Anatomía de la Mujer Embarazada: Cambios en los Órganos y Sistemas

El embarazo es un período de transformación profunda en la vida de una mujer. Conlleva una serie de cambios anatómicos y fisiológicos diseñados para sustentar el crecimiento y desarrollo del bebé. Algunos de esos cambios son más evidentes, pero otros ocurren sin ser advertidos, aunque pueden resultar igual de asombrosos. Estos cambios afectan a diversos sistemas del cuerpo, desde los órganos reproductivos hasta el sistema cardiovascular y respiratorio. A medida que transcurre el embarazo se van produciendo cambios importantes en el cuerpo de la madre, algunos muy visibles, otros menos.

Además de aumentar de peso, las modificaciones más espectaculares que experimenta el cuerpo de la futura madre son el cambio del tamaño del útero y de los senos. El embarazo va acompañado de complejos procesos hormonales que permiten al organismo de la embarazada adaptarse a sus nuevas necesidades.

El equilibrio entre estas hormonas permite la implantación del huevo en el útero; también son estas hormonas las que garantizan la supervivencia del feto gracias a su acción sobre los músculos lisos, como el útero, que impide las contracciones uterinas durante el embarazo.

Cambios en el cuerpo de la mujer durante el embarazo

Adaptaciones Anatómicas Durante el Embarazo

La anatomía del embarazo se refiere a las adaptaciones estructurales y funcionales del cuerpo de una mujer durante la gestación, el período de tiempo entre la concepción y el parto. Los aspectos más importantes de la anatomía de una mujer embarazada incluyen cambios en los órganos reproductivos, el sistema cardiovascular, el sistema respiratorio y el sistema musculoesquelético.

Dado que los órganos reproductores femeninos están directamente involucrados en el proceso del embarazo, la mayoría de los cambios anatómicos ocurren en estos órganos.

Cambios en los Órganos Reproductivos

Los órganos como el estómago, los intestinos y la vesícula se irán adaptando, mientras que la pared del vientre, elástica, se distenderá poco a poco. Uno de los cambios que se producen en el cuerpo de la mujer durante el embarazo son en los pechos ya que empiezan a hincharse y a aumentar de peso desde los primeros meses. Este desarrollo se acompaña a veces de picores y punzadas. Las venas de los pechos, que suelen estar muy irrigados durante el embarazo, se hacen más visibles.

El Útero

El útero es el principal órgano reproductor femenino en cuanto a cambios relacionados con el embarazo. El útero empieza a crecer desde el principio mismo del embarazo. Esta evolución proseguirá a lo largo de los meses. Al aumentar de tamaño progesivamente, el útero va desplazando a otros órganos que lo rodean, y este proceso comienza muy pronto, en el segundo mes de embarazo. Si empieza estos nueve meses alojado en el pubis, el útero irá subiendo hasta el ombligo (en el quinto mes) y llegará hasta las costillas en el noveno mes.

Este crecimiento excesivo del tamaño del útero se produce para acomodar al feto en el útero, la placenta y el saco amniótico. Al final del embarazo, el útero de la embarazada puede extenderse hasta la caja torácica y contener un volumen de hasta 5 litros.

El Cuello Uterino

El cuello uterino, que conecta el útero con la vagina, desempeña un papel importante en la preparación del cuerpo para el embarazo. Incluso después del embarazo, el cuello uterino sufre muchos cambios, como la dilatación durante el parto, para favorecer el proceso del embarazo. El moco que libera el cuello uterino forma un tapón mucoso durante el embarazo para inhibir la entrada de patógenos nocivos en el útero.

Los Ovarios

Los ovarios son los órganos reproductores femeninos que se encuentran en los lados izquierdo y derecho del útero. Durante el embarazo, no se producen muchos cambios anatómicos en los ovarios, sin embargo, estos continúan produciendo hormonas esenciales como la progesterona.

Desarrollo Embrionario y Fetal

El crecimiento y desarrollo del bebé en el útero es lo que provoca los cambios en la anatomía del cuerpo de una embarazada. El crecimiento de un bebé en el útero implica diferentes etapas, como el embrión y el feto. El término embrión se refiere a la etapa temprana del desarrollo, generalmente desde la fertilización hasta la octava semana de embarazo.

Para evitar confusiones y comprender mejor las etapas del desarrollo fetal, el embarazo de nueve meses se divide en tres trimestres:

  • Primer trimestre (semanas 1 a 12): durante este período, el óvulo fertilizado se implanta en el útero y crece hasta convertirse en un embrión. Luego, el embrión comienza a formar los órganos y las estructuras principales. En la semana 8, el embrión se convierte en un feto.
  • Segundo trimestre (semanas 13 a 26): el tamaño y el peso del bebé aumentan rápidamente durante el segundo trimestre. La madre suele empezar a sentir los movimientos del bebé durante este período. El feto desarrolla huesos, músculos y órganos funcionales. Para la mayoría de las embarazadas, son los mejores meses del embarazo. Las náuseas matutinas remiten, el cansancio disminuye, el dolor mamario se atenúa.... Puede notar un aumento del apetito. Notará por primera vez los movimientos del feto (20 semanas de embarazo). El útero alcanza la altura de ombligo y el embarazo se hace evidente.
  • Tercer trimestre (semanas 27 a 40): durante el tercer trimestre del embarazo, los órganos maduran para prepararse para la vida fuera del útero. El bebé se coloca en posición de cabeza hacia abajo para prepararse para el nacimiento.

Las etapas de crecimiento del feto y los cambios en la anatomía de la mujer embarazada son realmente maravillosos.

Cambios en Otros Órganos y Sistemas

La anatomía de la embarazada también influye en otros órganos y sistemas orgánicos:

  • Pulmones: El tamaño creciente del útero a las 18 semanas puede alcanzar la caja torácica durante la última fase del embarazo y comprimir los pulmones. “El aumento de la presión abdominal y el tamaño del útero dificultan la expansión pulmonar normal”, explica la Dra. Alba Miranda, de Hospitales HM.
  • Corazón: El corazón de la madre ya no funciona para ella sola. En la gestación, “tiene una sobrecarga de trabajo poque el volumen sanguíneo de la mujer embarazada aumenta”, indica la Dra. Así, el sistema circulatorio también se modifica, porque el volumen sanguíneo se incrementa en un litro y medio, aproximadamente. Los estudios muestran que el volumen de sangre de las mujeres embarazadas aumenta entre un 30% y un 50% para apoyar al bebé en crecimiento en el útero. El gasto cardiaco de la mujer embarazada aumenta entre un 30% y un 40% desde el inicio al final de la gestación debido al incremento de la frecuencia cardiaca de 70 latidos/minuto a 85 latidos/minuto (al final del embarazo). Estas modificaciones cardiovasculares no suponen ningun riesgo para la mujer embarazada sana.
  • Sistema digestivo: Los cambios hormonales durante el embarazo también afectan al sistema digestivo. En el embarazo se producen una gran variedad de cambios viscerales por el desplazamiento que causa el útero sobre la estática abdominal y por el aumento de la hormona progesterona. “Durante la gestación, los órganos intraabdominales tienen que adaptarse al crecimiento del útero y, por tanto, las asas intestinales se desplazan hacia los laterales del abdomen y hacia arriba”, explica la Dra. Esto afecta a todo el sistema digestivo. el estómago y los intestinos comienzan a desplazarse hacia arriba, y cada vez tendrán menos espacio. Se calcula que un 50% de las embarazadas sufren nauseas y vómitos durante el primer trimestre. Suelen ser matinales y desaparecen al tercer mes. A su vez, el intestino es desplazado en dirección al diafragma y el útero presiona el colon sigmoides, que es la parte del colon donde se acumulan las heces. Bajo la influencia de una hormona especialmente activa durante el embarazo, la progesterona, el estómago se vuelve más perezoso, menos tónico, y esto provoca a veces las náuseas que suelen tener algunas mujeres embarazadas. Los intestinos también se distienden por efecto de la progesterona.
  • Vejiga: Las embarazadas orinan con mucha frecuencia porque el útero mientras crece va presionando a la vejiga. A medida que el útero se hace más grande cada semana durante el embarazo, este aumento de tamaño presiona la vejiga. Por esto, se produce un aumento de las micciones de hasta más de 7 veces durante el día y más de 2 durante la noche. La progesterona produce una relajación de las paredes vesicales, lo que puede producir un aumento de su capacidad, pero además, es desplazada y aplastada por el útero, lo que disminuye su volumen.

Otros Cambios Fisiológicos Importantes

  • Cambios en la piel: La mujer presenta durante la gestación cambios fisiológicos en la piel; también puede padecer determinadas dermatosis patológicas. Todas las gestantes sufren de manera más o menos acusada cambios en la piel y en los anejos cutáneos. La causa de los mismos es la nueva situación endocrina, hormonal e inmunológica que supone el embarazo. La mayoría de las embarazadas sufren un aumento generalizado de la pigmentación durante la gestación, que se atribuye a un aumento de los valores de hormona melanocito-estimulante, de estrógenos, y posiblemente de progesterona. Si tienes la piel oscura, normalmente, las hormonas del embarazo pueden producir lo que se conoce como "máscara del embarazo". También es frecuente la aparición de una línea vertical oscura en el vientre. Es aconsejable que evite exponerse directamente la piel al sol.
  • Cambios cardiovasculares: Entre los principales cambios fisiológicos a nivel cardiovascular que la mujer puede experimentar en el embarazo se encuentran los siguientes:
    • Incremento del volumen sanguíneo, casi de un 50%, que puede llevar a una leve anemia fisiológica (porque la sangre se encuentra más diluida).
    • Aumento del gasto cardíaco, es decir, del volumen de sangre que bombea el corazón en un tiempo determinado.
    • Incremento de la frecuencia cardiaca, que puede llegar hasta unos 90 latidos por minuto en reposo.
    • Disminución gradual de la tensión arterial hasta el segundo trimestre de gestación. No obstante, este cambio se revierte durante el tercer trimestre.
    • Desplazamiento del corazón hacia arriba y a la izquierda, por el aumento del tamaño del útero.
    • Estado de hipercoagulabilidad, para evitar una pérdida excesiva de sangre en el parto. No obstante, esta situación también eleva el riesgo de coágulos sanguíneos.
  • Cambios a nivel gastrointestinal: Los cambios hormonales típicos de la gestación también están relacionados con uno de los síntomas más comunes del embarazo: las náuseas y los vómitos.
    • Relajación de la unión esófago-estómago (esfínter esofágico inferior), por acción de la progesterona. Debido a ello, se ve favorecido el reflujo, la acidez y el ardor.
    • Desplazamiento del estómago, que cambia su posición, por el aumento de tamaño del útero. Este cambio también va a favorecer el reflujo y la acidez.
    • Digestiones más lentas y pesadas, por los elevados niveles de progesterona. De este modo, es posible que la embarazada tenga gases y padezca estreñimiento. No obstante, también contribuye que el tránsito intestinal se ve dificultado por la presión que ejerce el útero. El estreñimiento, junto a las dificultades en el retorno venoso, también puede llevar a la aparición de hemorroides. La acidez, indigestión y estreñimiento continúan.
  • Cambios en el sistema urinario: Debido al aumento del volumen sanguíneo mencionado anteriormente, los riñones deben aumentar también el volumen de sangre que filtran en el embarazo. Por otro lado, la vejiga se ve presionada porque el útero ha incrementado su tamaño. Esto causa que durante el embarazo se encuentre aumentada la frecuencia con la que la mujer necesita ir al baño. La necesidad de orinar con frecuencia puede disminuir: el útero ya no se encuentra en la cavidad pélvica y no presiona la vejiga.
  • Cambios músculo-esqueléticos: Al aumentar el volumen del abdomen, la mujer cambia su postura inclinándose ligeramente hacia atrás. Este cambio postural supone un cambio en el centro de gravedad que la embarazada realiza para compensar y mantener el equilibrio.Por otro lado, la relaxina es una hormona que hace que articulaciones y ligamentos estén más relajados y laxos. Su objetivo es preparar la pelvis de la mujer para el aumento de tamaño del útero y para el parto, pero puede provocar que la mujer note cierta inestabilidad. Mayor volumen del vientre y aumento de peso le obligarán a alterar la postura y puede provocar dolores de espalda.
  • Cambios en las mamas: Las mamas sufren también cambios evidentes durante el embarazo, por acción de las hormonas, ya que se preparan para la lactancia del bebé. Algunos de los cambios son:
    • Mayor sensibilidad, sensación de tensión e hinchazón. La mujer puede notar este cambio desde las primeras semanas de embarazo.
    • Aumento de tamaño, debido a que se ve estimulado el desarrollo de las glándulas que producen la leche.
    • Agrandamiento de areolas mamarias y pezones, que también se oscurecen.
    • Aparición de los tubérculos de Montgomery (puntitos abultados y blanquecinos en la areola) cuya secreción ayuda a proteger y lubricar el pezón.
    • Mayor notoriedad de las venas superficiales.

Resumen de Cambios Fisiológicos Durante el Embarazo

La siguiente tabla resume algunos de los cambios fisiológicos más importantes que ocurren durante el embarazo:

Sistema Cambios Fisiológicos
Cardiovascular Aumento del volumen sanguíneo, gasto cardíaco y frecuencia cardíaca.
Digestivo Relajación del esfínter esofágico, digestiones más lentas, estreñimiento.
Endocrino Aumento de hormonas como hCG, estrógenos y progesterona.
Respiratorio Aumento de la frecuencia respiratoria, sensación de ahogo.
Urinario Aumento del volumen de filtración renal, mayor frecuencia de micción.
Músculo-esquelético Cambio postural, relajación de articulaciones y ligamentos.
Piel Hiperpigmentación, aparición de estrías.
Reproductor Ausencia del ciclo menstrual, aumento del tamaño del útero.
Mamas Mayor sensibilidad, aumento de tamaño, cambios en areolas y pezones.

Cambios en la Vagina y el Cuello Uterino

Desde las primeras semanas del embarazo, la zona genital va a sufrir una serie de cambios. La vagina aumenta su tamaño en anchura y longitud. Los vasos sanguíneos de la vagina, al igual que en el cuello del útero, se dilatan a la vez que se forman nuevos. Esta vasodilatación junto con el aumento del flujo sanguíneo hace que con cierta frecuencia se produzcan dilataciones varicosas superficiales en la vagina y vulva.

Varices Vulvares

Las varices vulvares o vulvo perineales son dilataciones varicosas de las venas superficiales de la vulva y periné que aparecen como consecuencia de los cambios que suceden en la gestación, más concretamente alrededor de las 20 semanas de gestación. Se observan como protuberancias azuladas que al ir avanzando el embarazo se van congestionando y aumentan su tamaño.

Las varices vulvares, suelen ir acompañadas de incomodidad, sensación de pesadez en la zona genital, a veces prurito e incluso dolor. El tratamiento más recomendado durante el embarazo es conservador, dirigido a aliviar las molestias, el dolor y disconfort.

Es recomendable ejercicio moderado como paseos cortos o natación, e intercalar en el día periodos de reposo, con piernas un poco elevadas o tumbada de lado. En algunos casos, la sintomatología se logra aliviar aplicando presión en la zona vulvar. Puede ser de ayuda aplicar crema de caléndula en la zona.

El Puerperio: Cambios en el Organismo Materno Tras el Parto

El puerperio es el período comprendido desde el parto hasta la aparición de la primera menstruación. Este período suele durar entre 6 y 8 semanas (aproximadamente 40 días) y el organismo de la madre experimenta una serie de cambios que afrontaremos mejor si los conocemos previamente. La puérpera perderá unos 5-6 kg debido a la involución de los órganos y a la salida del bebé

Durante el puerperio se producen una serie de cambios en el organismo materno:

  • Involución del útero, del cuello cervical y de la vagina: Tras la expulsión de la placenta, el útero se contrae. El cérvix o cuello del útero también va involucionando y sufre una reparación de su estructura que no será perfecta, por ese motivo las mujeres multiparas (con más de un parto) tienen el orificio cervical externo entreabierto pero el interno queda cerrado. La vagina, debido al aumento de vascularización que sufrió durante el embarazo, es más delicada, no siendo infrecuente que se produzcan pequeños sangrados o hematomas. La cicatrización de la episiotomía (corte que se realiza en la zona inferolateral de la vagina para facilitar el paso del bebé durante el parto y para evitar posibles desgarros) se completará, si no existen complicaciones, en unos 7 días.
  • Loquios: En los días posteriores al parto aparecen los loquios, un exudado genital formado por células sanguíneas, descamación del endometrio (recubrimiento interno del útero) y células residuales de la placenta. Los loquios irán tomando diferentes coloraciones según pasen los días (rojos, amarillos y finalmente blanquecinos) y suelen persistir durante los 10 primeros días postparto. Si se prolonga durante más tiempo, si son muy abundantes o si presentan un olor fétido, nos harán sospechar de un proceso infeccioso o persistencia de restos uterinos.
  • Temperatura corporal: La temperatura corporal se mantiene a 36,5-37ºC. Si supera los 38ºC, y con pulso rápido, sospecharemos proceso infeccioso.
  • Pérdidas sanguíneas: Las pérdidas sanguíneas que se producen durante el parto (menos de 500cc) provocan frecuentemente anemia durante los primeros días postparto. Es preciso un tratamiento sustitutivo con hierro o, incluso, en casos extremos, transfusiones sanguíneas para mejorar la anemia.
  • Estreñimiento y retenciones urinarias: El estreñimiento en la puérpera es habitual, precisando laxantes o enemas de limpieza. También son frecuente las retenciones urinarias.

Conducta Durante el Puerperio

Durante el puerperio es preciso mantener una vida tranquila, realizar ejercicio moderado y una buena higiene de los genitales con agua y sal o algún antiséptico. No son aconsejables los baños ni las relaciones sexuales hasta el final del puerperio.

Una vez dada de alta, la siguiente exploración de control que debe realizarse por parte del obstetra se realizará al mes y medio del parto. Se realizará una exploración de las mamas y del aparato genital mediante tacto vaginal para la comprobación de una buena involución del utero y la preservación de la anatomía de la vagina; se introducirá el espéculo para observar el cuello uterino y comprobar su estructura y correcto cierre y una revisión de la episiotomía si se realizó.

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