¿A partir de qué semana se considera un bebé a término?

Madres, embarazadas, padres, futuros abuelos, amigos… todos siempre tienen dudas sobre el concepto de embarazo a término. Es muy habitual plantear dudas sobre fechas en la consulta: “Pero si yo salgo de cuentas en tres semanas, ¿cómo puede decirme que puede nacer ya?”. Dicho esto, vamos a aclarar dudas.

El nacimiento a término es un concepto médico que hace referencia a los partos que ocurren entre las 37 y 42 semanas completas de gestación, momento en el cual el desarrollo fetal se considera óptimo para un alumbramiento seguro. El nacimiento a término ocurre cuando el bebé nace dentro del rango ideal de tiempo establecido para una gestación completa, es decir, entre las semanas 37 y 42 de embarazo. Un nacimiento a término es crucial para garantizar que el bebé tenga las mejores condiciones posibles para adaptarse al ambiente extrauterino.

En este artículo vamos a ver los últimos cambios que se producen entre las semanas 33 y 37, en las cuales tanto el organismo de la madre como el del feto se preparan para el momento del parto. Puede que estos cambios se produzcan antes o después, dependiendo de si tu embarazo es pretérmino o postérmino.

Las etapas del embarazo y el proceso de gestación - #MicrodocumentalMSP

¿Cuándo se considera a un bebé prematuro?

La duración del embarazo se considera normal cuando el parto se produce entre las semanas 37 y 42 (“parto a término”). Cuando el niño nace antes de las 37 semanas se le llama “prematuro o pretérmino”. El niño prematuro nace con una “inmadurez” de sus órganos y sistemas (respiración, control de temperatura, digestión, metabolismo, etc.) lo que le hace más vulnerable a las enfermedades y más sensible a los agentes externos (luz, ruido, etc.).

Bebé prematuro en incubadora.

El niño nacido antes de las 35 semanas de gestación está “inmaduro” siendo frecuente que tenga dificultades para controlar su temperatura, su respiración y para alimentarse. Los cuidados en la Unidad de Neonatología están destinados principalmente a proporcionarles ayuda en estas tres funciones esenciales.

Tipos de bebé prematuro en función de las semanas

No existe una clasificación universal, pero la siguiente es una de las más aceptadas actualmente:

  • Prematuro extremo: Nacido antes de las 28 semanas de gestación. Afortunadamente en este subgrupo solo se encuentran el 1-2% de todos los nacidos vivos.
  • Recién nacido muy prematuro: Nacido entre las 29 y 31,6 semanas de gestación. Los dos grupos anteriores constituyen, aproximadamente el 20% del total de prematuros. Son los que tienen afectaciones más graves a corto y a largo plazo, más mortalidad y los que absorben la mayor parte de recursos económicos, tiempos de asistencia y de investigación en neonatología.
  • Prematuro moderado: Nacido entre las 32 y 34,6 semanas de gestación.
  • Prematuro tardío: Nacido entre las 35 y 36,6 semanas de gestación.

Las posibilidades de que un niño prematuro sobreviva están condicionadas por: la edad gestacional, el peso al nacimiento, la presencia de problemas de salud graves al nacer (respiratorios, cardiacos, infecciosos, malformativos, etc.). De todos ellos el más importante es la edad gestacional, ya que determina la madurez de los órganos. El límite de ésta va ampliándose cada vez más, de tal forma que en la actualidad se considera viable un recién nacido de 23/24 semanas en adelante. No obstante el médico le informará del pronóstico vital de su hijo en relación con los factores que concurren en él.

Los recién nacidos prematuros, debido a la inmadurez anatómica y funcional de sus órganos y sentidos, tienen una capacidad limitada de adaptación al medio. Son muy vulnerables y sensibles a estímulos como la luz, el ruido, las manipulaciones, el dolor o la gravedad, que les llegarían amortiguados si estuvieran en el útero materno.

En este sentido, hoy en día se sabe que los factores ambientales a los que están expuestos estos pacientes en la UCIN constituyen un aspecto decisivo en su evolución a largo plazo.

El embarazo a término

El embarazo culmina con el parto, que, de manera general ocurre a las 37 semanas de gestación, lo que equivale a 9 meses y una semana. A partir de esta semana, se considera un bebé a término, es decir, que ha finalizado su desarrollo y está preparado para nacer. Sin embargo, en algunas mujeres el parto puede alargarse hasta las 42 semanas, a partir de la cual se hablaría de embarazo a postérmino, mientras que en aproximadamente en el 10% de los casos, se produce un embarazo a pretérmino, antes de las 37 semanas, en los que podría ocurrir alguna complicación si el bebé no ha finalizado su desarrollo.

El embarazo se considera “a término” a partir de la semana 37. Eso significa que tu hijo o hija está completamente desarrollado y listo para poder vivir sin ayuda fuera del vientre de la madre.

A partir de la semana 37 se considera que el bebé está a término, lo que significa que puede nacer y que su tasa de supervivencia y su nivel de desarrollo son los mismos que los de un bebé nacido en la semana 40.

El nacimiento a término ocurre cuando el bebé nace dentro del rango ideal de tiempo establecido para una gestación completa, es decir, entre las semanas 37 y 42 de embarazo. Un nacimiento a término es crucial para garantizar que el bebé tenga las mejores condiciones posibles para adaptarse al ambiente extrauterino. Los órganos y sistemas del recién nacido están completamente formados, lo que minimiza los riesgos de complicaciones médicas.

Semanas de embarazo.

Una gestación tiene una duración variable, y no hay una fecha exacta ni un momento exacto para dar a luz. Se ha establecido que un embarazo normal finalizará de forma espontánea entre la semana 37 y 40 de embarazo, es lo que se denomina un embarazo a término. Estas son las semanas en las que las mujeres embarazadas se ponen de parto con mayor frecuencia. Todo parto que se produzca antes de la semana 37 se considera un parto pretérmino y a partir de la semana 40 el embarazado se considera prolongado.

De la misma forma que hay partos que se “adelantan” hay otros muchos que se atrasan, lo que es más probable en el caso de gestantes primerizas. En resumen, un parto puede producirse en condiciones normales entre la semana 37 y 42 de gestación, por lo que tenemos un periodo de 5 semanas en las cuales una mujer no sabe si será el día elegido para dar a luz.

Cambios en el organismo del feto

Durante este último mes, el bebé se encuentra prácticamente desarrollado por lo que su aumento de peso será de unos 250 gramos a la semana, aunque es normal que disminuya en las últimas semanas antes del parto. En la semana 37, cuando el bebé ya ha llegado a término, pesa aproximadamente 3 kilogramos y mide unos 50 centímetros. A continuación, veremos qué le ocurre al feto durante estas últimas semanas.

Cambio de posición

En el 96% de los embarazos, el bebé comienza a prepararse para el momento del parto y uno de los cambios esenciales que se produce es su cambio de posición. El feto encaja su cabeza en el canal del parto, es decir, entre los huesos de la pelvis. Esto permite que la mayoría de los bebés nazcan mediante un parto vaginal. Aunque de manera general esto suele ocurrir en las últimas semanas, en algunas madres no primerizas, este cambio de posición puede ocurrir al inicio de las contracciones justo antes del parto.

En esta semana, el feto ya suele estar en posición cefálica (con la cabeza hacia abajo) y solo un 3% de los fetos están en otra posición. Pero si deseas un parto vaginal, ahora se podrán realizar maniobras de versión externa para girar al feto hacia su presentación cefálica.

Preparación de los pulmones

Durante este último mes las glándulas adrenales que se encuentran en los riñones comienzan a producir una mayor cantidad de hormonas corticoides. Estas hormonas son esenciales para que los pulmones puedan ejercer su función y el bebé respire desde el momento en el que nace. Debido a esta alta concentración de corticoides, es normal que el bebé comience a presentar movimientos respiratorios, aunque aún no haya aire en sus pulmones.

Desarrollo de los órganos

A partir de la semana 33 casi todos los órganos están prácticamente desarrollados. Sin embargo, es a partir de la semana 34 cuando su oído comienza a reconocer sonidos familiares, sobre todo la voz de la madre. Además, a partir de la semana 35 el feto comienza a sacar la lengua, lo que es un instinto natural esencial para poder alimentarse una vez que nace.

Crecimiento de las uñas

Las uñas del bebé acaban de formarse durante este último mes, pudiendo sobrepasar la yema de los dedos. Por ello, en algunas ocasiones los recién nacidos presentan pequeños arañazos en la cara o en otras partes de su cuerpo.

Cambios en su piel

Durante el embarazo, su piel está cubierta de un vello muy fino que la protege denominado lanugo. Es durante estas últimas semanas cuando este vello comienza a desprenderse, de forma que los bebés comienzan a adquirir el tono de piel rosado que observamos al nacer. Además, en estas últimas semanas, comienza a formarse una pequeña capa de grasa debajo de su piel, esencial para que puedan mantener una temperatura corporal adecuada tras el parto.

Cambios en el organismo de la madre

Ganancia de peso y molestias

Como hemos visto anteriormente, el feto apenas gana peso durante estas últimas semanas, por lo que el peso de la madre tampoco se verá aumentado en exceso. Además, la madre notará el cambio de posición del feto por diferentes motivos:

  1. En primer lugar, el cambio de posición hace que la tripa de la mujer se encuentre más baja.
  2. Mientras que la presión que podía sentir anteriormente en el estómago y el tórax desaparece, pudiendo sentir un alivio a la hora de respirar, desde que se produce el cambio de posición del feto es común que sienta una presión sobre la vejiga, ocasionando ganas de orinar con más frecuencia. Es importante tener en cuenta que sentir dolor o escozor al orinar no son molestias comunes, sino que pueden ser signos de infección urinaria, por lo que ante la presencia de cualquiera de estos síntomas es esencial acudir al especialista para evitar complicaciones.
  3. Este cambio de posición y el gran tamaño del feto hace que tenga menos espacio para moverse, por lo que puede que el bebé no de patadas o se mueva de la misma manera que en los meses anteriores. Sin embargo, a pesar de este espacio reducido, es esencial que la madre siga notando al bebé, ya que seguirá realizando pequeños movimientos.

Síndrome del nido

Algunas mujeres en este último mes presentan el síndrome del nido, es decir, una necesidad persistente de ordenar y limpiar la casa o preparar con todo detalle la habitación del futuro miembro de la familia. Se trata de un instinto natural para tener todo preparado cuando el bebé llegue a su nuevo hogar. Sin embargo, en algunas ocasiones esto puede suponer demasiado estrés para la madre, por lo que es esencial buscar apoyo familiar y dejarse ayudar.

Es posible que en esta semana la madre sienta necesidad de limpiar y ordenar la casa y tenerlo todo listo para la llegada del bebé. Es lo que se conoce como el síndrome del nido.

Varices y calambres

Las varices y los calambres pueden ocurrir en cualquier momento del embarazo, sin embargo, en estas últimas semanas suelen ser más frecuentes. En general no presentan complicaciones, aunque si pueden causar una pesadez y dolor en las piernas, que es donde más aparecen. Algunos consejos para intentar prevenir su aparición son evitar el sobrepeso o descansar en una postura en la que las piernas se encuentren por encima de las caderas. Uno de los métodos más eficaces para evitar su aparición es realizar ejercicio durante el embarazo, que además puede mejorar otras patologías asociadas al embarazo.

Contracciones de Braxton Hicks

Estas contracciones suelen comenzar unas 2 semanas antes del parto, no son dolorosas y se presentan a intervalos irregulares. Es esencial diferenciarlas de las contracciones del parto, que son dolorosas, regulares y su frecuencia va aumentando con el paso del tiempo. En el caso de presentar contracciones, es esencial controlar su frecuencia para determinar si es necesario acudir al hospital, ya que no en todos los casos se presentan este tipo de contracciones. Las contracciones de Braxton Hicks ayudan a preparar al organismo de la madre al parto, ya que promueven que el cuello uterino comience a dilatarse.

En esta etapa también puedes sentir muchas más contracciones Braxton Hicks y, además, éstas pueden durar más o ser más incómodas. Algunas veces, cuando comienzan a venir muy seguidas, podrías creer que el parto ya ha empezado.

Dilatación del cuello del útero

Cuando se produce la dilatación del cuello del útero, puede ocasionar la pérdida del tapón mucoso, una sustancia grisácea y densa en la que pueden aparecer pequeños hilos de sangre. Este tapón se encuentra en el extremo del cuello uterino y su principal función es proteger al feto, por lo que a partir de su pérdida se desaconseja darse baños o ir a piscinas, ya que además de provocar una mayor dilatación del útero, pueden ser un foco de infecciones que afectarían directamente al feto. La pérdida de este tapón no indica que sea el momento del parto, sino que este se acerca. Además, en algunas ocasiones esta dilatación del cuello del útero puede dar lugar a un pequeño y leve sangrado, que, aunque en la mayoría de los casos no es dañino, es esencial acudir al especialista para descartar cualquier complicación.

El cuello del útero inicia su maduración semanas antes del parto, por lo que en ocasiones se pueden presentar pequeñas manchas de sangre o la expulsión del tapón mucoso, que es una secreción pegajosa marrón o transparente con hilos de sangre. Desde que se expulsa el tapón mucoso hasta el parto pueden pasar semanas. No es un signo de paro inminente.

Quizás también sientas que tienes más flujo vaginal que antes. Si ves que tiene huellas de sangre o es rosado y mucoso puede que estés expulsando el tapón mucoso que sella el útero, y esto significa que ¡probablemente el parto esté muy cerca!

Es habitual expulsar el tapón mucoso. Esto tampoco indica que el parto se esté desencadenando, pero sí que queda poco, aunque aún pueden pasar horas o incluso días.

Rotura de la bolsa amniótica

Esta rotura se conoce coloquialmente como “romper aguas”, y es el indicio de que el momento del parto ya ha llegado, por lo que habrá que acudir al lugar donde hayas planeado dar a luz. De manera general, una vez que la bolsa amniótica se ha roto, comenzarán las contracciones de manera intensa y dolorosa. Sin embargo, en aproximadamente el 15% de los embarazos se produce una rotura de la bolsa amniótica y no se presentan contracciones, lo que se denomina rotura prematura de membranas. Esto puede suponer un riesgo de infección para el bebé, por lo que, si tras 12 horas desde la rotura no se ha producido una dilatación, generalmente será necesario inducir el parto.

Seguro que puedes imaginar cómo será el parto. Quizás hayas visto en algunas series de televisión, que las mujeres siempre rompen aguas de manera muy espectacular, en medio de un lugar lleno de gente, y que inmediatamente se ponen de parto. Pero no debes preocuparte, porque este tipo de escenas no son nada comunes. Tan sólo en un 15 por ciento de los casos, el saco amniótico se rompe justo antes de empezar el parto. De todas formas, si rompes aguas estate tranquila, porque todavía pueden pasar horas hasta que sientas la primera contracción. Fíjate en el color de las aguas y sólo debes acudir al hospital inmediatamente si son de color marrón ya que son significativos de aguas meconiales, es decir, de sufrimiento fetal. Si el líquido es transparente lo mejor que puedes hacer es darte una ducha, salir a dar un paseo o ver una película que te guste.

En cualquier caso, hay signos más comunes de que el parto va a empezar. Por ejemplo, sentir un flujo mucoso al ir al baño o verlo en tu ropa interior. Esta mucosidad es el tapón mucoso del que hemos hablado al principio. Forma un tapón que sella el cuello del útero durante el embarazo para proteger a tu bebé de infecciones. Otra señal de que el parto ha comenzado es tener contracciones regulares, que cada vez vienen a intervalos más cortos. Cuando las contracciones duren un minuto o más y venga en intervalos de 3 a 7 minutos es que el parto va encaminado.

Hay que estar también atenta a otras señales, como la rotura de la bolsa amniótica.

Hazlo también si notas contracciones uterinas regulares (cada 3 o 5 minutos durante 60 minutos), la rotura de la bolsa amniótica (dá igual como sea el líquido) o si notas que el bebé se mueve menos o no lo sientes moverse.

Las últimas revisiones

Durante el embarazo es esencial que las madres acudan a todas las revisiones médicas para asegurarse de que el embarazo no presenta complicaciones. Durante el último trimestre, las revisiones se realizan con mayor frecuencia y es esencial que en ellas las madres resuelvan todas sus dudas o miedos.

Entre las semanas 35 y 37 se realiza un exudado vaginal, además de pruebas hematológicas, comprobando que la madre no presente ninguna infección que pudiese ser perjudicial para el bebé. Además, en el caso de existir alguna infección, es esencial conocerlo de antemano para tomar las medidas adicionales que fueran necesarias durante el parto, como por ejemplo el uso de antibióticos.

La última ecografía suele realizarse entre las semanas 34 y 36, aunque en algunas ocasiones puede realizarse otra antes del parto. En cuanto a la monitorización fetal, según las Directrices de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología en los embarazos de bajo riesgo no es totalmente necesaria, por lo que será el especialista quien decida en cada caso que tipo de monitorización fetal se realizará.

En este último mes de embarazo pueden aparecer preocupaciones y miedos ya que un nuevo miembro de la familia está a punto de llegar.

Desde la semana 37, al menos en la sanidad privada, se comienza a hacer una visita semanal para controlar el bienestar fetal. Esta prueba se realiza colocando dos transductores en el abdomen de la madre: uno registra el latido fetal y el otro la actividad uterina. La prueba dura en torno a 30 minutos y, durante este tiempo, el monitor registra en unas gráficas el latido fetal y la actividad uterina (es decir, si hay o no contracciones o irritación uterina). Después, el médico analiza este registro y valora el estado del bebé. Según los resultados de la gráfica el médico puede tomar decisiones como programar una fecha para inducir el parto.

Otra prueba habitual en la consulta de la semana 37 es un tacto vaginal para comprobar si el cuello del útero ha empezado a modificarse.

Nuevas definiciones de parto a término

Tabla de definiciones de parto a término.

Según varios estudios publicados recientemente un embarazo una semana más corto o largo puede afectar a la salud del bebé e incluso de la madre.

El concepto “embarazo a término” se refiere al embarazo que dura de 37 a 42 semanas pero ha acabado siendo un poco confuso y ha generado malentendidos entre médicos y embarazadas ya que es un periodo muy amplio de 5 semanas.

El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos y la Sociedad de Medicina Materno-Fetal, alarmados por la tendencia a programar el parto antes de las 39 semanas de gestación, han fijado 4 nuevas definiciones de parto a término para aclarar las confusiones surgidas.

En este caso el lenguaje tiene gran importancia ya que los resultados varían en función de un momento a otro por lo que hay que asegurarse de que todo el mundo habla de los mismo.

Es importante ya que cada semana de gestación hasta 39 semanas marca la diferencia para el desarrollo cerebral de un feto y la formación de los pulmones.

Las nuevas definiciones se basan en la duración del embarazo calculado desde el primer día del último periodo menstrual, una fecha conocida de concepción o una medición de ultrasonido del feto durante las primeras 13 semanas de gestación.

  • Embarazo a término adelantado: entre 37 semanas y 38 semanas y 6 días
  • Embarazo a término pleno: entre 39 semanas y 40 semanas y 6 días
  • Embarazo a término tardío: entre 41 semanas y 41 semanas y 6 días
  • Embarazo post-término: 42 semanas y más allá

Los bebés nacidos a término pleno tienen los mejores resultados de salud.

Muchos expertos recomiendan tener paciencia y permitir que la naturaleza siga su curso cuando no hay motivo para intervenir. Y, si hay que programar una cesárea o inducir el parto se recomienda hacerlo después de las 39 semanas.

También se recomienda el parto anticipado en caso de problemas de la madre como anormalidades de la placenta, una cesárea previa o una cantidad anormal de líquido amniótico.

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