La semana 28 de embarazo marca la última semana del séptimo mes de gestación y el inicio del tercer trimestre. Es un momento crucial en el desarrollo fetal y en la preparación para el parto. En esta etapa, el bebé ya presenta un mayor parecido a un recién nacido, y los controles médicos se vuelven más frecuentes.
¿Cómo es el bebé en la semana 28 de embarazo?
Al final de la semana 28, el feto mide alrededor de 38 cm de longitud desde la cabeza a los pies. Su peso oscila entorno a unos 1.050 gramos de media. Si el peso del bebé está entre 700 y 1.230 gramos no hay que preocuparte, ya que se encuentra dentro de los valores considerados normales.
El bebé ya tiene un desarrollo avanzado y preparado para su vida fuera del útero en apenas unas semanas más. En este momento, tu bebé mide alrededor de 37 cm y pesa cerca de 1,1 kg, aunque estas cifras pueden variar de un embarazo a otro.
Desarrollo de los pulmones: Los pulmones del bebé en la semana 28 de gestación prácticamente han finalizado su desarrollo. Por ello, en caso de nacimiento, el bebé prematuro tendría posibilidades de sobrevivir, aunque necesitaría recibir cuidados especiales como son la respiración asistida, alimentación e incubadora.
El principal problema en los bebés pretérmino de 28 semanas suele deberse a que los pulmones aún no han producido el surfactante, una sustancia que evita el colapso pulmonar completo entre cada dos respiraciones. Además, existe muy poca grasa bajo la piel, por lo que aún no funciona con eficacia el sistema de control térmico. Precisamente a partir de esta semana se acumula la grasa en su cuerpo, por lo que su piel arrugada empieza a estirarse.
Otro de los cambios que ocurren en la semana 28 de embarazo es que los ojos del bebé se abren y las pestañas comienzan a crecer. Los ojos de tu bebé también siguen desarrollándose. Cuando está dormido, cierra los ojos y, cuando está despierto, los abre. Ahora puede distinguir entre luz y oscuridad, lo que afecta a sus patrones de sueño, y también colores y formas.
En hospitales terciarios con un avanzado servicio de Neonatología, la supervivencia de un recién nacido de 28 semanas con 1 kilogramo de peso es aproximadamente del cien por ciento. Por eso es muy importante en el control de embarazos de alto riesgo alcanzar esta semana de gestación, pues sabemos que la supervivencia es muy alta. Eso no significa que no sigan siendo bebés prematuros con complicaciones propias de estas semanas de gestación como la enfermedad de la membrana hialina, la enterocolitis necrotizante, la ictericia o la hemorragia intraventricular entre otras.
Pero lo que está claro es que la semana 28 y 1 kilo de peso marca un límite muy importante en el pronóstico del recién nacido.
Síntomas y cambios en la madre en la semana 28
La semana 28 del embarazo forma parte del tercer trimestre de gestación, por lo que el desarrollo fetal está bastante avanzado. Por ello, el útero de la mujer continúa estirándose. La altura del útero a las 28 semanas de embarazo oscila entorno a los 23-27 cm aproximadamente.
Una de las molestias más típicas de las embarazadas con 28 semanas de gestación es una hinchazón en pies y tobillos por la acumulación de líquido. Un consejo para mejorar esta molestia es beber grandes cantidades de agua y activar la circulación con un paseo diario de al menos 30 minutos.
Además, la mujer continúa ganando peso y cada vez presenta más fatiga. También puede ocurrir que el estómago no acepte grandes cantidades de comida y surjan ardores.
Otros síntomas en la embarazada al final del séptimo mes de embarazo son las estrías, los dolores de espalda, la ciática, las hemorroides, las varices, los calambres y edemas en las piernas, etc.
Ya habrás notado que empiezas a dormir mal debido a los movimientos fetales y a los cambios hormonales que se están produciendo en ti. Llegas a las 10 de la noche muy cansada y con sueño por lo que te duermes enseguida… Pero luego te despiertas a mitad de la noche totalmente despejada y esto te agobia. El insomnio gestacional es frecuente en el tercer trimestre y a veces empieza incluso antes. Es debido a la alteración que existe en el embarazo en la liberación de algunas hormonas sexuales que controlan el sueño y la vigilia.
El movimiento de tu hijo en la semana 28 de embarazo es lo que más te tranquiliza, aunque a veces llegue a hacerte daño dependiendo de la posición que adopte. Es bueno insistir en lo importante que es hablarle y ponerle música. Hay estudios que demuestran que los bebés dentro del útero son capaces de identificar la voz materna y diferentes melodías, sobre todo si se repiten siempre las mismas.
Tabla de Cambios y Síntomas Comunes en la Semana 28
| Cambio/Síntoma | Descripción | Recomendaciones |
|---|---|---|
| Hinchazón en pies y tobillos | Acumulación de líquido | Beber agua, caminar diariamente |
| Fatiga | Cansancio constante | Descansar, adaptar el ritmo de actividades |
| Ardores | Malestar estomacal | Comer en pequeñas cantidades varias veces al día |
| Insomnio | Dificultad para dormir | Infusiones relajantes, evitar dormir boca arriba |
| Calambres | Dolor en las piernas | Dieta rica en magnesio, consultar al médico |
Consejos en la semana 28 de embarazo
Como ocurre a lo largo de todo el embarazo, seguir una dieta equilibrada y saludable es fundamental para aportar al feto los nutrientes necesarios. Además, hay que mantener una buena hidratación. Beber grandes cantidades de agua disminuirá la retención de líquidos, favoreciendo así la reducción del hinchazón en los pies.
Practicar actividad física adaptada al embarazo como, por ejemplo, caminar diariamente mejoraría la circulación sanguínea. En el caso de que la embarazada presente pérdidas de orina sería recomendable comenzar a hacer ejercicios de Kegel. Gracias a estos ejercicios es posible fortalecer el suelo pélvico, mejorando la incontinencia urinaria.
También se pueden utilizar cremas para evitar la aparición de estrías en la zona de la tripa o tomar infusiones relajantes de tila o melisa para combatir el insomnio gestacional.
Puedes tomarte antes de acostarte dos valerianas con una infusión relajante de tila o melisa. Procura no dormir boca arriba. Los ejercicios de la pelvis y del periné son especialmente beneficiosos en el embarazo. Ayudan a preparar tu cuerpo de cara al día del parto. Trabajando las articulaciones de la pelvis y los músculos del periné estos grupos musculares estarán más preparados para el momento en el que sea necesario realizar los pujos en la fase de expulsivo.
Los ejercicios de Kegel son una herramienta eficaz para fortalecer y reforzar el suelo pélvico. El suelo pélvico es el conjunto de músculos que sostiene toda la parte baja del abdomen y mantiene la correcta posición de vejiga, útero y recto. También cumple función de cierre, evitando la salida de fluidos como la orina, gases y heces al exterior.
Si hay alguna parte del cuerpo de la mujer que se puede ver afectado durante el embarazo y parto, es sin duda, el suelo pélvico.
¿Qué síntomas y cambios en la madre ocurren en la semana 28 de embarazo?
Control prenatal en la semana 28
Aunque depende un poco del protocolo que siga el médico, es probable que durante la semana 28 de embarazo se realice un análisis de orina que detecta la concentración de azúcar y albúmina.
La prueba de la glucosa es recomendable realizarla entre la semana 24 y la 28. A través de este estudio se observa si hay riesgo de padecer diabetes gestacional. Muchas mujeres durante la gestación experimentan un aumento de los niveles de azúcar en sangre. Por ello, si se detectan niveles elevados de glucosa en el análisis, entonces se realiza otra prueba más precisa denominada curva de la glucosa.
La semana 28 de gestación es la indicada para vacunarte de la gammaglobulina anti D, en el caso de que seas Rh negativo. La inyección es intramuscular y la ponen en el servicio de Hematología de tu hospital de referencia.
Muy importante: Esta misma vacuna, deben ponérsela a todas las madres Rh negativo tras las realización de pruebas diagnósticas invasivas como la biopsia corial, amniocentesis, funiculocentesis o fetoscopias.
En esta semana gestacional también está indicada la aplicación de la vacuna Anti-D en mujeres con un Rh negativo para prevenir la incompatibilidad con el bebé. Si durante la primera gestación se mezcla sangre materna y sangre fetal se produce un efecto sensibilizante. En cambio, en gestaciones posteriores, podría ocurrir un aborto espontáneo porque la madre tendría anticuerpos que atacarían al feto.
Por este motivo, y para evitar que esto suceda, se coloca la vacuna Anti-D en mujeres Rh negativo que han sufrido un aborto, contacto de la sangre materna y fetal o si han tenido previamente un bebé Rh positivo.
