El aceite de nabina, también conocido como aceite de colza, es un aceite vegetal ampliamente utilizado en la industria alimentaria y en la cocina doméstica. En este artículo, exploraremos en detalle los beneficios y riesgos asociados con el consumo de aceite de colza durante el embarazo, así como sus propiedades nutricionales y usos culinarios.
¿Qué es el Aceite de Nabina (Colza)?
El aceite de nabina es muy conocido en España, aunque con otro nombre: aceite de colza. Se obtiene de la semilla de una planta llamada Brassica napus, que es originaria de la India y se cultiva desde hace miles de años. Las flores de esta planta son fáciles de reconocer por su color amarillo intenso; un manto que se despliega por los campos de cultivo en primavera. En nuestro país podemos ver estos campos, sobre todo, en Castilla y León, la comunidad con más superficie de nabina cultivada.
Entre los principales productores mundiales de aceite de colza o nabina encontramos países de nuestro entorno, como Alemania, Francia, Polonia, Reino Unido o Bélgica, donde este aceite es, además, ampliamente consumido. De hecho, en el conjunto de la Unión Europea, el aceite de colza es el que más se consume después del de girasol, y en Alemania, por ejemplo, lidera el mercado desde hace más de una década.
Canadá es el principal productor mundial de aceite de nabina, donde se conoce con el nombre de canola (un acrónimo de Canadian Oil Low Acid; es decir, de Aceite Canadiense Bajo en Ácido). El nombre se acuñó hace medio siglo, cuando se consiguió mejorar genéticamente la semilla de Brassica napus para reducir a menos del 2 % la presencia de ácido erúcico (tóxico en grandes cantidades). La colza o nabina que se cultiva en la actualidad tiene esta característica y es apta para el consumo humano.
Características Nutricionales del Aceite de Nabina
El aceite de nabina tiene 888 kcal por cada 100 ml, un valor prácticamente idéntico al de otros aceites. Según la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA), este aceite contiene una importante cantidad de ácidos grasos monoinsaturados (más del 65 %), un 28 % de ácidos grasos poliinsaturados y es rico en vitamina E (20,95 mg).
Estos valores nutricionales lo sitúan a medio camino entre el aceite de girasol y el aceite de oliva.
- Comparado con el de girasol: el aceite de nabina tiene más del doble de ácidos grasos monoinsaturados, pero casi la tercera parte de vitamina E.
- Comparado con el de oliva: el aceite de nabina tiene un 10 % menos de ácidos grasos monoinsaturados, pero casi el doble de vitamina E.
La siguiente tabla muestra una comparación de los valores nutricionales entre diferentes tipos de aceites:
| Aceite | Grasas Monoinsaturadas (%) | Grasas Poliinsaturadas (%) | Vitamina E (mg/100ml) |
|---|---|---|---|
| Nabina (Colza) | 65 | 28 | 20.95 |
| Girasol | 30 | 60 | 60 |
| Oliva | 75 | 10 | 11 |
ACEITE de COLZA: ¿PERJUDICIAL o BUENO para la SALUD? | Aceite Canola, Aceite Nabina
Beneficios del Aceite de Nabina para la Salud
Entre las principales características beneficiosas del aceite de nabina encontramos las siguientes:
- La elevada presencia de ácidos grasos monoinsaturados es buena para el sistema cardiovascular.
- Es el aceite que menos grasas saturadas aporta: apenas contiene un 6,29 %.
- Es rico en omega 3, un ácido que también resulta beneficioso para el sistema vascular.
- Aporta vitamina E, un antioxidante liposoluble que ayuda a proteger las células contra los daños causados por los radicales libres.
Aceite de Colza y Omega-3 en el Embarazo
Los ácidos grasos omega-3 son imprescindibles para nuestra salud y mucho más para la embarazada y el bebé que está creciendo dentro de su útero. Los ácidos grasos omega 3 tienen un pequeño inconveniente: “Nuestro organismo es capaz de fabricar apenas una pequeña cantidad de omega 3, pero no la suficiente para cubrir nuestras necesidades. La única forma de obtener los niveles necesarios es a través de la dieta, ingiriendo alimentos ricos en omega 3.
El DHA o ácido docosahexaenoico forma parte de las membranas de todas y cada una de las células humanas, incluidas las neuronas. “Hasta el 60% de las membranas de la retina, que es una estructura neuronal especializada, son DHA”, subraya el profesor Gil. “Contribuyen a que las membranas de las células sean fluidas y permite el transporte de los materiales de nuestras células, tanto nutrientes como productos de deshecho”.
Los omega 3 ayudan a prevenir la inflamación. De hecho, “si no tomamos cantidades necesarias nuestro organismo es más propenso al desarrollo de fenómenos inflamatorios”, señala el profesor de la Universidad de Granada. Limita la síntesis de triglicéridos en el hígado y tiene un efecto de disminución del riesgo cardiovascular.
En el embarazo su importancia es aún mayor porque el feto capta omega 3 DHA para la formación de su sistema nervioso y lo hace a través del ingerido por la madre. Pero, cuidado: el bebé recibirá la suficiente cantidad de omega 3 siempre y cuando los niveles de la madre sean los adecuados.
Un reciente estudio, Maternal prenatal nut and seafood consumption and child neuropsychological function from 4 to 15 years of age: a population-based cohort study del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), señala que una dieta rica en omega 3 en el embarazo beneficia al desarrollo neuropsicológico de niños y adolescentes. En el estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition se estudiaron 1737 parejas de madre-niño de cuatro regines españolas: Asturias, Guipuzcoa, Sabadell (Barcelona) y Valencia. Se analizó la dieta materna y la función neuropsicológica de los niños. Y se concluyó que los omega 3 tenían un impacto positivo en el desarrollo cerebral de los niños.
“El feto está protegido por la madre, que le envía esos ácidos grasos a través de unos transportadores específicos de la placenta. Si la madre tiene niveles bajos de omega 3, también el niño los tendrá. Se ha encontrado que el consumo de EPA y DHA en el embarazo no solo beneficia al correcto desarrollo del feto.
Para las embarazadas “como están generando un nuevo ser y en todas las células hay DHA, lo mínimo es 0,5 g al día”, explica el profesor Ángel Gil. Son cantidades que en la actualidad no se cumplen, tal y como se ha puesto de manifiesto en los últimos estudios sobre consumo de los españoles, Anibes y Enalia.
“Hay una parte importante de la población que no cumplen con los mínimos requeridos de ingesta de omega 3. Los pescados blancos al tener menos grasa aportan una cantidad más baja de omega 3 por ración. Los mariscos también lo contienen, por ejemplo las almejas, mejillones, pulpo, pero la cantidad que aporta por ración es también más baja que la que aporta el pescado azul..
“Desde el punto de vista de la salud pública se recomienda una alimentación variada en el que los pescados formen parte de la dieta. Pero si por la razón que sea no se consumen, los suplementos son una opción, pero siempre valorado por el médico. No vale la automedicación, porque los omega 3 en exceso puede tener consecuencias adversas. Por ejemplo, tomar más de 3 gramos al día tiene efectos sobre la coagulación sanguínea. También se pueden tomar las algas marinas. De hecho, los pescados no fabrican omega 3. Lo tienen porque comen algas marinas y se enriquecen del fitoplacton que es donde está.
Usos del Aceite de Nabina
El aceite de nabina está presente en muchos alimentos procesados por la industria, pero también puede emplearse en casa, ya que tiene un sabor neutro y, además, resiste muy bien las altas temperaturas. Estas características permiten que lo usemos tanto en recetas frías (por ejemplo, para aliñar una ensalada) como en elaboraciones calientes, como sofritos, salteados o preparaciones al horno. La otra ventaja de que su sabor sea neutro es que se adapta muy bien a recetas dulces y saladas: podemos utilizarlo en la elaboración de platos principales y de postres.
¿Por qué se dice que no es saludable? El Síndrome del Aceite Tóxico
El aceite de nabina o de colza arrastra muy mala fama desde 1981. Ese año, la venta de aceite de colza desnaturalizado y adulterado, que contenía compuestos tóxicos porque estaba destinado al uso industrial, ocasionó una intoxicación masiva en España. Este episodio, que dio origen a lo que se conoce como el síndrome del aceite tóxico, provocó gravísimos daños en la salud de más de 20.000 personas y la muerte de unas 3.800.
El síndrome del aceite tóxico es una enfermedad epidémica multisistémica y España fue el único país afectado. Las investigaciones apuntan como causante al consumo de aceite de colza desnaturalizado con anilina al 2 % para uso industrial, y posteriormente refinado fraudulentamente para su venta como alimento. Como recoge un artículo publicado en Elsevier, este episodio supuso una catástrofe nacional y un desafío para las autoridades sanitarias del país. Por esta razón, y a pesar de que han pasado 40 años, todavía se mira con recelo -incluso con miedo- a este aceite en nuestro país, si bien el aceite de nabina destinado al uso alimentario es totalmente seguro y, además, saludable.
Aceite de Colza, más que apto para el consumo
Según Marta Lorenzo, el aceite de colza, también denominado de nabina, no supone ningún riesgo para la salud y además es válido para consumirlo en crudo (así lo hacen miles de millones de personas a diario). También debemos tener en cuenta que, el cultivo de este aceite resulta muy económico, consiguiendo grandes beneficios en pocas hectáreas y destacando la facilidad de su producción.
Si nos centramos en la calidad del aceite, en cuanto a su palatabilidad y su contenido nutricional, podemos también referirnos a este como un aceite de excelencia. "Su contenido en ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oleico, corresponde al 60% de su composición y, prácticamente el resto, lo forma los ácidos poliinsaturados, como el ácido linoléico (también cocido como omega 3)", explica la experta. Además, es especialmente bajo en ácidos grasos saturados (7%), al contrario que, por ejemplo, el polémico aceite de palma.
Aún hoy hay muchas personas que piensan que nunca han consumido este tipo aceite, pero la realidad es que, incluso sin ser conscientes, todos lo hemos ingerido en algún momento de nuestra vida. Y es que, según la nutricionista, el aceite de colza se utiliza en todo tipo de alimentos precocinados y procesados como pueden ser las galletas, las pizzas o la bollería. No obstante, algunos fabricantes todavía se resisten a llamarlo por su nombre, por lo que, si lo buscamos en el etiquetado, solo lo encontraremos con el nombre de aceite de nabina.
En definitiva, hablamos de un producto completamente saludable y, por ende, apto para consumir, pero que todavía tiene el nombre muy dañado.
