Arcadas, Causas y Problemas al Comer: Una Guía Completa

La alimentación es una actividad básica y necesaria para los seres humanos debido a que permite el adecuado crecimiento y desarrollo del individuo. Sin embargo, muchas personas experimentan dificultades al comer, desde problemas para tragar hasta rechazo a ciertos alimentos. En esta guía, exploraremos las causas de estos problemas, incluyendo las arcadas y la disfagia, y ofreceremos consejos para manejarlos.

¿Qué son las arcadas?

Los mareos, las náuseas y las arcadas son síntomas que pueden acompañar al vómito, pero no son lo mismo. Las arcadas consisten en movimientos de vómito sin expulsión o con expulsión mínima de saliva o jugo gástrico. Existen muchas razones por las que alguien puede tener arcadas, desde el mareo producido por la emoción y la ansiedad hasta el consumo excesivo de alcohol.

Causas Comunes de las Arcadas

  • Mareos y vértigo: El mareo es una de las principales causas de arcadas. Esta afección se caracteriza por una desorientación espacial, una sensación de movimiento intenso y una disminución en la coordinación corporal.
  • Ansiedad y estrés: La ansiedad y el estrés también influyen en el aparato digestivo, y el estómago no es ajeno a ellos. Las personas con ansiedad pueden presentar arcadas por aumento de la sensibilidad faríngea y reflejos de náusea, así como por tensión muscular abdominal y cambios en la motilidad gástrica. Si una persona experimenta síntomas de ansiedad crónica, es importante que recurra a un médico para garantizar un diagnóstico y tratamiento adecuado y proporcionar alivio.
  • Abuso del alcohol: El consumo excesivo de alcohol puede ser una causa importante de arcadas, especialmente si se abusa al beber. El alcohol irrita la mucosa gástrica, aumenta la secreción ácida y puede inducir vómitos y arcadas. Si bien el consumo esporádico de alcohol no causa síntomas graves, el abuso de esta sustancia genera graves trastornos de salud tanto a corto como a largo plazo. Estos incluyen delirium tremens, trastornos hepáticos, problemas neurológicos, cáncer y lesiones cerebrales.
  • Embarazo: Los cambios hormonales típicos del embarazo pueden irritar el tracto digestivo y provocar malestar y arcadas. Esta afección se conoce como náuseas matutinas y se relacionan con cambios hormonales, especialmente el aumento de hCG y progesterona. Los episodios generalmente son pasajeros y no presentan riesgos para el bebé ni para la madre; sin embargo, las mujeres embarazadas deben consultar a su médico de cabecera para asegurarse de que no se trata de una afección más grave que pudiera afectar a la salud de ambos. Además de los cambios hormonales, algunos alimentos, que varían en función de cada persona, pueden desencadenar las arcadas en algunas mujeres embarazadas. Así, es mejor evitar los alimentos que producen arcadas, más aún, si se experimentan de manera frecuente. En estos casos hay que consultar con el ginecólogo para que estudie el caso.
  • Enfermedades gastrointestinales: Los trastornos digestivos como la gastroenteritis, úlcera gástrica, el reflujo gastroesofágico y la gastritis también generan arcadas debido a los niveles elevados de ácido presentes en el estómago. Estas afecciones se caracterizan por un dolor abdominal intenso, náuseas y vómitos recurrentes. El tratamiento varía según la causa, pudiendo algunas curarse únicamente con tratamiento médico, mientras que otras requieren cirugía.
  • Envenenamiento o intoxicación alimentaria: El consumo de alimentos y bebidas contaminados con toxinas suele presentar síntomas, como vómitos y arcadas. Esto, a su vez, conlleva náuseas, diarrea y dolores abdominales. Cuando estos síntomas son ligeros, generalmente desaparecen al cabo de pocos días. Si persisten, es importante acudir al médico para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuado. Esta intoxicación se produce por proliferación bacteriana y producción de toxinas en los alimentos.

Es importante señalar que, si una persona tiene arcadas de forma recurrente o si estas aparecen junto a otros síntomas, tiene que acudir al médico. Esto garantiza un diagnóstico correcto y la prescripción de un tratamiento adecuado.

NAUSEAS y VOMITOS en el EMBARAZO, por GINECOLOGA DIANA ALVAREZ

La Disfagia: Dificultad para Tragar

Hay personas que necesitan realizar un gran esfuerzo para pasar la comida o la bebida desde la boca hasta el estómago; a veces, lo consiguen con dolor y otras ni siquiera son capaces. Esto puede suceder a cualquier edad, incluso en la infancia, pero es más común en los mayores. La disfagia es la dificultad o la imposibilidad de tragar alimentos sólidos o líquidos. Las personas que la sufren experimentan problemas a la hora de pasar los alimentos de la boca al estómago, en cualquier parte del proceso.

Según datos que maneja TK Home Solutions, la compañía líder en salvaescaleras para el hogar, tres de cada diez españoles de más de 60 años sufren de disfagia y el problema se dispara con el paso del tiempo. En el acto de tragar intervienen diversos músculos y nervios que con los años se van debilitando y dañando.

Tipos de Disfagia

  • Disfagia orofaríngea: Los músculos de la garganta dificultan el paso de la comida. Esto suele provocar atragantamientos, arcadas, tos al intentar tragar o incluso alimentos que bajan por las vías respiratorias o suben por la nariz. Puede deberse a trastornos neurológicos como párkinson, esclerosis múltiple o distrofia, daños neurológicos, divertículos (bolsas) que recogen partículas de comida, etc.
  • Disfagia esofágica: Los alimentos se quedan como atascados o pegados después de tragarlos, bien sea en la garganta o en el pecho. Puede ocurrir cuando el esfínter del esófago no se relaja para dejar pasar los alimentos hacia el estómago o cuando los músculos de la pared del esófago se han debilitado. Al igual que la disfagia orofaríngea, la esofágica puede causar una sensación de molestia y arcadas, lo que dificulta una correcta alimentación. Pero, en los casos más graves, esta afección puede llegar a provocar vómitos constantes, imposibilitando por completo la nutrición.

Causas de la Disfagia

Si hablamos de las posibles causas de la disfagia, las más frecuentes son aquellas relacionadas con la malformación o la existencia de algún problema físico en los órganos responsables del proceso de deglución. Es decir, se considera disfagia mecánica a la dificultad para tragar debido a la presencia de tumores, estrechamientos del esófago o cuerpos extraños, entre otras causas estructurales que pueden obstruir la garganta o el esófago.

Por último, la disfagia neurológica se produce debido a la existencia de algún trastorno del sistema nervioso central y periférico. En muchos casos la disfagia aparece como consecuencia de accidentes cerebrovasculares, Parkinson, Alzheimer, etc. Además es un problema muy frecuente en personas que sufren enfermedades neurodegenerativas.

Diagnóstico y Tratamiento de la Disfagia

Si tenemos la sensación de que nos cuesta tragar regularmente, es importante acudir al médico de cabecera para que valore nuestro caso, obtener un diagnóstico y establecer el tratamiento más adecuado. Para empezar, el profesional sanitario nos pedirá una descripción de los síntomas y dificultades para tragar que presentamos, y nos realizará una exploración física.

El tratamiento de la disfagia dependerá en todo caso de la enfermedad que la origina y que ha de ser evaluada por el profesional que corresponda, y estará orientado a la causa específica. A pesar de que algunas personas con disfagia pueden recibir tratamientos invasivos, como las cirugías, los más comunes y recomendables son aquellos enfocados en paliar los síntomas. Dependiendo del tipo y el grado de disfagia que sufra el mayor, las recomendaciones sobre su alimentación son distintas.

Consejos para Prevenir la Disfagia

  • Sentarse a comer relajado pero derecho, con una postura correcta.
  • Comer despacio, con calma y conscientes de lo que se está haciendo.
  • Cuidar la dentadura y, si es postiza, vigilar que ajuste bien y permita su función masticadora.
  • Masticar bien los alimentos y no tomar una nueva porción hasta haber tragado la anterior.
  • Cortar la comida en trocitos pequeños.
  • Ingerir pequeños sorbos de agua de manera frecuente durante la comida, pero no con la boca llena.
  • Si hay que tomar pastillas, machacarlas o partirlas para que resulte más fácil tragarlas.
  • Elegir alimentos de fácil deglución y consistencia blanda.
  • No hablar mientras se traga.
  • Quedarse erguido después de comer durante 30 o 40 minutos.

Por último, los expertos recuerdan que la maniobra de Heimlich salva vidas, por lo que recomiendan que todo el mundo tenga nociones de primeros auxilios.

Problemas de Alimentación en Niños

Uno de los motivos más frecuentes en la consulta del pediatra es el tema de la alimentación. Es frecuente que los niños/as pierdan el hambre en el contexto de una infección como un resfriado, una gastroenteritis, amigdalitis, otitis u otro. Suele ser una perdida de hambre reciente y transitoria, y cuando se resuelva el episodio, el hambre vuelve. Ante un peque que no tiene hambre, lo primero que siempre tenemos que descartar es que no haya ningún signo de alarma que haga sospechar una enfermedad.

Cualquier cambio en la rutina habitual de un niño/a puede provocar alteraciones puntuales en la alimentación o también en el sueño. Esto lo podemos ver en el contexto de viajes, si ha habido el nacimiento de un hermanito o hermanita, con el inicio de la escuela o de la escuela infantil… Los niños son muy sensibles a los cambios así que es normal que hasta que no se adapten a la nueva situación puedan comer menos.

Hay peques sanos con un desarrollo normal y un crecimiento correcto que comen poco pero lo suficiente para ir creciendo dentro de sus gráficas de crecimiento. En estos casos es habitual que coman menos de lo que la familia espera de ellos. Debemos revisar qué expectativas en relación a la alimentación tienen los padres para ajustarlas a la realidad y hacer un registro dietético para comprobar que la ingesta sea la adecuada tanto en relación a la energía como en los nutrientes.

El crecimiento no es un proceso lineal, los peques irán regulando su ingesta en función de sus necesidades. Por ejemplo, durante el primer año los bebés crecen muy rápido y por tanto ingieren más cantidad de alimentos. Pero a partir del año de vida este ritmo va más lento. A partir de los 2 años el crecimiento va mucho más despacio, nuestro cuerpo se autoregula y se adapta a la nuevas necesidades, por lo que el peque pasa a comer menos. Es totalmente fisiológico, como no necesita crecer tanto como el primer año, tampoco necesita comer tanto.

Un exceso en la ingesta de alimentos poco saludables y de baja calidad nutricional puede generar una falsa pérdida de hambre, ya que son alimentos que sacian y que por tanto desplazan la ingesta de otros alimentos saludables como la fruta o la verdura. Algunos ejemplos de estos alimentos serían las galletas, los yogures de sabores, los zumos envasados, los batidos, los dulces, las patatas chips…

Recordad, cada niño/a es diferente y su interés por la comida puede ser que vaya cambiando con el tiempo. Ante cualquier duda, siempre es recomendable que consultéis con vuestro pediatra.

Dificultades Sensoriales en la Alimentación Infantil

Las dificultades sensoriales en la alimentación es un tema que preocupa a los padres, sobre todo a los padres de niños con trastornos del neurodesarrollo. Es un tema de continua pelea, desgastando la relación entre padres e hijos, e incluso entre miembros de la familia.

Cuando el niño no tiene un apropiado control postural va a requerir más gasto energético para conseguir una adecuada estabilidad corporal, provocando dificultades atencionales, ya que va a estar más pendiente de su propio cuerpo que de la acción de comer, además de limitar la autoalimentación, por presentar mayores dificultades en la consciencia de las partes de su cuerpo.

  • Hiporesponsividad: aparece después de los dos primeros años de edad. Los niños presentan un bajo registro, dando problemas de discriminación de la información sensorial.
  • Defensividad oral: serán niños con un repertorio limitados de texturas, prefieren texturas extremas (muy blandos o muy crujientes), llegando a escupir trozos en texturas semisólidas.
  • Hiposensibilidad: tono muscular disminuido con dificultades de masticación.
  • Hipersensibilidad: presentanuna mayor sensibilidad en la estimulación oral, siendo aversivo hasta el mínimo contacto, lo que les lleva a rechazar nuevas texturas. Dificultades para limpiarse los dientes; no se dejan tocar la cara; rechazan texturas mixtas detectando los mínimos cambios; presentan arcadas; no soportan tener la cara manchada.

Lo primero es saber cuál es el motivo de la limitación en la alimentación. Otro aspecto a tener en cuenta es el mobiliario, con mesa y silla de la medida del niño. En cuanto a los utensilios, si se considera que el niño tiene dificultades en el agarre, se pueden realizar diferentes adaptaciones, (cubiertos con peso, mango más grueso). No engañarlo.

Rechazo a los Alimentos

Nos encanta cocinar y nos encanta comer, pero sin embargo, no nos gustan todos los alimentos por igual. Incluso desde pequeños, ya hay algunos alimentos que rechazamos y otros que nos atraen más. Hay alimentos que rechazamos por su sabor, otros por su textura y otros quizás por razones indeterminadas o que nosotros mismos no sabríamos explicar.

Existen muchísimos factores que pueden desencadenar el rechazo a un determinado producto. También intervienen otros factores relacionados con la memoria, con una sensación que nos produce la ingesta de algún alimento, que nos hace revivir otro momento donde dicho ingrediente nos resultó desagradable, de forma que vuelven a desencadenar el rechazo.

Es importante considerar el tema de la educación y la costumbre, los factores culturales. Quienes se han criado en el campo y han convivido con el ganado están acostumbrados a sus olores y sabores desde pequeños y su paladar se ha ido educando a comer dichos alimentos.

Finalmente, también pueden existir factores de tipo genético que nos hacen propensos a disfrutar o rechazar algunos alimentos. Como todo factor genético, hay un gran componente hereditario por lo que si las madres comen de todo, es fácil que los niños sean buenos comedores ya que desde que se estaban formando ya se acostumbraban -a través de la madre- a comer todo tipo de alimentos.

El Asco como Mecanismo de Defensa

En general el asco es un mecanismo de defensa. La memoria es muy importante ya que si un alimento nos sentó mal en su día o nos "empachamos" al comerlo en exceso, es posible que hayan creado un recuerdo negativo que se asocia a ese alimento y ahora, incluso solo con nombrarlo, nos haga sentir de nuevo las náuseas.

Lo primero, en caso de que el alimento esté en buen estado, esté bien elaborado y le gusta a todo el mundo menos a alguien a quien le provoca asco, es tranquilizarse. Lo mejor es probar a integrar ese ingrediente en platos en los que hay otros ingredientes que sí le gustan. También hay que hablar y razonar las cosas. Si por poner un ejemplo, no te gustan los platos de casquería, puede ser por razones concretas relativas a su aspecto, olor, textura o sabor. Pero también pueden ser rechazos sin motivo, sin siquiera haberlo probado. En esos casos, puede vencerse el rechazo si uno quiere, si se anima a probar con mente positiva y sin prisas.

No debemos terminar esta reflexión sin recordar que muchos de los rechazos a los alimentos pueden tener causas médicas. Si te sientes mal al tomar determinados alimentos, no debes forzar a tu cuerpo a admitirlos, hasta saber primero si tienes algún problema de los reseñados u otro tipo de problemas del aparato digestivo que podrían desencadenar tu malestar.

Problemas de Alimentación en Ancianos

Los adultos mayores pueden experimentar diversos problemas a la hora de alimentarse que pueden derivar en la pérdida de peso, desnutrición o deshidratación, entre otros. La disfagia puede ser una de las causas de la mala alimentación en ancianos. Una condición que, si bien puede darse a cualquier edad, es más común en personas mayores llegando a afectar a 1 de cada 4 personas mayores de 70 años.

Existen una serie de factores relacionados con la edad que aumentan el riesgo de padecer disfagia en ancianos. Es un factor de riesgo a la hora de padecer disfagia debido a la mayor presencia de afecciones en la tercera edad y al desgaste natural que sufren los músculos y órganos participantes en el proceso de deglución con el paso de los años.

Debido a las consecuencias de la disfagia en ancianos, debemos conocer cómo alimentar a una persona mayor con dificultades para tragar y que esta afección no altere su rutina alimenticia. Más allá de cómo alimentar a una persona mayor con disfagia, también hay que tener en cuenta otra serie de medidas enfocadas en el día a día de las personas con dificultad para comer.

Hay una serie de aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de elegir la alimentación para una persona mayor que padece de disfagia. A parte de alimentos saludables y equilibradas, también es importante que las comidas sean apetitosas. En este sentido, debemos respetar los gustos de la persona mayor y preparar aquellos platos que sabemos que le gustan.

Tabla de Recomendaciones Generales para la Alimentación en Ancianos con Disfagia

Recomendación Descripción
Alimentos Blandos Elegir alimentos de fácil deglución y consistencia blanda.
Cortes Pequeños Cortar la comida en trocitos pequeños.
Hidratación Ingerir pequeños sorbos de agua de manera frecuente durante la comida, pero no con la boca llena.
Postura Correcta Sentarse a comer relajado pero derecho, con una postura correcta.
Atención y Calma Comer despacio, con calma y conscientes de lo que se está haciendo.

Publicaciones populares: