Ampollas en Labios del Bebé: Causas, Identificación y Cuidados

Las ampollas de succión son comunes en los recién nacidos y, aunque generalmente inofensivas, pueden ser un indicador de problemas subyacentes en la lactancia materna. Este artículo ofrece una guía completa sobre las ampollas de succión, sus causas, cómo identificarlas y qué hacer para asegurar una lactancia exitosa.

¿Qué son las Ampollas de Succión?

Las ampollas de succión son pequeñas protuberancias que aparecen en los labios de los bebés, especialmente en el labio superior. Son el resultado de la succión intensa que el feto realiza intraútero y durante la lactancia. Estas ampollas son flácidas, miden entre 5 y 20 mm, y están rodeadas de piel normal. Generalmente, se localizan en el antebrazo, muñeca, mano y parte dorsal del dedo pulgar e índice.

En caso de que la succión sea menos intensa pero continua, puede aparecer un callo de succión, que es una zona engrosada en el labio del bebé. Es importante diferenciar este callo del que aparece en la zona media labial, que es oval y edematoso.

¿Duelen o Molestan al Bebé?

Según los expertos en lactancia, la ampolla de succión no causa dolor en el bebé, ya que es una piel endurecida similar a un callo. Sin embargo, en algunos casos, puede resultar molesta durante el agarre o provocar picazón en todo el labio.

Causas de las Ampollas de Succión

La piel del bebé es delicada, y la fricción durante la succión puede favorecer la aparición de estas ampollas. Las causas principales incluyen:

  • Succión intensa del feto intraútero.
  • Agarre incorrecto al pecho.
  • Frenillo lingual corto (anquiloglosia).
  • Posición inadecuada del bebé durante la lactancia.

Si la succión no es efectiva, el bebé necesitará más tiempo para extraer la leche necesaria, lo que puede llevar a tomas muy largas y frecuentes.

5 posturas para dar el pecho

Problemas de Lactancia Asociados a las Ampollas de Succión

Las ampollas de succión pueden ser un síntoma de problemas más profundos en la lactancia, tales como:

  • Dificultad para comenzar la toma: El bebé puede tener problemas para engancharse al pecho.
  • Cabeceo y soltura continua: El bebé se suelta del pecho repetidamente.
  • Pérdida del sellado de la lengua: La lengua no se mantiene sellada al pezón durante la toma.
  • Gases, dolor de barriga y regurgitación: El bebé puede experimentar molestias digestivas.

Si el bebé está muy separado de la madre o tiene la cabeza girada, la posición inadecuada dificultará la extracción de leche y puede ser el comienzo de muchas dificultades en la lactancia.

El Frenillo Lingual Corto (Anquiloglosia)

La anquiloglosia, o frenillo lingual corto, es una alteración morfológica en la que la lengua está excesivamente sujeta al suelo de la boca. Esto puede limitar los movimientos de la lengua, afectando la capacidad de succión del bebé. Los bebés con anquiloglosia pueden realizar movimientos compensatorios, como ejercer presión excesiva con los labios y las encías, lo que puede provocar ampollas en el labio superior.

Tipos de Frenillo Lingual

Existen varios tipos de frenillo lingual, cada uno con diferentes grados de severidad y efectos en la succión:

  • Frenillo anterior: Fácilmente visible y puede limitar significativamente el movimiento de la lengua.
  • Frenillo posterior: Más difícil de detectar, ya que está cubierto por tejido de la mucosa.

El frenillo corto puede ser origen de dificultades en la lactancia materna. Muchas madres al dar de mamar a su bebé recién nacido observan que el niño no se “engancha” correctamente, y que al mismo tiempo empiezan a aparecer grietas en sus pezones, lo que compromete aún más la lactancia.

Tipos de Puntos en el Pezón y su Significado

Además de las ampollas de succión en el bebé, las madres pueden experimentar diferentes tipos de puntos en el pezón, que indican problemas en la lactancia:

  • Puntos transparentes: Similares a las ampollas que salen en los pies al estrenar zapatos, aparecen cuando el bebé succiona de manera débil.
  • Puntos blancos o perlas de leche: Suelen aparecer antes o después de una obstrucción o mastitis, indicando que hay algo más en los conductos.
  • Puntos por tracción: Causados por una pequeña inflamación en los conductos, donde se retiene un poco de leche.
  • Puntos rojos o negros: Son las dos caras de la misma moneda y, si no duelen, no es necesario tocarlos.

Tratamiento y Cuidados

En la mayoría de los casos, las ampollas de succión desaparecen por sí solas en las primeras semanas. No requieren tratamiento especial ni cuidados específicos. Es importante no retirar la piel superior de la ampolla, ya que protege la inferior.

Recomendaciones

  • Valoración de la toma: Si la ampolla persiste, es crucial evaluar la posición del bebé al pecho, el agarre, la succión y la movilidad de la lengua.
  • Corrección del agarre: Un buen agarre asegura que el pezón quede alojado correctamente en la boca del bebé.
  • Consulta con una matrona: Para las posibles molestias o dificultades durante la lactancia, no dudes en visitar a tu matrona, que es la profesional de referencia para la lactancia.
  • Grupos de apoyo a la lactancia: Complementa la atención profesional con el apoyo de otros madres que comparten experiencias similares.

Opciones Caseras para Puntos Blancos en el Pezón

Para tratar los puntos blancos o perlas de leche, se pueden probar las siguientes opciones caseras:

  • Esperar: A veces, la piel se regenera y la perla se cae sola, aunque esto puede tardar de 2 a 4 semanas.
  • Remojo y exfoliación suave: Sumergir el pecho en agua o aceite caliente y luego frotar suavemente con una toalla limpia y seca.
  • Limpieza: Limpiar el pezón varias veces al día con agua y jabón neutro, secando con papel o gasas de un solo uso.

Cuándo Buscar Ayuda Profesional

Es importante buscar ayuda profesional si:

  • El bebé tiene dificultad para ganar peso.
  • La madre experimenta dolor persistente en el pezón.
  • Existen signos de obstrucción o mastitis.
  • El bebé muestra signos de frenillo lingual corto.

Consejos Adicionales para una Lactancia Exitosa

Aquí hay algunos consejos adicionales para asegurar una lactancia materna exitosa:

  • Manejo postural: Asegurar una posición adecuada del bebé durante la lactancia.
  • Estimular la transferencia de leche: Utilizar técnicas para asegurar que el bebé esté recibiendo suficiente leche.
  • Pezoneras: Considerar el uso de pezoneras si la madre tiene pezones planos o invertidos.

Recuerda que el soporte y el tratamiento deben ser siempre individualizados, y es crucial recibir ayuda lo antes posible.

Tabla Resumen de Problemas y Soluciones

Problema Causa Potencial Solución
Ampollas de Succión Succión intensa, agarre incorrecto Corregir agarre, evaluar frenillo
Puntos Blancos Obstrucción de conductos Remojo con agua caliente, exfoliación suave
Dolor en el Pezón Agarre superficial, frenillo corto Corregir agarre, evaluar frenillo
Baja Producción de Leche Mala succión, frenillo corto Mejorar succión, evaluar frenillo

La lactancia materna es un proceso natural, pero a veces requiere paciencia y apoyo. La ampolla o callo de succión es una prominencia de la piel en los labios del bebé recién nacido, que puede aparecer durante los primeros días de vida sin motivo aparente, o bien, nos puede estar indicando que hay algún problema con la lactancia materna.

La piel del bebé es mucho más delicada que la de los adultos y la fricción que realiza en las tomas durante la succión de la leche materna, es uno de los motivos principales que puede provocar la aparición de estas ampollas. Concretamente estos “se forman debido a la presión ejercida por los labios del bebé al alimentarse, generando fricción, provocando así ese comezón y callo.

La asesora de lactancia asegura que la ampolla de succión “no le duele al bebé porque se trata de una piel endurecida tipo callo (como su nombre indica), pero, en ocasiones, puede resultar molesta en el agarre si está muy en relieve o si refiere un comezón por todo el labio”, explica. Por tanto, puedes estar tranquila porque los callos de succión son totalmente inofensivos para el pequeño y suelen desaparecer alrededor de los 4 meses , por norma general.

No refiere ningún tratamiento especial puesto que desaparecen por sí solos, por lo que no se recomienda aplicar ningún tipo de crema, ni aceite ni dar una mayor hidratación y, tener en cuenta algo muy importante: en ningún caso arrancar o rascar la piel del labio del bebé, ya que, en ese caso, sí que podríamos hacerle daño. “El callo de succión desaparece logrando un buen agarre y/o evaluando y tratando la existencia de un frenillo limitante.

Herpes Labial en Bebés

La aparición de las llagas en la boca en niños es muy común y resulta molesta, ya que suelen escocer bastante. Las llagas son úlceras o pequeñas heridas que surgen en la mucosa bucal, es decir, la capa más superficial.

Causas de las Llagas

  • Traumatismos: es bastante habitual en niños, ya que tienden a sufrir golpes constantemente.
  • Infecciones: están causadas por un virus, hongo o bacteria, aunque, normalmente, suelen deberse al virus del herpes simple (VHS). Cuando salen llagas provocadas por este tipo de virus se conocen como Herpangina, una infección bastante común entre niños de 3 y 10 años.

Causas del Herpes Labial en Bebés

La causa del herpes labial en bebés es el contagio por ciertas cepas del virus del herpes simple. Por ello, la mayoría de nosotros está infectado por el virus y muchos niños antes de los 6 años ya han estado en contacto con él, aunque lo más frecuente es que esa infección no produzca ningún síntoma.

¿Por Qué No Hay Cura para el Herpes?

En muchas ocasiones el contagio del herpes labial pasa desapercibido y, aunque nuestro organismo elabora defensas (anticuerpos), el virus se queda en nuestros cuerpos, al parecer de por vida. Por lo tanto, el herpes nunca desaparece, aunque no genere problemas.

¿Cómo Saber si Mi Bebé Tiene Herpes?

Tu dentista infantil u odontopediatra podrá descartar la existencia de otras posibles lesiones orales en los tejidos blandos de la boca de un recién nacido en caso de sospechar que el bebé tiene herpes.

¿Cómo se Contagia el Herpes Labial en Bebés?

El virus del herpes simple sólo se contagia si se produce contacto directo con las vesículas o su contenido, y sólo puede afectar a las personas que no hayan pasado previamente la varicela, o bien, estén vacunadas.

La vacuna de la varicela se administra a los 15 meses, antes de esta vacuna se considera que el bebé está inmunizado y protegido de contagiarse del herpes labial gracias a los anticuerpos que la madre le transmite durante el embarazo. Por otro lado, en el caso de que la madre lactante padezca un herpes-zóster es difícil que le transmita el virus al bebé ya que existe una inmunidad debido a los anticuerpos protectores transmitidos durante el embarazo.

¿Cómo Evitar Contagiar a Mi Bebé de Herpes Labial?

Para evitar que un recién nacido se contagie, no permitir que pueda entrar en contacto directo con las vesículas infectadas que causan herpes labial. Las lesiones existentes en personas del entorno del bebé se deben vigilar y se deben extremar las medidas de higiene para prevenir que un recién nacido se contagie de herpes labial, como un lavado de manos frecuente y siempre antes de coger en brazos al bebé.

Además, se debe evitar dar besos en la boca, compartir cubiertos, pajitas etc. y evitar el contacto de las vesículas con objetos que el bebé pueda llevarse a la boca.

¿Qué Pasa si Mi Bebé Tiene Herpes?

Si el bebé no ha padecido nunca una infección por el virus va a desarrollar la gingivoestomatitis. La gingivoestomatitis herpética es la manifestación clínica más frecuente de la infección primaria del virus del herpes simple tipo 1 (VHS- 1) - el mismo que causa los herpes labiales recurrentes- en la infancia, produciendo lesiones orales ulcerativas de herpes bucal infantil muy dolorosas.

Síntomas de la Gingivoestomatitis Herpética

El periodo de incubación del herpes infantil suele oscilar entre 2 días y 2 semanas con una media de 4 días. Los síntomas consisten en:

  • Fiebre elevada (38.5-40ºC) de difícil control que puede durar entre 4 y 8 días.
  • Malestar general, cefalea e irritabilidad.
  • Halitosis (mal aliento) y salivación excesiva.
  • Aparición de lesiones orales por herpes bucal infantil: comienzan como vesículas localizadas en paladar blando, paladar duro, amígdalas, lengua, mucosa oral y encías, que posteriormente se ulceran produciéndose aftas muy dolorosas en ocasiones de gran tamaño que suelen desaparecer entre los 12 y 18 días.
  • Gingivitis: importante inflamación de encías que en ocasiones envuelve los dientes, produciendo sangrados y mucho dolor.
  • Adenopatías cervicales dolorosas.
  • Rechazo a la ingesta de alimentos, y en ocasiones hasta de líquidos por intenso dolor en ocasiones por tiempo prolongado (hasta 2 semanas).

Tratamiento para la Gingivoestomatitis Herpética

En estos casos, lo más importante, es aliviar los síntomas del herpes bucal infantil:

  • Para la fiebre y el malestar se puede emplear paracetamol o ibuprofeno, que tienen acción antitérmica y analgésica.
  • Para las molestias producidas por las úlceras y la gingivitis pueden ser útiles anestésicos locales aplicados sobre las lesiones, que conviene administrar antes de las comidas.

En los casos en los que el niño tenga alguna dificultad para comer, es aconsejable utilizar alimentos fáciles de tragar (como purés, flanes, etc.) y más bien fríos, como los helados, evitar los cítricos (naranja, kiwi, etc.) y los alimentos salados o con demasiadas especias y ofrecer abundantes líquidos (leche, batidos, agua) para prevenir una posible deshidratación.

¿Cómo se Cura el Herpes en Bebés?

Los antibióticos no son útiles al ser una infección vírica. Pero, en algunos casos, sobre todo aquellos herpes infantiles que se diagnostican justo al comienzo de la enfermedad, puede emplearse un tratamiento antiviral específico (aciclovir) en forma de jarabe que, aunque no es imprescindible para la curación, puede acortar el cuadro.

¿Cuándo el Herpes No es Contagioso?

Después de ocurrir la infección primaria del herpes infantil, el VHS-1 queda almacenado en el cuerpo a nivel del ganglio del nervio trigémino donde permanece en estado latente hasta que se reactiva. En ese momento en que el virus está inactivo, no es contagioso.

¿Cuáles son las Causas que Activan el Virus del Herpes?

La reactivación del herpes bucal infantil, aunque no están muy claras las circunstancias, puede ser inducida por la exposición a la luz solar, el frío, traumatismos locales, menstruación, desórdenes hormonales, estrés, infecciones o estados de inmunosupresión, y puede ocurrir en la cavidad oral (estomatitis recurrente) o en los labios (herpes labial). En estos casos, hay que ser cuidadosos con el herpes infantil porque cuando el virus es reactivado, vuelve a ser contagioso.

El herpes labial es un mal muy común: lo sufren la mayoría de las personas a causa de un virus que se instala en el organismo y, según explican los expertos, lo acompaña toda la vida. No requiere mayores atenciones, salvo que se convierta en una gingivoestomatitis, cuando los síntomas son más graves y hay que tomar medidas para aliviarlos.

El herpes labial es una infección que afecta a casi todas las personas en algún momento de su vida, sobre todo durante la infancia. Su síntoma común son las típicas heridas en los labios, también conocidas como calenturas o pupas. Se deben al virus herpes simplex tipo 1 que, según informa la Asociación Española de Pediatría (AEP), permanece en el cuerpo de quienes lo han sufrido «al parecer de por vida», aunque el organismo elabora anticuerpos contra él y en la mayoría de los casos no produce ningún signo.

Las pupas son pequeñas ampollas que aparecen en los labios y al poco tiempo se rompen y dejan una costra. ¿Cuándo surgen esas ampollas? En general, la primera vez que la persona entra en contacto con el virus. Por eso las «calenturas» son tan comunes en la infancia, en particular entre los seis meses y los cinco años de edad.

Después de esa primera vez, si bien los especialistas no lo tienen del todo claro, existen factores que contribuyen a activar el virus. Algunos de esos factores son otras infecciones, fiebre, pequeños traumatismos, exposición al sol o estrés.

Cómo prevenir el herpes labial

Prevenir el contagio del herpes es muy difícil porque la mayoría de las personas están infectadas y pueden transmitir el virus a través de la saliva: al dar besos, compartir un vaso o utensilios de cocina o con solo hablar. La expulsión del virus es mayor -y por lo tanto también las posibilidades de contagiar- cuando se tienen los síntomas, es decir, cuando aparecen las calenturas. Por eso, cuando un adulto está con estos problemas debe evitar dar besos o compartir utensilios con los niños, sobre todo con bebés.

En cuanto a los pequeños con pupas, la AEP recomienda que los niños no asistan a la guardería o la escuela al menos hasta que las ampollas no hagan costra. También sugiere que tanto ellos como sus familiares se laven las manos con frecuencia, para que la infección no se expanda a otras partes del cuerpo, y evitar que los menores compartan los utensilios con otras personas.

Hay niños que padecen de herpes recurrentes, es decir, que tienen estas pupas con frecuencia. En estos casos, los pediatras recomiendan prestar atención a los factores que podrían activar el virus y tomar medidas contra ellos. Si es la exposición al sol lo que despierta las ampollitas, llevar protección labial; si es que el pequeño se muerde los labios por nervios o estrés, procurar que deje de hacerlo, etc.

Por otra parte, el Comité de Lactancia de la AEP aconseja que si se está dando el pecho en tándem (a dos hermanos de distintas edades) y el mayor presenta una lesión por herpes, «no debe ser amamantado para evitar el contagio del recién nacido«.

Gingivoestomatitis, cuando el herpes asume mayor gravedad

En ocasiones, el herpes labial se agrava y da lugar a una gingivoestomatitis herpética, una infección que abarca no solo los labios, sino la piel de alrededor, las encías y la lengua, y que produce hinchazón y úlceras. También genera fiebre, babeo, mal aliento, ganglios en el cuello y malestar general.

En estos casos, señala la AEP, «lo más importante es aliviar los síntomas». Por eso recomienda ibuprofeno o parecetamol para reducir la fiebre y el malestar, además de analgésicos locales -que debe indicar el pediatra- para las úlceras y la gingivitis, es decir, la hinchazón de las encías.

También, dado que todos estos inconvenientes ocasionan dificultades para comer, se aconseja dar alimentos fáciles de tragar, blandos, suaves y más bien fríos, evitar productos que puedan causar ardor en las heridas (cítricos, salados o con especias) y ofrecer abundante líquido para evitar la deshidratación.

Cuándo acudir al pediatra

Las calenturas no revisten mayor gravedad, de modo que basta con cuidar a los niños para tratar de prevenir el contagio o atenderlos mientras padecen las pupas. Sí se hace necesario acudir a la consulta del pediatra cuando el problema va más allá y se convierte en una gingivoestomatitis. La AEP recomienda hacerlo cuando se identifican los síntomas, para que el médico lo revise y confirme que se trata de este problema.

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