Berrinches en Niños: Causas y Manejo Efectivo

El comportamiento de un niño siempre ocurre en interacción con otra persona. Los niños deciden sobre sí mismos y sobre cómo comportarse a partir de cómo se sienten en relación con la persona con la que se están relacionando y de cómo creen que la otra persona "les ve". Toda conducta tiene una finalidad.

El principal objetivo de un niño es sentirse importante y tenido en cuenta. Por ello, cuando un niño no se siente importante, tiene una creencia errónea sobre cómo lograrlo, y es cuando viene lo que los adultos catalogamos como "portarse mal".

¿Por qué ocurren los berrinches?

Las rabietas son una parte normal del desarrollo emocional de los niños. Suelen ser la respuesta que tienen al hacer frente a un conflicto. De hecho, aunque solo estés intentando cumplir una regla o proteger a tu hijo, este puede tomárselo como un ataque y enfadarse.

En ocasiones, comenzará a repetir la palabra «no» y a gritar, patalear y dar golpes con los puños. Otras veces aguantará la respiración hasta ponerse colorado. Puede que creas que es un exagerado, pero nada más lejos de la realidad, ya que está teniendo un conflicto interno.

Tu hijo es cada vez más independiente y ya hace muchas cosas sin tu ayuda (por ejemplo, comer, vestirse o usar el orinal). Sin embargo, cuando le digas que no haga algo, le costará entender por qué quieres limitar su tan preciada independencia.

Dado que los niños tienen problemas para expresarse verbalmente, la salida más fácil para la frustración o la decepción es iniciar una rabieta. Estos arrebatos no suelen ser peligrosos, aunque sí desagradables para los padres, especialmente cuando ocurren en público.

Las rabietas no son un reflejo de tus habilidades de crianza, por lo que no debes culparte a ti misma. Además, tampoco indican que tu hijo tenga un problema emocional grave. Son una etapa normal en el desarrollo infantil.

Factores que incrementan las rabietas

  • Problemas de comunicación y lenguaje, que producen frustración, enfado y rabia.
  • Cambios inesperados en la rutina.
  • Exceso de estimulación que no pueden procesar.
  • No conseguir algo que desean.

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Manejo de Berrinches desde la Calma y el Respeto

La manera en la que los familiares abordan dicha situación va a ser fundamental para crear un aprendizaje en el niñx o perpetuar o reforzar una determinada conducta.

La Disciplina Positiva pretende dar pautas y estrategias a los padres para que sean capaces de educar en la firmeza y en la amabilidad sin caer en el autoritarismo o en la permisividad. Ambos estilos, autoritario y permisivo llevarán a padres e hijos a conflictos familiares donde todas las partes sufren.

Actuar con amabilidad y firmeza no es una estrategia para que los niñxs obedezcan, es el derecho del niñx a un trato digno y a sentirse respetado. La amabilidad hacia ellxs hará que se sientan queridos y les enseñará a tratar a los demás con cariño, siendo más empáticos y colaborativos. La firmeza les aporta seguridad, conocer los límites y normas es algo necesario para todos los niños.

Estrategias para abordar los berrinches

  1. Asegúrate de que tiene un sistema de comunicación que te permita entenderos.
  2. Sigue un orden y estructura para que la persona pueda anticipar.
  3. Utiliza apoyos visuales como agendas, calendarios, informando de lo que va a ir haciendo, y anticipa cualquier salida o cambio que se pueda dar.
  4. Utiliza un temporizador que le marque lo que va a durar la actividad, e ir avisándole según vaya terminando el tiempo.
  5. Usa la frase "PRIMERO-DESPUÉS" para que el niño termine una tarea antes de conseguir una cosa motivadora.
  6. Refuerza, identifica y afirma acciones positivas específicas de los niños.
  7. Evita decir "NO" y da la opción en positivo. Por ejemplo: "¡No grites!" - "Silencio". "¡No corras!" - "Camina despacio".

Disciplina Positiva: Amabilidad y Firmeza

“Entiendo tu enfado porque quieres que mamá/papá te lea un cuento ahora. Acabo de llegar cansada de trabajar y todavía tengo que cenar." Mantenerse en la afirmación que hemos dado, comprendiendo y validando la emoción del niño/a hará que se sienta escuchado a la vez que aprenderá a que las necesidades de todos los miembros de la familia son importantes.

Una vez hemos dado la directriz, sólo tenemos que aprender a respetar la forma que tenga el niño/a de gestionar la situación, sin incidir en su comportamiento y sólo ofreciendo nuestra ayuda para calmarse.

Berrinches en Niños con Autismo

Es importante resaltar que el Autismo en sí, no conlleva problemas de conducta. Es decir, no existen las “crisis del autismo” como un síntoma asociado a la condición. Siempre, el motivo, será una falta de apoyos y de comprensión hacia la propia persona.

Para un niño/a (con) Autismo, acudir al colegio un día de Halloween o en Navidad, puede suponer un cambio tan grande como para nosotras levantarnos una mañana en una habitación nueva, con personas desconocidas en una ciudad extraña.

Adapta los espacios y rutinas del día a día a su forma de percibir. No obligues nunca a que realice actividades cotidianas como cortar el pelo, lavarse la cabeza, peinarse o llevar chaqueta si no lo tolera. Averigua qué es lo que le hace daño y busca ayuda de un profesional para ir mejorando esa situación desde el respeto.

Consejos adicionales para niños con autismo:

  • Asegúrate de que dispone de un sistema de comunicación que te permita comunicarte con él/ella, que pueda entenderte y tú puedas conocer sus pensamientos y deseos.
  • Conoce cómo siente, qué evita y qué le encanta.
  • Sigue un orden y una estructura que el niño/a conozca y de la que pueda participar.
  • Utiliza apoyos visuales como calendarios, paneles diarios o semanales para que tu hijo/a esté informado de lo que va a pasar.
  • Anticipa las salidas y cambios e intenta no improvisar.

Cuándo buscar ayuda profesional

Si los berrinches se repiten a menudo y causan desasosiego, es recomendable acudir a un profesional. No dudes en buscar ayuda si sientes inquietud o angustia, aunque otros te digan que es normal.

Si observas alguno de los siguientes problemas, consulta al pediatra:

  • Las rabietas continúan o empeoran después de los cuatro años.
  • Tu hijo intenta autolesionarse, hace daño a otras personas o rompe cosas en medio del episodio.
  • Tiene pesadillas frecuentes o se vuelve muy desobediente.
  • Da un paso atrás en el entrenamiento para ir al baño solo.
  • Se niega a comer o dormir.
  • Tiene dolor de estómago o cabeza.
  • Muestra ansiedad, agresividad o apego extremo.
  • Aguanta la respiración y se desmaya durante el episodio.

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