Antonio Lucas: Biografía, Trayectoria y Vínculo con Lara Siscar

Antonio Lucas (Madrid, 1975) es un reconocido periodista y poeta español. Director de La Esfera de Papel, suplemento cultural de El Mundo, Lucas ha dejado una huella significativa en el periodismo y la literatura. Su vida personal, especialmente su relación con la periodista y escritora Lara Siscar, también ha capturado la atención del público.

Madrid, ciudad natal de Antonio Lucas, ha sido una gran influencia en su vida y obra.

Primeros Años y Formación

Desde joven, Lucas mostró una inclinación hacia las letras. Su formación académica y su pasión por la lectura lo llevaron a incursionar en el mundo del periodismo, donde rápidamente destacó por su estilo y profundidad.

Comenzó a trabajar como periodista en El Mundo en 1996. En este oficio conviene saber cuanto antes a qué vienes.

Trayectoria Profesional

A lo largo de su carrera, Antonio Lucas ha combinado su labor periodística con la creación literaria. Ha publicado varios libros de poesía que han sido aclamados por la crítica y el público.

Entre sus publicaciones se encuentran: Antes del mundo, Lucernario, Las máscaras, Los mundos contrarios, Los desengaños, Vida de santos, Fuera de sitio, Hacia la luz del fondo y Los desnudos.

Además, está al frente de los informativos del mediodía, tiene un espacio en La 2 llamado En primicia en el que entrevista en profundidad a los periodistas más relevantes y singulares de España, y ha publicado dos novelas, La vigilante del Louvre y Flores negras.

Premios y Reconocimientos

El talento de Antonio Lucas ha sido reconocido con prestigiosos premios, consolidando su posición como una figura destacada en el panorama cultural español.

Su primer libro, Antes del Mundo fue áccesit del prestigioso Premio Adonais. También ha sido ganador del Premio Loewe y el Ojo Crítico.

La Influencia de Lara Siscar

Un aspecto importante en la vida de Antonio Lucas es su relación con Lara Siscar, también periodista y escritora. Su conexión ha sido una fuente de inspiración mutua y un apoyo constante en sus respectivas carreras.

Para muchos, Lara Siscar (Valencia, 1977) es la periodista que presenta las noticias en el Veinticuatro Horas. Y así es. Lo hace todos los días, desde el año 2007, cuando se incorporó a TVE.

Ambos comparten una pasión por las letras y han encontrado en el otro un compañero ideal para explorar nuevas ideas y proyectos.

Lara Siscar, periodista y escritora, esposa de Antonio Lucas.

En los versos de Los desnudos utiliza con frecuencia las anáforas -repeticiones- porque, explica, lo escrito «tiene mucho que ver con las canciones y con la música y algunos metros antiguos; la insistencia como una obsesión».Madurez literariaEs, asegura, «un poeta distinto del chavalín que publicó con 19 años, tan ingenuo, impetuoso, insolente... pura vida, pero me siento más reconciliado con aquel que el que era con 30. Tenía ganas de demostrarlo todo con 19. Me gusta mucho pensar en el chaval tan desafiante». No es para menos, ya que su primer libro, Antes del Mundo fue áccesit del prestigioso Premio Adonais. «Era surrealista -recuerda sobre aquel poemario-, fuera de todo lo que se hacía, aunque por puro despiste...», reconoce. Y de aquello quedó «un surco», sí, pero a sus 44 años años señala que ahora va más «a lo reflexivo», a la imagen «sin ser fogonazo», a «lo que puede emocionar pensando y a dar que pensar emocionando». «Ahora -continúa- soy más de tierra, más honda, y antes era más de locura, de pirotecnia, efervescente. El irracionalismo me sirvió para pensar la poesía de otro modo», resume el autor, ganador, entre otros, del Premio Loewe y el Ojo Crítico.

Su mente hoy está en otro sitio; como la de los demás...En su vida, Lucas (Madrid, 1975) ha pasado otras dos experiencias de encierro, confiesa: en el Monasterio de Silos y en un barco pesquero, y pronostica que, «dentro de dos semanas, todos estaremos cansados; quien tenga la fortuna de no contagiarse tendrá un rebote psicológico muy fuerte provocado por esa sensación de vida perimetrada, acotada». Su visión, está claro, no es la más optimista, pero es que reconoce que él es «de los que tienen miedo»: «Soy hipocondríaco, me asusto por la parte física pero también por el horizonte. Tantos millones de personas que le han puesto un precinto a su futuro y no saben cuándo van a poder recuperar eso que considerábamos hasta hace una semana la vida».

El coronavirus, afirma, ha sido como «darle al pause a la vida, al stand by. Todo ha quedado detenido -señala- y me provoca una gran inquietud pensar en cómo nos vamos a recuperar. Después de superar la aventura que fue 2008 -por la crisis- y de tanta fatiga, ahora esto... Debemos crear una red para auparnos entre todos; creer en nosotros y dar una lección de civismo e igualitarismo, la plata de la democracia», propone.

«Tiene que ver con cierta intemperie, con cierto momento desapacible para quienes creemos que el mundo podía ser de otro modo, un mundo que se ha ido degradando donde la cultura y la emoción importa cada vez menos...», lamenta. «Estamos desnudos ante la sastrería de la estupidez, la frivolidad, la urgencia y el ruido», aclara Lucas, para añadir que él «dividiría el mundo entre aquellos que han hecho del mundo un espacio cada vez más naïf, menos reposado, y los que van en busca de respuestas y de preguntas. La poesía es una forma constante de no dejar descansar el por qué».

El poeta de ascendencia murciana ha dividido su libro en varias etapas: Lo inmediato, que arranca con un poema dedicado a su nueva casa; Tatuajes, dedicado a autores y autoras que se han «tatuado en los ojos», y La noche manuscrita, poemas de amor que tienen como destinataria a su mujer, la escritora y periodista de TVE Lara Siscar. A ellos se une Tres islas griegas, las que recorrió la pareja durante un mes, y Fragmentos de la edad, poemas sobre la amistad, España, su gato..., «las cosas a las que con cierta edad le prestas atención. 'Los poemas son la mejor biografía de un poeta', decía Octavio Paz», rememora.

En Buena mar resuenan los silencios, aunque parezca una contradicción. Antonio Lucas se embarcó en junio de 2018 en un viaje a Gran Sol, ese lugar que todos conocemos de oídas pero que puede convertirse en una prisión con barrotes de agua y nubes. En el libro, el narrador madrileño habla de la vida de once personas que viven la mayor parte del año pendientes de las capturas y capeando todos los temporales que el Atlántico Norte les puede deparar entre marea y marea de pesca.

Buena mar es también mala mar. Y Gran Sol es uno de los caladeros más peligrosos de pesca de altura del mundo. Es una de las zonas más intempestivas y diabólicas del mar.

La habitabilidad es muy limitada en un arrastrero. Son barcos llenos de peligros, así que tienes razón, mala mar. Buena mar es lo que ellos en su mejor estímulo se dicen cuando se despiden: Que haya buena mar.

Fue de una manera muy inconsciente y por azar, por un amigo, el periodista Manuel Villanueva de Castro, cuyo padre es marinero en Gran Sol y su hermano murió en estos caladeros cuando tenía 29 años, en su primera marea. Cuando me contó esa aventura, en un arrebato le dije que iba a hacer la travesía de su hermano. La verdad es que no sabía dónde me metía. No sabía lo que suponía para un tipo del centro de Madrid llegar hasta Gran Sol.

Es el lugar donde las flotas descargan el pescado que capturan en cada marea. Desde que llegué allí vi la dureza de esa vida, vi los barcos llenos de cicatrices, de soldaduras, de óxido, de abolladuras€ Viendo todo aquello dije: Caray, qué hago aquí.

Quizá haya otros hombres y mujeres que sean capaces de armar metáforas, pero creo que Gran Sol, como todos los mares tan feroces, tan salvajes y con tanta personalidad, no acepta ni a los poetas ni a los héroes.

De aquel viaje de 21 días solo traje un cuaderno con siete u ocho páginas escritas y, además, muy esquemáticas. Eran datos técnicos del barco.

Es una novela que tenía que desalojarla de dentro. Un barco suele tener poco espacio de habitabilidad. Es muy respetuosa. Ellos tienen unos protocolos muy singulares, no son los que tenemos en tierra. La convivencia consiste en que ante algo malo se convierten en un solo hombre, ante los problemas son un grupo compacto e inquebrantable. Pero en el día a día, en la faena de la pesca de altura, es gente que abre muchos pabellones de silencio.

La gente que pesca en Gran Sol no es muy dada a hablar. Puede ser. El marino es un hombre hecho de extrañamientos. Una condena muchas veces. Es algo muy desapacible. Además, es muy raro vivir en el mar. Estas personas pasan 300 días al año en el mar, y el mar no es un lugar para vivir, es un lugar de paso.

Es cierto que hay navegantes que saben manejar los códigos del mar, pero no hay conciliación, no hay reconciliación, lo que hay es una exaltación de la dureza del mar. Es que no hay nada alrededor. Si lo ves desde un pesquero de arrastre, desde donde estaba yo, es muy abrumador. Tú solo ves cielo y agua. Durante todo los días, que en mi caso fueron 21, todo es cielo y agua; cielo y agua. Eso arrasa mucho el ánimo. El cielo en plena mar es un elemento muy invasivo, parece más bajo de lo habitual. Te da la sensación que el cielo y la mar son fauces que si en un momento dado se juntaran, te partirían por la mitad.

Familia: Su pareja es la periodista y también escritora, Lara Siscar.

Publicaciones: Antes del mundo, Lucernario, Las máscaras; Los mundos contrarios, Los desengaños, Vida de santos, Fuera de sitio, Hacia la luz del fondo y Los desnudos.

El debut literario de una voz narrativa sorprendente y poderosa.Con un discurso envolvente y delicado, Lara Siscar narra con sutileza y una afilada ternura la revolución silenciosa que anida bajo la piel de tres mujeres, en sus sentimientos y sus vidas.

Diana es vigilante en el Louvre y cada día pasea por sus salas, rendida a la belleza de las obras que allí se exponen y con las que ha adquirido la costumbre de hablar y relatarles los pormenores de una vida que se ha instalado en la rutina, muy a su pesar.

Un día desembarca en el museo una exposición temporal sobre Courbet que provoca una fascinación inmediata y poderosa en ella. Pero Diana no está sola en esta obsesión, ya que junto a las obras del gran maestro del realismo llegan también visitantes novedosas para la vigilante del Louvre entre las que se encuentra Claudette, una enigmática rubia que, cargada con su violonchelo, asiste fiel a su cita diaria con El origen del mundo, e Isabelle, una hermosa mujer de cabello rojo intenso, cuyo destino ha sido marcado en gran medida por la modelo retratada en dicho cuadro y de la que conserva su diario como su más preciada posesión.

El origen del mundo es una de las obras malditas del siglo XIX. Concebida por Gustave Coubert en 1866 llevó una existencia casi clandestina durante más de un siglo, oculta por toda clase de artificios, que solo permitieron su contemplación furtiva a un reducido grupo de escogidos. El azar la hizo correr de mano en mano en una larga cadena de propietarios que la llevaron de Francia a Budapest, fue presa del expolio nazi y rescatada por el Ejército Rojo, que la devolvió a su legítimo dueño. Su último propietario conocido fue el psicoanalista Jacques Lacan. Tras su muerte en 1981 el lienzo quedó en manos del estado francés, que no se atrevió a exponerlo públicamente hasta 1995, bajo condiciones especiales de protección, en una sala del Museo D'Orsay, donde se encuentra en la actualidad.

Enigmático e inquietante, este desnudo femenino de realismo desbordante, arrastra hasta nuestros días la leyenda de ser, por méritos propios, el cuadro más escandaloso de la historia del arte.

Lucas Pereyra viaja desde Buenos Aires hasta Montevideo en busca de un dinero que no puede recibir en su propio país. Cuando el enemigo es tu propio hijo ¿existe la victoria?

Mantenerse en lo alto es mucho más difícil que llegar. Julia está en la cúspide de su poder, pero la traición y la división familiar amenazan con echarlo todo a perder.

El mar cura (con Antonio Lucas) | Decir las cosas, un podcast de Vanity Fair

Aspecto Detalle
Nombre Completo Antonio Lucas
Fecha de Nacimiento 1975
Profesión Periodista y Poeta
Cónyuge Lara Siscar
Obras Destacadas Antes del mundo, Los desnudos, Buena mar

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