Antonio Orozco se ha consolidado como uno de los rostros más reconocidos del panorama nacional, acumulando grandes logros en sus más de dos décadas de trayectoria en la industria musical. A pesar de considerarse afortunado tanto en lo profesional como en lo personal, ha tenido que enfrentar duros episodios, como la muerte de su padre y, más tarde, la de la madre de su primogénito, Susana Prat.
Hace ya siete años, Antonio Orozco recibió una de las noticias más tristes de su vida: Susana Prat, la madre de su hijo Jan, fallecía a los 44 años a consecuencia de un cáncer de útero. Desde entonces, no ha sido un camino fácil para el autor de "Devuélveme la vida".
La Pérdida de un Ser Querido
En una nueva entrevista, Orozco ha vuelto a mencionar a Susana, con quien, a pesar de estar separado en el momento de su fallecimiento, continuaba manteniendo una estrecha conexión: “Hacía años que nosotros no estábamos juntos y sin embargo era la mejor persona y mi mejor amiga”, ha sentenciado.
Con sus palabras, el cantante sentenció que fue “lo peor” que le ha podido pasar en la vida y que todavía continúa intentando asimilar: “Fue un palo tremendo que yo todavía intento superar, voy poco a poco", continuó relatando. Tras sus primeras palabras ante los micrófonos, el artista ha asegurado que, después del triste suceso, no solo perdió a la madre de su hijo sino que también “el horizonte y todo”: “Éramos la pareja feliz, no estábamos juntos pero nos necesitábamos realmente en los momentos que eran importantes”, ha aclarado.
Tal era el vínculo que todavía existía entre ambos que cuando Prat se marchó, lo que más costó al artista fue acostumbrarse a que “el teléfono se cayó” según él mismo ha desvelado: “Yo solo recibía llamadas de ella”, ha concluido, dejando evidencia del peso que todavía a día de hoy la presencia de la anterior continúa teniendo en su día a día.
Antonio Orozco nunca había hablado con tanta franqueza sobre la mujer que marcó para siempre su vida: Susana Prat, la madre de su hijo Jan, que falleció en 2017 a los 44 años a causa de un cáncer de útero. En su biografía recién publicada, 'Inevitablemente yo' (Planeta), el cantante se abre en canal y pone palabras al dolor que atravesó entonces. "No puedo escribir su nombre sin que algo se me mueva por dentro", confiesa.
Aunque ya no vivían juntos, el artista describe a Susana como "la persona más importante" de su vida. "Era la madre de mi hijo. Mi amiga. Mi compañera en lo esencial. Mi espejo. Cuando murió, aquel octubre de 2017, por culpa del cáncer, se fue una parte de mí. Lo digo sin metáforas", escribe.
Orozco narra cómo la pérdida lo sumió en un estado de profunda tristeza: "Durante meses, viví sin vivir. Respiraba, pero no estaba. Caminaba, pero no avanzaba. Estaba atrapado en una tristeza silenciosa que lo invadía todo. La vida había perdido brillo, color, forma". A la muerte de Susana se sumaron otras pérdidas: la de su productor y mejor amigo Xavi Pérez y la de Dani, su asistente y compañero, en un accidente de moto. "El mundo entero se volvió gris. Yo no quería morir, pero podía haber muerto. No lo digo a la ligera. Si esa etapa hubiera durado un poco más, si no hubiera recibido ciertas palabras, si no hubiera abierto ciertas ventanas, no sé qué habría pasado. No sé si estaría escribiendo este libro hoy", reconoce.
En medio de ese caos, su hermano Jesús le envió el siguiente mensaje, y esa fue su tabla de salvación: "Mis amigos budistas dicen que pronto nos reencontraremos con aquellos que hemos perdido en esta vida". Antonio confiesa que ese mensaje se convirtió en "una semilla, una grieta de luz, una posibilidad". Él mismo, que había perdido la fe tras la muerte de su padre, empezó a darle vueltas a esa idea: "Pensé: '¿Y si es verdad? ¿Y si hay algo más? ¿Y si la muerte no es el final?'. Desde entonces, ya no veo la muerte igual. Ya no es una tragedia definitiva. Es un cambio de forma. Una transformación. Una continuidad".
El compositor asegura en sus memorias que ahora cree que "seguimos, que no desaparecemos, que solo cambiamos de estado". Y añade: "No sé si se llama alma. No sé si se llama espíritu. Pero sé que hay algo y eso me ayuda. Me alivia. Me reconcilia con la vida. Lo que sí sé es que la muerte no existe si no olvidas. Susana".
Para Orozco, su expareja sigue presente en su día a día. "No como un recuerdo, sino como una conversación constante. Está en las fotos. En los objetos. En los silencios. En la forma en que cría a nuestro hijo, aunque ya no esté. Está en lo que ella me dijo y en lo que no me dijo. En lo que entendí después", subraya en el libro. Ahora, hablar de ella no le produce miedo ni dolor, sino que "me reconcilia y me limpia. Me devuelve algo de lo perdido". "Yo quiero pensar que nos volveremos a encontrar con todas aquellas personas a las que tanto hemos querido, a las que seguimos queriendo, pero que se han marchado antes de tiempo".
Aunque terminaron su unión sentimental hace unos años, Antonio Orozco y Susana mantenían una buena relación . Les unía una empresa, Semillas de Silencio S.L., dedicada al comercio de muebles y artículos para el hogar. La muerte de Susana supone un duro golpe para el cantante, quien a finales de 2016 tuvo que decir adiós a Xavi Pérez, su productor musical desde sus inicios.
"Mi hijo sacó de mí la poca vergüenza, pero es la viva imagen de su madre. Ella es un ejemplo; yo quiero ser como su madre, la amo, la adoro, la respeto y todos los días la miro como si fuese el último minuto que la voy a tener", decía el catalán en 2002 durante una entrevista. El 30 de agosto, a través de su perfil en la red social Instagram, Orozco compartió una imagen de su hijo que acompañó con el siguiente texto: "Estoy pensando en ti, mamá".
El Refugio en la Música y la Paternidad
Tras la pérdida de tres personas que lo eran prácticamente todo para él y en un momento en el que la vida no paraba de darle golpes a Antonio Orozco, el cantante decidió refugiarse en la música y en algo más importante, su hijo Jan: “Más allá de volverme loco o ahogarme en una botella de whisky, me dio por trabajar desmesuradamente. Además, tenía a mi hijo, que era como la respuesta a todas mis preguntas”.
En ese momento, Orozco decidió no darle espacio al pensamiento y “quitarle a la pena todo el espacio que le quedaba”, como asegura. Pero ¿cómo lo hizo?: “Cada vez que entraba en un crepúsculo o algún momento de oscuridad, me ponía a trabajar. Entonces, en aquellos tiempos, escribí teatro, empecé en la televisión, hacía conciertos en cualquier lugar y espacio, donde menos te lo esperabas”.
Otro de sus refugios en esa época negra de su vida, fue su primogénito, era, como asegura, la respuesta a todas sus preguntas: “Cada vez que me preguntaba por qué me pasaba esto a mí, decía: "¿Qué importa?". Siempre había una respuesta que tenía que ver con que no soy yo lo que importa, lo que importa es él, esa persona. Y desde esa perspectiva, tengo que decir que, ayudando, me ayudé bastante”.
La paternidad fue un flotador en el mar de desgracias de Antonio Orozco. Para él hay un antes y un después desde el día que llegó su hijo al mundo: “Mi vida cambió para siempre”. Según cuenta, es a partir de ahí cuando empezó a afrontar problemas que, hasta el momento, trató de esconder: “Mi mundo anterior quedó como un dulce recuerdo. Y fue entonces cuando empecé a ver con absoluta conciencia, con miedo, con total honestidad, en todos los aspectos”.
Hace unos meses tuvo que parar para centrarse en sí mismo y dedicarse a su salud mental. "Hacía años que Susana y yo no estábamos juntos. Y, sin embargo, era la mejor persona y mi mejor amiga. Cuando la perdí, no solo perdí a la madre de mi hijo, perdí el horizonte, lo perdí todo", se ha sincerado el artista en una entrevista.
“Nos ayudábamos en los momentos verdaderamente importantes”, admite Orozco, dando muestras del infinito cariño que sentían el uno por el otro.“Cuando se marchó, y supongo que esto le habrá pasado a todo el mundo que ha perdido a alguien, lo que más me costó fue acostumbrarme a que no sonara el teléfono. Yo solo recibía llamadas de ella. Era una constante en la educación de Jan y ha sido superbonito en este tiempo recordarlo así", revela el cantante en pleno lanzamiento de El tiempo no es oro, que según sus palabras es "el mejor disco de su vida".
"Me dicen, ¿cómo has educado al niño así? En realidad, lo ha educado su madre. Cada vez que tengo que decirle algo digo, qué haría su madre. Siempre le digo, tu madre haría esto. Su madre siempre ha estado presente y eso es una cosa que ha hecho que mi hijo viva en plenitud porque, de alguna manera, aunque no vea dónde está su madre, su madre siempre ha contado para todo”.
Orozco siempre ha respetado su decisión:"Ella elige. Es una mujer muy inteligente y por eso he decidido pasar mi vida con ella y ella eligió no salir y creo que es mucho más cómodo. Se acentúa mucho más por la distancia, porque él vive fuera, y cuando vuelves a verlos juntos te das cuenta del nivel de relación tan bestia que se está creando.
El Legado de Susana Prat
En todo momento, Antonio Orozco rememoró con cariño la figura de Susana y dejó claro que su presencia sigue muy viva en su día a día y, sobre todo, en la vida de Jan. “Yo no considero que se haya ido nunca a ningún sitio, porque cuento con ella para todo. Cada vez que tengo que decirle algo a mi hijo, siempre pienso: ¿qué le diría su madre?”, explicó.
Para el cantante, Susana no solo fue un pilar vital durante su vida, sino que sigue siéndolo en la evolución tanto emocional como moral de su hijo.
Tabla: Momentos Clave en la Vida de Antonio Orozco
| Año | Evento |
|---|---|
| [Año del fallecimiento del padre] | Fallecimiento del padre de Antonio Orozco en un accidente laboral. |
| 2011 | Fallecimiento de Marina Parrilla. |
| 2017 | Fallecimiento de Susana Prat a causa de cáncer. |
| [Año actual] | Publicación de la biografía "Inevitablemente yo". |
La vida de Antonio Orozco ha estado marcada por la pérdida de seres queridos, pero su resiliencia y su dedicación a mantener viva la memoria de Susana Prat en la vida de su hijo Jan son un testimonio de su fortaleza y amor incondicional.
