Ay Mi Nena Te Me Libre De Los Malos Ojos: Significado y Contexto

La frase "ay mi nena te me libre de los malos ojos" es una expresión popular que denota protección y buenos deseos hacia alguien, especialmente una niña. Aunque su traducción literal al inglés no capture completamente su esencia, la frase transmite un sentimiento de cariño y resguardo contra las energías negativas.

A menudo, se utiliza en contextos donde se busca proteger a alguien de la envidia o las malas intenciones de otros. La expresión refleja una preocupación por el bienestar de la persona a la que se dirige, deseándole que esté a salvo de cualquier influencia negativa.

La Importancia de las Emociones en el Comportamiento Infantil

En muchas ocasiones, lo que más llama la atención de los niños es su mal comportamiento y se tiende a pensar que el problema está en su actitud, pero, en realidad, lo que hay detrás de un comportamiento suele ser una emoción que, el niño, no ha aprendido a expresar de la manera más adecuada. A continuación, podremos ver qué tipo de emociones están detrás de algunos malos comportamientos frecuentes en el día a día.

Las emociones son innatas en los niños, se activan ante las situaciones que ocurren en el entorno y, al hacerlo, se produce una conducta que ayuda a expresarla y comunicarla a los demás. Es la primera forma de comunicación que tienen los niños cuando nacen.

El objetivo de todo ser humano al nacer es la búsqueda y el mantenimiento del bienestar, de forma que sus impulsos van dirigidos a que sus intereses y deseos se cumplan. Cada emoción aporta la información de qué es lo que la persona necesita, las emociones informan de cómo está el entorno y nos preparan para que lo cambiemos si no nos gusta.

De esta forma, si sufrimos una perdida, nos ponemos tristes; si una situación nos parece injusta, nos enfadamos y,si algo nos gusta, nos ponemos contentos y propiciamos que vuelva a repetirse. El objetivo de todo ser humano al nacer es la búsqueda y el mantenimiento del bienestar, de forma que sus impulsos van dirigidos a que sus intereses y deseos se cumplan. Por eso mismo, hay que tener siempre en cuenta que, detrás de un llanto, de una rabieta y de unas risas, está esa búsqueda de bienestar.

El problema es que la forma de expresar las emociones y buscar el bienestar no siempre se hace de la forma más adecuada. La mente del niño está en desarrollo y no tiene las herramientas necesarias para controlar esas emociones, por lo que, en la mayoría de las ocasiones, se ven invadidos por ellas y por lo que eso conlleva. Por ejemplo, si un niño está en la tienda pidiendo que se le compre algo, y su padre no se lo quiere dar, esa situación hace que busque un cambio y para ello, el enfado aparece y se manifiesta con la rabieta.

Aquí es donde entra el papel de los padres. Si ante las conductas negativas se detecta cuál es la emoción que hay detrás, se podrá ayudar al niño a regularla para dirigirla de forma más correcta y enseñarle lo que hay que hacer cuando uno tiene una emoción desagradable. “Entiendo que estés enfadado porque quieres que te compre las gominolas, pero vamos a cenar y no es el momento de tomarlas. Ahora nos vamos a casa y mañana cuando termines los deberes venimos a comprar algunas” El pensamiento es el que permite esa regulación. La tarea del adulto será poner palabras a esas emociones y ayudarle a desarrollar esa habilidad.

El niño, simplemente, siente la emoción y si el adulto le enseña a identificar esa emoción y la llama por su nombre, será consciente de cómo influye en su comportamiento, sabrá lo que le está pasando y eso le ayudará a calmarse. Enseñar a controlar las emociones no consiste en reprimirlas y negarlas. Todas las emociones son necesarias, lo importante es aprender a expresarlas. Los niños irán desarrollando la madurez emocional a medida que los padres le ayuden y practiquen con ellos aprovechando todas las situaciones del día a día.

Es importante que aprendan la diferencia entre estar enfadado (algo legítimo y comprensible) y pegar a mi amigo porque estoy enfadado (algo no tolerable). Ejercicios para empezar a hablar de las emociones Caras con las emociones: podéis dibujarlas juntos y ponerlas en un sitio visible en casa, cuando ocurra algo, podéis acudir a ella y practicar su identificación.

Ponte como el mejor ejemplo, los niños aprenden de cómo actúan sus padres, cuéntale cómo te sientes en algunas situaciones, dile que estás contento porque te lo has pasado bien con él, que estás enfadado cuando estás en un atasco y enséñale cuál es la mejor forma de afrontar esos sentimientos. Cuando estés leyendo algún cuento con tu hijo, identifica las emociones que sienten los personajes y pídele que haga lo mismo. Anímale a averiguar los motivos que hay detrás de su enfado, tristeza o miedo.

Ejemplos para trabajar algunas emociones

  • Qué hacer con la tristeza: Respeta sus opiniones y problemas, esto le animará a que hable de lo que le ocurre y que lo cuente para buscar ayuda. Anímale a que exprese esa tristeza dibujándola o escribiendo sus sentimientos. Avísale de que, a veces, cuando uno está triste, empieza a verlo todo negativo. Hacer una lista de las cosas buenas que hay en su vida, le ayudará a ser más objetivo. Búsqueda de alternativas: todas las situaciones tienen una parte positiva, con tu ayuda podrá encontrarla.
  • Qué hacer con el miedo: Ayudarle a aceptarlo: todo el mundo tiene miedo a algo, eso le ayudará a no hacerlo más grande y a poder hablar de ello. Expresar el miedo: hacer algún dibujo hará que la situación se vea más manejable. Transforma el miedo: podéis crear una historia en la que el objeto de su miedoquede ridiculizado. Por ejemplo: si le dan miedo los ladrones, podéis inventaros historias en las que a los malhechores siempre les salen las cosas mal, si además incluyes el humor, mucho mejor!
  • Cómo manejar la ira: Pararse a pensar: puede contar hasta 10, irse a su habitación y pensar tres alternativas más adecuadas para resolver lo que le molesta. Hablar con la persona: una vez que esté más tranquilo, puede explicar lo que siente y lo que piensa a las personas involucradas. Descargar la rabia de forma adecuada: si no consigue calmarse, dale su espacio para que pueda hacerlo, dile que puede irse a su habitación y pegar a la almohada para descargar esa rabia, de esta forma no se hará daño a él ni le hará daño a nadie.

La educación emocional es la base para una buena relación con uno mismo y con los demás. Mónica Cruz Coronado* es licenciada en Psicología, experta en clínica infanto-juvenil y terapeuta en Centro de Psicología Arganzuela. En muchas ocasiones, lo que más llama la atención de los niños es su mal comportamiento y se tiende a pensar que el problema está en su actitud pero, en realidad, lo que hay detrás de un comportamiento suele ser una emoción que, el niño, no ha aprendido a expresar de la manera más adecuada. A continuación, podremos ver qué tipo de emociones están detrás de algunos malos comportamientos frecuentes en el día a día.

En resumen, entender y abordar las emociones detrás del comportamiento de un niño es crucial para su desarrollo emocional y social. Al proporcionarles las herramientas para expresar sus sentimientos de manera saludable, los adultos pueden ayudarles a construir relaciones más sólidas y a manejar los desafíos de la vida de manera efectiva.

Relaciones de Pareja y Bienestar Personal

Es fundamental que cada uno pueda expresar cómo se siente libremente y sin juzgar al otro en una relación. Si eso no se da, no hay un vínculo sobre el que apoyar la relación. De un tiempo a esta parte, parece que tengo que medir cada palabra que digo. Por lo que explicas parece que le estás expresando de una forma sana y respetuosa a tu pareja cómo te hace sentir su comportamiento, sin reproches sino simplemente hablando de ti y de sus conductas objetivas. Si él no se da cuenta, si no empatiza o no comprende cómo te sientes, es algo que no depende de ti. Si alguien te quiere y te respeta no te castiga ni te hace el vacío, y desde luego que siente tu dolor y lo evita por todos los medios. Por eso lo importante y lo que debes escuchar es cómo te hace sentir.

Chantaje Emocional y Manipulación

Si somos conscientes y estamos convencidos de ser víctimas de un chantaje emocional, lo primero es tomar distancia con el manipulador, ya que éste nos hace ser cada vez más dependientes. En este punto hay que decir que es frecuente que la persona manipulada intente cambiar al manipulador, pero este objetivo es muy difícil. Para ello debemos enfrentarnos a nosotros mismos y preguntarnos qué puede ocurrir si no nos sometemos a las pretensiones del manipulador y a su chantaje emocional: ¿Nos dejará de hablar? ¿Nos abandonará? ¿Tratará de excluirnos del grupo? Y a renglón seguido preguntarnos: ¿Nos interesa mantener la relación del tipo que sea con el manipulador, basada en sometimientos y juegos de poder? ¿Nos da miedo la posibilidad de perder o enturbiar esa relación? ¿Por qué?

La autodefensa emocional consiste en aumentar nuestros recursos personales para no caer en chantajes ni manipulaciones. La manipulación y el chantaje emocional son mucho más corrientes en la vida de las personas de lo que te puedas imaginar. Si por ti misma o ti mismo no eres capaz de superar una situación de esta índole, nosotros te ayudamos.

El Impacto del Narcisismo en la Familia

Existe un porcentaje de casos en lo que los hijos prefieren al progenitor con narcisismo y/o psicopatía, y que en el momento de la separación o divorcio se decantan por la convivencia con el progenitor que es conflictivo y desata la inestabilidad en el hogar y en la familia, y no es plato de buen gusto para la parte que lo ha dado todo por sus hijo/as. Los niños naturalmente confían en los dos progenitores y quieren a los dos progenitores hasta que reciben o aprenden más información. En la infancia y/o adolescencia lo natural es querer estar con los dos progenitores y dar validez y cariño por igual, siempre que ambos les hayan aportado seguridad.

Los niños que crecen con un progenitor con personalidad narcisista tienden a buscar el afecto del narcisista, porque el afecto del no narcisista ya lo tienen y saben que no lo perderán. Los niños reciben demasiado refuerzo negativo del progenitor narcisista y muy poco positivo. No entienden por qué nada de lo que son o de lo que hacen es suficientemente bueno para el narcisista así que entran en la necesidad obsesiva de agradar al narcisista para recibir su aprobación. Así que muy probablemente acabarán siendo y haciendo lo que el narcisista quiera y les pida.

Tercero, el objetivo real para con sus hijos de las personas con trastornos del espectro narcisista no es el bienestar de los menores, sino suyo propio. En el afán por salir victoriosos de la separación los psicópatas, mienten sobre los hechos, las circunstancias reales dándole la vuelta a la tortilla y dejando en evidencia al otro progenitor, pero siempre con la intención de arrebatar el cariño de los hijos y destruir al otro progenitor. Lo que realmente quieren los progenitores con estas patologías es que los niños no quieran al otro progenitor y ganar la adulación absoluta de los menores.

El progenitor son psicopatía se presenta como el víctima de la situación de la ruptura. Lo que transmite a sus hijos es el victimismo del abandono injusto del otro progenitor. Acusa de la ruptura al otro y hace que el niño se implique en el mismo sentimiento. Por otra parte, la propia personalidad de los psicópatas, la impulsividad, irresponsabilidad y la inmadurez les les favorece a la hora de llevar el secuestro de pensamiento de los menores. Son aspectos muy llamativos para un menor o ser que se está formando porque si os dais cuenta son cualidades innatas en la niñez y parte de la adolescencia. Con estas cualidades no es de extrañar que prometan a los menores todo aquello que desean como son «cosas» o «licencias» «vida sin reglas» que no obtendrán en el hogar del progenitor que no tiene psicopatía.

El SAP se trata de un conjunto de síntomas que en los menores que surgen de la manipulación de uno de los progenitores, influyendo sobre el pensamiento del menor y que tiene la intención de destruir la relación con el otro progenitor, siempre que no haya una justificación real. La sintomatología observada en menores víctimas de SAP, es similar a la sintomatología que presentan los menores sometidos a maltrato emocional. Dependencia emocional, los menores suelen presentar miedo a ser abandonados por el progenitor con el que conviven. Se sienten obligados a odiar al un progenitor para ser aceptado y querido por el otro.

En el momento de la separación el psicópata ya ha ganado mucho terreno en el pensamiento de los menores, porque ya hace tiempo que los tiene atrapados emocionalmente, y en este momento lo que se produce es que las manipulaciones de pensamiento hagan su efecto en los menores. Que los argumentos en contra del progenitor no psicópata encajen en la visión de los niños y así lleguen a sentir esos argumentos como válidos y propios. En estos niños con el sufrimiento que han vivido en la convivencia con el/la psicópata, el sentimiento de abandono por parte del no psicópata más la manipulación constante del psicópata, hace que les surja un gran rencor hacia el progenitor no psicópata y probablemente sea el propio menor el que comience a degradar al progenitor.

Manipulación psicológica: Cómo neutralizar a un manipulador emocional

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