Sudoración Excesiva en Bebés: Causas, Diagnóstico y Tratamiento

La sudoración es un proceso fisiológico vital para el mantenimiento de la temperatura corporal, la hidratación de la piel y el balance hidroelectrolítico.

Cuando la sudoración es excesiva con respecto a las necesidades fisiológicas para mantener la temperatura corporal, estamos ante una hiperhidrosis. La hiperhidrosis es un trastorno de la termorregulación que suele iniciarse a partir de la pubertad debido a los cambios que se producen en el cuerpo durante esta etapa vital, sin embargo, también puede aparecer durante la infancia.

La hiperhidrosis es un trastorno que puede confundir y angustiar a adultos, por lo que para los niños puede ser si cabe más limitante. Los niños con hiperhidrosis pueden sudar 5 veces más que los otros niños.

Una de las causas más relevantes de la hiperhidrosis en niños es la hereditaria. Los síntomas de la hiperhidrosis en niños son similares a en los adultos. En los niños habría que estar alerta a otra serie de síntomas que pueden indicar una disautonomía (alteración del sistema nervioso autónomo).

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Tipos de Sudor y Glándulas Sudoríparas

Haciendo una distinción básica podemos hablar de dos tipos de sudor: el termorregulador y el emocional, ambos controlados por diferentes áreas cerebrales. El primero depende del hipotálamo, donde se localizan las neuronas termosensibles en las áreas anterior y preóptica. El sudor emocional se encuentra bajo la regulación de la corteza cerebral.

Existen tres tipos de glándulas sudoríparas:

  • Ecrinas: Producen una fina secreción hipotónica con el plasma y son las más numerosas. Están distribuidas por todo el cuerpo, aunque con mayor presencia en las palmas, las plantas y las axilas. Su función principal es la termorregulación.
  • Apocrinas: Secretan un fluido viscoso y de mal olor. Se localizan en las axilas y en la región urogenital.
  • Apoecrinas: Constituyen el último tipo glandular identificado y solo se localizan en las axilas.

Tipos de glándulas sudoríparas y su ubicación en el cuerpo.

Tipos de Hiperhidrosis

Existen dos tipos principales de hiperhidrosis:

  • Hiperhidrosis Primaria: En este tipo de hiperhidrosis no encontramos ningún problema que la justifique. Afecta aproximadamente a un 2% de la población y suele iniciarse durante la infancia o la pubertad y mejorar con la edad. Se define como la presencia de cómo mínimo un episodio a la semana de sudor excesivo que afecta a un área específica.
  • Hiperhidrosis Secundaria: La hiperhidrosis se debe a otro problema médico (una infección, un problema hormonal, secundaria a fármacos…). Suele ocurrir en zonas más extensas del cuerpo y se mantiene durante el sueño. Es infrecuente en la infancia.

Características de la Hiperhidrosis Primaria

  • La localización del sudor puede variar, aunque siempre es simétrica en ambas partes del cuerpo. Las zonas más frecuentemente afectadas son las axilas, las palmas y plantas y la zona craneofacial.
  • La hipersudoración cesa durante el sueño y suele empeorar en situaciones de estrés o calor.
  • Es el tipo de hiperhidrosis más frecuente en niños y es habitual encontrar otros miembros de la familia con el mismo problema. Hasta un tercio de los pacientes con hiperhidrosis tiene un familiar con la misma condición.

La hiperhidrosis primaria, también conocida como focal, es idiopática. La localización más frecuente es en las palmas (30%), aunque también es frecuente la asociación de hiperhidrosis palmar y plantar (20%), palmar y axilar (15%) o únicamente palmar. Hay que tener en cuenta también la hiperhidrosis craneal y facial. La edad media de debut es entre los 14 y los 25 años. Afecta a los dos sexos por igual y a todas las razas.

Síntomas y Causas de la Sudoración Excesiva en Niños

La hiperhidrosis infantil se manifiesta con una producción excesiva de sudor en las palmas de las manos, las plantas de los pies y las axilas. Ocurre en situaciones de estrés o calor, pero en la mayoría de los casos se desconoce la causa exacta.

Se cree que esta hiperhidrosis primaria se debe a un trastorno del sistema nervioso autónomo, que controla las acciones involuntarias del organismo, como pueden ser los latidos cardiacos.

Zonas comunes de sudoración excesiva en niños.

Diagnóstico de la Hiperhidrosis

Para diagnosticar de hiperhidrosis es necesario hacer una buena historia clínica y una exploración física completa. En algunos casos concretos puede ser necesaria la realización de alguna prueba complementaria.

Hay algunos signos que pueden hacernos sospechar de una causa adyacente cómo puede ser la fiebre, sudor nocturno, aumento del tamaño de los ganglios, pérdida de peso, dolor de cabeza intenso o palpitaciones.

La evaluación de un paciente con hiperhidrosis debe incluir una historia clínica completa y una exploración física exhaustiva. Esto nos permitirá diferenciar entre la hiperhidrosis focal primaria y la hiperhidrosis secundaria generalizada. Síntomas tales como fiebre, sudoración nocturna, pérdida ponderal, adenopatías, cefalea o palpitaciones nos alertarán sobre la necesidad de un estudio más detenido, que pueda poner de manifiesto causas secundarias.

Resulta esencial determinar el impacto sobre la calidad de vida.

La gravimetría es útil como confirmación diagnóstica pero se limita a fines de investigación. Utiliza papeles de filtro que se pesan antes y después del contacto con el área afecta con el fin de medir el volumen de sudor absorbido durante un periodo de tiempo determinado. La hiperhidrosis axilar se define por una tasa superior a 100 mg/5 minutos en hombres y 50 mg/5 minutos para las mujeres.

Tratamiento de la Hiperhidrosis

Existen diferentes opciones de tratamiento para la hiperhidrosis en función de cada niño. La mayor parte de la investigación en relación al tratamiento de la hiperhidrosis se ha realizado en población adulta. Son pocos los estudios que incluyen a niños y adolescentes. A la hora de abordar el esquema terapéutico, es esencial considerar el grado de afectación, tratamientos empleados con anterioridad y área corporal afectada.

Debemos informar a los pacientes y a sus familias no solo sobre las opciones terapéuticas existentes, sino también de sus limitaciones y posibles efectos secundarios.

Tratamientos Tópicos

El tratamiento de primera línea son los antitranspirantes. Los antitranspirantes son unos productos que se aplican en la piel para ayudar a disminuir la producción de sudor. Actúan sobre las glándulas sudoríparas, ocluyendo de manera parcial y reversible el conducto de la glándula y reduciendo de esta manera la cantidad de sudor producida.

La mayoría de los antitranspirantes que se comercializan sin necesidad de prescripción médica, contienen una baja concentración de una sal metálica (habitualmente aluminio), cuyo mecanismo de acción es la obstrucción mecánica de los conductos excretores de las glándulas sudoríparas y la atrofia de las células secretoras. Son necesarias mayores concentraciones, entre el 10 y el 20% de cloruro o hexacloruro de aluminio para el tratamiento de las formas moderadas.

La sal de aluminio puede formularse en etanol absoluto o en una base de gel hidroalcohólica con ácido salicílico al 4%. El ácido salicílico, además de aumentar la absorción de la sal, aporta su propia capacidad antitranspirante y disminuye la sequedad y la irritación cutáneas, principales efectos secundarios referidos con el uso de estos productos.

Para minimizar estos, deben aplicarse diariamente y sobre piel seca, por la noche, antes de irse a la cama (cuando la hiperhidrosis es mínima) y retirarlos a la mañana siguiente. Tras experimentar mejoría, podrá espaciarse la frecuencia de administración, aunque son necesarias aplicaciones de mantenimiento. La irritación cutánea puede tratarse con corticoides tópicos, como la hidrocortisona al 2,5%.

Deben aplicarse por la noche sobre la piel seca. Pueden irritar la piel. Los antitranspirantes habituales suelen no ser suficientes para las personas con hiperhidrosis, requiriendo de antitranspirantes más específicos que contengan sales de aluminio.

Iontoforesis

A pesar de ser una técnica utilizada desde 1930, su mecanismo de acción todavía no está del todo dilucidado. Se postulan diversas teorías: que provoque electrocoagulación de las glándulas ecrinas y/o hiperqueratosis de los poros con obstrucción al flujo de secreción sudorípara, o alteración del gradiente electroquímico.

Consiste en la aplicación directa de corriente galvánica de 15-30 mA, en sesiones de 20 minutos, con una frecuencia inicial de unas tres veces a la semana, espaciándose a medida que se aprecia efecto, pero siempre se precisan sesiones de mantenimiento. La adición al agua de una asociación de anticolinérgicos, del tipo de metilsulfato de poldina o bromuro de glucopirronio, parece aumentar la eficacia del procedimiento.

Si bien es un procedimiento eficaz, pues produce una reducción significativa de la intensidad sudoral y hasta el 80% de los pacientes manifiesta su satisfacción, crea una gran dependencia del paciente y requiere mucho tiempo. Los efectos secundarios incluyen eritema, sequedad, erupción vesiculosa, etc.

Toxina Botulínica

La neurotoxina producida por el Clostridium botulinum bloquea la liberación de acetilcolina en la membrana presináptica. Esto sucede a nivel de la unión neuromuscular, lo que posibilita su aplicación en el tratamiento de patologías como la distonía, el estrabismo o la acalasia.

Cuando el bloqueo se produce a nivel de las terminaciones nerviosas colinérgicas simpáticas de las glándulas ecrinas, supone la reducción temporal, durante unos 4-7 meses, de la secreción sudorípara. Se ha probado su eficacia en el tratamiento del síndrome de Frey, caracterizado por la presencia de eritema, sudoración y rubor en el territorio cutáneo del nervio auriculotemporal en respuesta a estímulos gustatorios, como resultado de una lesión de las fibras parasimpáticas de este nervio.

Su aplicación en el tratamiento de la hiperhidrosis en el adulto es amplia. El tratamiento con toxina botulínica consiste en la aplicación de inyecciones intradérmicas cada 1-2,5 cm.

Existen dos tipos de toxina botulínica empleados en el tratamiento de la hiperhidrosis: tipo A y tipo B, esta última actúa de forma más rápida, aunque su efecto es menos duradero. Tiene más efectos secundarios, su inyección es más dolorosa y es más cara. Para reducir el dolor derivado de las inyecciones, son recomendables los bloqueos previos de los nervios mediano y radial. También resulta útil delimitar la distribución de las inyecciones, mediante el test de Minor, que pondrá en evidencia las áreas hiperhidróticas.

Los resultados a nivel axilar son excelentes, con tasas de satisfacción hasta de un 92% y con una duración media de los efectos de unos 6-8 meses.

Tratamiento Quirúrgico: Simpatectomía Endoscópica Transtorácica

Esta opción debe reservarse para aquellos pacientes que no han respondido al resto de los tratamientos. Durante años se emplearon procedimientos locales, como el curetaje o la liposucción del tejido adiposo, con el fin de eliminar las glándulas ecrinas de la axila. En la actualidad, la simpatectomía endoscópica transtorácica constituye el procedimiento quirúrgico más empleado y es considerada patrón oro.

Los ganglios simpáticos que nos interesan se sitúan en los espacios intercostales. Los dermatomas simpáticos se solapan y son de difícil sistematización. No obstante, podemos decir que el ganglio simpático T2 está implicado en la inervación de la cabeza, el cuello y la extremidad superior. El ganglio T3 está implicado en la inervación de la extremidad superior y el tercio superior de la axila, y el ganglio T4 inerva el tercio inferior de la axila y la extremidad superior.

La finalidad del método es eliminar/desconectar de forma total o parcial los ganglios simpáticos torácicos T2 (hiperhidrosis craneofacial y también rubor facial), T3 (hiperhidrosis palmar) o T3-T4 (hiperhidrosis axilar), mediante la aplicación de distintos sistemas. La mayoría de los pacientes se intervienen entre los 20 y los 30 años. La mortalidad es excepcional.

Dentro de las complicaciones, el neumotórax es la más frecuente (75%), seguido por el enfisema subcutáneo y el derrame pleural. La anhidrosis se obtiene en el 92-98% de los casos. Esto supone un alto grado de satisfacción, de hasta el 89%, lo que se ve reflejado en las escalas de calidad de vida. La hiperhidrosis palmar responde de una forma más satisfactoria que la axilar.

La recidiva tras la cirugía se ha puesto de manifiesto en el 1-2% de los pacientes y es más frecuente en la forma axilar. El efecto adverso más problemático a largo plazo es la hiperhidrosis compensatoria, que afecta sobre todo a la espalda, el abdomen y la región anterior del tórax. El porcentaje de pacientes que lo padecen varía según las series consultadas, pero puede llegar a alcanzar el 85-90%. Está descrita la mejoría espontánea y es independiente de la técnica utilizada en la interrupción del tronco simpático. Aunque todavía no esté muy claro, parece que hay menos sudoración refleja si se desconecta un único ganglio simpático y cuanto más bajo sea el nivel en el que se produce la desconexión.

Impacto Psicológico de la Hiperhidrosis en Niños

Debemos tener en cuenta que la hiperhidrosis puede afectar la calidad de vida de un niño y causarle limitaciones en su vida diaria. Para un niño con hiperhidrosis de palmas puede ser difícil incluso sujetar un lápiz para hacer los deberes. A veces estos niños sienten vergüenza, se sienten incómodos y pueden ver afectada su autoestima o sus relaciones personales.

Este exceso de sudoración puede ser tan molesto que llegue a condicionar las relaciones personales y las actividades sociales de quien lo padece: influye en la elección de ropa y calzado (en particular el material, el color y el diseño) o las aficiones (leer periódicos es difícil al empapar las páginas) e interfiere en actividades cotidianas como dar la mano al saludar, realizar trabajos manuales, hacer las tareas domésticas o usar tecnologías táctiles, sin contar las repercusiones psicológicas (vergüenza, fobia social…).

A la baja autoestima, timidez, incomodidades en el colegio y hasta víctima de acoso escolar que pueden sufrir estos menores, se suma frío en la zona afectada, ropa mojada, desarrollo de eccemas y riesgo de infecciones por hongos, bacterias o virus, como el virus del papiloma humano o el pie de atleta.

Recomendaciones Generales

  • Usar ropa de algodón y transpirable y extremar las medidas de higiene corporal ayudan.
  • Evitar la humedad es fundamental para prevenir las irritaciones.
  • Opta por ropa ligera, adecuada a la temperatura ambiente, que sea transpirable y de algodón para evitar la fricción y la sudoración excesiva.
  • Usar productos específicos para bebés, suaves y sin fragancia, que no alteren el pH de su piel.
  • Las cremas que contienen óxido de zinc o vaselina pueden ser útiles para crear una barrera protectora y calmar las irritaciones.
  • Si tu bebé suda mucho, lo primero que deberíamos dejar claro, es que suele ser algo común y natural.

Sudamina o Miliaria

Las rozaduras en la zona del pañal hasta irritación y sequedad son las más comunes, pero entre los más pequeños también se puede dar la Sudamina o Miliaria. Se trata de una erupción que con frecuencia aparece en la piel de algunos niños, sobre todo recién nacidos y menores de un año, causada por la obstrucción de los conductos de las glándulas del sudor en la piel.

Estas erupciones se manifiestan mediante la aparición de pequeños granos rojos o blanquecinos y afecta a las zonas de la piel donde son más abundantes las glándulas sudoríparas, es decir, la frente, cara, cuello, pecho o espalda. Esta afección de la piel es más habitual en menores de 2 años porque la dermis todavía tiene dificultades para desprenderse del calor sobrante y transpirar como hace la piel de los niños de mayor edad o los adultos.

En caso de niños con piel atópica, sí es posible que haya más irritación en las zonas afectadas y que ante cualquier factor externo, pueda dar lugar a una dermatitis.

La sudamina es una alteración benigna y transitoria que no requiere de un tratamiento especifico, aún así es importante prevenirla. Desde la Asociación Española de Pediatría se recomienda evitar una sudoración excesiva que pueda favorecer la aparición de la sudamina.

Sudoración Nocturna en Niños

Desde el punto de vista pediátrico, en la mayoría de los casos este exceso de sudoración no suele ser debido a ninguna causa específica. Afecta a un 12 % de los niños, es más frecuente en varones y de este tanto por ciento de niños, la mayoría suelen tener detrás un historial de pequeñas alteraciones respiratorias del tipo rinitis, apnea del sueño, amigdalitis o dermatitis atópica.

¿Cómo Funciona el Mecanismo de Sudoración Nocturna?

Cuando el cuerpo de un niño reduce su actividad, gran cantidad de energía pasa a ser innecesaria, para reducirla, el organismo la elimina en forma de calor gracias al sudor. Hay niños que sudan más que otros y habitualmente esto ocurre a los pocos minutos de dormirse.

Situaciones que pueden favorecerlo son que haya estado especialmente activo justo antes del sueño, dormir al niño en brazos porque mientras lo tenemos acunados les cuesta eliminar el calor corporal o una cena abundante porque durante la digestión se aumenta el catabolismo.

Otras Causas Comunes de Sudoración en Bebés

El sudor frío en el bebé puede deberse a muchos factores. Es muy común que abriguemos de más a nuestro bebé, especialmente en los primeros meses, por miedo a que pase frío.

Sin embargo, los bebés no regulan la temperatura igual que los adultos y un exceso de calor provoca sudoración. Un caso habitual es el de bebés que duermen con varias mantas y gorro en habitaciones cerradas.

Una habitación con calefacción alta, poco ventilada o con exceso de humedad favorece la aparición de sudor frío en el bebé. Cuando un bebé ha tenido fiebre, es común que después aparezca sudor frío.

Otras situaciones en las que los bebés pueden sudar:

  • Durante la lactancia, sobre todo en recién nacidos y lactantes pequeños, el esfuerzo de succión puede hacer que suden frío.
  • Lo mismo ocurre tras tomas abundantes, donde la digestión exige un gasto energético adicional.
  • En bebés un poco mayores, los sueños agitados también pueden desencadenar sudor frío.

¿Qué Hacer Cuando Aparece Sudor Frío en el Bebé?

Cuando aparece un episodio de sudor frío en el bebé, lo primero es mantener la calma y observar con atención. Recordar qué estaba ocurriendo en el momento del episodio puede dar pistas importantes: si acababa de comer, llorar o dormir.

  • Utiliza un termómetro para descartar o confirmar fiebre.
  • Si tu bebé está demasiado abrigado o la habitación está calurosa, quítale capas de ropa y ventila el espacio.
  • En bebés lactantes, ofrecer tomas más frecuentes ayuda a reponer líquidos.

Consejos para Reducir la Sudoración en Bebés

  • Dale un baño relajante antes de dormir.
  • Hidrátalo correctamente, ya que cuando son tan pequeños los bebés no son lo suficientemente autónomos como para hidratarse por su cuenta.
  • Revisa su ropa cada poco tiempo y adecúala a la temperatura ambiente.
  • Para evitar la sudoración excesiva, se puede actuar de manera preventiva.
  • Claro está, debemos tener en cuenta que más del 70% del cuerpo es agua y es super importante de que el bebé esté bien hidratado.
  • Por tanto, el algodón de alta calidad u orgánico suelen ser una gran opción para que nuestro bebé no sude demasiado.
  • Tal y como venimos comentando, si el bebé suda en exceso, la mayoría de los casos es como de consecuencia del material con el que está en contacto. Y esto va desde la ropa a las superficies con las que está en contacto a diario.

Caso Práctico

María es una chica de 14 años. Acude a la consulta acompañada de su madre. María tiene un expediente académico brillante. La relación con sus padres y su hermano de 12 años es magnífica. Sin embargo, la sudoración excesiva que presenta, sobre todo a nivel de las palmas, comienza a suponerle un gran problema.

Así, cuando su profesor les propuso exponer sus limitaciones personales, María, venciendo su gran timidez pero con valentía, según apostilla su madre, no lo dudó un instante. Le agobia mucho pensar que un compañero que utilice el ratón del ordenador después de ella vaya a encontrarlo mojado. Lo mismo ocurre cuando acude a misa los domingos y se acerca el momento de dar la paz a la persona que está junto a ella.

Su madre cuenta que esta sudoración excesiva sucede desde que era un bebé. Primero afectaba a la zona nucal y después pasó a estar más presente en el tronco. Han interrogado a otros miembros de la familia, y ninguno refiere tener el mismo problema.

Tras el abordaje inicial del problema y de las posibles opciones terapéuticas, María fue valorada en la consulta de Dermatología de su hospital de referencia. Teniendo en cuenta su edad, así como el grado y el área de afectación predominante, se consensuó con la paciente y su familia iniciar el tratamiento con un aparato de iontoforesis a nivel domiciliario.

Previamente había utilizado diferentes tratamientos tópicos sin respuesta satisfactoria, de ahí que se optara por la iontoforesis, siguiendo el escalón terapéutico. La paciente lo emplea una o dos veces a la semana, mostrando en todo momento muy buena tolerancia. Ha experimentado una significativa disminución de la sudoración, que, sin ser total, le ha permitido ganar confianza y autoestima.

Posibles Diagnósticos Diferenciales

  • Hipertiroidismo
  • Feocromocitoma
  • Tumores
  • Infecciones
  • Enfermedades neurológicas
  • Efectos secundarios de medicamentos
  • Ansiedad

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