La lactancia materna suele ser un momento muy especial para la madre y su bebé y, por lo general, gratificante. Sin embargo, muchas madres se enfrentan a dificultades en este proceso. Pero en algunos casos, resulta molesta y dolorosa para la madre e ineficaz para el niño porque no consigue mamar lo suficiente. Si estás aquí, probablemente estás atravesando la hermosa, pero a veces desafiante, etapa de la lactancia materna.
La postura, la posición y el agarre correcto del pecho son claves para conseguir una lactancia placentera y eficaz. Un agarre adecuado es fundamental para que el bebé reciba la cantidad de leche necesaria y para evitar molestias en la madre. Un buen agarre no solo facilita la extracción de leche de manera eficiente, sino que también evita molestias y dolor en la madre.
Sé por experiencia propia lo especial que es amamantar a tu bebé, pero también sé lo frustrante y doloroso que puede llegar a ser cuando algo no va bien. Muchas madres pasan por dudas y dificultades, especialmente relacionadas con el agarre del bebé al pecho. La lactancia no siempre es sencilla, pero con el apoyo adecuado y los ajustes necesarios, puede convertirse en una experiencia hermosa y enriquecedora.
Si sientes que algo no va bien, no dudes en buscar ayuda. No tienes que atravesar este camino sola. Hay profesionales y comunidades de apoyo dispuestas a acompañarte en cada paso.
Técnicas de agarre en la lactancia
¿Qué es el Agarre en la Lactancia?
Hablamos de la forma en que el peque coge el pecho para succionar la leche. El agarre es la manera en que el bebé sujeta el pezón y la areola con su boca al amamantar. Un buen agarre implica que el bebé abarca no solo el pezón, sino también una buena parte de la areola, lo que permite una succión correcta y cómoda para ambos.
Es normal sentir una ligera molestia al principio, pero si el dolor persiste o los pezones están irritados o agrietados, es posible que el bebé no esté agarrando bien el pecho. Si el bebé hunde las mejillas al mamar, puede indicar que no está extrayendo bien la leche. Después de la toma, el pezón debe salir alargado, pero sin estar aplastado o deformado.
Posición: Es la forma en la que colocamos al bebé para darle el pecho, también hay muchas posiciones diferentes. No hay posiciones mejores que otras, la “mejor” postura es la que permite al bebé conseguir una buena transferencia de leche y mamar con eficacia. La postura, sea la que sea, debe ser cómoda para la madre, es importante colocarse bien para evitar tensiones en los hombros o en los brazos.
La posición es correcta cuando el bebé tiene el cuerpo alineado de manera que: oreja, hombro y cadera forman una línea recta. Hace años usábamos la frase “ombligo con ombligo” o “tripa con tripa” para explicar a las madres cuál era la postura adecuada. Ahora sabemos que en la mayoría de los casos, si la madre intenta reproducir esta frase a pies juntillas su pezón puede sufrir daños.
Para entender qué posición será la adecuada para nuestro bebé, nos tenemos que sentar desnudas de cintura para arriba, bien reclinadas en una silla y observar la dirección que toman nuestros pezones. Habitualmente los pezones no se dirigen hacia adelante (si trazamos una línea imaginaria sobre ellos en dirección a la pared de enfrente) seguramente van a ir dirigidos un poco hacia abajo y hacia el lateral. Además cada pezón suele tener una direccionalidad, de ahí la importancia de adoptar una postura diferente en cada pecho. Hay mujeres que relatan que en un pecho la postura les resulta fácil pero que en el pecho contrario no lo consiguen o les duele. Si no se sigue la direccionalidad del pezón el bebé se va a agarrar y tirar de él.
Si la madre realiza la postura de cuna, deberá tener presente que su mano debe situarse entre los omóplatos (la espalda) del bebé y no en el culito del bebé, de esta manera el bebé se desplazará hacia la madre con la barbilla elevada.
Muchos de los problemas que con frecuencia conducen a dejar de dar el pecho se deben a una mala posición o a un agarre defectuoso, que ejercen presión o roce sobre el pezón y evitan una transferencia adecuada de leche. Existen varios factores que pueden favorecer un agarre defectuoso y originar lesiones en el pezón, como por ejemplo los pezones planos, la micrognatia o la anquiloglosia.
La presencia de pezones planos o invertidos no contraindica ni impide la lactancia. En un buen agarre, el bebé mama de la areola y no del pezón. Además, en la mayoría de los casos existe suficiente tejido protráctil como para que el pezón pueda protruir una vez el bebé se haya agarrado.
Una técnica de lactancia inapropiada puede ser también la causa subyacente de las lesiones en el pezón conocidas como grietas. En estos casos, el bebé comprime el pezón con las encías o contra el paladar duro. Las grietas acostumbran a aparecer en los primeros días de lactancia y pueden ser unilaterales o bilaterales.
Las grietas en el pezón no son distintas de otras lesiones en la piel, que se curarían espontáneamente en algunos días si el roce o movimiento que las causa no se repitiera de manera frecuente y/o constante.
Si sientes dolor es casi seguro que se produce un mal agarre, amamantar no duele.
Muchas mujeres que están próximas a dar a luz tienen miedo de alimentar a sus bebés con la lactancia materna, pues han escuchado que este es un proceso doloroso que agrieta los pezones. La naturaleza es muy sabia y te ha hecho a la medida exacta para que puedas conectarte con tu hijo a través de la lactancia, sin temor o dolor. ¿Qué sucede, entonces, con las mujeres que afirman que dar pecho duele? Es muy posible que exista un mal agarre de lactancia, el cual está perjudicando a la mamá y al pequeño.
Cuando hay un mal agarre durante la lactancia materna puede producir dolor y grietas, convirtiéndolo en una mala experiencia. En este artículo nuestra experta matrona te dará algunos consejos para evitarlo, de forma que alimentar a tu bebé sea el momento más hermoso del día.
Cuando el bebé realiza un agarre incorrecto en la lactancia, es probable que aparezcan dolor y/o grietas en el pezón. Culturalmente, hemos llegado a normalizar el dolor, e incluso a perpetuar mitos como que el pezón tiene que hacer callo, o que hay que preparar los pezones para dar el pecho. El pecho está preparado biológicamente para dar de mamar, no es preciso preparar los pezones y no importa el tamaño o forma de los mismos. El bebé deberá engancharse no sólo del pezón, si no también de buena parte de la areola.
Por lo tanto, si aparecen grietas o dolor al amamantar, éstos son causados por un defectuoso agarre del pecho durante la lactancia por parte del bebé, una postura incorrecta o incluso un frenillo sublingual corto (anquiloglosia) que está dificultando la funcionalidad de la lengua para extraer la leche.
Realmente no es fácil compaginar nuestra actividad laboral con la lactancia materna. La lactancia materna es una experiencia única y beneficiosa tanto para la madre como para el bebé, pero no siempre es un proceso fácil.
Signos de un Buen Agarre
Algunos signos de que el agarre es correcto son:
- El bebé mama con ritmo, hace pausas.
- La deglución es audible.
- Las mejillas están redondeadas.
- Boca muy abierta y labio inferior evertido (hacia afuera), como la boca de un pez.
- El bebé se encuentra relajado durante la toma.
- No realiza chasquidos.
- Se aprecia la boca húmeda.
- El bebé se encuentra alineado. Cabeza, cuello y espalda forman una línea recta. Su barbilla toca el pecho y la nariz está despejada.
- La areola es menos visible por la parte inferior de la boca del bebé.
- El bebé tiene libertad de movimiento para soltar el pezón cuando lo desea. Y cuando lo hace, este sale de su boca alargado, no aplastado o pinzado.
- Y por supuesto, no existe dolor ni grietas en la madre.
Signos de un Agarre Incorrecto
El bebé hace chasquidos al succionar. Los cachetes se meten o hunden durante la succión. Suelta el pecho con facilidad. La mamá siente incomodidad o dolor. Presencia de grietas. Desarrollo de ingurgitación o de mastitis. Cuando percibas algunas de las situaciones anteriores, comienza a corregir el agarre de lactancia. Empieza por retirarle el pecho e intenta una nueva posición de agarre de lactancia materna como te hemos mencionado antes.
Consecuencias de un Agarre Incorrecto
Cuando el agarre es deficiente, tanto la madre como el bebé pueden experimentar diversas complicaciones. A continuación, se detallan algunas de las consecuencias más comunes:
- Dolor: La primera de las consecuencias es el dolor por mal agarre durante la lactancia. Este también es un indicativo de que el bebé no se encuentra en la posición correcta.
- Grietas en el pezón: Otro efecto común es el agrietamiento del pezón.
- Reducción de oxitocina: Cuando hay dolor, el cuerpo comienza a liberar cortisol y adrenalina. Ambas hormonas reducen la oxitocina, el neurotransmisor necesario para la producción de la leche materna. Esto significa que no tener un buen agarre para la lactancia complica la producción de alimento para el bebé.
- Ingurgitación: La ingurgitación es cuando las mamas están demasiado llenas, se hinchan y tornan muy duras. Esto también provoca dolor.
- Mastitis: Inflamación del tejido mamario, posible infección, fiebre, dolor, enrojecimiento del tejido, obstrucción de los conductos, escalofrío y calor.
Para el recién nacido también hay algunas consecuencias:
- Regurgitación y vómito creciente.
- Alimentación pobre, y por ello gana poco peso, queda con hambre o puede llegar a padecer de desnutrición o deshidratación. Así las madres tienen que amamantar con más frecuencia.
- Un mal agarre puede causar problemas como dolor en los pezones, inadecuada producción de leche, ya sea por defecto o por exceso, o dificultad en la ganancia de peso del bebé. Esto puede ser un signo de que no está obteniendo suficiente leche o de que la succión no es efectiva y que tras un tiempo al pecho, se agota y se duerme.
- También podemos observar lo que denominamos “bellos durmientes”, que son aquellos bebés que no piden pecho espontáneamente y a los que hay que despertar para comer. Un bebé que no se alimenta bien puede mostrarse inquieto y frustrado durante o después de la toma.
- En tomas que no son eficaces, el bebé no queda saciado, con lo que demandará mamar muy frecuentemente. Estos bebés no presentan ratos de alerta tranquila.
Consejos para un Buen Agarre en la Lactancia
La succión en el pecho es diferente a la succión en una tetina. Para que el agarre y la extracción de leche sea eficaz, el bebé debe tener la boca abierta lo máximo posible, introducir pezón y parte de la areola haciendo lo que se conoce como agarre profundo de lactancia. Además, deberá ser un agarre asimétrico de lactancia, es decir, cogiendo más areola por debajo. La nariz y la barbilla del bebé deben de estar en contacto con el pecho. La postura en la que se coloca al bebé también es importante: cabeza, cuello y espalda deben de estar alineados.
En el momento de la toma, acerca el bebé hacia el pecho. No metas el pezón directamente en la boca del bebé: espera a que sea él quien te lo agarre, enfocando el pezón en dirección hacia el paladar superior, (imagina una línea recta que parte desde el pezón hasta su paladar superior). De esta manera, se estimula el reflejo de búsqueda, aquel que hace que el bebé abra la boca. En este momento el bebé deberá haber cogido buena parte de areola y pezón. Si al comenzar a mamar notas dolor, hay que separar al bebé. Para ello se introduce la punta de un dedo en su boca para que pierda el vacío, y a continuación se intenta de nuevo el agarre profundo.
Puedes probar a cambiar de posición; quizá la postura biológica (mamá recostada y bebé encima boca abajo) te pueda ayudar, entre muchas otras.
Si necesitas sujetar el pecho para elevarlo y colocar el pezón a la altura óptima, debes cogerlo con la mano en forma de C. No se debe sujetar “haciendo la pinza”, es decir, con los dedos índice y corazón. Tu mano deberá estar lo más cercana a las costillas posible, porque de esta manera dejarás libre la areola para el agarre asimétrico.
La posición de cuna cruzada también es una alternativa para iniciar la lactancia o cuando hay mucho dolor al amamantar. Pon al bebé lo más cerca de ti sin usar cobijas, sostén con firmeza el cuello y cabeza con una mano y el pecho con la otra mano en forma de C. Ubica el pezón apuntando a la nariz del bebé para estimular su reflejo de búsqueda, y cuando él abra muy grande la boca, llévalo a tu pecho. Al momento de que consiga el agarre correcto de lactancia, puedes acunarlo entre tus brazos de manera más cómoda.
- Elegir una postura cómoda: Existen diferentes posiciones para amamantar, como la posición de cuna, rugby o acostada.
- Guiar al bebé: Es importante acercar el bebé al pecho, en lugar de inclinar el pecho hacia el bebé.
Otras Posturas para Amamantar
Además de la posición de cuna tradicional, existen otras posturas que pueden facilitar un buen agarre y hacer la lactancia más cómoda:
- Posición de caballito: El bebé se sitúa sentado sobre una de las piernas de la madre, con el abdomen pegado y apoyado sobre el materno. Esta postura es útil en casos de grietas, reflujo gastroesofágico importante, labio leporino o fisura palatina, prematuros, mandíbula pequeña (retromicrognatia) o problemas de hipotonía.
- Posición en balón de rugby (o posición invertida): Se sitúa al bebé por debajo de la axila de la madre con las piernas hacia atrás y la cabeza a nivel del pecho, con el pezón a la altura de la nariz. Es importante dar sujeción al cuello y a los hombros del bebé pero no a la cabeza, que necesita estar con el cuello un poco estirado para atrás (deflexionado), para facilitar el agarre.
- Posición crianza biológica: La madre se coloca recostada (entre 15 y 65º) boca arriba y el bebé boca abajo, en contacto piel con piel con el cuerpo de la madre. Esta postura permite al bebé desarrollar los reflejos de gateo y búsqueda. La madre le ayuda a llegar al pecho ofreciendo límites con sus brazos.
- Posición acostada: La madre se sitúa acostada de lado, con el bebé también de lado, con su cuerpo enfrentado y pegado al cuerpo de la madre. Cuando el bebé abra la boca, la madre puede acercarlo al pecho empujándole por la espalda, con suavidad, para facilitar el agarre.
- Posición sentada (o posición de cuna): Se coloca al bebé con el tronco enfrentado y pegado a la madre. La madre lo sujeta con la mano en su espalda, apoyando la cabeza en el antebrazo, pero no muy cerca del codo para que el cuello no se flexione, lo que dificultaría el agarre.
De acunamiento. Es la más tradicional lo más frecuente es coger al bebe con un brazo, y colocarle cruzado sobre el pecho de forma que el bebé queda frente al pecho utilizar el brazo del mismo lado que el pecho que se ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño. Es similar a la postura de acunamiento previamente descrita, con la salvedad de que la madre utiliza el brazo contrario al del pecho que ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.
Primeros Pasos para un Buen Agarre
En primer lugar intentar que se agarre solo. Desnuda a tu bebé, déjale solo con el pañal. Permite que vaya despertando, maten una ligera sujeción sobre su cuerpo permitiendo que se mueva con libertad. Tienes que estar atenta a sus movimientos porque a veces son bruscos y puede lanzarse hacia un lado. Poco a poco irá buscando el pecho hasta que se agarre.
Los bebés a término nacen preparados para mamar, si no lo hacen la mayoría de veces es causa de una intervención innecesaria sobre el bebé que ha perturbado sus instintos y ha impedido una buena impronta del pecho. Si no se agarra puedes intentar el agarre que sugerimos en el punto anterior, si aún y así no se agarra intenta apretar el pecho como un sándwich para que le entre en la boca, facilitando así el agarre. Si todo esto no funciona puedes recurrir a una pezonera de tu talla. ¿Te atreves con este experimento?
Otros Factores que Pueden Influir en el Agarre
Además de la postura y la técnica, existen otros factores que pueden afectar el agarre del bebé al pecho:
- Frenillo restrictivo: El frenillo restrictivo es una condición que limita la movilidad de la lengua del bebé debido a un frenillo lingual demasiado corto o grueso.
- Falta de fuerza o propiocepción de la lengua: Esto ocurre cuando el bebé no puede realizar el movimiento adecuado de bombeo y sellado necesario para extraer la leche materna, sin que haya un frenillo restrictivo.
- Pérdida del reflejo primario de búsqueda: La pérdida del reflejo primario de búsqueda afecta directamente al bebé al dificultar su capacidad natural para buscar y reconocer el pecho. Cuando un bebé pierde el reflejo natural de succión, significa que deja de realizar automáticamente los movimientos instintivos necesarios para extraer leche del pecho materno. Este reflejo es crucial porque permite al bebé succionar correctamente desde su nacimiento, garantizando una alimentación efectiva y adecuada.
- Problemas posturales y tensionales: Los problemas posturales y tensionales pueden surgir como consecuencia del proceso de parto, de posiciones intrauterinas o de experiencias neonatales. Estas tensiones pueden dificultar o limitar la capacidad del bebé para realizar los ajustes de postura y movimiento necesarios en su cuerpo para mamar, afectando negativamente a la calidad y duración de las tomas, además de generar estrés tanto para la madre como para el bebé.
- Hipergalactia: La hipergalactia es una condición en la que la madre produce más leche de la que el bebé puede manejar fácilmente. Esta cantidad excesiva puede hacer que la leche salga muy rápido y con mucha fuerza, provocando que el bebé se atragante, tosa o se suelte frecuentemente del pecho durante la toma.
- Hipogalactia: La hipogalactia es una condición en la que la producción de leche materna es insuficiente para cubrir completamente las necesidades alimentarias del bebé.
- Confusión tetina-pezón: La confusión tetina-pezón ocurre cuando el bebé confunde el pecho materno con una tetina artificial. Esto sucede principalmente porque la forma de extraer la leche del pecho y del biberón son diferentes: al pecho, el bebé necesita mantener un sellado constante del pecho con la lengua; de manera que extrae leche tanto al comprimirlo, realizando presión positiva, como al descomprimirlo descendiendo la lengua, realizando presión negativa. En cambio, con la tetina del biberón, el sellado no es tan “necesario” y la presión negativa pierde repercusión, pudiendo extraer leche sólo comprimiendo y succionando a modo de “pajita”.
Lactancia a Demanda
Lo habrás oído, lactancia a demanda… Pero, ¿qué significa exactamente esta expresión? Además de dar la postura más cómoda para que en la lactancia materna no surjan problemas, es fundamental que sea a demanda, es decir, cuando el niño lo pida. Lactancia a demanda. El bebé tiene que mamar siempre que quiera. Si el bebé está contento y no parece enfermo, toma suficiente leche.
Búsqueda de Apoyo Profesional
Uno de los primeros pasos para resolver el problema de mal agarre es identificarlo correctamente. Una asesora de lactancia observará la posición del bebé, el agarre, y otros factores que podrían estar contribuyendo a la dificultad. Una vez que sabemos dónde está el problema, la asesora de lactancia puede guiar a la madre en la corrección del agarre. Es decir, puede enseñar nuevas posiciones para amamantar, mostrar cómo ajustar al bebé para que tome el pecho de manera más cómoda y sugerir técnicas que pueden ayudar a que el bebé se agarre mejor.
Como hemos comentado, un mal agarre puede causar dolor y problemas como grietas en los pezones. La asesora de lactancia no solo te ayudará a corregir el problema, sino que también ofrece consejos para aliviar el dolor, como pausas para permitir la recuperación del tejido mamario. El mal agarre es un problema común en la lactancia que puede tener consecuencias significativas para la madre y el bebé. Sin embargo, con la intervención oportuna de una asesora de lactancia, estos problemas pueden ser identificados y corregidos de manera efectiva.
En Fisiopeques somos especialistas en agarre en la lactancia, desde un punto de vista fisioterapéutico. ¿Te gustaría pedir una cita con nosotras? ¡Estaremos encantadas de ayudarte!
Si sientes molestias o crees que tu bebé no se está alimentando correctamente, no dudes en consultarnos. El agarre adecuado es clave para una lactancia materna exitosa y sin dolor. Si tienes dudas o enfrentas dificultades, en el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz estamos aquí para ayudarte.
Si a pesar de estos consejos continúas con dolor o grietas, es preciso que acudas a una asesora de lactancia o matrona especialista en lactancia para que valore cuál es la causa y puedas solucionarlo.
La lactancia es mucho más que alimentar a tu bebé. Es un espacio de amor, cercanía y conexión. Sentir la piel de tu bebé, mirarlo a los ojos mientras se alimenta y percibir su tranquilidad son momentos irrepetibles que fortalecen el vínculo entre ambos. Cada madre y bebé tienen su propio ritmo, sus propios desafíos y sus propios logros.
Un buen agarre es fundamental para una lactancia sin dolor, tranquila y satisfactoria, tanto para ti como para tu bebé. Sé que enfrentar desafíos durante este proceso puede generar dudas e incertidumbre, pero recuerda que buscar ayuda es un signo de fortaleza y amor hacia tu bebé y hacia ti misma.
Si sientes que algo no va bien, no dudes en contactar conmigo. Juntas identificaremos las causas del problema y te daré las herramientas necesarias para que disfrutes de una lactancia materna exitosa, placentera y llena de confianza.
