Bajo el Cielo Nacido Tras la Lluvia: Un Análisis Poético

La poesía de Tomás Hernández Molina, aunque madura pero poco conocida, merece una atención especial por su manejo encomiable de los recursos del verso para tocar al lector. Este autor, nacido en Jaén, en 1946, ha mantenido un silencio que llama la atención, especialmente considerando que la mayoría de los poetas suelen comenzar a publicar entre los veinte y treinta años. Hernández Molina esperó hasta los veintitrés años, hasta que dio a la imprenta El viaje de Elpénor (2004), y continuó publicando casi al ritmo de una por año, o incluso más, solapándose unas con otras, hasta el momento en que escribimos este artículo.

Entre sus obras, destacan: Accidentes geográficos (2007), Última línea (2007), y Peñón de las Caballas (2009). Este prolongado período de silencio, lejos de ser un impedimento, ha permitido a Hernández Molina perfilar su voz, enriqueciendo su poesía con complejidad y madurez.

En la poesía de Tomás Hernández Molina se pueden apreciar varias constantes, especialmente en relación con la naturaleza y el simbolismo. Uno de los símbolos recurrentes, que desde ya nos parece central en toda su obra, son los pájaros, apareciendo y desapareciendo como representaciones del deseo.

La referencia a la propia poesía o a la literatura en general es otro tema constante. La mirada y las aves adquieren un cariz concreto en este poema pero, en general, en toda esta poesía.

La poesía de Hernández Molina es una poesía dedicada a la literatura y una literatura dedicada a la vida, sin ningún complejo. En ella convergen el pasado y el presente, invitando a reflexionar sobre la realidad diaria.

La brevedad podría describir como nota dominante en su poesía, tanto en temas como en contenido, aunque nunca acaba de llenarse de imágenes, puede poseer atisbos brutales. La lucha forma parte de la vida, y el viaje de Elpénor, la batalla es una forma de vivir. Es la forma que tiene el autor poético —el autor— de enfrentarse al mundo cuando comienza todo.

El cielo, como se describe, por el contrario, nunca tuvo piedad de él. Pero aunque no tuviera armadura o capa de guerrero, sí hubo sueños. El silencio en las naves más oscuras es una referencia a la propia poesía o a la literatura en general.

El autor nos invita a mirar más allá y a detenernos a analizar lo que vemos. La poesía —la buena, la de Tomás Hernández Molina— nos proporciona la capacidad de reflexionar sobre la realidad diaria.

La escritura sosegada y madura de Hernández Molina se aleja de las modas o la vanguardia, optando por un camino que evita jugar con la sorpresa. El título, acertada, nunca impidiendo el placer del texto, es una muestra de esta complejidad que desenmaraña.

A continuación, se presenta una tabla con algunas de las obras mencionadas y sus fechas de publicación:

Obra Año de Publicación
El viaje de Elpénor 2004
Accidentes geográficos 2007
Última línea 2007
Peñón de las Caballas 2009

La poesía de Tomás Hernández Molina, rica en su conjunto, nos invita a comprehender la realidad, o al menos para poder conocerla mejor. Nos invita a disfrutar lo que tengamos, porque el mundo es mucho más poderoso que nosotros, en cuanto que es eterno o casi.

El poeta nos muestra su forma de mirar el mundo, su forma de afrontar la realidad. Sin embargo, si se recurre a la poesía buscando consuelo, simplemente, no obtendrá respuesta. Es una poesía que no busca consuelo, porque sabe lo que significa «vivir».

Un paisaje que evoca la reflexión sobre la naturaleza y la existencia.

El Simbolismo en la Poesía

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