Aquiles: El Hijo de Tetis y Peleo, Historia de un Héroe Legendario

Aquiles, figura central de la mitología griega, es conocido como el héroe de la Guerra de Troya. Su historia, llena de profecías, valentía y tragedia, ha sido contada a lo largo de los siglos en obras como la Ilíada de Homero y otros textos antiguos.

Aquiles matando a Pentesilea.

El Origen Divino y Humano de Aquiles

Aquiles era hijo de Peleo, rey de Ftía, y la nereida Tetis. Esta unión se produjo por designio divino, ya que una profecía anunciaba que su hijo superaría a su padre. Inicialmente, Tetis estaba destinada a casarse con un dios, y tanto Zeus como Poseidón la pretendían. Sin embargo, tras la predicción del adivino Temis, ambos dioses renunciaron a su mano para evitar ser superados por su descendencia.

Zeus decidió arreglarlo para que Tetis se casara con un humano, Peleo, y aunque ella no quería tuvo que acabar sometiéndose. Eso sí, no invitaron a la cruel Eris, diosa de la discordia, que podía aguar la fiesta y que tramó venganza: obtuvo una manzana de oro del jardín de las Hespérides y se presentó con ella en el banquete. Esa manzana se debería entregar a la diosa más bella presente, y fue Paris, el hijo de Príamo y rey de Troya, el que tuvo que juzgar si la más hermosa era Afrodita, Atenea o Hera. Cada una intentó seducirle con ofrecimientos varios y Afrodita se llevaría el gato al agua prometiéndole a la mujer más hermosa, a Helena de Esparta, esposa del rey Menelao.

Aquiles sería el séptimo hijo de Tetis y Peleo, aunque sería el centauro Quirón, padre de la botánica y la farmacia, el que le educaría y le alimentaría con médula de animales salvajes para fortalecerle. Tetis ya había profetizado que Aquiles viviría una larga vida monótona en la oscuridad o una vida gloriosa en la que moriría joven. Él eligió la segunda. Una Troya en la que al frente de los poderosos guerreros mirmidones Aquiles, el de los pies ligeros, sería imprescindible.

Tetis era consciente de que su hijo no podía ser inmortal. Ella lo era, por su condición divina, pero no su marido Peleo. Y como madre, quiso transmitir lo mejor para su hijo, el don de la inmortalidad, destinado únicamente a los dioses griegos.

La Inmortalidad y el Talón Vulnerable

Tetis intentó eliminar la parte mortal de Aquiles mediante rituales con fuego y ambrosía, la comida de los dioses. Sin embargo, fue interrumpida por Peleo antes de completar el proceso, dejando el talón de Aquiles sin protección.

Es más tarde cuando otros escritos aseguran que Tetis, preocupada por la mortalidad de su hijo, le sumerge cuando es un bebé en la laguna Estigia para hacerle inmortal agarrándole por el talón, que no se moja y queda vulnerable. Otra variante de la historia afirma dice que Tetis mató a sus seis primeros hijos con Peleo en un ritual para hacerles inmortales: los untaba durante el día con ambrosía y en secreto por las noches quemaba su mortalidad en el fuego.

AQUILES: Ser una LEYENDA tiene un COSTO | Troya | Relato y Reflexiones

La Juventud y Formación de un Guerrero

Tras la separación de sus padres, Aquiles quedó al cuidado del centauro Quirón, quien lo educó para ser un gran guerrero. Quirón alimentaba a Aquiles con las entrañas de animales salvajes, miel y médula de ciervo y oso, transmitiéndole fuerza, vigor, velocidad y valentía. Le enseñó el tiro con arco, la doma de caballos, el manejo de las armas, el arte de la elocuencia y la sanación de heridas.

Aquiles y el centauro Quirón. Fresco de Pompeya, siglo I d.C.

El Ocultamiento y el Descubrimiento de Aquiles

Conocedora de la profecía que predecía la muerte de su hijo en la Guerra de Troya, Tetis intentó evitar que Aquiles participara en la contienda. Lo ocultó durante nueve años entre las doncellas de la corte del rey Licomedes en Esciros, donde era llamado Pirra. Allí tuvo un hijo con una de las hijas del rey, Neoptólemo, que también luchó en Troya.

Pero otro valiente guerrero que destaca por su sagacidad y astucia, Ulises (cuyas andanzas después de la guerra de Troya hasta su regreso a casa las contaría Homero en la Odisea), busca a Aquiles, una vez que el adivino Calcante le ha revelado donde se encuentra. Para descubrir a Aquiles y Patroclo, Ulises tocó una trompeta llamando a filas.

Antes de partir hacia su destino final, Tetis le regaló la poderosa armadura forjada por Hefesto que tras su muerte sería objeto de disputa entre Odiseo y Áyax.

La Guerra de Troya: Gloria y Muerte

En Áulide, Aquiles no supo que Agamenón había utilizado un supuesto matrimonio con él como excusa para traer a su hija Ifigenia y sacrificarla hasta que fue demasiado tarde. Después, en la isla de Ténedos, tuvo el primer enfrentamiento con Agamenón. También en ese lugar, Aquiles mató a Tenes cuando intentaba raptar a su hermana.

Al inicio de la Ilíada se explica que hubo una epidemia en el campamento aqueo. Calcante, el adivino, la achaca a la ira de Apolo porque Agamenón no quiso devolver a Criseida a su padre Crises, que era sacerdote suyo. Al rey no le quedó más remedio que devolverla, pero en compensación le quitó a Aquiles su esclava Briseida.

En los siguientes combates vencieron los troyanos y Patroclo, el gran amigo de Aquiles, le pidió prestada la armadura para infundir miedo en sus enemigos. Es entonces cuando Agamenón y Aquiles hicieron las paces y el rey de Micenas le devolvió a Briseida. Pese a que las profecías vaticinaban su inminente muerte, Aquiles se lanzó de nuevo al combate contra los troyanos.

La Ira de Aquiles y la Muerte de Héctor

La Ilíada de Homero se centra en la ira de Aquiles, provocada por la afrenta de Agamenón al arrebatarle a su esclava Briseida. Este conflicto lleva a Aquiles a retirarse de la batalla, lo que tiene graves consecuencias para los aqueos. Aquiles arrastró con el carro el cuerpo de Héctor ante las murallas de Troya durante doce días, hasta que su madre, Tetis, le advirtió de que los dioses estaban indignados por su falta de respeto a los difuntos.

Puso en fuga a todos salvo a Eneas, que resistió gracias a la ayuda de Apolo. Héctor también intentó enfrentarse a él en varias ocasiones, pero los dioses no lo permitieron hasta que fuera el momento. Mientras tanto, Aquiles sigue avanzando posiciones hacia la ciudad. Tras capturar a veinte jóvenes troyanos, los sacrifica en el río Escamandro. El dios del río, airado con Aquiles por los cadáveres y la sangre que había vertido en su lecho, intentó matarlo haciendo crecer su caudal.

Cuando Aquiles y Héctor se enfrentaron, por fin, ante las Puertas Esceas, el combate no terminó hasta que Zeus pesó la suerte de ambos.

Aquiles arrastrando el cuerpo de Héctor.

Otros Combates y el Amor Trágico

Tras la muerte de Héctor, Aquiles tuvo varios combates destacados. El primero, contra Pentesilea, reina de las Amazonas, que acudió en ayuda de Troya. La guerrera consiguió hacer retroceder a los aqueos, pero sucumbió ante Aquiles. El héroe reparó en su belleza mientras la hería de muerte y se lamentó profundamente por ello.

Otra versión más tardía, pero muy popular, está muy relacionada con Políxena, la hija de Príamo y Hécuba. Aquiles se habría enamorado de ella, bien al verla en la embajada para pedir el cuerpo de Héctor, bien en una fuente junto a su hermano Troilo cuando Aquiles lo mató. El pacto debía decidirse en el templo de Apolo Timbreo y Aquiles se presentó allí sin armas, pero sufrió una emboscada.

La Muerte Anunciada

Tal como le había sido vaticinado, Aquiles murió en Troya a causa de una flecha lanzada por el príncipe troyano Paris, que quizá dirigió el dios Apolo. Desangrándose por la herida Aquiles se desplomó, sintiendo como se cumplía su trágico destino. Acaso fue el dios del arco de plata quien envió la fatal saeta, o tal vez fue el troyano Paris, diestro arquero, y Apolo intervino dirigiendo la flecha hacia el frágil tobillo del héroe. De hecho, encontramos una y otra versión en diversos textos antiguos.

Sea como fuere, alrededor del cuerpo se produjo una gran lucha y Áyax y Odiseo consiguieron llevarlo hasta el campamento aqueo. Mientras tanto, la poderosa armadura de Aquiles forjada por el propio Hefesto fue objeto de disputa entre Áyax y Odiseo. En un juicio con los demás aqueos presentes y con los presos troyanos como jurado, Odiseo resultó ganador.

Nunca antes Aquiles había visto a la mujer por la que pelearía durante nueve años cuando partió hacia Troya. Aun así, a sabiendas de que moriría en aquella guerra, el héroe decidió cumplir su destino. Hoy pasan la eternidad juntos en la blanca isla de Leuke.

Pero el héroe más grande de todos los tiempos no murió en Troya. En palabras de Rilke, la muerte de un héroe no es sino un pretexto para ser: su nacimiento último.

¿Y qué sabemos de los griegos? Bastante poco, la verdad. Pero si algo ha llegado a nuestros días son sus historias. Aquiles pudo ser el hijo de un héroe y una diosa, pudo ser una combinación de varios líderes militares de su tiempo, pudo no haber existido nunca, pero eso ya da igual, porque su mito es mucho más importante que su historia.

Lejos de ser una boutade de Escohotado, su respuesta encierra una gran verdad. Los mitos griegos recogen en sí mismos toda la historia de la humanidad.

Somos, por tanto, un reflejo imperfecto de la divinidad. Pero por fortuna, aún en nuestras imperfectas vidas existen pequeños momentos, grietas, por las que se cuela lo sublime y algunos días, durante un breve instante resplandecemos como las grebas de Aquiles, nos invade la pericia de Teseo, oramos con la elocuencia de Ulises, o combatimos con el tesón de Hércules.

El tema de Aquiles es recurrente en la mitología griega. Aparece, como se ha indicado, en la Ilíada en primer lugar; pero posteriormente los grandes trágicos griegos añadirán en sus obras más episodios de la vida del héroe: Esquilo escribió sobre él en una obra conocida como Aquileida.

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