Anatomía del Útero Durante el Embarazo: Cambios y Adaptaciones

El embarazo es un período de transformación profunda en la vida de una mujer, que conlleva una serie de cambios anatómicos y fisiológicos diseñados para sustentar el crecimiento y desarrollo del bebé. Estos cambios afectan a diversos sistemas del cuerpo, desde los órganos reproductivos hasta el sistema cardiovascular y respiratorio.

Adaptaciones Anatómicas Durante el Embarazo

La anatomía del embarazo se refiere a las adaptaciones estructurales y funcionales del cuerpo de una mujer durante la gestación, el período de tiempo entre la concepción y el parto. Los aspectos más importantes de la anatomía de una mujer embarazada incluyen cambios en los órganos reproductivos, el sistema cardiovascular, el sistema respiratorio y el sistema musculoesquelético.

Cambios en los Órganos Reproductivos

Dado que los órganos reproductores femeninos están directamente involucrados en el proceso del embarazo, la mayoría de los cambios anatómicos ocurren en estos órganos.

El Útero

El útero es el principal órgano reproductor femenino en cuanto a cambios relacionados con el embarazo. Normalmente, el útero tiene aproximadamente 8 centímetros de tamaño y un peso de entre 50 y 60 gramos. Durante los meses de embarazo, el útero modifica su tamaño, altura y posición para acoger en su interior el desarrollo y la vida del bebé. El peso del útero en su estado normal suele ser de unos 70 gramos, cifra que aumenta durante el embarazo, llegando a alcanzar 1 kg. Su longitud también se ve alterada con la llegada del embarazo. Este crecimiento excesivo del tamaño del útero se produce para acomodar al feto en el útero, la placenta y el saco amniótico. Al final del embarazo, el útero de la embarazada puede extenderse hasta la caja torácica y contener un volumen de hasta 5 litros. Sin embargo, al final del tercer trimestre de embarazo, al alcanzar su tamaño máximo, puede llegar a pesar dos kilos.

El útero está formado por:

  • Cuerpo del útero: Se trata de la zona más amplia del útero. Su parte superior o fondo uterino, es la zona más ancha y alta del útero. A ambos lados del fondo se abren las trompas de Falopio, que unen el útero y los ovarios, a través de las cuales llegan los óvulos.
  • Cuello del útero o cérvix: Es la parte inferior del útero. Cuando se produce el embarazo el cérvix se cierra y se alarga, llegando a medir 4 centímetros.

El Cuello Uterino

El cuello uterino, que conecta el útero con la vagina, desempeña un papel importante en la preparación del cuerpo para el embarazo. Incluso después del embarazo, el cuello uterino sufre muchos cambios, como la dilatación durante el parto, para favorecer el proceso del embarazo. El moco que libera el cuello uterino forma un tapón mucoso durante el embarazo para inhibir la entrada de patógenos nocivos en el útero. Durante el ciclo menstrual de la mujer, es posible que el cérvix experimente pequeñas modificaciones como consecuencia de los niveles hormonales. Al inicio de la gestación, el cuello uterino también puede sufrir algunos cambios que variarán de una mujer a otra.

Los cambios del cuello uterino durante las primeras semanas de embarazo deben ser evaluados por el ginecólogo en la consulta. La mayoría de estos cambios tienen que ver con la posición y la textura del cuello uterino:

  • Reblandecimiento del cuello uterino debido al aumento de estrógenos.
  • El cuello uterino se vuelve cianótico (azul) y aumenta su volumen debido a la vascularización, hinchazón e hiperplasia de las glándulas cervicales.
  • El cérvix sube ligeramente hacia el útero en las primeras semanas de embarazo.
  • Los orificios interno y externo del cuello uterino se encuentran cerrados en las mujeres que experimentan su primer embarazo (primigestas) y ligeramente entreabiertos en aquellas que ya han dado a luz (multíparas).
  • El canal cervical se vuelve fusiforme y se llena de una secreción espesa proveniente de las glándulas de la mucosa endocervical hipertrofiadas: el tapón mucoso.

El tapón mucoso que se forma después de la concepción tiene una función protectora, pues sirve para sellar el conducto cervical y prevenir la entrada de microorganismos y más espermatozoides a la cavidad uterina durante el embarazo.

Durante el trabajo de parto, el cuello uterino experimenta:

  • Borramiento del cuello uterino: El borrado del cérvix corresponde con la fase de dilatación precoz o latente. Esta etapa significa que el cuello uterino se va acortando de forma progresiva como consecuencia de las contracciones de parto.
  • Dilatación activa: El cérvix ya se ha borrado por completo, tiene forma de un anillo y ahora empieza a aumentar su diámetro. Las contracciones son cada vez más seguidas y más fuertes, lo cual hace que el cuello uterino se abra.

Los Ovarios

Los ovarios son los órganos reproductores femeninos que se encuentran en los lados izquierdo y derecho del útero. Durante el embarazo, no se producen muchos cambios anatómicos en los ovarios, sin embargo, estos continúan produciendo hormonas esenciales como la progesterona.

Desarrollo Embrionario y Fetal

El crecimiento y desarrollo del bebé en el útero es lo que provoca los cambios en la anatomía del cuerpo de una embarazada. El crecimiento de un bebé en el útero implica diferentes etapas, como el embrión y el feto. El término embrión se refiere a la etapa temprana del desarrollo, generalmente desde la fertilización hasta la octava semana de embarazo.

Para evitar confusiones y comprender mejor las etapas del desarrollo fetal, el embarazo de nueve meses se divide en tres trimestres:

  • Primer trimestre (semanas 1 a 12): durante este período, el óvulo fertilizado se implanta en el útero y crece hasta convertirse en un embrión. Luego, el embrión comienza a formar los órganos y las estructuras principales. En la semana 8, el embrión se convierte en un feto.
  • Segundo trimestre (semanas 13 a 26): el tamaño y el peso del bebé aumentan rápidamente durante el segundo trimestre. La madre suele empezar a sentir los movimientos del bebé durante este período. El feto desarrolla huesos, músculos y órganos funcionales.
  • Tercer trimestre (semanas 27 a 40): durante el tercer trimestre del embarazo, los órganos maduran para prepararse para la vida fuera del útero. El bebé se coloca en posición de cabeza hacia abajo para prepararse para el nacimiento.

Las etapas de crecimiento del feto y los cambios en la anatomía de la mujer embarazada son realmente maravillosos.

Cambios en Otros Órganos y Sistemas

La anatomía de la embarazada también influye en otros órganos y sistemas orgánicos:

  • Pulmones: El tamaño creciente del útero a las 18 semanas puede alcanzar la caja torácica durante la última fase del embarazo y comprimir los pulmones.
  • Corazón: Los estudios muestran que el volumen de sangre de las mujeres embarazadas aumenta entre un 30% y un 50% para apoyar al bebé en crecimiento en el útero. El gasto cardiaco de la mujer embarazada aumenta entre un 30% y un 40% desde el inicio al final de la gestación debido al incremento de la frecuencia cardiaca de 70 latidos/minuto a 85 latidos/minuto (al final del embarazo). Estas modificaciones cardiovasculares no suponen ningun riesgo para la mujer embarazada sana.
  • Sistema digestivo: Los cambios hormonales durante el embarazo también afectan al sistema digestivo. En el embarazo se producen una gran variedad de cambios viscerales por el desplazamiento que causa el útero sobre la estática abdominal y por el aumento de la hormona progesterona. Se calcula que un 50% de las embarazadas sufren nauseas y vómitos durante el primer trimestre. Suelen ser matinales y desaparecen al tercer mes. A su vez, el intestino es desplazado en dirección al diafragma y el útero presiona el colon sigmoides, que es la parte del colon donde se acumulan las heces.
  • Vejiga: A medida que el útero se hace más grande cada semana durante el embarazo, este aumento de tamaño presiona la vejiga. Por esto, se produce un aumento de las micciones de hasta más de 7 veces durante el día y más de 2 durante la noche.

Otros cambios fisiológicos importantes

  • Cambios en la piel: La mujer presenta durante la gestación cambios fisiológicos en la piel; también puede padecer determinadas dermatosis patológicas. Todas las gestantes sufren de manera más o menos acusada cambios en la piel y en los anejos cutáneos. La causa de los mismos es la nueva situación endocrina, hormonal e inmunológica que supone el embarazo. La mayoría de las embarazadas sufren un aumento generalizado de la pigmentación durante la gestación, que se atribuye a un aumento de los valores de hormona melanocito-estimulante, de estrógenos, y posiblemente de progesterona.
  • Cambios cardiovasculares: Entre los principales cambios fisiológicos a nivel cardiovascular que la mujer puede experimentar en el embarazo se encuentran los siguientes:
    • Incremento del volumen sanguíneo, casi de un 50%, que puede llevar a una leve anemia fisiológica (porque la sangre se encuentra más diluida).
    • Aumento del gasto cardíaco, es decir, del volumen de sangre que bombea el corazón en un tiempo determinado.
    • Incremento de la frecuencia cardiaca, que puede llegar hasta unos 90 latidos por minuto en reposo.
    • Disminución gradual de la tensión arterial hasta el segundo trimestre de gestación. No obstante, este cambio se revierte durante el tercer trimestre.
    • Desplazamiento del corazón hacia arriba y a la izquierda, por el aumento del tamaño del útero.
    • Estado de hipercoagulabilidad, para evitar una pérdida excesiva de sangre en el parto. No obstante, esta situación también eleva el riesgo de coágulos sanguíneos.
  • Cambios a nivel gastrointestinal: Los cambios hormonales típicos de la gestación también están relacionados con uno de los síntomas más comunes del embarazo: las náuseas y los vómitos.
    • Relajación de la unión esófago-estómago (esfínter esofágico inferior), por acción de la progesterona. Debido a ello, se ve favorecido el reflujo, la acidez y el ardor.
    • Desplazamiento del estómago, que cambia su posición, por el aumento de tamaño del útero. Este cambio también va a favorecer el reflujo y la acidez.
    • Digestiones más lentas y pesadas, por los elevados niveles de progesterona. De este modo, es posible que la embarazada tenga gases y padezca estreñimiento. No obstante, también contribuye que el tránsito intestinal se ve dificultado por la presión que ejerce el útero.
    • El estreñimiento, junto a las dificultades en el retorno venoso, también puede llevar a la aparición de hemorroides.
  • Cambios en el sistema urinario: Debido al aumento del volumen sanguíneo mencionado anteriormente, los riñones deben aumentar también el volumen de sangre que filtran en el embarazo. Por otro lado, la vejiga se ve presionada porque el útero ha incrementado su tamaño. Esto causa que durante el embarazo se encuentre aumentada la frecuencia con la que la mujer necesita ir al baño.
  • Cambios músculo-esqueléticos: Al aumentar el volumen del abdomen, la mujer cambia su postura inclinándose ligeramente hacia atrás. Este cambio postural supone un cambio en el centro de gravedad que la embarazada realiza para compensar y mantener el equilibrio. Por otro lado, la relaxina es una hormona que hace que articulaciones y ligamentos estén más relajados y laxos. Su objetivo es preparar la pelvis de la mujer para el aumento de tamaño del útero y para el parto, pero puede provocar que la mujer note cierta inestabilidad.
  • Cambios en las mamas: Las mamas sufren también cambios evidentes durante el embarazo, por acción de las hormonas, ya que se preparan para la lactancia del bebé. Algunos de los cambios son:
    • Mayor sensibilidad, sensación de tensión e hinchazón. La mujer puede notar este cambio desde las primeras semanas de embarazo.
    • Aumento de tamaño, debido a que se ve estimulado el desarrollo de las glándulas que producen la leche.
    • Agrandamiento de areolas mamarias y pezones, que también se oscurecen.
    • Aparición de los tubérculos de Montgomery (puntitos abultados y blanquecinos en la areola) cuya secreción ayuda a proteger y lubricar el pezón.
    • Mayor notoriedad de las venas superficiales.

Resumen de Cambios Fisiológicos Durante el Embarazo

La siguiente tabla resume algunos de los cambios fisiológicos más importantes que ocurren durante el embarazo:

Sistema Cambios Fisiológicos
Cardiovascular Aumento del volumen sanguíneo, gasto cardíaco y frecuencia cardíaca.
Digestivo Relajación del esfínter esofágico, digestiones más lentas, estreñimiento.
Endocrino Aumento de hormonas como hCG, estrógenos y progesterona.
Respiratorio Aumento de la frecuencia respiratoria, sensación de ahogo.
Urinario Aumento del volumen de filtración renal, mayor frecuencia de micción.
Músculo-esquelético Cambio postural, relajación de articulaciones y ligamentos.
Piel Hiperpigmentación, aparición de estrías.
Reproductor Ausencia del ciclo menstrual, aumento del tamaño del útero.
Mamas Mayor sensibilidad, aumento de tamaño, cambios en areolas y pezones.

El Puerperio

El puerperio es el período comprendido desde el parto hasta la aparición de la primera menstruación. Este período suele durar entre 6 y 8 semanas (aproximadamente 40 días) y el organismo de la madre experimenta una serie de cambios que afrontaremos mejor si los conocemos previamente.

Durante el puerperio se producen una serie de cambios en el organismo materno:

  • Involución del útero, del cuello cervical y de la vagina. Tras la expulsión de la placenta, el útero se contrae.
  • El cérvix o cuello del útero también va involucionando y sufre una reparación de su estructura que no será perfecta, por ese motivo las mujeres multiparas (con más de un parto) tienen el orificio cervical externo entreabierto pero el interno queda cerrado.
  • La vagina, debido al aumento de vascularización que sufrió durante el embarazo, es más delicada, no siendo infrecuente que se produzcan pequeños sangrados o hematomas.
  • La cicatrización de la episiotomía (corte que se realiza en la zona inferolateral de la vagina para facilitar el paso del bebé durante el parto y para evitar posibles desgarros) se completará, si no existen complicaciones, en unos 7 días.
  • En los días posteriores al parto aparecen los loquios, un exudado genital formado por células sanguíneas, descamación del endometrio (recubrimiento interno del útero) y células residuales de la placenta.

La puérpera perderá unos 5-6 kg debido a la involución de los órganos y a la expulsión del bebé.

Durante el puerperio es preciso mantener una vida tranquila, realizar ejercicio moderado y una buena higiene de los genitales con agua y sal o algún antiséptico. No son aconsejables los baños ni las relaciones sexuales hasta el final del puerperio.

La involución uterina se divide en tres fases:

  • - Mediata. Va desde el segundo día después del parto hasta el décimo.
  • - Tardía. Es la última fase, el final del proceso. En la etapa tardía la mujer consigue la total recuperación del útero.

A menudo, el proceso de involución uterina en madres primerizas es menos doloroso que el que viven aquellas mujeres que han dado a luz anteriormente.

La lactancia materna es una gran aliada en la involución uterina. Cada vez que el bebé toma el pecho, el cuerpo de la mujer libera la hormona oxitocina. Esta hormona ayuda a reducir el dolor y el efecto de las contracciones en el útero. Las paredes abdominales sufren de forma directa las consecuencias de la involución uterina, quedando flácidas y blandas.

Además, la salud uterina se beneficia de unos hábitos de vida saludables y, sobre todo, de tener un conocimiento extenso sobre el propio cuerpo.

Problemas comunes del útero

Como el resto de las partes del cuerpo, el útero puede sufrir una serie de alteraciones, enfermedades y trastornos que dificultan o impiden que cumpla su función con normalidad.

  • Endometriosis: Es un trastorno por el cual el endometrio se desarrolla fuera de la zona habitual. Puede crecer en la vagina, en las trompas de Falopio, en los ovarios e incluso en el intestino. Esto produce que las zonas afectas se inflamen y sufran daños, teniendo como resultado reglas muy dolorosas e incapacitantes, dolor en las relaciones sexuales, etc.
  • Cáncer de útero: Después del cáncer de mamá, el cáncer de útero y de cuello de útero es el más común en mujeres. Tiene mayor incidencia a partir de los 50 años pero también influyen otros muchos factores como los hábitos de vida, la genética, si se tiene obesidad o si se toman estrógenos de forma habitual.
  • Útero bicorne: Cuando todavía se es solo un embrión, se tienen dos hemiúteros que, posteriormente se fusionan formando el útero final. Cuando una mujer tiene útero bicorne, significa que esta fusión no se ha producido de forma correcta.
  • Útero en retroversión: Esto no es tanto una afección o un trastorno como, simplemente, una característica, ya que no suele producir mayores inconvenientes que algunas molestias en las relaciones sexuales al practicar posturas concretas.

Las visitas periódicas a la ginecóloga te ayudarán a prevenir algunos de los trastornos comunes y detectar a tiempo cualquier anomalía.

Descripción general del primer trimestre del embarazo

Publicaciones populares: