Cuando una pareja está tratando de conseguir un embarazo, tanto de manera natural como por medio de la reproducción asistida, una prueba de embarazo positiva será el primer indicativo de haber conseguido el éxito. Actualmente, el análisis de la beta-hCG es la primera prueba que utilizamos para saber si existe embarazo. También se utiliza para evaluar cómo evoluciona la gestación.
En este artículo, exploraremos las causas de una beta-hCG baja en embarazos gemelares, qué significa y cómo puede afectar el desarrollo del embarazo.
¿Qué es la Beta-hCG?
Cuando hablamos de la beta, nos referimos a la subunidad beta de la gonadotropina coriónica humana (beta-hCG). La gonadotropina coriónica humana o gonadotrofina coriónica humana es una hormona glicoproteica producida primero por el embrión hasta la formación de la placenta y después por una parte de esta llamada sinciotrofoblasto. La función de la hCG es que el cuerpo lúteo no se desintegre para poder mantener los niveles adecuados de progesterona, hormona imprescindible para que el embarazo se mantenga y evolucione correctamente.
La hormona hCG también se encarga de facilitar el mantenimiento del cuerpo lúteo durante el inicio del embarazo, y de la secreción de progesterona. Dicho de otra forma, la hormona hCG permite el desarrollo normal del embarazo promoviendo el mantenimiento del cuerpo lúteo al inicio de la gestación y protegiendo al feto, especialmente durante el primer trimestre del embarazo.
La β-hCG (hormona coriónica humana) es una glicoproteína que es inicialmente secretada por las células trofoblásticas embrionarias poco tiempo después de la implantación en el útero materno. El rápido aumento en los niveles séricos de hCG después de la concepción la convierte en un excelente marcador de confirmación temprana del embarazo. Fisiológicamente, la hCG mantiene el cuerpo lúteo permitiendo la síntesis de progesterona y estrógenos.
Importancia de la Beta-hCG
El análisis de la hormona beta-hCG determina si hay o no embarazo. Catorce días después de una transferencia embrionaria o de una inseminación artificial, se realiza una simple extracción sanguínea para determinar los niveles exactos de esta hormona en la sangre.
El resultado de la determinación de la beta es positivo cuando es superior a 5 unidades internacionales, aunque este punto de corte puede variar ligeramente dependiendo de los valores de referencia de cada laboratorio. Normalmente, cuando el valor de la beta es positivo, al cabo de 48 o 72 horas se repite la analítica sanguínea, precisamente para comprobar cómo evoluciona.
Si los valores de la beta no se duplican en ese periodo, puede ser que disminuyan -lo que podría ser un indicio de que la gestación no evoluciona correctamente- o bien que se mantengan estables o aumenten sin llegar a duplicar el valor inicial.
Detección de la Hormona hCG
Todos los tests de embarazo detectan la presencia de la hormona hCG (o gonadotropina coriónica humana si usamos el nombre científico), ya sea en la sangre o en la orina. Los tests de embarazo de uso doméstico utilizan anticuerpos para detectar la hCG en la orina. El embrión comienza a producir hCG unos seis o siete días después de la fecundación, y el ritmo de producción aumenta rápidamente, sobre todo una vez implantado en el útero.
¿Cuándo Hacer el Análisis de la Beta-hCG?
El test de embarazo puede dar negativo si se realiza de forma temprana, antes de que se haya producido la secreción de la beta-hCG, tanto en un test de sangre como de orina. Aunque es cierto que la sensibilidad del test en sangre es mayor, es recomendable esperar los días necesarios para hacer la prueba sin riesgo de falso negativo.
Para que el resultado sea fiable, se recomienda analizarla a partir de 14 días después de la fecundación o el día equivalente. Por ejemplo, si se trata de embriones congelados, deberemos calcular qué día sería el correspondiente al de la punción folicular. A pesar de que haya habido embarazo y el embrión ya esté sintetizando beta-hCG, son necesarios unos niveles mínimos de esta hormona para que los métodos analíticos de los que disponemos en la actualidad puedan detectarla.
Ahí reside la importancia de esperar el tiempo estipulado para realizar la prueba. También puede deberse a que haya habido una implantación tardía y que por eso los niveles sean más bajos de lo que esperaríamos y no fueran detectados a pesar de realizar la prueba en el momento adecuado.
A continuación, vamos a indicar los días necesarios que deben pasar antes de hacerse una prueba de embarazo en función de si la mujer lo está intentando de manera natural o mediante un tratamiento de fertilidad:
- Embarazo natural: el test de embarazo puede realizarse cuando existe un retraso menstrual de al menos dos o tres días (en mujeres con ciclos regulares de 28 días). Si la mujer es irregular, también es posible tomar como referencia el día la relación sexual sin protección y dejar que pasen unos 15-18 días.
- Inseminación artificial (IA): se toma como referencia el día de la inseminación artificial, a partir del cual deben pasar al menos 14 días para hacer la prueba de la beta-hCG.
- Fecundación in vitro (FIV): en este caso, deben pasar al menos 14 días desde la punción folicular en la que se extrajeron los óvulos de la mujer.
- Transferencia de embriones congelados u ovodonación: si los embriones fueron transferidos en día 3, deben pasar al menos 11 días para hacer una prueba de embarazo. Por otra parte, si los embriones eran blastocistos de 5 días, deberán pasar al menos 9 días.
Valores de Beta-hCG
Los valores de la beta-hCG obtenidos de un análisis de sangre pueden variar mucho de una mujer a otra o incluso de un embarazo a otro. En ocasiones, un valor bajo puede dar lugar a confusión y, por eso, será necesario repetir la prueba pasados unos días. Lo más importante de la prueba de la beta-hCG es comprobar que su valor va aumentando correctamente a medida que pasan los días y las semanas, más que el valor en sí.
La beta-hCG se empieza a detectar a partir de la tercera o cuarta semana de embarazo y se incrementa durante todo el primer trimestre. A partir de la semana 12, el nivel de la beta-hCG se estabiliza y comienza a bajar y, por tanto, su medida ya no tiene sentido. Cada laboratorio establece unos valores de referencia. Algunos test de embarazo consideran un positivo a partir de las 5 mUI/ml, mientras que otros lo hacen a partir de las 50 mUI/ml.
Intervalos de Referencia de la Beta-hCG
A continuación, vamos a detallar los intervalos de referencia de la beta-hCG considerados como normales en función de la semana de embarazo en la que se encuentre la mujer:
- 3-4 semanas de embarazo: 9 - 130 mUI/ml
- 4-5 semanas de embarazo: 75 - 2600 mUI/ml
- 5-6 semanas de embarazo: 850 - 20800 mUI/ml
- 6-7 semanas de embarazo: 4000 - 100200 mUI/ml
- 7-12 semanas de embarazo: 11500 - 289000 mUI/ml
Como hemos dicho, para saber las semanas de embarazo, hay que contar desde el día de la bajada de la última menstruación, lo que en ginecología se conoce como FUR (fecha de la última regla).
Niveles de Beta-hCG Anómalos
Cuando el valor de la beta-hCG obtenido en el análisis de sangre no se corresponde con las semanas de embarazo mencionadas, es decir, está fuera del rango de referencia, es posible que algo no vaya bien en la gestación. En concreto, puede pasar una de estas dos situaciones:
- Valor de beta-hCG muy elevado: lo primero que hace pensar es que se trata de un embarazo gemelar. De la misma forma, un nivel de hormona hCG anormalmente elevado puede indicar la presencia de más de un feto, es decir, de un embarazo múltiple. No obstante, hay que considerar que el coriocarcinoma uterino, la mola hidatiforme uterina o algún tipo de cáncer también podría dar lugar a un nivel alto de beta-hCG.
- Valor de beta-hCG más bajo: se relaciona más con los abortos. Por ejemplo, la amenaza de aborto, el aborto incompleto, embarazo ectópico, etc. Si los valores de esta hormona son bajos, puede ser un indicativo que el pronóstico del embarazo no es muy bueno.
Ante un valor anómalo de beta-hCG fuera del rango de referencia, se recomienda repetir el análisis de sangre en primer lugar y, a continuación, hacer una ecografía de ultrasonido para comprobar si el embarazo es viable.
En el caso del embarazo gemelar, la presencia de dos sacos gestacionales en el útero confirmará el resultado elevado del test de embarazo.
BETA HCG, HORMONA DEL EMBARAZO, POR GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
Consideraciones Adicionales
En cualquier caso, si los valores de esta hormona son bajos, puede ser un indicativo que el pronóstico del embarazo no es muy bueno. En el caso de que el resultado de la beta haya sido negativo pero tengas algún síntoma o signo de que haya embarazo, lo más recomendable es que lo consultes con tu especialista.
Por ejemplo, si la menstruación se retrasa muchos días, puede que se deba a un falso negativo y que sea recomendable repetir el test.
En este tipo de situaciones, es crucial continuar en estrecho contacto con tu médico para aclarar el diagnóstico y decidir el mejor paso a seguir.
Es importante seguir las instrucciones médicas siempre y no hacer un test de embarazo antes de la fecha indicada, ya que la confusión y el estrés que sufre la paciente no aporta ningún beneficio al resultado final.
