casa puede ser más complicado, pero anima a tu familia a no tocarse los ojos, la nariz ni la boca. Insiste en el lavado frecuente de manos y desinfecta regularmente las superficies que más se tocan.

El riesgo de contagio es más alto durante la primera semana. Sin embargo, el virus puede quedarse en su cuerpo semanas incluso después de que los síntomas hayan desaparecido. Mientras el virus esté presente en el cuerpo, existe la posibilidad de contagiar a otros.

Si es posible, evita llevar a tu pequeño a la guardería o al colegio si tiene fiebre o ampollas provocadas por este virus.

Quizás no sea posible tener a tu pequeño en casa más de una semana. En ese caso, avisa a la guardería o a la escuela. Así podrán tomar medidas, como mejorar la higiene de manos y desinfectar más a menudo, para evitar el contagio a otros niños.

Cuándo contactar al profesional de la salud de tu hijo

Si notas llagas en la boca de tu hijo o un dolor de garganta que le impide beber, contacta a su profesional de la salud. Vuelve a ponerte en contacto con él si los síntomas empeoran en unos días.

Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, lo más recomendable es acudir a un especialista para que realice el diagnóstico y determine el tratamiento a seguir.

Si tu hijo tiene fiebre alta, dolor intenso o está experimentando otros síntomas graves, es posible que necesite recibir atención médica adicional. No dudes en ponerte en contacto con tu dentista o médico si tienes preguntas o inquietudes sobre la salud bucal de tu hijo.

¿Cuándo debo consultar? En ocasiones, entre las 5-6 semanas de la aparición de las lesiones en la piel, aparecen surcos transversales amarillos en las uñas. A veces, estas se despegan desde la raíz y se caen (onicomadesis).

El profesional de la salud tendrá en cuenta estos aspectos al diagnosticar el virus de boca, mano y pie:

  • La edad de tu pequeño
  • El patrón de los síntomas
  • Si la erupción o las llagas parecen causadas por la enfermedad de boca, mano y pie
  • En algunos casos, los resultados tras el análisis de una muestra de heces o del cultivo de una muestra de la garganta

Tratamiento de la enfermedad de boca, mano y pie

El tratamiento puede ayudar a que tu pequeño se sienta mejor al aliviar los síntomas. Por ejemplo, el médico puede pautar un analgésico y un medicamento para bajar la fiebre sin receta.

Siempre consulta con un profesional de la salud cuáles son los mejores cuidados y tratamientos, especialmente en el caso de bebés y niños pequeños.

No hay un tratamiento específico para esta afección. El tratamiento es totalmente sintomático, para la fiebre y el dolor, anestésicos tópicos o colutorios (generalmente de ácido hialurónico como componente principal) e insistir en ofrecer líquidos frecuentes en tomas pequeñas y frecuentes asegurando la hidratación adecuada.

No hay ningún tratamiento antiviral contra los enterovirus, responsables de la aparición de esta enfermedad. De hecho, ningún antibiótico tiene efecto sobre la evolución de la infección; al contrario, puede favorecer la aparición de complicaciones.

Al tratarse de una infección vírica no existe tratamiento curativo. Como sabéis los antibióticos no ayudan en este caso por lo que no se deben administrar.

Actualmente, no existe un tratamiento específico para la enfermedad boca-mano-pie, ya que es una infección viral autolimitada que suele resolverse en 7 a 10 días sin complicaciones.

Aquí resumimos algunos remedios caseros para este virus que pueden ayudar a niños de todas las edades:

  • Ofrécele a tu hijo helado, polos o trocitos de hielo.
  • Deja que tu pequeño beba agua o leche fría.
  • Dale alimentos blandos con un bajo contenido en ácido, como claras de huevo, aguacate o puré de manzana, y evita alimentos picantes o salados.
  • Enjuaga la boca de tu pequeño con agua tibia después de comer.
  • Procura que tu hijo beba mucha agua para evitar la deshidratación.

El tratamiento común se reduce a las medidas de confort para el niño enfermo:

  • Analgésicos-antitérmicos (paracetamol o ibuprofeno) para controlar la fiebre, el malestar general asociado a la enfermedad o el dolor producido por las lesiones cutáneas o dentro de la boca.
  • En lesiones bucales dolorosas hay que evitar la ingestión de ácidos (naranja, otros cítricos, tomate…) y beber líquidos moderadamente fríos por su efecto calmante del dolor.

El tratamiento va encaminado a aliviar los síntomas fundamentalmente el dolor en la boca que les imposibilita comer durante unos días.

Se recomienda agua, leche o soluciones de rehidratación oral.

Es importante recordar a los padres y cuidadores la importancia de mantener una buena higiene oral durante el tratamiento, incluso si los niños están experimentando dolor y molestias.

El tratamiento es totalmente sintomático, para la fiebre y el dolor, anestésicos tópicos o colutorios (generalmente de ácido hialurónico como componente principal) e insistir en ofrecer líquidos frecuentes en tomas pequeñas y frecuentes asegurando la hidratación adecuada.

Evitar comidas calientes así como alimentos ácidos.

Posibles complicaciones

Aunque el virus de boca, mano y pie generalmente es leve, en ocasiones puede complicarse. La deshidratación suele ser la primera complicación. Las llagas en la boca o en la garganta de tu pequeño hacen que tragar sea doloroso. Es importante que tu hijo tome líquidos a lo largo del día. En caso de deshidratación grave, el médico puede pautar líquidos por vía intravenosa (IV).

Aunque es muy poco común, una variante grave del virus de boca, mano y pie puede provocar estas dos complicaciones:

  • Encefalitis. Es una inflamación del cerebro muy poco frecuente pero que puede llegar a ser mortal.
  • Meningitis vírica. Provoca la inflamación de las membranas y los fluidos que rodean la médula espinal y el cerebro.

Si tu hijo contrae este virus, el médico te dirá qué síntomas observar para prevenir un empeoramiento.

Una complicación rara de la enfermedad boca-mano-pie es la caída de las uñas de las manos y de los pies (llamada onicomadesis) a las pocas semanas de la curación de la enfermedad. Es reversible, dado que las uñas vuelven a crecer normalmente después.

En casos de lesiones bucales muy intensas y dolorosas, el niño puede rechazar la alimentación y la ingesta de líquidos, lo que en raras ocasiones podría producir una deshidratación.

Excepcionalmente, algunos tipos de enterovirus (E-71 y D68) pueden producir complicaciones muy graves como encefalitis, parálisis, edema pulmonar o complicaciones cardíacas. Los recién nacidos, por un sistema defensivo muy inmaduro, son más propensos a sufrir las formas más graves de estas infecciones.

Las complicaciones graves son poco frecuentes.

Por lo general, los niños se recuperan muy bien, sin tratamiento, en el período de una semana a diez días, aunque en casos muy poco frecuentes puede derivar en una meningitis viral o encefalitis (inflamación del cerebro).

En ocasiones, entre las 5-6 semanas de la aparición de las lesiones en la piel, aparecen surcos transversales amarillos en las uñas. A veces, estas se despegan desde la raíz y se caen las uñas (onicomadesis).

Las ampollas se rompen y posteriormente se curan solas en 5 a 10 días.

En ocasiones, entre las 5-6 semanas de la aparición de las lesiones en la piel, aparecen surcos transversales amarillos en las uñas. A veces, estas se despegan desde la raíz y se caen (onicomadesis). Se pueden afectar varias uñas, preferentemente de las manos.

¿Puedo prevenir que mi hijo tenga el virus de boca, mano y pie?

A medida que tu pequeño crece, puede desarrollar inmunidad a la enfermedad de boca, mano y pie. Esto sucede al generar anticuerpos contra el virus en caso de exposición previa.

En cualquier caso, te damos unas pautas para prevenir un contagio:

  • Procura evitar el contacto con personas con síntomas del virus de boca, mano y pie.
  • Es importante el lavado de manos, especialmente después de cambiar pañales.
  • Desinfecta las superficies y objetos que haya podido tocar alguien con el virus de boca, mano y pie, como los pomos de las puertas, las manillas de los inodoros, los grifos de agua y los juguetes.

Si bien no existe todavía ninguna vacuna disponible contra los enterovirus -aunque se sigue investigando -, podemos establecer unas medidas útiles de prevención para hacer frente a esta enfermedad, y son fundamentalmente dos:

  • El lavado de manos, sobre todo en los cambios de pañal.
  • El aislamiento del niño enfermo, que no puede acudir a guardería o escuela hasta que desparezca la fiebre y las vesículas de la piel se hayan secado.

La mejor forma de prevenir el síndrome boca-mano-pie es practicando una buena higiene y enseñando a los niños a hacer lo mismo.

Te contamos algunas medidas de prevención que pueden ayudar:

  • Lavado de manos: Asegurarse de que los niños se laven las manos con frecuencia, especialmente después de ir al baño, cambiar pañales o jugar al aire libre.
  • Evitar el contacto con personas enfermas: Es importante evitar el contacto cercano con personas que están infectadas con el virus Coxsackie, especialmente si tienen ampollas en la piel o en la boca.
  • Desinfección de superficies: Limpiar y desinfectar regularmente las superficies que están en contacto frecuente con los niños, como los juguetes y las encimeras de la cocina.

Consejos para prevenir y/o controlar la enfermedad boca-mano-pie:

  1. Lavarse constantemente las manos es la mejor protección. Apuesta por un buen hábito de higiene, lavando tus manos y las de tu hijo con agua y jabón, especialmente si el niño enfermo todavía lleva pañales.
  2. El colegio o la guardería pueden esperar. Respeta el período de aislamiento marcado por tu pediatra para evitar el contagio. Además, tu hijo se sentirá más cómodo en casa durante el proceso de recuperación.
  3. Anima a tu hijo a beber abundante líquido. Evitará su deshidratación, sobre todo si tiene lesiones bucales que le impiden comer con normalidad.
  4. Huye de los alimentos salados, ácidos o picantes. Durante su enfermedad, evita este tipo de alimentos que pueden aumentar el dolor de sus lesiones bucales. Ofrécele líquidos moderadamente fríos por su efecto analgésico.
  5. La boca, cuanto más limpia, mejor. Intenta que tu hijo se enjuague cuidadosamente la boca para eliminar los restos de alimentos.
  6. Evita administrar a tu hijo fármacos sin prescripción, especialmente antibióticos. Sigue escrupulosamente la medicación y dosificación de los fármacos que le haya recetado únicamente tu pediatra.
  7. No te asustes si a tu hijo se le caen las uñas. Es uno de los síntomas de esta enfermedad, es poco frecuente pero, si ocurre, no te preocupes, sus uñas volverán a crecer con normalidad.
  8. Consulta con tu pediatra ante cualquier complicación. Si tu hijo tiene una conducta anómala, respira con dificultad, tiene mal color, la fiebre le dura más de 6 días o sufre cualquier otro síntoma no habitual, acude lo antes posible a un profesional médico.
  9. Desinfecta sus juguetes. Limpia con regularidad los objetos y juguetes con los que el niño haya estado en contacto; existen muchos virus que pueden vivir en esos artículos durante varios días.

Tu hijo puede enfermarse nuevamente del síndrome boca-mano-pie. Al igual que con los resfriados, tu hijo desarrollará inmunidad al virus específico que lo enfermó, pero son muchas las cepas virales que pueden producir la enfermedad.

Tabla de Datos Clave

Aspecto Descripción
Causas Virus Coxsackie y otros enterovirus
Síntomas Fiebre, dolor de garganta, ampollas en boca, manos y pies
Transmisión Contacto directo con secreciones, heces o líquidos de ampollas
Tratamiento Alivio de síntomas (analgésicos, líquidos fríos), higiene
Prevención Lavado de manos, evitar contacto con infectados, desinfección
Complicaciones Deshidratación (común), encefalitis/meningitis (raro)

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