Disfrutar del agua de la piscina con los bebés es muy beneficioso para ellos, ya que es una actividad que desarrolla de forma correcta la psicomotricidad de los peques, además de estimular sensorialmente a los niños. Durante los primeros años de vida es de vital importancia llevar a cabo actividades que fomenten los movimientos corporales de los peques y que se estimulen con factores externos que les permitan conocer de manera más amplia el mundo que les rodea.
Existen muchas actividades de las que podéis disfrutar este verano en familia, y la más frecuente por excelencia son los chapuzones en la piscina; antes de lanzaros a la aventura de ir a la piscina con un bebé aseguraros de cumplir con todas las medidas necesarias y contar con los mejores materiales y productos para que los peques jueguen y se diviertan en el agua.
Este verano sois uno más y, por fin, os vais a disfrutar de vuestras merecidas vacaciones. Pero ese uno más, es decir, tu bebé se estrena en la playa y a los padres, por lo general, este momento les plantea muchas preguntas y dudas sobre si están o no preparados para el contacto con la arena, el sol y el mar. Sobre todo, en el caso de cómo realizar ese primer contacto con el agua. Para que la experiencia sea agradable y segura, te vamos a dar varios consejos aplicables a la playa y, aunque el entorno sea algo diferente, también a la piscina.
Bañar a tu bebé en la piscina o en la playa por primera vez es un momento emocionante para cualquier familia. Sin embargo, antes de sumergir a tu pequeño en el agua, es importante considerar varios factores para asegurarte de que sea una experiencia segura y placentera para todos. En este artículo te damos algunas recomendaciones para ambos escenarios.
A los bebés suele encantarles la piscina. En ella pueden refrescarse y olvidarse del calor, dar palmitas y chapotear a gusto, jugar con la pelota que flota… ¡Cómo se lo pasan! Pero para que esos primeros baños en la piscina del bebé sean perfectos hay que tener en cuenta algunas precauciones. Siguiéndolas te asegurarás de que disfrute aún más.
En realidad, no hay problema ninguno en llevar a tu bebé a cualquiera de los dos lugares, siempre que tomes las medidas necesarias. Ten en cuenta que, por ejemplo, si decides llevarle a la playa, la brisa marina suele abrir el apetito de los más pequeños y les ayuda a dormir mucho mejor por la noche, además de que si caminan por la arena o se meten en el agua, tonifican sus músculos.
Indistintamente de si la piscina en la que nos vayamos a bañar es una piscina olímpica o infantil, las condiciones y recomendaciones son las mismas en todas las situaciones, ya que los riesgos y beneficios no tienen por qué variar de una opción a otra por su tamaño o profundidad.
Aquí te damos algunos consejos para bañar a tu bebé.
¿Cuándo es el Momento Adecuado para el Primer Baño?
Esta es, quizás, la primera pregunta que se hacen todos los padres del mundo a la hora de plantearse sus primeras vacaciones con un bebé. Porque, en función de su respuesta, muchos se deciden por destinos en los que, por ejemplo, no haya playa. Mientras que en algunos países se recomienda no bañar a un bebé hasta cumplido el año, por el riesgo de infecciones y alergias, en España no hay una edad específica y las recomendaciones habituales sitúan el límite en los 6 meses de edad.
Esto es porque, según la Asociación Española de Pediatría (AEP), “no se recomienda exponer a los niños al sol durante los 6 primeros meses de vida”. Si el bebé se baña en la playa o en una piscina descubierta, es casi imposible.
Por eso, a partir de esta edad, las recomendaciones giran en torno al refresco o baño de un bebé, preferiblemente, en vasos infantiles de chapoteo y no en una piscina, aunque esta sea infantil. Es preferible acercarse al agua, mojarlo con la mano o jugar con sus pies en el agua, en zonas seguras y sin profundidad. Así os aseguráis de que el bebé se refresca.
Para su primer baño, ya sea en la piscina o en el mar, es recomendable que sea a partir de los seis meses de edad. Hay algunos expertos que incluso no lo recomiendan hasta el primer año como en algunos países como, por ejemplo, Bélgica, especialmente por el riesgo de infecciones y alergias.
La mayoría de expertos recomiendan que la edad para meter a un bebé a la piscina o al mar se haga a partir de los 6 meses. ¿Cuándo se puede meter un bebe a la piscina? La realidad es que en España no existe un criterio único. De hecho, algunas corrientes promueven la matronatación cuando todavía son muy pequeños. Estas actividades buscan estrechar el vínculo entre el bebé y la madre.
Sin embargo, existe la matronatación, creada para fomentar el vínculo madre-hijo, esta se puede llevar a cabo antes de cumplir los 6 meses, pero teniendo en cuenta los requisitos y advertencias necesarios para llevar a cabo esta práctica. La matronatación se recomienda iniciarla a partir de los 4 meses de vida del bebé, recordando que el objetivo de esta práctica es fortalecer el vínculo de los peques con su progenitor, no que los niños aprendan a flotar ni a nadar.
Si bien no se recomienda meter al agua de mar a los recién nacidos, ni tampoco hacerlo en una piscina, no es tanto una cuestión de edad sino de salubridad del entorno. ¡Por no hablar del sol! Antes de los 6 meses, los bebés son muy vulnerables a la radiación solar.
Aunque hemos dicho que un estudio expuso que los niños que van a la piscina no tienen mayor riesgo de desarrollar infecciones de las vías respiratorias, para que esto sea así, hay que asegurarse que la temperatura ambiente del recinto de la piscina se sitúa aproximadamente unos 2º C por encima de la temperatura del agua.
Antes de entrar con los bebés en la piscina es recomendable informarse de la temperatura a la que se encuentra el agua. Se recomienda que, en los baños con el bebé en la piscina, sobre todo durante su primer año de vida, sean de una duración de aproximadamente 20 minutos y con descansos de hasta una hora entre los baños.
En cuanto a su duración, la primera vez basta con un baño rápido, no superior a unos 5-10 minutos para refrescarle sin que llegue a coger frío, ver si le gusta o no el agua y, así, decidir si el medio acuático es o no para él.
Medidas de Seguridad y Protección
Es imprescindible que, tanto para la playa o para la piscina, utilices una crema con protección solar si tiene más de 6 meses. Si no, ya sabes, no le puede dar el sol. El agua de las piscinas es clorada y la del mar tiene sal, por tanto, es muy importante que primero pruebes a rociarle con ella, para ver que no existen alergias y que tolera bien el salitre.
Como sabes, la piel de los bebés es muy delicada, tanto que tendrás que darle crema protectora para que el sol no pueda dañarla. De hecho, los pediatras aconsejan que no le dé directamente el sol si el bebé es menor de 6 meses. En cuanto a la crema a elegir, debe tener un factor de protección superior a 15 y ser resistente al agua. El número referente al factor de protección nos dice cuántas veces más necesitará la radiación solar para causar el enrojecimiento en la piel con respecto al que hace falta sin el fotoprotector.
Al igual que en la piscina, nunca dejes solo a tu bebé en la playa. Bañar a tu bebé en una piscina o en la playa puede ser una experiencia maravillosa y divertida, pero siempre debe hacerse con precaución.
Estos son algunos puntos clave a tener en cuenta al bañar a tu bebé en la piscina:
- Control de temperatura: el agua de la piscina debe estar a una temperatura agradable para tu bebé, idealmente entre 30 y 32 grados centígrados. Si el agua está demasiado fría, el bebé podría enfriarse rápidamente. Uno de los consejos prácticos para madres primerizas es que si notas que sus labios o piel se tornan azulados o si comienza a temblar, sácalo del agua de inmediato.
- Productos químicos en la piscina: las piscinas suelen tratarse con cloro u otros productos químicos para mantener el agua limpia. Aunque estos productos son seguros en bajas concentraciones, pueden irritar la piel y los ojos sensibles de un bebé. Es recomendable enjuagar bien al bebé con agua limpia después del baño para eliminar cualquier residuo químico.
- Supervisión constante: nunca debes dejar solo a tu bebé en la piscina, ni siquiera por un momento. Siempre debe haber un adulto supervisando y sosteniéndolo en todo momento.
- Flotadores y dispositivos de seguridad: pueden ofrecer un apoyo adicional, pero no sustituyen la supervisión de un adulto. Además, verifica que estos dispositivos sean apropiados para la edad y el peso de tu bebé.
- Duración del baño: el momento de bañar a tu bebé en la piscina por primera vez debería ser breve, de unos 10 a 15 minutos.
Si prefieres no optar por bañadores pañal, los bañadores Little Dutch son una opción de bañadores de alta calidad y con bonitos y divertidos diseños que llamará de manera inmediata la atención de los niños. No solo son fáciles de poner y limpiar, sino que además son cómodos y permiten a los niños libertad de movimientos para que disfruten al máximo de sus primeros chapuzones.
En el momento en el que preparamos la bolsa para acompañarnos en esta aventura es necesario tener en cuenta los factores externos a los que nos podemos enfrentar e incluir productos que al igual no vayamos a utilizar, pero que solo por la posibilidad de que se pudiera dar el caso en el que lo necesitemos es mejor incluirlos a la bolsa y tenerlos en dicha situación; como es el caso de las cremas de los peques, los geles o lociones.
Por otra parte, los productos esenciales e imprescindibles que se deben incluir en la bolsa para ir a la piscina con bebés, además del bañador, son: las camisetas con protección solar para los bebés en la piscina, protector solar, gorrito, toalla y gafas de sol para bebés, si está al aire libre, y toalla y chalecos flotadores, flotadores o manguitos.
Te dejamos una lista de básicos que no debes olvidar:
- Protector solar, mejor con filtros minerales que con químicos.
- Pañal para el agua.
- Juguetes para que se entretenga.
- Pañales y muda para después del agua.
También se recomienda emplear barreras físicas. Vístele con un gorrito para evitar insolaciones y mantener su cabeza fresca. El mejor momento para disfrutar con tu hijo de un divertido rato en la playa o en la piscina es hacerlo a primera hora del día o última de la tarde. Con ello, garantizarás que la radiación solar no es tan fuerte.
Independientemente del modelo que uses, es importante que mantengas a tu bebé seco tras el baño.
Nada más salgas del agua, recuerda secar bien a tu pequeño. Si todavía es pequeño puedes usar una toalla suave y absorbente fabricada de algodón. A partir de los dos años ya es más difícil que paren quietos hasta secarse. Conviene que le cambies también el bañador mojado por uno seco.
Ofrécele beber un poco de agua tras el baño. Es esencial que mantengas a tu hijo hidratado, especialmente si hace mucho calor. También puedes ofrecerle trocitos de fruta para saciar su hambre si tiene edad para ello.
Vuelve a vestir a tu bebé tras el baño. Tanto fuera como dentro del agua, su seguridad es tu mayor prioridad.
Es importante cuidar la piel de los pequeños, sobre todo si tu bebé sufre de piel atópica. La dermatitis atópica es uno de los problemas de piel en bebés más comunes, que suele causar enrojecimiento en la piel, así como picor y piel seca.
Para llevar al bebé a la piscina independientemente de que queramos meterle dentro del agua o no, es imprescindible utilizar crema para el sol, es decir, una protección solar de un factor elevado si tu bebé tiene más de seis meses y sin olvidarnos del gorro, del pañal de agua y de las gafas de sol. Antes de esta edad no se aconseja el uso de cremas solares protectoras. Es cierto que el agua de mar es más beneficiosa para la piel que el agua con cloro, pero aunque sea una u otra se debe tener en cuenta que la piel de este es extremadamente sensible especialmente en los primeros días y semanas del bebé.
Además, el agua de las piscinas tiene cloro y otros químicos que pueden afectar a la delicada piel del bebé.
Siempre, tras el baño en una piscina, ducharemos al niño con agua y jabón para retirar los restos de cloro o sal que le queden por la piel (y esta recomendación va dirigida a todos los peques, no solo a los que tienen la piel sensible o atópica).
El agua de las piscinas suele contener cloro que puede irritarla y causar molestias. Además, puede ser campo para la proliferación de microorganismos, sobre todo si a la piscina en cuestión es muy popular. Otro aspecto que hay que tener en cuenta es que la regulación térmica de los bebés es diferente a la de los adultos.
Si por cualquier motivo, tu bebé ha de permanecer al sol, para evitar quemaduras solares opta por filtros físicos. En tiendas de deportes puedes encontrar ropa para la playa o piscina con protección solar. También sombrillas e iglús para poner en el suelo.
Si el peque camina, es esencial que lleve chancletas.
Si el peque aún no controla esfínteres, ponle siempre pañales desechables. La relajación del agua y el aumento del movimiento, pueden favorecer los escapes. Aunque, tanto las piscinas de cloro como las piscinas de sal, son aptas para bebés y niños, la cloración salina es la mejor alternativa.
Una de las opciones más utilizadas actualmente son los pañales de agua desechables, pero al final resultan ser una opción poco ecológica; es por esto por lo que se crearon los bañadores pañal para piscina, puesto que no solo es una alternativa más sostenible, sino que también resultan más económicos, ya que son reutilizables.
Cuando todavía son muy pequeños, un pañales de agua pueden resultar muy útiles. Normalmente suelen ser de una pieza e impermeables. Tampoco retienen líquido, por lo que no se hinchan cuando tu bebé está dentro del agua para evitar ahogos. Si optas por un bañador, asegúrate de que es apto para su edad y lavable. Hazte con uno compuesto por dos piezas: por fuera, hecho de licra o algún otro material de rápido secado.
Otra de las cuestiones que más preocupan a los padres que quieren disfrutar del verano en la piscina con los bebés de 3 meses es el bañador o pañal más recomendado en esta situación.
CÓMO y Cuándo BAÑAR A UN bebé RECIÉN NACIDO 🌊 (paso a paso) El primer baño del bebé
Piscina Hinchable: Una Alternativa Segura y Adaptada
Una opción menos arriesgada y más adaptada a las necesidades de los peques son las piscinas hinchables para bebés, con ellas los niños se refrescarán de una forma más segura que en las piscinas para adultos, aunque no significa que los bebés se puedan dejar sin supervisión.
Otra de las preguntas que se hacen muchos padres es también el momento o la idoneidad de la piscina hinchable para sus bebés. Para decidir la cantidad del agua, el consejo es que el bebé debe ser capaz de sentarse por sí mismo y moverse sin dificultad, sin que le llegue a cubrir demasiado.
¿Y si se opta por una piscina hinchable? Este es un recurso por el que optan también muchos papás y mamás de bebés con un poquito de agua para refrescarlos y que pueda así jugar tranquilamente con sus juguetes sin salpicaduras o movimientos de olas.
Riesgos y Precauciones Adicionales
Es fundamental estar al tanto de los posibles riesgos y tomar precauciones para garantizar la seguridad del bebé:
- Una insolación tras una exposición prolongada al sol, con mareos, un exceso de sudoración, un pulso y respiración acelerada, entre otros síntomas.
- Un golpe de calor, por una exposición excesiva al sol o una incorrecta protección. Algunos de los síntomas se comparten con el caso anterior, además de notar mucho cansancio y debilidad.
- Una deshidratación producida por la disminución del agua corporal que nuestro organismo necesita para realizar sus funciones. Se caracteriza por un pulso rápido, una tensión arterial baja y la lengua y mucosas secas.
- Un corte de digestión, que puede llegar a producir una pérdida de conocimiento por la diferencia entre la temperatura de la superficie del cuerpo y el agua. Sus síntomas son escalofríos intensos, mareos o palidez.
Recomendaciones Finales para una Experiencia Acuática Exitosa
Elige un momento en el que no haya mucha gente y en el que tu bebé no tenga ni hambre ni sueño , porque el baño será lo último en lo que piense. Si cuando le metes en el agua, empieza a llorar, lo mejor es sacarlo del agua e intentarlo más tarde.
Para llevar a cabo las actividades acuáticas en la piscina con un bebé de 4 meses o más es importante seguir algunas indicaciones, como por ejemplo:
- Los baños deben de ser de corta duración
- Mantener vigilados a los niños en todo momento
- Evitar que el agua entre en los orificios faciales de los niños
- Es preferible que haya poca gente alrededor para favorecer la privacidad del momento
- Después del baño es aconsejable dar a los peques una ducha con aclarado de agua dulce.
A los bebés suele encantarles el medio acuático pues a la gran mayoría suele recordarles al útero materno y se sienten “como en casa” y, además, es algo bastante beneficioso ya que favorece en gran medida su estimulación.
Jugar con el bebé también es importante y, por supuesto, una experiencia maravillosa. Disfrutar del agua con el bebé es algo mágico y, además, podréis juntos chapotear en el agua, jugar con algún objeto adecuado a su edad y reír a carcajadas.
Nadie quiere que su bebé sufra y se ponga a llorar en el momento de su baño en la piscina. Ha de ser siempre un momento agradable, una experiencia placentera y no una tortura. Además, ten en cuenta que si tu bebé lo pasa mal una vez en la piscina (y más aún si es su primera vez) no querrá repetir ya que su recuerdo será malo.
Es importante que tu bebé no coja frío por lo que deberás tener a mano una toalla para secar a tu bebé adecuadamente.
Recuerda consultar con tu pediatra para recibir indicaciones oportunas y resolver cualquier duda sobre el cuidado de tu bebé en la piscina.
¡Estáis listos para la temporada de piscina!
| Aspecto | Recomendación |
|---|---|
| Edad | A partir de los 6 meses (consultar con el pediatra) |
| Protección solar | Factor de protección alto (FPS 50+), ropa con protección UV |
| Temperatura del agua | Entre 30 y 32 grados centígrados |
| Duración del baño | Inicialmente, 10-15 minutos |
| Supervisión | Constante y sin excepciones |
