Te encuentras al principio de una maravillosa aventura, ¡llevas 3 semanas de embarazo! La tercera semana de gestación se corresponde con la tercera semana después de la fecha de la última regla (FUR). Realmente, esta tercera semana de embarazo sería la primera del desarrollo embrionario. No obstante, todos los profesionales del sector toman como referencia el inicio del ciclo menstrual para empezar a contabilizar las semanas de embarazo en una gestación de 40 semanas. Es lo que se conoce como edad gestacional. Por tanto, durante esta semana tres de embarazo, los eventos que tienen lugar son la fecundación y el inicio del desarrollo del embrión.
En la semana 3 de embarazo, tu bebé se ha estado desarrollando dentro de ti. ¡A las 3 semanas de embarazo, ya le late el corazón! Es tan solo una diminuta motita.
✅ TERCERA SEMANA | EMBRIOLOGÍA 📚 DESARROLLO EMBRIONARIO | GASTRULACIÓN | NOTOCORDA | EMBARAZO
¿Qué pasa en la tercera semana de embarazo?
Al final de la segunda semana o principio de la tercera semana de embarazo, tiene lugar la ovulación. Estos son los días fértiles de la mujer y, por tanto, la pareja debe tener relaciones sexuales sin protección para que ocurra la concepción.
Después del coito, los espermatozoides eyaculados empiezan su recorrido a través del tracto reproductor femenino: ascienden por el cérvix, pasan por el útero y llegan hasta las trompas de Falopio. Aquí es donde tiene lugar el encuentro con el óvulo y la fecundación por parte de un solo espermatozoide.
En la semana 2 se produce la fecundación; éste es el momento en el que el espermatozoide (del padre) y el ovocito (de la madre) se encuentran en la mitad de la trompa.
El espermatozoide y el ovocito son células reproductoras, y por tanto tienen sólo la mitad de los cromosomas que tiene un ser humano normal. Así, cada progenitor aporta 23 cromosomas que se unen en el zigoto, o futuro embrión, para formar una célula humana normal con 46 cromosomas, la mitad de cada progenitor.
Cuando el espermatozoide se introduce en el ovocito, se produce la fecundación y los núcleos de ambos se fusionan para dar lugar al zigoto: el futuro embrión. Este zigoto está formado por 46 cromosomas, cada mitad proveniente de un progenitor (23 del óvulo, 23 del espermatozoide). Cada uno de estos cromosomas contiene millones de genes, con la información necesaria para formar un ser humano.
El sexo del bebé viene determinado por el espermatozoide que ha producido la fecundación en el ovocito: si es un cromosoma Y el embrión fecundado será niño; si es X, niña.
El disco embrionario que ahora mismo es tu bebé ya se compone de tres capas de células que formaran las diversas partes de su cuerpo. Durante el desarrollo del feto, la capa interna, el endodermo, dará lugar a los órganos del aparato digestivo, los riñones, páncreas y órganos del sistema respiratorio. La capa externa, el ectodermo, formará el sistema nervioso y otros órganos, como por ejemplo la piel, las uñas y el pelo. La tercera capa formará la mayor parte de la estructura ósea, el corazón, el tracto urinario y los órganos sexuales. En el centro del mesodermo se encuentra el notocordio, que hará las funciones de columna vertebral provisional, y a partir del cual se formarán el sistema nervioso central, el futuro cerebro y la cabeza.
A medida que pasen los días, el zigoto que dará lugar al embrión se irá dividiendo en miles de células y pasando por varias fases de desarrollo hasta convertirse en un blastocisto. Mientras va ocurriendo esta transformación, se desliza hasta el útero, y hacia la tercera semana del embarazo el embrión se implanta en el endometrio, la pared interna del útero. Es entonces cuando se produce la implantación del embrión.
Durante la implantación puede producirse una pequeña hemorragia, que se puede confundir con la menstruación, aunque suele ser en menor cantidad. Durante la implantación puede producirse un pequeño sangrado, que a veces se interpreta como una regla menos abundante.
Recuerda que estas medidas son orientativas. Esta semana, tu bebé desarrolla uno de los sentidos más importantes para conectar con el mundo: el tacto. Cuando roza la pared del útero o toca el cordón umbilical, su primera reacción es alejarse, un reflejo natural que le ayuda a explorar su entorno.
Recuerda que estas medidas son orientativas. Esta semana, el cerebro de tu bebé asume un papel protagonista. Sus músculos se fortalecen y sus huesos continúan endureciéndose, lo que le permite realizar movimientos más potentes. Su cuerpo empieza a crecer más deprisa que su cabeza, ganando en proporción y pareciéndose cada vez más al bebé que pronto tendrás en brazos.
Recuerda que estas medidas son orientativas. Esta semana, la placenta alcanza su pleno rendimiento, convirtiéndose en el puente de vida que os conecta. A través de ella y del cordón umbilical, tu bebé recibe todo el oxígeno y los nutrientes que necesita para crecer, mientras que tu cuerpo se encarga de eliminar sus productos de desecho. Al mismo tiempo, tu bebé empieza a experimentar el mundo a través de un nuevo sentido: el gusto. Cada vez que traga, no solo se entrena para la vida exterior, sino que también ayuda a madurar su sistema digestivo.
Recuerda que estas medidas son orientativas. Aunque tu bebé lleva semanas moviéndose, es a partir de ahora cuando sus movimientos son lo suficientemente fuertes como para que puedas empezar a sentirlos. Al principio, puede que lo que sientas sea muy sutil, como un suave «aleteo de mariposas» o un ligero cosquilleo en la parte baja del abdomen. No te preocupes si aún no lo sientes, especialmente si es tu primer embarazo. Cada mujer y cada bebé tienen su propio ritmo.
Inicio del desarrollo embrionario
Una vez se han unido el óvulo y el espermatozoide, se funden sus núcleos, donde está contenido el material genético de ambos padres.
A las 16-20 horas posfecundación, el embrión consta de una sola célula y se denomina cigoto.
A partir de aquí, el cigoto inicia su descenso por la trompa de Falopio en dirección hacia el útero. Al mismo tiempo, se va dividiendo y aumentado el número de células conforme pasan los días de esta tercera semana.
Desarrollo Embrionario en la Tercera Semana
La siguiente tabla muestra el desarrollo del embrión durante la tercera semana:
| Día | Descripción |
|---|---|
| Día 0 | Fecundación del embrión por la unión del óvulo y el espermatozoide. |
| Día 1 | A las 16-20 horas posfecundación aparece el cigoto. |
| Día 2 | La segmentación del cigoto da lugar a un embrión de 4 células. |
| Día 3 | El embrión se ha dividido en 8 células aproximadamente. |
| Día 4 | El embrión ya tiene al menos 16 células y se llama mórula. |
| Día 5 | El embrión aumenta su tamaño y se convierte en un blastocisto de unas 200 células. |
| Día 6 | El blastocisto se expande y sigue aumentando el número de células. |
Al final de la tercera semana de embarazo, el embrión llega al útero, cuando se encuentra en estadio de blastocisto.
Viaje del embrión por la trompa
Después de la fecundación empieza el desarrollo embrionario y el descenso del embrión por la trompa de Falopio hasta llegar al útero.
Este trayecto es posible gracias a unas pequeñas contracciones de los músculos de las trompas. Además, su superficie interior se encuentra recubierta de millones de cilios, unos pequeños pelitos que se mueven en la misma dirección, lo cual produce un arrastre del embrión por este conducto.
Cabe señalar que es en este momento cuando existe riesgo de embarazo ectópico, es decir, el embrión anida en la trompa de Falopio y se produce un embarazo extrauterino, el cual no es viable.
La hormona progesterona secretada por el ovario después de la ovulación también ejerce un papel importante durante este trayecto. La progesterona, también conocida como hormona del embarazo, permite la relajación del esfínter que existe entre la trompa de Falopio y el útero, permitiendo así el paso del embrión.
Además, la progesterona también prepara al útero para la implantación del embrión, ya que aumenta la receptividad endometrial.
¿Qué cambios ocurren en la madre?
En la tercera semana de embarazo, cuando ya ha tenido lugar la concepción, la mujer no sufre grandes cambios en su cuerpo y no sienten nada todavía. De hecho, la mayoría de veces ni siquiera sospecha que está embarazada.
Solamente las pacientes de tratamientos de fertilidad como la inseminación artificial (IA) o la fecundación in vitro (FIV) notan algunos síntomas durante el periodo conocido como betaespera. En estos casos, esas molestias tras el tratamiento de reproducción asistida suelen estar relacionadas con la medicación hormonal administrada.
A pesar de esto, las alteraciones hormonales durante esta tercera semana de gestación pueden dar lugar a síntomas como los siguientes:
- Sensibilidad en las mamas.
- Mayor percepción de los olores.
- Alteraciones del gusto y mayor salivación.
- Cambios de humor e irritabilidad.
- Cansancio.
- Dolor de cabeza.
- Aumento de las ganas de orinar.
- Flujo blanco y denso.
Normalmente, esta tercera semana de embarazo pasa sin síntomas perceptibles por la mujer.
Además, aún quedaría una semana para la fecha en la que se esperaría la menstruación y las mujeres no suelen hacerse una prueba de embarazo antes del retraso menstrual.
¿Es posible hacer un test de embarazo?
En caso de hacer un test de embarazo durante la semana tres de embarazo, lo más probable es que saliera negativo debido a que la hormona beta-hCG aún no ha empezado a secretarse.
Los test de embarazo consisten en detectar si existe hormona del embarazo (bHCG) en la orina de la madre.
La hormona beta-hCG se corresponde con la fracción beta de la hormona gonadotropina coriónica humana, la cual es producida por el embrión una vez ha tenido lugar la implantación y es detectada por un test de embarazo.
Las pacientes de reproducción asistida, además, corren el riesgo de obtener un falso positivo en el test de embarazo durante esta semana, ya que la medicación hormonal administrada durante el tratamiento puede dar lugar a un resultado erróneo.
Por tanto, siempre se aconseja esperar al menos a tener un retraso de la regla para hacer una prueba de embarazo y poder obtener un resultado fiable.
Si han pasado más de diez días del posible día de la fecundación, el test de embarazo ya puede darte positivo. El hecho de que a estas alturas salga el test negativo no significa que no puedas estar embarazada (sería un falso negativo), sino que tal vez es demasiado pronto para detectarse con el test de orina. O también puede ocurrir que la fecundación se haya producido un poco más tarde.
Cuidados durante la tercera semana de embarazo
Los hábitos y el comportamiento de la mujer pueden influir en el desarrollo del bebé desde el inicio de la gestación. Por tanto, es recomendable seguir un estilo de vida saludable, sobre todo si se trata de un embarazo esperado.
A continuación, os dejamos algunos consejos de interés durante las primeras semanas de embarazo:
Alimentación
Ahora es más importante que nunca que te cuides y que cuides tu alimentación. La pregunta número uno que te planteas es: “¿Qué puedo comer y qué no?”“¿Tengo que comer por dos?” No, las mamás embarazadas no necesitan “comer por dos”, en el sentido de comer el doble de lo habitual. Pero es necesario que elijas alimentos de alta calidad que contengan todos los nutrientes importantes. Básicamente, lo que es bueno para tu bebé probablemente sea bueno para ti también.
El ácido fólico es uno de los componentes vitamínicos más importantes para las embarazadas, ya que ayuda a prevenir los defectos en el tubo neural del feto, lo cual podría provocar enfermedades como la espina bífida y la anencefalia. El ácido fólico se encuentra en las verduras de hoja verde, como las espinacas o las acelgas, y en las legumbres. El ácido fólico, que se encuentra en las verduras de hoja verde, es importantísimo para el desarrollo del feto, así como el zinc, que se encuentra en el grano integral.
Aún no sabes que estás embarazada pero ya debes estar tomando tu suplemento vitamínico: el tubo neural del bebé se cierra en las primeras semanas de vida. Desde el primer momento, e incluso si estás buscando embarazo desde antes de quedarte embarazada, se puede comprar en la farmacia un suplemento de ácido fólico ya que se ha demostrado que SU DÉFICIT PUEDE PROVOCAR varias enfermedades aunque no todas las mujeres lo tomen.
Durante las primeras semanas de embarazo, es posible que los ginecólogos recomienden empezar a tomar alimentos ricos en hierro o suplementos de vitaminas. Este mineral es necesario para la formación de hemoglobina y evitar la anemia. La carne roja de manera moderada es un excelente aporte de hierro. En cuanto a los alimentos que ayudan a la absorción del hierro encontramos las mandarinas, las fresas o los tomates ricos en vitamina C.
Otro mineral muy importante en las embarazadas es el calcio, pues ayuda a prevenir la hipertensión o preeclampsia. Los aportes de calcio también contribuyen al desarrollo óptimo del bebé, a su sistema nervioso y muscular. Por tanto, es recomendable seguir una dieta rica en calcio desde el inicio del embarazo.
En cuanto a los alimentos que deben evitarse desde el momento en que la mujer sabe que espera un bebé son los siguientes: el pescado crudo o rico en mercurio, la carne cruda, el café, los huevos poco cocidos, el queso no pasteurizado, etc. Debido a su elevado contenido en toxinas, el marisco crudo puede suponer un riesgo para el feto. Plantéatelo como un adiós temporal a las almejas, las ostras crudas, el sushi y el sashimi, e incluso el salmón. La carne poco hecha, las aves y los huevos crudos o poco cocidos también pueden contener bacterias que podrían ser perjudiciales para el desarrollo de tu bebé.
Todo esto son medidas preventivas para evitar la toxoplasmosis y listeriosis. También es necesario lavar adecuadamente las frutas y verduras antes de comerlas.
Si fumas debes abandonar ese hábito y abstenerte de tomar alcohol. La ingesta de alcohol durante el embarazo aumenta el riesgo de abortos, desprendimiento de placenta y parto prematuro. El tabaco produce complicaciones en el embarazo como abortos, roturas de membranas y desprendimiento de placenta. Además el tabaco incrementa el número fetos con retraso de crecimiento intrauterino y recién nacidos de bajo peso. El hecho de haber fumado durante el embarazo aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante.
También se han demostrado efectos adversos en las fumadoras pasivas como prematuridad, retraso de crecimiento fetal e infecciones respiratorias en el niño. Por tanto, el embarazo es la mejor excusa para que dejes de fumar. También es muy importante animar a tu pareja a hacerlo también. El objetivo es evitar ambientes con humo, ya que el humo inhalado es perjudicial para ti y tu bebé.
Hacer ejercicio
Además de cuidar la alimentación, también es importante mantener saludable el cuerpo de las embarazadas a través del ejercicio. No obstante, los deportes de alta intensidad deben empezar a sustituirse por aquellos más suaves como el pilates, el yoga, la natación, etc.
También es importante que la mujer descanse adecuadamente y duerma las horas necesarias. Para ello, salir a pasear todos los días puede ayudar a relajar el cuerpo y mantener buenos hábitos del sueño.
No es recomendable abandonar por completo la actividad física, a no ser que se trate de un embarazo de riesgo y así lo recomiende el médico.
