La baja por maternidad en España ha experimentado una notable evolución desde los años 80, impulsada por la búsqueda de la igualdad laboral entre hombres y mujeres y la necesidad de fomentar la conciliación familiar. En el vídeo hacemos un pequeño repaso de cómo ha evolucionado este permiso en los últimos 100 años.
Claves de los nuevos permisos de maternidad y paternidad
Inicios del Permiso de Maternidad
Ya en el año 1900 se dieron los primeros pasos de lo que sería un prematuro permiso de maternidad y de lactancia, quedó recogido en el Artículo 9 de la Ley de 13 de marzo de 1900. En este se detallaba que las mujeres podían solicitar un cese en el trabajo por próximo alumbramiento y que este puesto se debía reservar al menos hasta las siguientes 3 semanas posteriores al parto.
También señalaba que las mujeres que tuvieran hijos en periodos de lactancia tendrían una ahora al día dentro de las horas laborales para darle el pecho a sus hijos y señalaba que estas horas en ningún caso serían descontables a la hora de cobrar el jornal.
Sin embargo, no fue hasta 1931, con la II República, donde se reconocería el primer permiso de maternidad. Aunque en aquella época se conocía como el Seguro Obligatorio de Maternidad que concedía un subsidio y un periodo de descanso durante 12 semanas a las madres.
Aunque fue una buena época legislativa para la España de la época, con avances como la aprobación del divorcio o el matrimonio civil, con la llegada de la guerra y posteriormente el régimen franquista todos estos derechos y avances fueron derogados.
Durante el régimen franquista se limitó mucho el acceso de la mujer al mundo laboral, sobre todo a las mujeres que ya estaban casadas, ya que su función era la de dedicarse al cuidado de la casa y los hijos, siendo el hombre el encargado de mantener a la familia. Para potenciar la natalidad muy mermada por la guerra y la postguerra se crearon subsidios familiares donde se daban diferentes ayudas como la de familia numerosa.
En los siguientes años de la dictadura, entre las décadas de los 50 y los 60, la necesidad de población activa para la expansión industrial del país vio la necesidad de que la mujer se fuera incorporando cada vez más al mundo laboral.
Ya en los años 70 y con la mujer integrada en el mercado de trabajo se otorgó en el Decreto del 20 de agosto de 1970 la posibilidad de que la mujer embarazada se diese de baja temporalmente entre 1 y 3 años.
Con la llegada de la democracia y con la aprobación del Estatuto de los trabajadores en 1980 quedó recogido en el artículo 48 que la suspensión y la reserva del puesto de trabajo sería de un tiempo máximo de 14 semanas para la madre tras el parto. En el caso del padre se menciona en el artículo 37b que tendría dos días de permiso en el caso de nacimiento de hijo y 4 en caso de fallecimiento.
Años 80: Un Punto de Inflexión
Con la llegada de la democracia y con la aprobación del Estatuto de los trabajadores en 1980 quedó recogido en el artículo 48 que la suspensión y la reserva del puesto de trabajo sería de un tiempo máximo de 14 semanas para la madre tras el parto. En el caso del padre se menciona en el artículo 37b que tendría dos días de permiso en el caso de nacimiento de hijo y 4 en caso de fallecimiento.
Nueve años más tarde, en 1989, se amplió este permiso de maternidad de 14 a 16 semanas o 18 en caso de parto múltiple, de forma ininterrumpida. Siendo las primeras 6 inmediatamente posteriores al alumbramiento y disfrutadas por la madre, de las otras 10, cuatro podían ser disfrutadas por el padre si la madre daba el consentimiento y no coincidían con las disfrutadas por ella.
Durante estos 30 años que lleva vigente este artículo se han ido produciendo numerosas mejoras, sin embargo, no se ha aumentado el número de días de descanso que puede disfrutar la madre. En el caso del padre se amplió a 4 días de permiso por nacimiento de hijo. No fue hasta 2007 cuando el permiso de paternidad se amplió de 4 días a 13 días ininterrumpidos.
Ampliación del Permiso de Paternidad
Con la idea de fomentar la igualdad entre hombres y mujeres, en 2017 se volvió a ampliar el permiso de paternidad de 13 a 28 días. En 2018 el permiso se alargó de 28 a 35 días.
El 1 de abril de 2019 entra en vigor un nuevo permiso que aumenta de los 35 días que disponen los padres en la actualidad a 8 semanas. En los próximos dos años se pretende igualar al permiso que disfruta la mujer ampliando el permiso paternal a 12 semanas en 2020 y a 16 finalmente en 2021.
El año 2021 comenzaba con un importante hito en el camino de alcanzar la tan ansiada equidad entre hombres y mujeres. Igualdad a nivel laboral, pero también paridad en la conciliación familiar. Desde el día 1 de enero se equiparaban los permisos de ambos progenitores en caso de nacimiento o adopción de un menor en España. Esta ampliación del permiso de paternidad tiene entre otros cometidos facilitar que el recién nacido perciba el cuidado de ambos progenitores. Las primeras 6 semanas se disfrutarán de forma ininterrumpida y conjunta por el padre y la madre.
Según señala Bermejo (2019), el permiso de maternidad ha sufrido pocos cambios en cuanto a su duración desde el año 1980, estableciéndose ya en ese año una licencia de 14 semanas para la madre. Hasta el año 1980 no se consideraba ningún tipo de permiso para el padre. Diez años después se instaura un permiso de paternidad de 28 días.
La Ley Orgánica 3/2007 para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres del Gobierno de Zapatero estableció por primera vez un permiso de paternidad con cara, ojos y 15 días, y el mismo Ejecutivo la amplió en 2009 a 28, si bien tal medida no entró en vigor hasta 2017 con Rajoy y años de retraso por falta de presupuesto.
Poco después, en 2018, con el Gobierno en funciones y presupuestos aprobados también por Rajoy, se pasó de cuatro a cinco semanas. Pero fue en 2019 cuando la Administración de Sánchez aprobó su decreto ley, el que equiparará, por fin, y si las circunstancias lo permiten, el permiso de nacimiento de un menor -nueva denominación no heteronormativa- para ambos progenitores en 2021.
Este modelo progresivo es uno de los más avanzados de Europa: establece que a partir del 9 de abril de 2019 el permiso de paternidad se ampliaría a ocho semanas, a 12 el 1 de enero de 2020 y a 16 en 2021, alcanzándose así la equiparación total con el de maternidad.
Permisos de Maternidad y Paternidad en Europa
Siguiendo a López Trujillo (2021), la situación de los permisos de paternidad y maternidad, así como otras políticas de conciliación son muy dispares dentro de Europa, lo que permite asimilar la complejidad de estos asuntos.
Alemania es uno de los países más avanzados. Aunque el período de baja de maternidad, es menor al de España, 14 frente a 16, ofrece mejores condiciones a largo plazo. El «elternzeit», una especie de excedencia para los padres (hasta que los hijos cumplan 3 años), permite que estos mantengan su puesto de trabajo, aunque sin cobrar. Además, pueden solicitar compensaciones económicas para paliar la ausencia de salario. No obstante, no es obligatorio acogerse a ella.
Los progenitores españoles deben cumplir obligatoriamente la baja durante las seis primeras semanas tras el parto. Una vez transcurrido este tiempo, pueden renunciar al resto e incorporarse al trabajo. La situación en Dinamarca es parecida. La diferencia está en la duración.
Cada vez más países equiparan las bajas de paternidad. Suecia es quien encabeza la lista. Cada progenitor tiene derecho a 34 semanas. Le sigue Islandia, con permisos de 24 semanas. El tercer puesto es para Finlandia, con 23 semanas. En cuarta posición, están Austria y España, con 16 semanas, aunque por poco tiempo.
Los italianos son los que menos han avanzado en esta materia. Los padres solo tienen diez días de baja. Además de ser poco tiempo, contrasta con el de la madre, cuyo permiso asciende hasta las 21 semanas (147 días). Esto provoca que haya desigualdad entre ambos géneros en el ámbito laboral, sobre todo en el caso de las mujeres más jóvenes. En Croacia el contexto es similar. La madre tiene 26 semanas y el padre, diez días. Pero no son los territorios en los que existe mayor disparidad. En Malta, por ejemplo, los padres dedican a sus hijos cinco días, mientras que las madres, 19 semanas.
El permiso de maternidad en el Reino Unido es de un año y el de paternidad son dos semanas.
Las francesas tienen una baja de maternidad de 14 semanas, y los padres un permiso de entre 11 y 18 días. Transcurrido ese tiempo uno de los progenitores puede tomarse una excedencia de seis meses, durante los cuales se guarda el puesto de trabajo y se recibe una ayuda estatal.
La baja de maternidad es de 120 días consecutivos, que pueden ser ampliados a 150 si se comparte con el padre. La tendencia a nivel mundial es a equiparar las bajas de paternidad y de maternidad, no solo en Europa. No obstante, en el caso de los países que pertenecen a la Unión Europea la evolución está siendo significativa, al menos en la mayor parte de ellos.
Tabla resumen de la evolución de la baja por maternidad en España
| Año | Acontecimiento |
|---|---|
| 1900 | Primeros pasos hacia un permiso de maternidad y lactancia. |
| 1931 | Se reconoce el primer permiso de maternidad con el Seguro Obligatorio de Maternidad. |
| 1936-1975 | La Guerra Civil y la dictadura de Franco eliminan el concepto de permiso de maternidad. |
| Década de 1970 | Se permite a las mujeres embarazadas darse de baja temporalmente entre 1 y 3 años. |
| 1980 | Se establece un permiso de maternidad de 14 semanas y un permiso de paternidad de 2 días. |
| 1989 | Se amplía el permiso de maternidad a 16 semanas. |
| 2007 | El permiso de paternidad se amplía a 13 días. |
| 2017-2021 | Ampliación progresiva del permiso de paternidad hasta igualarlo al de maternidad (16 semanas). |
Aunque un nuevo decreto ley ha venido a colocar a España en línea con el resto de países europeos en lo tocante a bajas por maternidad/paternidad, aún falta una cultura que normalice el acceso de los varones al mundo de los cuidados infantiles. Desde las empresas, pero también desde la propia educación.
Desde CCOO, Elena Blasco Martín, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad, advierte que «la equiparación de permisos, iguales e intransferibles y remunerados, y por tanto, la ampliación del permiso de paternidad, es un elemento clave de corresponsabilidad en el empleo, pero no el único. Debe ir acompañado de políticas de coeducación que fomenten dicha corresponsabilidad en la escuela y de servicios de atención públicos, de calidad y accesibles a todos».
Según la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2019, en España hay 2,6 millones más mujeres registradas en el paro que hombres, y estas se dedican al cuidado de otras personas en una proporción 20 veces superior a ellos. De ahí la importancia, según expertos en la materia, de que el permiso no sea simultáneo. «Es la manera de que realmente se repartan los cuidados, se desdibujen los roles y se eliminen las etiquetas», explica Virginia Carrera.
Además, añade, ''para un padre primerizo está bien simultanear para aprender conjuntamente a cuidar del menor, pero si es su segundo o tercer hijo no tiene sentido. Lo lógico sería que se pudieran disfrutar los permisos de manera sucesiva para evitar la guardería, por ejemplo''.
Entender el nuevo permiso por nacimiento y cuidado de menores no es fácil. Su duración es para las mujeres de 16 semanas y para los hombres de 12 -se equipararán a partir de abril de 2021-, de las cuales cuatro -seis a partir de 2021- son obligatorias e ininterrumpidas, y ocho -10 a partir de abril de 2021- voluntarias y a disfrutar como semanas completas hasta los 12 meses del bebé. En caso de parto múltiple, hay dos días más por hijo.
Belén F. es abogada y responsable de Relaciones Laborales de una multinacional alemana en España «en la que absolutamente todos los jefes se han cogido la baja por paternidad». Belén explica que «la parte no obligatoria debe comunicarse a la empresa con una antelación mínima de 15 días y su disfrute a jornada completa o parcial requiere un acuerdo entre la empresa y el trabajador».
