Los recién nacidos sanos requieren una serie de cuidados rutinarios, una valoración cuidadosa de su estado general y la correcta instauración de la alimentación. Te contamos cuáles son, además de ofrecerte una utilísima guía para cuidarle en casa en sus primeros días y meses de vida.
Consejos prácticos para cuidar a tu bebé los primeros días | Clínica Alemana
Primeros exámenes médicos
Nada más nacer, a tu bebé le harán una serie de exámenes médicos para confirmar que está sano. "¿Está sano?" Será tu primera pregunta cuando nazca tu bebé. Y para confirmarlo, a tu bebé le hacen sus primeras pruebas médicas. El test de Apgar es el examen clínico que valora la vitalidad del recién nacido los primeros minutos de vida. Se valoran cinco parámetros: tono muscular, esfuerzo respiratorio, frecuencia cardiaca, respuesta a estímulos y coloración.
Después del parto, los recién nacidos presentan un incremento de noradrenalina, que les lleva a un estado de alerta tranquila, llamado clínicamente periodo sensitivo.
La primera cita con el pediatra, si no existe ningún problema añadido, debe ser a las 48 horas de vida. El peso, la longitud y el perímetro cefálico de los recién nacidos varía según el sexo y la edad gestacional. Para ello hay tablas especiales que se describen por “percentiles”.
Durante los primeros días hay una pérdida de peso fisiológica (normal), que oscila entre 5-10% del peso en el momento del nacimiento.
El recién nacido reconoce sonidos y parpadea, llora o se sorprende (extiende y mueve brazos y piernas al mismo tiempo). Tiene hipo y estornuda con frecuencia.
Alimentación
Los recién nacidos solo necesitan tomar leche, materna o fórmula artificial. La decisión del tipo de lactancia (materna o artificial) debería ser tomada durante el embarazo.
Un sacaleches te ayudará extraer leche y almacenarla para su uso posterior. Así papá también podrá darle de comer por la noche y alternar la alimentación.
Tanto si vas a optar por la lactancia materna como por la de fórmula, asegúrate de tener un esterilizador de biberones para mantenerlos limpios y evitar algún virus o suciedad.
Sueño
A esta edad, los bebés pasan la mayor parte del día durmiendo (de 16 a 18 horas) aunque se despiertan durante cortos períodos para comer (de 7 a 12 veces al día). Los patrones de sueño varían de un niño a otro.
Al dormir es normal que muevan los ojos, realicen movimientos de chupeteo, emitan sonidos e incluso que tengan una respiración irregular. Puede durar unos minutos; no hay que despertar al niño.
El sueño es un hábito; desde el principio se debe acostar al bebé cuando esté somnoliento aunque despierto todavía.
Otra de las cosas que va a hacer tu bebé recién nacido es dormir, por lo que va a necesitar su pequeño rinconcito para descansar durante muchas horas. Como te habrás dado cuenta, existen un montón de tipos de cunas y minicunas para bebé con diferentes diseños, tamaños, funciones... Dedicar el tiempo necesario para encontrar la mejor cuna para el bebé, garantiza que su bienestar (y el tuyo) se vea compensado en buena medida por la decisión que adoptes.
Además de la cuna, también debes preparar sus accesorios. Entre la ropa de cuna esencial deberás de tener sábanas bajeras, protectores o chichoneras de cunas, nórdicos o edredones, sábanas infantiles...
Junto con la cuna/minicuna, deberás de elegir el mejor colchón para tu bebé. Existen muchos modelos en el mercado, con un sinfín de características diferentes.
Un móvil de cuna sería ideal, ya que desde la propia cuna o minicuna, tu bebé podrá desarrollar sus capacidades motrices y visuales.
Higiene
Baño
El baño del recién nacido debe ser diario, con agua templada (33 °C-34 °C) y jabón neutro en pequeña cantidad. Se debe secar al niño con cuidado, especialmente en las zonas de los pliegues, añadiendo posteriormente una crema hidratante.
Para el baño diario del bebé un recomendable disponer de un accesorio especial para ello. Existen muchos modelos en el mercado. El primer baño del bebé es uno de los momentos más tiernos y bonitos cuando un nuevo miembro llega a la familia. Quizá también sea uno de los más esperados a la par que temidos.
Gel, champú, jabón sin detergente, esponja natural, peine, aceite o crema hidratante, bálsamo para el cambio del pañal, colonia... Ten en cuenta de comprar productos especiales para prevenir y tratar las irritaciones en la piel del bebé, evitar picores y evitar que aparezca la dermatitis.
Cordón umbilical
Mientras persista el cordón umbilical se debe lavar junto con el resto secándolo bien posteriormente. Curar el cordón umbilical es otro de los cuidados del bebé fácil de aprender. Nada más nacer, la matrona o el ginecólogo sujeta el cordón con una pinza y lo corta, quedando un pequeño muñón que tarda unos días en secarse y caer, formándose así el ombligo.
El cordón umbilical se debe lavar con agua y jabón 3 veces al día, manteniendo la zona lo más seca posible. No se recomienda utilizar alcohol ni otras sustancias.
Hasta no hace mucho se recomendaba utilizar alcohol para desinfectar la zona, pero se ha visto que se infectan menos y se caen antes si hacemos “cura seca”. Pero eso no quiere decir que no tengas que hacer nada, sino que debes asegurarte que siempre está seco y limpio, y que cada vez que le cambias el pañal no se ha mojado o manchado. Si está limpio y seco, basta con dejarlo fuera del pañal, y listo. Si se ha manchado, hay que lavarlo con una gasita y suero fisiológico, secarlo y dejarlo al aire. Cuando curamos así los ombligos pueden quedar algo más blandos durante un tiempo. Lo importante es que no huela mal y que no se ponga rojo alrededor. Si eso pasa, hay que acudir de inmediato al pediatra o a urgencias para que lo valoren.
Higiene íntima en niñas
La higiene íntima en los primeros meses de vida de una niña requiere delicadeza y conocimiento. Saber cómo limpiar correctamente la zona genital de una recién nacida es clave para evitar irritaciones, infecciones o molestias.
Durante los primeros días, es habitual que la vulva de la recién nacida presente una leve inflamación, enrojecimiento o incluso una pequeña secreción blanquecina o amarillenta. La limpieza diaria debe ser suave, respetuosa y adaptada a la sensibilidad de la zona íntima. Lo importante es mantener la vulva libre de restos de orina o heces, evitando productos agresivos que puedan alterar la barrera cutánea. Utiliza agua tibia y un limpiador suave específico para bebés, con pH fisiológico y sin perfumes. Sí, siempre con mucha suavidad. Realiza la limpieza en cada cambio de pañal y siempre que la zona esté sucia. La fricción excesiva puede dañar la piel y dejarla más expuesta a irritaciones. Limpia siempre de delante hacia atrás para evitar el arrastre de bacterias desde la zona anal hacia la vulva.
Si los pliegues de la vulva no se limpian correctamente, pueden acumularse restos de orina, heces o secreciones naturales. Esto favorece la proliferación de bacterias y hongos, aumentando el riesgo de irritaciones, mal olor o incluso infecciones como la vulvovaginitis. Para prevenirlo, abre suavemente los pliegues durante la higiene y retira cualquier resto con agua tibia o un limpiador suave específico para bebés.
A medida que la niña crece, la rutina de higiene se adapta: se continúa con la limpieza suave y el secado adecuado, enseñando progresivamente hábitos de higiene íntima para su autonomía futura.
Aunque la mayoría de los cambios en la zona íntima de una bebé recién nacida forman parte de su desarrollo natural, hay signos que indican la necesidad de acudir al pediatra sin demora. No es necesario.
Otros cuidados
En general los niños nacen con fimosis.
¿No te parece curioso el ruido de la respiración de los recién nacidos? Los bebés suelen tener mucha mucosidad. No están resfriados, simplemente se debe a que sus vías respiratorias son más estrechas y se taponan con facilidad.
Los bebés tienen muchas legañas y es muy frecuente que se despierten con los ojos pegados, completamente sellados por ellas. No es nada importante, pero se deben retirar con mucho cuidado. Y sobre todo nunca intentar abrírselos en seco.
Ojos. Oídos. Uñas. No suele ser necesario cortarlas ya que son muy blandas y quebradizas.
Cambio de pañal
Si no lo has hecho nunca, puede parecer difícil, pero enseguida se le coge el truco. La maniobra es fácil: con el bebé tumbado boca arriba lo desnudas de cintura para abajo, desabrochas las cintas de los pañales y retiras la parte delantera. Una vez limpio, sécale bien con una toallita y coloca el pañal limpio y abierto debajo del bebé, y abróchaselo. Las cintas adhesivas no deben quedar sueltas, pero tampoco apretadas, comprueba que el pañal le recoge bien las piernas para evitar “escapes”. El ombligo debe quedar siempre al aire y destapado.
Muy importante: no le dejes nunca solo en el cambiador ni encima de la cama (ruedan y podría caerse).
Seamos claros, los bebés recién nacidos lo que más hacen a su llegada al mundo es hacer "pipí" y "popó"... ¡y no veas cuanto! Los pañales son un elemento básico y serán tu principal aliado en el día a día del bebé.
Al igual que los pañales, las toallitas serán imprescindibles para mantener limpio al bebé cuando lo cambies o cuando lo laves.
La piel del bebé
Los bebés recién nacidos, en general, no necesitan cremas. Tampoco hay que ponerles colonia, perfumes, talcos en polvo o irritantes, ni debes lavar su ropa con suavizantes. La crema para el culete solo debes aplicarla si tiene la piel irritada. Si se le irrita con facilidad es posible que tenga la piel muy sensible, no le pongas bien el pañal o necesita que se lo cambies con más frecuencia. Si tienes dudas o no mejora, consulta a tu pediatra, para que te recomiende qué debes hacer.
Algunos recién nacidos tienen restos de una capa de grasa protectora que se llama vérnix caseoso. Es normal y no hay que quitarla.
La ropita
Lo importante es que sea ropa cómoda, idealmente de algodón o fibras hipoalergénicas, lavada antes del primer uso y sin mezclarla con la ropa de los mayores, y sin utilizar suavizante. Hay que evitar que tenga botoncitos y ornamentos pequeños que se puedan soltar y puedan hacer que se atragante, así como lazos. Como no regulan bien la temperatura durante las primeras horas, puedes ponerle algún gorrito de algodón muy fino los primeros días.
En función del mes que nazca tu bebé, necesitarás un tipo de ropa. En invierno, lo que más usará serán bodies, pijamas, peleles, gorritos y calcetines. Limita comprar lo que vaya a hacer falta en las primeras semanas, sin comprar de más.
Recuerda que los bebés no sudan, así que hay que controlar la temperatura ambiente, evitando que haga mucho frío o calor en casa. Si le ves muy rojo y está irritable y llorón, puede ser que tenga calor. Quítale alguna prenda. Por lo general, con ponerles una capa más que a nosotros es suficiente.
Los paseos
Son imprescindibles, el bebé necesita que le dé el aire y tú también (igual o más). ¿Cuándo empezar? Desde el primer día, excepto en el caso de que haya una ola de calor extremo o de frío o sean prematuros (entonces hay que esperar un poquito más, hasta que lleguen a término). Eso sí, hay que tener en cuenta algunas cosas. Debemos escoger días soleados, o por lo menos sin lluvia o viento. Saldremos a pasear un ratito, al aire libre. A veces, pensamos que será mejor en sitios cerrados, calentitos… Pues no. Allí se acumulan virus con muchísima facilidad, aunque sean espacios amplios. Especialmente en los meses de invierno. Lo ideal es pasear por la calle, en el parque, evitando lugares con mucha gente y procurando que los que nos encontremos al paso no cojan ni toquen al bebé.
Otra cosa importante: nunca lo expongas directamente al sol. Para eso, lo más cómodo es un arrullo para tapar el cuco o el cochecito, una sombrilla también ayuda. Si son más mayorcitos, podéis ponerles una gorra y crema solar protección 30-50.
Para poder salir a dar un paseo cómodamente con tu bebé, vas a necesitar un carro.
El portabebés es otra opción para llevar al bebé, ya sea en una mochila ergonómica o en un fular de tela. Al mantener al bebé en contacto directo contigo, se siente más tranquilo y seguro. Este método no solo es fácil y rápido de usar, sino que también deja tus manos libres, lo que te permite realizar otras tareas mientras mantienes al bebé cerca.
Otras necesidades del recién nacido
Si estás embaraza y es tu primer hijo, seguro que te ha surgido está pregunta: ¿Qué se necesita para un recién nacido? Tras la semana 36 de embarazo, el parto puede desencadenarse en cualquier momento. Es clave ser previsora y organizar con antelación todas las cosas que el bebé va a necesitar durante sus primeras semanas de vida. En el siguiente artículo intentaremos hacerte una lista con todas las cosas que necesita un recién nacido y que no pueden faltar a su llegada a casa. Con ello, también evitarás tener ese enorme gasto que supone tener un bebé...
La oferta de productos de puericultura para el recién nacido es casi infinita, pero... ¿sabes cuáles son realmente imprescindibles?
| Artículo | Descripción |
|---|---|
| Pañales | Elemento básico para mantener al bebé seco y cómodo. |
| Toallitas | Imprescindibles para la limpieza durante el cambio de pañal y lavado. |
| Ropa adecuada | Bodies, pijamas, peleles, gorritos y calcetines, según la estación. |
| Bañera | Accesorio especial para el baño diario del bebé. |
| Productos de higiene | Gel, champú, jabón sin detergente, esponja natural, peine, aceite o crema hidratante, bálsamo para el cambio del pañal. |
| Esterilizador de biberones | Para mantener los biberones limpios y evitar virus o suciedad. |
Se debe mantener un medio ambiente libre de humo.
El chupete no se aconseja hasta que tenga establecida la lactancia materna (el primer mes). Nunca debe mojarse en sustancias dulces, para prevenir las caries.
Muchas mamás y papás no son partidarios del chupete.
Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica.
El color de las deposiciones varía de amarillo a verdoso.
