De un tiempo a esta parte, los padres de niñas de entre 8 y 14 años nos hemos dado cuenta de que andan poseídas por un extraño embrujo. Los síntomas son fáciles de detectar: se atusan el pelo constantemente peinándolo hasta el final de la espalda (les llegue o no); cantan con un micrófono imaginario en la mano; bailan en cualquier lugar, incluidas escaleras de mano; se ríen sin saber por qué; se visten como una Madonna recatada, y se pasan la vida hablando de California.
Nacida de una serie de televisión, Hannah Montana es el penúltimo filón de Disney y, probablemente, el éxito más impresionante de un artista adolescente desde los comienzos de la televisión.
Desde el estreno de la serie en la pequeña pantalla, en marzo de 2006, Miley Cyrus, la actriz que interpreta a Montana, ha grabado tres discos, ha publicado su autobiografía, se ha colado en las páginas de revistas adultas como Forbes y Vanity Fair y acaba de estrenar en cines Hannah Montana: The Movie. Y una legión de fans la estará esperando.
Hasta hace unos meses, las adoradoras de Hannah Montana en nuestro país sólo eran las abonadas a televisiones por cable, pero desde que Disney Channel se emite por la TDT, el número de pequeñas estrellas de rock en potencia se ha multiplicado notablemente. España ha sido el quinto país del mundo -y el tercero de Europa, después de Alemania y Reino Unido- donde más copias se han vendido de Miley Cyrus: Breakout, su tercer disco.
La idea de la serie es simple: una niña convertida en estrella de la música gracias a la experiencia de su padre, un antiguo rockero de los años 90, guarda su anonimato manteniendo una doble identidad: la estudiante Miley Stewart de día, la cantante Hannah Montana de noche. Vive en Malibú con su hermano Jackson -el personaje perfecto para enganchar a los chicos- y su padre Robbie Ray, un viudo protector.
«La fórmula se basa en tres pilares fundamentales», explica José Vila, vicepresidente y director general de Disney Channel en España, «historias universales que funcionan en todo el mundo, música que conecta con nuestro público y personajes con los que los niños se identifican fácilmente. Hannah Montana combina con maestría estos tres elementos y ha conseguido un éxito mundial incontestable».
También han surgido algunas críticas relativas a la idoneidad del éxito a los 16 años. Nacida Destiny Hope Cyrus el 23 de noviembre de 1992 en Franklin (Tennessee, EEUU), la protagonista de Hannah Montana es hija del cantante country Billy Ray Cyrus (y ahijada de Dolly Parton). Cuando la pequeña Miley tenía 9 años, y ante la insistencia de Billy Ray, hizo su primera aparición en la serie de televisión que entonces protagonizaba su padre: Doc. Desde aquel día, no ha vuelto a pisar un colegio y sólo recibe clases particulares durante tres horas al día. Según su padre, «es suficiente».
«El ingreso prematuro de un niño en el mundo laboral tiene, normalmente, tres efectos», comenta Pablo Gortázar, psicólogo y técnico de Formación de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA). Padres como Ana Bullón, actriz, presentadora y madre de Alejandro y Paula, intérpretes en el musical A, de Nacho Cano, pueden ver, sin embargo, los pros del asunto: «Se enfrentan a una actividad que les aporta responsabilidad, disciplina, compromiso, madurez y espíritu de sacrificio.
En todas las respuestas que da Miley, su padre aparece como un hombre recto, persistente, valiente y cariñoso. «No dejamos que las cosas nos superen», asegura a Magazine con cautivadora voz y cerrado acento sureño. Dos millones de euros. La persistencia de Billy Ray dio buen fruto cuando, a los 12 años, Miley fue llamada para probar suerte en una nueva producción que se iba a llamar Hannah Montana. La pequeña, desde 2006, cobra 2.240.000 euros al año sólo por la serie. Sus tres discos han impulsado una gira por 70 ciudades de EEUU, recogida en una película en 3-D que también ha batido records de taquilla.
Su primer amor, Nick Jonas, de los Jonas Brothers -otro producto multimillonario de Disney Channel-, ocupa un capítulo entero en el que la joven relata cómo se conocieron y cómo se enamoraron... a los 13 años. Ella le dijo que en su familia son muy cristianos y que la virginidad no se pierde hasta el matrimonio, a lo que él respondió que en su familia pensaban igual. La relación duró hasta finales de 2007 e inspiró una docena de canciones firmadas por una y otro.
Pero no sólo las revistas económicas le han seguido la pista. En junio de 2008, la edición norteamericana de Vanity Fair publicó una sorprendente entrevista con ella. Pero lo que más escoció de aquel reportaje fueron las magníficas fotografías de Annie Leibovitz, particularmente una en la que, imitando la imagen de Marilyn Monroe en Vidas rebeldes, Miley mostraba su espalda desnuda. Las presiones fueron mayúsculas y la joven actriz tuvo que publicar un comunicado de disculpa: «Participé en una sesión que, se suponía, iba a ser artística, y, ahora, viendo las imágenes y leyendo el reportaje, me encuentro muy avergonzada.
«Hay que tener mucho cuidado y ser consciente de que va a haber comentarios negativos sobre ti sin importar lo que hagas», asegura ahora, hablando a toda velocidad, riendo con fuerza pero sin ganas, dando la sensación de querer que la entrevista acabe. La niña crece. Con 16 años y más de 1,70 de altura, no va a ser eternamente Hannah. Dice que le gustaría ser como las actrices Jennifer Anniston o Hilary Swank.
Vive en Los Ángeles, en una casa valorada en seis millones de euros donde sus padres han habilitado un ala entera para su uso personal. Asegura que le gusta ir a la playa, sentarse frente al océano y tocar sus canciones con la guitarra. Y celebró su 16 cumpleaños con una fiesta en Disneylandia en la que declaró: «Ser famosa es algo con lo que he crecido.
«La evolución natural de un niño no pasa por la fama», explica Pilar Varela, psicóloga y autora del libro Fans e ídolos (La Esfera de los Libros). «Muchas personas importantes han tenido padres muy influyentes que les han marcado para bien; otras han sido anuladas por la presión del progenitor». Tal vez reflexiones similares cruzaban la mente de Annie Leibovitz cuando disparaba sobre la espalda desnuda de Miley Cyrus. A lo mejor se acordó de aquello que Marilyn Monroe dijo en su última entrevista: «La fama es una carga. La fama pasa.
Tiene 16 años y una fortuna en el banco. Hija de una estrella country, encarna a la triunfadora cantante Hannah Montana, serie de Disney que ahora llega al cine. Confiesa que conservará su virginidad hasta el matrimonio, aunque ya ha posado como una modelo.
La persistencia de Billy Ray dio buen fruto cuando, a los 12 años, Miley fue llamada para probar suerte en una nueva producción que se iba a llamar Hannah Montana. La pequeña, desde 2006, cobra 2.240.000 euros al año sólo por la serie. Sus tres discos han impulsado una gira por 70 ciudades de EEUU, recogida en una película en 3-D que también ha batido records de taquilla.
Su primer amor, Nick Jonas, de los Jonas Brothers -otro producto multimillonario de Disney Channel-, ocupa un capítulo entero en el que la joven relata cómo se conocieron y cómo se enamoraron... a los 13 años. Ella le dijo que en su familia son muy cristianos y que la virginidad no se pierde hasta el matrimonio, a lo que él respondió que en su familia pensaban igual. La relación duró hasta finales de 2007 e inspiró una docena de canciones firmadas por una y otro.
