La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune que produce una afectación inflamatoria crónica fundamentalmente de las articulaciones. Esta inflamación crónica de las articulaciones genera deformidad de las mismas, pérdida del cartílago articular y erosión del hueso, sobre todo si no se inicia el tratamiento adecuado.
Mejoría Clínica Durante el Embarazo
Las mujeres con artritis suelen tener una mejoría clínica (menos síntomas) de su enfermedad a lo largo de la gestación debido a los cambios del perfil inmunológico que tienen lugar en este momento. Durante el embarazo, existe el predominio típico de unas determinadas células de la inmunidad que favorece la buena evolución de este tipo de dolencia.
De todas formas, aquellas pacientes que se quedan embarazadas en período de actividad clínica importante, son las que tienen más riesgo de que ésta persista a lo largo de la gestación, no observándose en ellas esa mejoría clínica clara que ocurre en mujeres que inician la gestación estables.
Síntomas de la Artritis Reumatoide
Los síntomas más importantes son dolor en las articulaciones asociado a rigidez de las mismas por las mañanas y que mejora con el movimiento. Otros síntomas son hinchazón y calor con limitación de la movilidad de la articulación afecta. Y como enfermedad sistémica que es, pueden existir manifestaciones clínicas a otros niveles, como cansancio, anemia, afectación ocular… Aunque en este caso la afectación articular es lo más característico.
Consulta Preconcepcional: Un Paso Crucial
La realización de una consulta preconcepcional en mujeres con artritis resulta de gran importancia. En ella se valorará el estado clínico con lo que se permitirá o desaconsejar el embarazo según la presencia de brotes o actividad de la enfermedad. Con esto se intenta que los resultados perinatales sean similares a los de la población general.
Por otro lado, se evalúan los fármacos que se estén usando. Ocasionalmente se tendrán que retirar cierto tiempo antes del momento de la concepción ya tienen riesgo de malformaciones en el recién nacido. Al retirar la medicación se podrá añadir otra compatible con la gestación o incluso la observación sin tratamiento si la enfermedad de la mujer lo permite. En otras ocasiones, la paciente estará usando ya medicación compatible con la gestación y no será necesario quitarla previamente al embarazo.
Con determinados fármacos como la terapia biológica, si el estado clínico de la gestante lo permite, se retirará en el tercer trimestre del embarazo.
Artritis Reumatoide y Embarazo
Manejo y Tratamiento Durante el Embarazo
Sí, aunque la artritis es una enfermedad autoinmune y como tal, en general las catalogamos de gestaciones de alto riesgo, el perfil beneficioso de mejoría clínica hace que se pueda llevar una vida normal e incluso a veces mejor que cuando no está embarazada la paciente. Se intentará evitar de igual forma que fuera de la gestación, los eventos que puedan aumentar el riesgo de actividad de la enfermedad (estrés, abandono de medicación…).
En el caso de mujeres con artritis reumatoide este es un tema importante y a tratar previamente a quedarse embarazada con sus médicos habituales ya que es posible que se tengan que retirar algunos fármacos que se usan con cierta frecuencia para el control de su enfermedad. Y no sólo es importante el retirar ciertos fármacos durante el tiempo preciso por sus efectos sobre el embarazo (riesgo de malformaciones en el feto) sino para valorar si precisa cambiarse por otros compatibles durante la gestación que mantengan clínicamente estables a la pacientes así como para que con estos cambios no se produzcan brotes importantes. Este consejo preconcepcional es individualizado según cada paciente y su estado clínico.
Como ya hemos comentado, aconsejaremos suplementos preconcepcionales, como el yodo y el ácido fólico. Si ocurre un brote durante la gestación el tratamiento va a ser similar a si la mujer no está embarazada. Se podría tratar prácticamente con los mismos fármacos que si no se estuviera embarazada, siempre permitida durante la gestación e individualizando cada caso concreto según brote y momento del embarazo en que esto ocurra.
Los brotes leves se pueden tratar corticoides durante un tiempo variable según cada paciente y cada afectación (usando fundamentalmente los que atraviesan mínimamente la placenta). También se pueden añadir medicación compatibles con la gestación que la paciente estuviera usando previamente o si es posible subir la dosis de los fármacos que la paciente ya esté tomando.
Parto y Lactancia
Si el embarazo transcurre sin complicaciones para la madre y para el feto se podrá llegar al término de la gestación, esperar al inicio espontáneo del mismo y la mayoría conseguirán un parto vaginal normal. La cesárea como vía del parto se realizará según indicaciones obstétricas (presentación podálica, placenta previa…) y no por la enfermedad per sé aunque siempre hay que individualizar los diferentes casos. Si fuera necesaria la inducción del parto, ésta se puede realizar de la misma forma que al resto de las mujeres.
La lactancia materna es una decisión personal de cada madre. Los beneficios de la lactancia materna son muchos (sistema inmunológico del recién nacido, alimentarse a demanda con lo que éste necesite, siempre preparado…) y en general se fomenta. Es un tema que se ha de tratar a lo largo de la gestación fundamentalmente porque es necesaria la evaluación de los fármacos y su compatibilidad con la lactancia para no tener que tomar esa decisión sobre la marcha. Hay muchos fármacos que se pueden usar durante este momento y hay otros que están contraindicados, que si la paciente necesita reiniciarlos rápidamente tras el parto para el control de su enfermedad, se debe inhibir la lactancia.
Herencia y Riesgos
La artritis reumatoide no es una enfermedad hereditaria que se transmita de padres a hijos. La herencia de estas enfermedades se debe a la transmisión de diversos genes sobre los que influyen factores ambientales (tabaco…) que predisponen al desarrollo de la enfermedad.
Si la enfermedad está controlada y estable, el riesgo de abortos y de malformaciones es similar que el de la población general. En el caso de pacientes con la enfermedad activa durante toda la gestación es importante vigilar el crecimiento fetal ya que pueden tener recién nacidos más pequeños así como más riesgo de parto prematuro.
