Aumento de Peso Repentino en el Embarazo: Causas y Riesgos Asociados

El embarazo es un período de cambios significativos en el cuerpo de la mujer, y uno de los aspectos más notables es el aumento de peso. Si bien es natural y esperado ganar peso gradualmente durante la gestación, un aumento repentino puede ser señal de alerta. En particular, este síntoma puede estar asociado a la preeclampsia, una complicación grave que requiere atención médica inmediata. A continuación, exploraremos las causas, síntomas y tratamientos relacionados con este problema.

¿Qué es la Preeclampsia?

La preeclampsia es una enfermedad que solo se da en el embarazo, muy peligrosa, tanto para la madre como para el feto. Supone una complicación grave que aparece a partir de las 20 semanas de gestación. Por si no lo sabías, en algunas ocasiones puede aparecer después de nacer el bebé, en el transcurso de las primeras 48 horas posparto. Se diagnostica cuando una mujer embarazada presenta presión arterial elevada (hipertensión), concentración aumentada de proteínas en orina (proteinuria), afectación de ciertos órganos como los riñones o el hígado, acumulación de líquido en los pulmones o afectación del sistema nervioso central.

Si no se trata adecuadamente, la preeclampsia puede producir graves consecuencias para la mujer embarazada, porque puede dañar sus órganos e incluso provocar convulsiones. Cuando ya han aparecido las convulsiones ya no se habla de preeclampsia, sino de eclampsia y si no se trata con rapidez puede ser muy grave, tanto para la madre como para el bebé. La preeclampsia y la eclampsia pueden también provocar un parto prematuro, retraso en el crecimiento del feto o un desprendimiento de placenta (la placenta se desprende del útero antes del nacimiento del bebé causando un sangrado intenso). En 1 de cada 200 mujeres con preeclampsia no tratada se acaba desarrollando la eclampsia.

La eclampsia se produce principalmente en el tercer trimestre del embarazo o incluso en los 4 primeros días post parto; es muy raro que aparezca después de las 6 semanas de haber dado a luz. La preeclampsia también puede progresar al denominado Síndrome de HELLP, también muy grave y que pone en peligro la vida de la madre y del bebé. Este síndrome se llama así por las siglas en inglés (Hemolysys, Elevated Liver enzymes, Low Platelet count), cursando con hemólisis (rotura de los eritrocitos), elevación de las enzimas hepáticas y plaquetopenia (número de plaquetas bajo).

Los síntomas que causa la preeclampsia no son muy claros y habitualmente se pueden confundir con los típicos de cualquier embarazo o incluso pueden no presentar ningún síntoma. Por esto es tan importante que las embarazadas acudan a revisiones periódicas, para poder detectar cuanto antes si hay preeclampsia. En estas revisiones a través de pruebas físicas y de laboratorio se intentará detectar estos signos “silenciosos” de preeclampsia como son la hipertensión y la proteinuria.

Causas de la Preeclampsia

A pesar de décadas de investigación, la causa exacta de la preeclampsia sigue siendo un misterio. Sin embargo, los científicos han identificado varios factores que contribuyen a su desarrollo, centrándose principalmente en la disfunción placentaria y una respuesta inmune alterada.

  • Flujo sanguíneo placentario anormal: En la preeclampsia, los vasos sanguíneos que irrigan la placenta no se desarrollan adecuadamente, lo que restringe el flujo sanguíneo al bebé y a la placenta.
  • Disfunción endotelial: El endotelio es la capa interna de los vasos sanguíneos.

Está claro que la placenta tiene un papel protagonista en la PE, así como otros factores como la respuesta inflamatoria de la gestante y el conjunto de hormonas y proteínas que se encuentran en el sistema circulatorio. El bebé recibe toda la alimentación y los nutrientes a través de la placenta por lo que cuando se reduce el flujo de sangre que la atraviesa, se reducen también el oxígeno y todos los aportes que garantizan su crecimiento y su salud.

Factores de Riesgo

Es difícil establecer los factores de riesgo propiamente dichos, pero se ha observado que algunos factores de riesgo se asocian habitualmente a la preeclampsia, entre ellos:

  • Preeclampsia en un parto anterior.
  • Historia familiar de preeclampsia.
  • Primer embarazo.
  • Tener una edad superior a los 35 años en el momento del embarazo.
  • Obesidad, índice de masa corporal superior a 35.
  • Embarazo múltiple.
  • Padecer otras patologías como hipertensión arterial crónica, migraña, diabetes, enfermedad renal, hipercoagulabilidad, síndrome antifosfolípido o lupus.

Síntomas de la Preeclampsia

La preeclampsia puede ser una afección silenciosa en sus etapas iniciales, pero a medida que avanza, puede manifestarse con una variedad de síntomas. Reconocer estos síntomas y buscar atención médica oportuna es crucial para prevenir complicaciones graves.

  • Presión arterial elevada: Este es el síntoma clave de la preeclampsia.
  • Dolor en la parte superior del abdomen: Generalmente en el lado derecho, debajo de las costillas.
  • Hinchazón (edema): Hinchazón repentina en las manos, la cara, las piernas o los pies, más allá de la hinchazón normal del embarazo.

Otros síntomas incluyen: dolores de cabeza persistentes, problemas de visión (pérdida temporal, visión borrosa, flashes de luz o sensibilidad a la luz), piel azulada, náuseas o vómitos (especialmente si aparecen de repente en el segundo trimestre), disminución de la cantidad de orina, falta de aire al respirar y dolor en el hombro o en la zona abdominal.

Es cierto que en el embarazo siempre se produce una pequeña hinchazón o edema. Por ejemplo, es frecuente que los pies se dilaten algo hasta el punto de tener que usar una talla más. Es importante consultar al médico o a la matrona, pero NUNCA se debe iniciar una dieta para perder peso. No reduzca nunca los líquidos, y consuma agua de forma regular, y evite refrescos, colas o bebidas con alcohol, por más que la publicidad se las presente como INOCUAS.

Tipos de Preeclampsia

La gravedad de la preeclampsia también está relacionada con la edad gestacional en el momento de su aparición, siendo más grave cuanto más temprana es su manifestación. Por ello, se diferencia entre:

  • Preeclampsia precoz: cuando ocurre antes de la semana 34.
  • Preeclampsia tardía: si se presenta después de la semana 34.
  • Preeclampsia pretérmino: aparece antes de la semana 37.
  • Preeclampsia a término: cuando se manifiesta a partir de la semana 37.

La preeclampsia precoz es la más grave, pero es la menos frecuente y la que mejor se detecta teniendo en cuenta las pruebas diagnósticas actuales.

Diagnóstico de la Preeclampsia

La preeclampsia es una complicación del embarazo que requiere un diagnóstico preciso y un seguimiento cuidadoso para prevenir complicaciones graves. El diagnóstico de la preeclampsia se basa en una combinación de evaluaciones clínicas, mediciones de presión arterial y pruebas de laboratorio.

  • Pruebas de orina: La presencia de proteínas en la orina (proteinuria) es otro indicador importante de la preeclampsia.
  • Análisis de sangre: Pueden ayudar a evaluar la función renal y hepática, así como el recuento de plaquetas.
  • Ecografía obstétrica: Se utiliza para monitorizar el crecimiento y desarrollo del bebé, así como para evaluar el flujo sanguíneo en la placenta.

En el cribado del primer trimestre se utiliza la proteína A placentaria asociada al embarazo (PAPP-A), biomarcador empleado también para la detección de aneuploidías. Además, se puede medir el factor angiogénico PlGF, cuyas bajas concentraciones se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar preeclampsia.

La proteinuria se consideraba como signo indispensable de preeclampsia, pero con los años se ha visto que esta patología puede presentarse sin que haya proteinuria, por lo que según los expertos ya no es un criterio necesario para el diagnóstico. Actualmente los criterios diagnósticos se basan en el hallazgo de hipertensión arterial, acompañada o no de proteinuria, o de hipertensión arterial más un signo o síntoma clásico como plaquetopenia, deterioro renal, daño hepático, problemas de visión o edema.

Tratamiento de la Preeclampsia

El tratamiento de la preeclampsia se centra en controlar la presión arterial y prevenir complicaciones graves. El manejo de esta condición varía según la gravedad de los síntomas y la edad gestacional del bebé.

  • Medicamentos para la presión arterial: Si la presión arterial es moderadamente alta, el médico puede recetar medicamentos antihipertensivos para ayudar a controlarla.
  • Reposo: En casos de preeclampsia leve, el médico puede recomendar reposo en cama, ya sea en casa o en el hospital, para reducir la presión arterial y mejorar el flujo sanguíneo a la placenta.

La única cura para la preeclampsia es el parto, por lo que el médico tiene que asesorar a la embarazada sobre cual es el mejor momento para dar a luz, minimizando los riesgos para la madre y dando tiempo suficiente al feto para madurar.

En aquellos embarazos que están suficientemente desarrollados (por encima de la semana 37) se recomienda inducir el parto, para evitar riesgos de eclampsia para la mujer. Normalmente suelen realizarse mediante cesárea o inducción farmacológica. Si todavía es pronto para inducir el parto, la embarazada puede estar en su casa siguiendo unas pautas para controlar la preeclampsia, como estar en reposo, hidratarse bien y comer con poca sal. A veces también el médico/a puede prescribir alguna medicación para controlar la hipertensión arterial. En aquellos casos que se considere necesario, la embarazada será hospitalizada para que tanto ella como el bebé estén monitorizados.

Es importante recordar que, aunque la PE es una situación que resulta leve en la mayoría de los casos, pueden producirse síntomas de alerta en la mujer que deben vigilarse, especialmente si la mujer tenía hipertensión antes del embarazo.

Medidas preventivas

Actualmente, no existe una investigación o estudio que defina una estrategia clara para prevenir la preeclampsia, pero si podemos tener en cuenta algunas pautas:

  • Aspirina en dosis bajas.
  • Suplementos de calcio.

Sin embargo, la mayoría de los embarazos, incluso con alguno de los factores de riesgo descritos, discurren con total normalidad y nunca manifiestan complicaciones hipertensivas.

Se recomienda el tratamiento con aspirina en mujeres que tienen alto riesgo de desarrollar preeclampsia según los resultados del cribado de primer trimestre. También se pueden prescribir suplementos de calcio, pero “de forma controlada”. Respecto a la sal, así como en las personas hipertensas se suele aconsejar su restricción en el caso de las embarazadas no se toca. "No se aconseja reducir su ingesta y menos cuando hay edemas porque puede precipitar la severidad del cuadro”.

Dieta recomendada

Es importante llevar una dieta rica en lácteos y rica en proteínas. “Las necesidades de proteínas en el embarazo se multiplican y si bajan los niveles en sangre puede subir la tensión arterial”, apunta la doctora Martell.

En lo que respecta a algunos nutrientes, la demanda durante el embarazo es realmente bastante mayor, pero la demanda de calorías no aumenta en la misma medida. La demanda de vitaminas y minerales es significativamente mayor de lo habitual. Pescado de mar graso deben consumirse con regularidad.

No reduzca nunca los líquidos, y consuma agua de forma regular, y evite refrescos de cola, el té helado y las bebidas energéticas. La cafeína, por tanto, estimula el metabolismo y el ritmo cardíaco del feto. Demasiado grande puede hacer que el/la bebé esté inquieto/a.

El aumento de peso en el embarazo debe variar mucho de una mujer a otra y también depende del peso inicial. Engordar en una semana o incluso en un día dos kilogramos, quiere decir que algo va mal, y hay que acudir al médico. Cuando este síntoma aparece de forma repentina en el segundo trimestre de embarazo, es un síntoma de preeclampsia, si se acompaña de cefalea y dolor de estómago. El aumento de peso puede deberse a la retención de líquidos e indicar una enfermedad.

Recuerda, este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica. Aunque la PE es una situación que resulta leve en la mayoría de los casos, pueden producirse síntomas de alerta en la mujer que deben vigilarse, especialmente si la mujer tenía hipertensión antes del embarazo.

¿Qué causa la preeclampsia? ¿Cómo se trata?

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