Alfonso X El Sabio: Historia y Legado de un Rey Culto

Alfonso X, hijo del rey Fernando III de Castilla y León y de Beatriz de Suabia, nació el 23 de noviembre de 1221. Recibió el nombre de pila de su bisabuelo, Alfonso VIII, el monarca vencedor en las Navas de Tolosa.

Su reinado, que ocupa la primera parte de la segunda mitad del siglo XIII, fue decisivo para la consolidación de España como realidad nacional, fijando como hitos fundamentales el nacimiento del rey y el inicio de la construcción de la catedral de Burgos en el mismo año 1221.

La imagen de serenidad que muestran algunas miniaturas medievales sobre la sabia persona de Alfonso X contrasta con la realidad convulsa de su reinado, sobre todo hacia el final, debido al conflicto sucesorio que se produce tras la muerte prematura de su primogénito Fernando de la Cerda, en 1275.

Alfonso X el Sabio representado en el Tumbo de Fonseca.

Consolidación Territorial y Política

En el medio de estos hitos se encuentra la consolidación de la población de la llamada Castilla novísima (Andalucía occidental) y de Murcia, en la que Alfonso X pondrá todo su empeño, con el objetivo último de neutralizar la posible embestida de cualquier otra oleada de conquista musulmana procedente del norte de África.

Por ello ordena el establecimiento de los arsenales en Sevilla, nombra y crea el Almirantazgo para Castilla e inicia relaciones amistosas con las pujantes repúblicas mediterráneas italianas. De una de ellas, de Pisa, le llegará a Alfonso, la propuesta de convertirse en emperador de Alemania (del Sacro Imperio, el “fecho del Imperio”).

Además, durante el reinado de Alfonso X tendrá lugar la fundación del Real Concejo de la Mesta, en 1273, que va a determinar la estructura económica de Castilla y León (fijando una jerarquía urbana que convertirá a Burgos en ciudad hegemónica), por lo menos, hasta 1492.

El Legado Cultural de Alfonso X

Pero, sin duda, el factor decisivo y determinante para la cohesión de la nación española en el siglo XIII es la labor de promoción cultural e intelectual llevada a cabo por Alfonso X. El llamado “concepto cultural alfonsí”, con la escuela de Traductores de Toledo como punta de lanza, va a convertir a la lengua castellana en el elemento de unión y comunicación más importante, frente a cualquier otro, para la consolidación de la vida social española en tanto vida nacional.

La sustitución del latín por el castellano a través de esta labor de Alfonso X (en el ámbito jurídico, por supuesto; en el de las ciencias triviales y cuadriviales, particularmente en la astronomía, pero también en el de la historiografía, y otras disciplinas), será el logro más destacado de su legado; tanto, que el criterio más sólido para afirmar una continuidad nacional española desde la época de Alfonso X hasta la actualidad es, creo, justamente el lingüístico.

Así lo reconoció, nada menos, que Nebrija, cuando se puso manos a la obra con la elaboración de la primera gramática de esa lengua castellana, dos siglos después de la muerte del rey Alfonso: “[La lengua castellana] comenzó a mostrar sus fuerzas en tiempo del muy esclarecido y digno de toda la eternidad el Rei don Alonso el Sabio, por cuyo mandado se escribieron las Siete Partidas, la General Historia, y fueron trasladados muchos libros del latín y arábigo en nuestra lengua castellana; la cual se extendió después hasta Aragón y Navarra, y de allí a Italia, siguiendo la compañía de los infantes que enviamos a imperar en aquellos reinos”.

La lengua castellana se convirtió, pues, a partir del rey Sabio, en un verdadero aglutinante nacional, que puso en comunicación, como “compañera del imperio”, a los diferentes grupos de población peninsulares hasta mezclarlos totalmente. Gallegos, cántabros, vascos, catalanes, aragoneses, etc.

Esta magna aportación científica y cultural del Rey Sabio suele ser el tema favorito casi siempre que se plantea alguna charla de carácter divulgativo, quizá porque siempre resulta tentador tratar de reflejar algo de ese resplandor.

Pero volviendo a la gran relevancia de la Escuela de Traductores; decir que entre sus principales logros se encuentra, el enriquecimiento del castellano, recogiendo un sinfín de palabras de origen árabe, que a día de hoy hacen posible que el diccionario de la RAE, obtenga su actual conformación. Lengua y derecho fueron los dos grandes pilares de su reinado; necesarios para sus reformas culturales, fueron abundantes las traducciones del latín, árabe, y hebreo, fundamentales en la renovación de la ortografía y el léxico castellano.

Alfonso X también mostro su interés por la arquitectura; buena muestra de ello es la Catedral de León, una muestra extraordinaria del mejor gótico francés, equiparable a sus hermanas de Chartres, Amiens y Reims.

Alfonso X y La escuela de traductores de Toledo

Conflictos y Desafíos del Reinado

Para Alfonso X no resulto fácil su gobierno; el principal problema lo tuvo con los grandes terratenientes de Castilla y León, a los que las reformas no les parecía bien, estos nunca fueron partidarios del fortalecimiento del estado, siempre era mejor tener a la corona secuestrada, mediante préstamos o mantenimiento económico, (lo que hoy se entiende como la idea de menos impuestos con el fin de debilitar el estado). Aquella resistencia terminó por establecer una conjura contra el rey.

En 1264 tuvo lugar en buena parte del territorio andaluz; así como en el reino de Murcia, lo que se conoce como la “Gran Rebelión Mudéjar”, una sublevación de la población mudéjar, que conto con el apoyo del monarca nazarí de Granada, Ibn al-Ahmar. Sin embargo para el rey Alfonso X; su lucha en el valle del Guadalquivir no fue tan exitosa, entre las poblaciones que más resistencia opusieron, se encontraban las de Jerez, Arcos, Lebrija, Vejer, Rota, Sanlúcar de Barrameda y Medina-Sidonia.

En cuanto a su defensa de la ciencia; esto fue uno de los grandes logros de Alfonso X, el rey supo rodearse de los sabios más importantes de su tiempo, sin tener en cuenta su procedencia o credo, decisión no sin la oposición de la iglesia.

A principios de 1271 llevaron a cabo en Lerma; una reunión conspiratoria, varios nobles de Castilla y León, entre los que se encontraban Nuño González de Lara, que había sido uno de los máximos colaboradores del rey Alfonso. Ante tal resistencia, el rey se vio obligado a pactar con los rebeldes, firmando un acuerdo con ellos en la ciudad de Almagro en el año 1273.

Una página de las Cantigas de Santa María, una de las obras más destacadas del reinado de Alfonso X.

El "Fecho del Imperio"

Lo que los historiadores han denominado el fecho del Imperio fue una de las causas que enfrentó a Alfonso con todos, especialmente con los nobles, pero también con su familia (que era numerosa) y con las ciudades que no estaban dispuestas, al igual que los nobles, a que el rey se gastara una fortuna ingente en hacerse elegir emperador de Alemania, título al que tenía derecho a optar por ser hijo de Beatriz de Suabia.

El tema es largo, pero después de lo poco que aquí nos hemos acercado a este asunto, es fácil comprender lo que más de un historiador ha apuntado como explicación al empecinamiento del rey Alfonso en hacerse elegir emperador de Alemania: lo que realmente perseguía Alfonso X era ser Imperator Hispaniarum como lo había sido su antepasado Alfonso VII pero evidentemente, la situación en los reinos hispánicos no era la de cien años antes.

Su suegro había fortalecido y ampliado la confederación catalanoaragonesa y si existía alguna manera de que su proclamación como Emperador de Hispania fuera incontestable, era esta: haber sido elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Lo único que le reportó fueron conspiraciones por doquier, en más de un caso procedentes de su propia familia. A su hermano Felipe lo desterró junto con otros nobles por encabezar una conspiración con ánimo de destronarlo. Felipe murió pocos años después.

Sucesión y Muerte

Los hechos sucedieron en 1277 cuando los Benimerines por un lado y Francia por otro presionaban las fronteras del reino y tras la muerte del primogénito, Fernando de la Cerda; este suceso iba a desencadenar el último gran disgusto del rey ya que -según Las Partidas- la sucesión del reino debía recaer en el primogénito y si éste moría, en sus hijos.

Así, el rey Alfonso se convirtió en el garante de la candidatura de su nieto frente a su otro hijo, Sancho, que para terminar de complicar las cosas se había convertido en un héroe nacional cuando después de la muerte del primogénito y estando ausente de Castilla el rey Alfonso, había organizado la defensa del reino frente a los Benimerines que aprovecharon la coyuntura para cruzar el Estrecho.

En 1282, la sublevación del infante contra su padre ya era efectiva con el apoyo de la nobleza, de las órdenes militares, de la Iglesia incluyendo el monacato y, sobre todo, de las ciudades y sus concejos. También la reina se había puesto de parte de su hijo y en contra de su esposo.

Alfonso continuó con el Repartimiento de Sevilla que su padre había comenzado tras la toma de la ciudad, origen de la estructura latifundista andaluza. También su padre había comenzado un proyecto por el que Alfonso mostró un gran interés: tener una flota propia; de la corona, se entiende.

Tras ser coronado en Toledo, resucita, cien años después, la Escuela de Traductores. Todo apunta a que el grupo de expertos que trabajó en Burgos desarrolló el que, en mi opinión, fue el proyecto más importante de todos, el jurídico, por ser el que trajo repercusiones de auténtico calado histórico.

Finalmente, parece que en Sevilla trabajaron los encargados de escribir las Historias aunque el llamado Taller Alfonsí compiló gran parte de las fuentes históricas existentes y cuya procedencia era muy diversa.

En 1282 Alfonso X deshereda a Sancho, llamándole impío, parricida, rebelde e ingrato; le maldijo y le deseó la muerte. Incluso consiguió que en 1283 el Papa Martín IV le excomulgase. Una vez recuperado, Alfonso, con el apoyo del Papa y el Rey de Francia comenzó la recuperación del reino, ayudado por sus antiguos enemigos benimerines.

Pero no vio finalizado su propósito, pues murió en Sevilla un 4 de abril de 1284, enfermo del corazón a los 63 años. Recibió sepultura en la Catedral de Sevilla y su corazón fue llevado a Murcia, donde siempre le fueron fieles.

Finalmente, Sancho IV (1284-1295), incluso desheredado por su padre, fue coronado rey en la Catedral de Toledo el 30 de abril de 1284, concediendo a la seo toledana el privilegio de ser el lugar donde se coronasen los reyes que le sucedieran.

El Mecenazgo Cultural de Alfonso X

Alfonso X puso en marcha un importante programa cultural desde el principio de su reinado, inspirado por la ciencia (astronomía, astrología, magia) y el derecho, incorporando más tarde la historia y la poesía. La lengua fundamental de los textos y su difusión entre los súbditos fue el romance castellano, constituyendo la base lingüística e intelectual de la cultura en castellano. De ahí su apodo “el Sabio” (Aunque en algún momento fue también apodado “el astrólogo”)

Alfonso fue, ante todo y sobre todo, un rey educador de su pueblo. Toda su obra estuvo encaminada a elevar el nivel cultural de sus súbditos por eso la escribió en castellano “drecho” (correcto) Salvador Martínez, H.Impulsó en su Corte, una serie de obras literarias, históricas, jurídicas y científicas escritas en castellano, que significó la fijación y elevación a la literatura y la ciencia de la lengua hablada por el pueblo.

Numerosos traductores judíos, musulmanes y cristianos trabajaron en la ciudad bajo la tutela e inspiración del rey. Prestó sus palacios toledanos para todo tipo de experimentos y observaciones astronómicas.

La obra del Rey fue más de dirección y mecenazgo que de realización personal, aunque en algunos casos tomara parte en la revisión del texto final, contando con importantes colaboradores en muy diversos ámbitos en su scriptorium real, en la Escuela de Traductores de Toledo. Elevó al rango de Universidad los Estudios Generales de Salamanca (1254) y Palencia (1263), siendo la de Salamanca la primera en ostentar ese título en Europa.

Entre las obras promovidas durante su reinado, destacan:

  • Las Siete Partidas, un intento de sistematización del derecho, agrupadas en siete partes.
  • Las Cantigas de Santa María.
  • El Libro de los juegos, o Libro del ajedrez, dados y tablas
  • Los libros del saber de Astronomía. En los que se siguen las doctrinas de Ptolomeo.
  • Las Tablas Alfonsíes, una síntesis del saber de su época, con indicaciones de los movimientos de algunos astros y predicción de eclipses.
  • Lapidario. Sobre las propiedades de los minerales.
  • Grande e General Estoria. Una obra de carácter histórico.
  • Estoria de España o Crónica General de España. En la que se incluye una cierta añoranza por la pérdida de la unión política de la vieja Hispania romana.

(Parece cierto que el Rey instaló una especie de observatorio astronómico en Toledo, en el Castillo de San Servando. Eso explica que tomasen como punto de referencia para sus mediciones astronómicas el meridiano que pasa por Toledo).

Existe un cráter en la Luna que lleva el nombre de Alphonsus, en honor del rey Sabio, dado por Giovanni Riccioli en 1651. Se encuentra en la parte oriental del Mare Nubium.

Alfonso X y su corte trabajando en las Cantigas de Santa María.

Fechas clave en la vida de Alfonso X el Sabio

Año Evento
1221 Nace en Toledo, un 23 de noviembre.
1245 Conquista el Reino de Murcia, como heredero al trono.
1246 Conquista Jaén.
1248 Conquista Sevilla y comienza la conquista de Murcia.
1249 Se casa con Violante, hija de Jaime I el Conquistador y Violante de Hungría.
1252 Se corona rey de Castilla y León en Sevilla el 1 de junio, en la iglesia de Santa María.
1256 Se inicia su candidatura a ser Rey de Romanos.
1264 Revuelta Mudéjar.
1265 Se redactan las Siete Partidas.
1272 Hace frente la gran rebelión nobiliaria.
1274 Alfonso X renuncia definitivamente a ser Rey de Romanos, emperador.
1275 Muere su primogénito, Fernando de la Cerda.
1277 Conjura de su hermano el infante Fadrique. Fracasa y es ajusticiado.
1278 Fracasa el sitio de Algeciras.
1282 Guerra Civil promovida por el infante Sancho.
1284 Fallece en Sevilla, el 4 de abril. Es enterrado en el Alcázar, junto a su padre.

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