Ana María Lajusticia: Biografía, Legado e Impacto Familiar de la Reina del Magnesio

Ana María Lajusticia, pionera en la investigación nutricional y fundadora de un imperio en torno al magnesio, falleció a los 100 años. Su exhaustiva investigación de las propiedades del magnesio la convirtió no solo en la gurú del magnesio, sino también en la creadora de un imperio millonario en torno a él. Esta bilbaína, nacida en 1924, no solo fue una figura destacada en el mundo de la ciencia y la nutrición, sino también una mujer que superó numerosos desafíos personales y profesionales.

Primeros Años y Educación

Lajusticia fue pionera en casi todo, también en ser una de las primeras mujeres que estudiara una carrera viniendo de una familia humilde cuyo padre falleció poco después del estallido de la guerra civil. Ana María Lajusticia Bergasa nació en Bilbao el 26 de julio de 1924, hija de Jesús Lajusticia Alonso y Delfina Bergasa Goyenechea. Tras el fallecimiento de su padre en 1937, Ana María, con 13 años, se obsesionó con sacar buenas notas para mantener a su familia. Estudió Química en Madrid, aconsejada por su abuela. "Ella me dijo: 'Si estudias ciencias solo puedes ser profesora; si estudias Química puedes ser profesora, pero también puedes trabajar en la industria'", contó. En 1941 se incorporó a la carrera de Ciencias Químicas en la Universidad Complutense de Madrid, formando parte de las primeras promociones de mujeres químicas de España.

Después, gracias a una beca y a los consejos de su abuela materna, estudio Bioquímica y se licenció en 1947. En 1947 figura como una de las pocas mujeres que consiguió, no sólo acabar la licenciatura, si no hacerlo con méritos. Ella atribuye el éxito a la constancia, la disciplina y la curiosidad.

Trayectoria Profesional

Cuando terminó sus estudios se fue a vivir a Girona, donde encontró trabajo en las Minas de Osor y el amor de un payés cuya familia poseía propiedades rurales, Manel Feliu de Sendra. En 1947, con apenas 24 años, es nombrada Jefa de los Laboratorios MINERSA, fabricantes de ácido clorhídrico en Lejona (Vizcaya). Un año después se marchó a la provincia de Girona para trabajar en las minas de Osor. Allí conoció a Manel Feliu, miembro de una conocida saga con numerosas propiedades rurales, y se casó con él.

Pero fue otro hombre el que le cambió la vida: el jesuita Ignacio Puig. Su libro Virtudes curativas del magnesio fue la llave con la que Ana María abrió la puerta a la salud y a la riqueza en 1970. Sus continuos problemas con la artrosis y un corsé con el que convivió durante más de 20 años le llevaron a investigar cómo podía mejorar su vida. Empezó a tomar magnesio y su salud mejoró exponencialmente. Los calambres desaparecieron y los forúnculos que tenía en la piel también.

En 1980 creó su propia marca de complementos alimenticios con su nombre e imagen como garantía de que lo que ponía en el mercado era lo mismo que a ella le había funcionado. La reina del magnesio irrumpió con sus productos y desde entonces se granjeó una fama y popularidad que la llevaron a facturar más de diez millones de euros al año. Su producto estrella es el magnesio pero también el colágeno y su séquito de fieles era y es cada vez mayor.

La Importancia del Magnesio

Ana María Lajusticia se dedicó a investigar los beneficios del magnesio tras sufrir problemas de salud como artritis, diabetes y forúnculos. En 1970, descubrió un libro del padre Puig, un jesuita español, titulado Virtudes curativas del magnesio. A partir de leer ese libro, empezó a tomar magnesio. Los médicos decían que la artrosis, es decir, el cartílago desgastado no se regenera jamás. Yo seguí tomando magnesio y se me quitaron los calambres. Dormía mucho mejor. El magnesio interviene en todo, para que te hagas una idea, influye en 320 reacciones químicas.

Ana María Lajusticia creó su propia marca de complementos alimenticios con su nombre e imagen, con el objetivo de acercar a todas las personas aquellos nutrientes tan necesarios para el cuidado y la conservación de la salud. Sus extensos conocimientos teóricos y prácticos, llevaron a Ana María Lajusticia a escribir su primera obra ‘La alimentación equilibrada en la vida moderna’ que constituyó un éxito extraordinario.

En esta época, Ana María Lajusticia tuvo que enfrentarse a muchas críticas de colegas de profesión que la acusaban de indocumentada e irresponsable. Por ello decidió usar su nombre y su rostro en su marca. Este libro recoge los nuevos estudios realizados hasta la fecha que confirman la enorme importancia del magnesio para nuestra salud.

El alimento más rico en magnesio es el cacao. La soja, las almendras, las avellanas y las legumbres en general también son ricas en magnesio. Por eso yo saqué lo suplementos de magnesio.

En resumen, comer proteínas en las tres comidas principales, empezando por un buen desayuno. No tomar exceso de hidratos de carbono, es decir, azúcares. Hay que quedarse con un poco de apetito después de comer, no hay que hincharse. Tomar vitamina C y en la cena siempre verdura y pescado.

Libros Publicados

  • La alimentación equilibrada en la vida moderna
  • El Magnesio, clave para la salud
  • La artrosis y su solución
  • Dietas a la carta
  • Los problemas del adulto
  • Alimentación y Rendimiento Intelectual
  • Colesterol y Triglicéridos
  • Vencer la osteoporosis
  • La respuesta está en el colágeno
  • El magnesio en el deporte

De entre los libros publicados, destaca su primer libro editado en 1979 ‘El Magnesio, clave para la salud’, bestseller de la época y del que en el mismo año se llegaron a hacer 7 ediciones.

En el año 2000 firma con la editorial EDAF, escribiendo su primera obra con esta editorial: ‘Vencer la osteoporosis’, a la que siguieron ediciones actualizadas con nuevos estudios, de sus anteriores libros y posteriormente dos obras inéditas más; el año 2006 ‘La respuesta está en el Colágeno’ y el 2014 ‘El magnesio en el deporte’.

La primera de sus obras ‘El magnesio, clave para la salud’ y ‘La artrosis y su solución’ han sido traducidas al francés, alemán, holandés, polaco, checo, inglés y chino.

Mujer emprendedora y enérgica, se trasladó a Barcelona en 1973 y abrió como negocio un herbolario en la calle Laforja 63. Fue en 1980 que registró su propia marca Ana Maria Lajusticia®.

Vida Personal y Familia

Ana María tuvo junto a Manel Feliu de Sendra seis hijos. Uno falleció en un accidente y Conxita, la segunda, murió en 2019 a los 63 años. La mayor es Luisa, que vive en Anglès, y el tercero es Manel, que reside en Barcelona. La más pequeña, Marta, vive en Girona. El hereu fue Manel Feliu Lajusticia que, además de ser accionista de la empresa que puso en marcha su madre, tiene otros proyectos en el sector farmacéutico.

La historia de esta familia, como ocurre en todas, también está marcada por episodios que seguramente no les hubiera gustado vivir. Uno de los hijos de Ana María Lajusticia murió en un accidente de tráfico y otra de ellas se quitó la vida. Se trata de Conxita Feliu Lajusticia, una empresaria que decidió vivir junto a su padre en Can Sendra, una vivienda rural situada en El Estanyol (Girona).

Mientras su progenitor vivió, Conxita se encargó de sus cuidados. Cuando falleció, la propiedad pasó a manos de su hermano Manel, un asunto que Conxita nunca superó. Incluso llegó a pintar las paredes con mensajes. Posteriormente a este trágico suceso, Manel habló con El Español defendiendo que trató de llegar a numerosos acuerdos con su hermana que no fueron fructíferos antes de recurrir a los tribunales.

A estos dos momentos terribles que tuvo que afrontar la familia se suma el secuestro de la farmacéutica de Olot, prima de los hijos de Ana María Lajusticia, muy querida concretamente por Conxita. Su caso fue uno de los más mediáticos de principios de los 90 y en 2021 Carles Porta, ideólogo de la serie Crims, puso a la venta un libro, La farmacéutica, que reconstruía el caso.

La relación de Ana María Lajusticia con su hijo Manel siempre fue muy estrecha y ella contaba hace unos años que se podía morir tranquila porque ya tenía relevo en su imperio.

El Drama de Conxita

Todas estas trágicas historias se remontan en el tiempo. Empecemos con la más dura, la de Conxita, que decidió suicidarse en 2019. La mujer se había ido a vivir a una casa familiar en 2012 con su padre, que había sufrido un ictus. La casa, Can Cendra, estaba en Bescanó, en Girona. Conxita apareció muerta dentro de su coche rodeado de bombonas de butano.

Su situación era límite y el día antes de fallecer, había recibido la notificación de que debía abandonar la casa familiar en la que residía. Su hermano Manel había comprado la casa hacía años porque Conxita tenía deudas y tras ofrecerle varias compensaciones y hasta un piso, ella decidió quedarse en la vivienda familiar sin hacerse cargo de los gastos. Así que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dictó la orden de desahucio.

La casa era una herencia familiar con complejidades. Porque Conxita se había arruinado años antes, decíamos, cuando montó el restaurante Can Batlle de Quart, un negocio que no funcionó y la dejó enterrada en deudas. Entonces ya vivía con su padre en la casa, cuya propiedad estaba dividida entre el padre y los cinco hermanos. Su parte fue embargada y ella aseguró en su momento que su padre le había legado toda la propiedad al morir.

Previamente, Conxita había pintarrajeado las paredes de la casa para transmitir varios mensajes que removieran la conciencia de su hermano: “Felicidades campeón ¡¡¡¡Chapeau!!! Ya tienes una casa más y una hermana menos.

El Secuestro de Mariàngels Feliu

En cualquier caso, no fue el único drama en la familia de los Feliu Lajusticia. Los hermanos eran primos de Maria Ángels Feliu, la farmacéutica de Olot que padeció un largo secuestro, 492 días, en 1992.

El Legado de Ana María Lajusticia

En la actualidad también la tercera generación de esta familia está al frente del negocio, por ejemplo la nieta de Ana María, Lara Feliu, responsable de marketing de Distribuciones Feliu e impulsora de Simplemente Ana María, una serie de vídeos que pueden verse en Youtube donde nieta y abuela charlan acerca de la vida de Lajusticia. En ellos, por ejemplo, la propia Lara cuenta que cuando era pequeña su abuela le daba una cucharada de magnesio cuando iba a visitarla.

Hoy es la tercera generación de la familia la que está al frente del negocio, que cuenta con una sólida estructura y un organigrama afianzado. Los planes de expansión se han mantenido en todo momento sin alteraciones bajo la dirección general de Anna Solé, persona de confianza de Ana María durante más de tres décadas, y su hijo Manel Feliu Lajusticia, fundador y presidente de Distribuciones Feliu, S.L. Del mismo modo, la nieta de la fundadora, Lara Feliu, como responsable de marketing de la empresa, puso en marcha la serie de videos Simplemente Ana María, que pueden visionarse en Youtube, donde nieta y abuela charlan acerca de la vida familiar y sus recuerdos.

A sus 98 años, decidió retirarse de los medios de comunicación y pasar el testigo como Embajadora de la marca a su nieta, Lara Feliu.

Un año después de su despedida, el mensaje de Ana María Lajusticia sigue vigente. Su marca y su filosofía siguen recordando, con la misma convicción que ella repetía: «Lo que funciona, funciona, aunque ya no esté de moda».

Lara Feliu ha escogido el despacho de su abuela para hacer esta entrevista “para estar más concentrada” y nos explica que está todo manga por hombro porque “está todo el material que tenemos de mi abuela, todo lleno de revistas, escritos, libros, fotos…” Un despacho lleno de recuerdos, pero también de apuntes con una letra muy característica, apretada y alargada que “si lo había escrito muy rápido, no entendías lo que ponía.”

Su legado queda vivo tanto en su familia como en su empresa. A pesar de las tragedias.

En un anuncio de Ana María Lajusticia del año 2020 podemos ver a la propia Ana María diciendo: "Siempre me preguntaba el porqué de cada cosa. La curiosidad me ha traído hasta aquí. Y es que las ganas de saber nos empujan a seguir dando pasos. Por eso no hay que dejar nunca de aprender." El estudio y la investigación fueron una constante en su vida, incluso durante sus últimos años.

Ana María celebró su cien cumpleaños en julio de 2024 y falleció en noviembre de ese mismo año. Pero como nos cuenta su nieta Lara, dejó un gran legado y una gran enseñanza para todas las niñas que quieran estudiar ciencia y que sientan que ese no es su sitio. “Hay que fijarse en las cosas pequeñas y ver realmente qué te apasiona la vida.

Su nombre se asocia de inmediato con el magnesio, el colágeno y una manera sencilla y rigurosa de explicar la ciencia aplicada a la vida cotidiana. Pero su legado va mucho más allá de los complementos alimenticios: representa una filosofía de trabajo, honestidad y coherencia que hoy sigue guiando la empresa familiar que lleva su nombre y su cara como logo de la marca, una imagen que ha permanecido en los envases durante más de cuatro décadas.

Ana María Lajusticia siempre se consideró apolítica y apostató de la religión, porque decía que los curas predicaban que la enfermedad era un castigo divino. Le gustaban la historia, las ciencias naturales y la geología, y estaba convencida de que la revolución del magnesio estaba por llegar, puesto que, en los albores del siglo XXI, la gente se preocupaba más por su belleza que por su salud.

Ana María Lajusticia falleció el jueves 7 de noviembre de 2024, a los 100 años. Su equipo lo anunciaba, a través del siguiente comunicado: “En este día, lamentamos profundamente el fallecimiento de Ana María Lajusticia a la edad de 100 años. Despedimos con amor y profunda admiración a esta excepcional científica, pionera en introducir el magnesio como complemento clave en la alimentación. De este modo, gran parte de la sociedad española quedaba en shock tras el fallecimiento de la química. No cabe duda de que, como investigadora y empresaria, pasará a la historia de la medicina por sus descubrimientos y consejos en el campo de la nutrición. Como era de esperar, tras su muerte se movilizaron decenas de medios y seguidores, y los fans de su marca compartieron mensajes de despedida en redes sociales.

¡Descanse en paz, Ana María Lajusticia!

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