Bebé de 26 Semanas Nacido: Características y Cuidados

Se considera que un niño ha nacido prematuro si nace con menos de 37 semanas de gestación. Expertos de la Sociedad Española de Neonatología han estudiado las tasas de supervivencia en España de los recién nacidos con una edad gestacional menor de 26 semanas, teniendo en cuenta que un recién nacido a término tiene entre 37 y 42 semanas. A pesar de todos los avances realizados en los últimos años, la frecuencia de prematuridad en los países desarrollados está aumentando, aunque ha mejorado el cuidado y la supervivencia del niño prematuro.

En España, el 8% de los neonatos nace antes de la semana 37 de gestación y el 1% antes de la semana 32. El cuidado que requieren es totalmente diferente al de un bebé a término. Tras el alta, los niños con una edad inferior a 32 semanas o con un peso de nacimiento inferior a 1.500 g, precisan controles y revisiones ya que, debido a su inmadurez, están en mayor riesgo de presentar problemas en el desarrollo, ya sean de crecimiento, neurológicos, sensoriales o psicológicos. Estos bebés pueden tener problemas de salud, ya que sus órganos no tuvieron el tiempo suficiente para desarrollarse.

Es importante dar a conocer casos como éste, en el que se dé a conocer una parte importante de la prematuridad y la importancia de su posterior seguimiento. Mi bebé nació con 26 semanas y solo pesó 850 gr. era tan pequeño, que no nos dieron muchas esperanzas de que sobreviviera. Nació a las 6 de la tarde, y las 10 de la noche lo entubaron por primera vez. Hemos estado cuatro meses en neonatos, y gracias a ellos mi pequeño esta vivo.

Se considera prematuro a todo bebé nacido antes de la semana 37 de gestación; gran prematuro a todo bebé nacido antes de la semana 32 de gestación y bebé pre-término al bebé nacido antes de la semana 40. Antiguamente se utilizaba el término prematuro para denominar a los niños que pesaban menos de 2,500 kg, independientemente de la duración de la gestación. Esta definición ya no es utilizada ya que muchos bebés nacen con bajo peso a término.

Características de un Bebé de 26 Semanas

Los bebés que nacen antes de tiempo (llamados prematuros o pretérmino) presentan un físico diferente al de los bebés nacidos a término (que nacen en la semana 36). Sus órganos, huesos, músculos, incluso la piel, no han tenido tiempo de completar su desarrollo.

Nacidos entre la semana 26 y 29 de gestación. Pesan entre 750-1.600 g y miden entre 30 - 43 cm. Las secuelas pueden afectar a uno de cada tres nacidos.

Nacen antes de la semana 26 de gestación. Generalmente pesan menos de 750 g y miden menos de 30 cm. Son muy ocasionales, menos del 5% de los prematuros. Prácticamente todos ellos requieren tratamiento con oxígeno, surfactante y asistencia respiratoria mecánica para poder respirar. Además, son demasiado inmaduros para succionar, tragar y respirar al mismo tiempo, por lo que se los debe alimentar por vía intravenosa hasta que desarrollen las habilidades necesarias. Su pronóstico es muy incierto, ya que por su bajo peso y su inmadurez están expuestos a problemas cardíacos, pulmonares..., y es probable que tengan bastantes secuelas. A pesar de ello, la supervivencia puede alcanzar el 70% en los que nacen cerca de la semana 26 y pesan alrededor de 750 g.

Los movimientos del bebé prematuros son más rápidos y bruscos. Los nacidos entre la semana 28 y 32 de gestación no son capaces de mover de forma aislada las extremidades sino que lo realizan de forma generalizada. La postura del bebé prematuro boca abajo suele ser con la pelvis descendida y las rodillas al lado del abdomen, teniendo las rodillas y caderas muy flexionadas, mientras que el bebé a término permanece con la pelvis más ascendida y con las rodillas debajo del abdomen. Boca arriba el prematuro de 28 semanas reposa con las piernas extendidas y con las caderas separadas en postura de “rana”.

Es muy común que estos bebés padezcan muchos tipos de inmadurez tales como: reflujo gastroesofágico, cólico del lactante, displasia broncopulmonar, retinopatías, etc. El desarrollo sensorio-motor del prematuro es más lento y hay que tomar como referencia su edad corregida (la fecha en la que habría nacido a término) y no la edad cronológica.

El llanto del bebé prematuro es mucho más débil y no suele ser prolongado. La alimentación del prematuro puede ser complicada, especialmente en niños nacidos antes de la semana 34 de gestación, ya que sus reflejos de la boca son difíciles de provocar. Además tienen mucha más dificultad en la succión y deglución y tienen más tendencia a regurgitar y aspirar la leche.

Supervivencia y Complicaciones

“Cuanto más prematuros son, más complicaciones presentan debido a su inmadurez y menos posibilidades tienen de sobrevivir”, explica a Sinc Fermín García-Muñoz Rodrigo, del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno-Infantil de Las Palmas de Gran Canaria y uno de los autores de este estudio. “Y, cuando sobreviven, lo hacen con gran riesgo de presentar secuelas en el desarrollo neurológico y sensorial”.

Para este estudio, publicado en Anales de Pediatría, los expertos analizaron solo los más pequeños, es decir, 3.236 bebés nacidos después de 26 semanas de gestación o menos. “Los niños de 22 semanas apenas sobreviven y, cuando lo hacen, es a expensas de experimentar muchas complicaciones y largas estancias hospitalarias, lo que supone grandes sufrimientos para ellos y sus familias”, añade García-Muñoz Rodrigo.

A partir de ahí, las posibilidades de supervivencia aumentan y la proporción de complicaciones va disminuyendo progresivamente con el aumento de la edad gestacional. Es más, los niños de 26 semanas, a pesar de ser de muy alto riesgo, se consideran viables y son un grupo de referencia para comparar los resultados en las demás edades gestacionales.

Los resultados muestran que las tasas de supervivencia específica por edad gestacional fueron del 12,5%; 13,1%; 36,9%; 55,7% y 71,9% a las 22, 23, 24, 25 y 26 semanas, respectivamente.

La supervivencia sin hemorragia intracraneal grave, leucomalacia periventricular (daño de la sustancia blanca del cerebro próxima a los ventrículos), displasia broncopulmonar (trastorno pulmonar crónico) o retinopatía de la prematuridad (desarrollo anormal de vasos sanguíneos en la retina del ojo) fue del 1,5%; 9,5%; 19,0% y 29,9% a las 23, 24, 25 y 26 semanas, respectivamente.

“La supervivencia sin enfermedad grave en menores de 23 semanas de gestación es excepcional, y en recién nacidos de 23 y 24 semanas, muy baja”, apunta el médico. “Los recién nacidos con 25 semanas o más de gestación tienen posibilidades razonables de supervivencia y, en ausencia de malformaciones mayores, se les debería ofrecer reanimación activa y cuidados intensivos”.

Según explican desde la Organización Mundial de la Salud ha quedado demostrado a partir de diversas investigaciones que el 40% de los bebés prematuros nacidos antes de las 32 semanas de gestación, tendrán algún tipo de secuela cognitiva y que el 5% de estos niños tendrán discapacidades graves, el 9% tendrá una discapacidad moderada, mientras que el 25% restante tendrán problemas leves, pero que pueden dificultar los procesos de aprendizaje. Por lo tanto, cuanto más prematuro sea el bebé, mayores serán las dificultades en su desarrollo cognitivo; es importante destacar que las más graves sí que se hacen evidentes durante el primer año de vida, sin embargo, las menos graves son las que pasan desapercibidas hasta el comienzo de la etapa escolar. Por lo tanto, un seguimiento y atención tempranas ayudarán de forma notable en el desarrollo de un niño con secuelas por prematuridad.

Complicaciones Comunes en Bebés Prematuros

  • Desarrollo pulmonar inmaduro: Puede derivar en insuficiencia respiratoria crónica (Displasia Broncopulmonar) que puede requerir ventilación artificial.
  • Escaso desarrollo del aparato digestivo: Dificultad para absorber nutrientes, requiriendo alimentación intravenosa y, posteriormente, leche materna o fórmulas especiales mediante sonda.
  • Mayor probabilidad de infecciones: Sistemas inmunes inmaduros que no son eficientes para eliminar bacterias y virus.
  • Retinopatía de la prematuridad: Crecimiento de vasos sanguíneos anormales en la retina.
  • Desarrollo neurológico: Puede verse afectado intrínsecamente o como consecuencia de otras complicaciones.

Factores que Influyen en la Supervivencia

El grupo de autores próximamente publicará otro estudio en el que se analizan otros posibles factores que podrían influir en la supervivencia de estos niños, además de la edad gestacional.

“El peso en el nacimiento -cuanto más, mejor-, el sexo -las niñas evolucionan algo mejor que los niños-, si la madre recibió corticoides antes de dar a luz para madurar los pulmones del bebé y los fetos únicos frente a los embarazos múltiples son factores muy importantes ya que todos aumentan las posibilidades de supervivencia”, subraya García-Muñoz Rodrigo.

Factor Influencia en la Supervivencia
Peso al nacer Mayor peso, mejor pronóstico
Sexo Niñas tienden a evolucionar mejor
Corticoides prenatales Mejora la maduración pulmonar
Embarazo único Mejores posibilidades que en embarazos múltiples

Cuidados y Seguimiento

En los países desarrollados, el seguimiento de los niños que estuvieron ingresados en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) se realiza, habitualmente, en consultas de Pediatría o Neonatología hospitalarias. Desde su creación, las consultas de seguimiento se han centrado en los recién nacidos prematuros, especialmente en los niños nacidos con menos de 1.500 g. En algunas, se realiza también el seguimiento de otros niños de alto riesgo biológico.

El seguimiento clínico ideal, requiere: médicos que pueden realizar evaluaciones de los problemas médicos en curso y un equipo de desarrollo neurológico, que realiza evaluaciones psicológicas e intervenciones apropiadas. Estos deben incluir, por lo menos, lo siguiente: uno o más pediatras/neonatólogos en la consulta de seguimiento, servicio de neurología infantil, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y centros de Atención Temprana.

Es importante que los padres sean participantes activos en la salud de sus hijos y en los planes terapéuticos. Un problema interesante, en el seguimiento de los recién nacidos de alto riesgo, es el “síndrome del niño vulnerable”.

Los niños que precisaron cuidados intensivos durante el periodo neonatal, y sobre todo los prematuros, tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de conducta como consecuencia de la excesiva ansiedad de los padres. Algunos padres reaccionan con una respuesta sobreprotectora después de lidiar con el estrés emocional de múltiples problemas médicos o incluso, simplemente, el ingreso en la unidad de cuidados intensivos.

Para que te sientas más cómodo y seguro en el manejo y cuidado de tu bebé, el personal de Neonatología te puede asesorar en cómo realizar sus cuidados básicos, los métodos de estimulación, cómo tomar su temperatura, la postura más adecuada para realizar el contacto piel con piel, cómo llevar acabo las visitas de familiares, los grupos de apoyo o asociaciones de padres y madres en situación similar, o cualquier otra información que te pueda ser útil.

Es absolutamente necesario conocer el valor de la hemoglobina, el hematocrito y el recuento de reticulocitos en el momento del alta. Es conveniente evaluar los niveles de hemoglobina, el hematocrito y el recuento de reticulocitos tras el alta, hasta que se encuentren en valores normales para la edad. En los lactantes prematuros, el hematocrito, generalmente, se estabiliza a los 3-6 meses.

La posibilidad de aparición de episodios de apnea y bradicardia en lactantes prematuros es inversamente proporcional a su edad gestacional. Sin embargo, el pediatra debe considerar otros diagnósticos cuando la apnea y/o bradicardia aparecen después del alta.

Los problemas digestivos más frecuentemente encontrados en los bebés prematuros son: el reflujo gastroesofágico y las complicaciones derivadas de la enterocolitis necrotizante (NEC). Se puede sospechar la presencia de reflujo gastroesofágico (RGE) en recién nacidos prematuros que tienen cualquiera de las siguientes manifestaciones: regurgitación repetida o vómitos después de las comidas, apnea coincidiendo con las tomas, irritabilidad o llanto durante o después de las comidas o arqueo de la cabeza y el cuello durante o después de las tomas.

El patrón de crecimiento postnatal está asociado, significativamente, con la evolución del neurodesarrollo a los 2 años de edad. De aquí, se deduce la importancia de la nutrición en este grupo de niños. Casi todos los niños con peso <1.500 g van a experimentar una importante desnutrición posnatal, que conlleva un descenso en el rango de percentiles en que se encontraban en el momento del nacimiento. Posteriormente, y a lo largo de los tres primeros años de vida, tienen un crecimiento superior al normal, que permite una recuperación de los parámetros de crecimiento hasta situarse, aunque no en todos los casos, en percentiles normales.

La cantidad y el número de tomas deben individualizarse en cada caso. En general, existe un importante porcentaje de niños prematuros que comen poco y lento.

En los niños prematuros, el crecimiento se debe evaluar corrigiéndolo para la edad gestacional. Con frecuencia, la falta de crecimiento comienza en este grupo durante la hospitalización UCIN. Actualmente, es el foco de muchos estudios, que están centrados en las consecuencias finales de este pobre crecimiento que se produce durante un período crítico del desarrollo del cerebro.

Para evitar la osteopenia del prematuro, durante las primeras semanas de vida, debemos aportar aproximadamente 150 mg/kg/día de calcio y 75 mg/kg/día de fósforo. En general, las fórmulas para prematuros aportan cantidades suficientes. Si no es así o está con lactancia materna, debemos suplementar durante su estancia en...

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