Dolor en el Bajo Vientre Durante la Semana 26 de Embarazo: Causas y Soluciones

En la semana 26 de embarazo, es común que las futuras mamás experimenten diversas molestias y dolores. ¡Tu bebé no para! En la semana 26 de embarazo el peque está más activo que nunca y tú, posiblemente, estés más cansada que en semanas anteriores.

Cuando se despierta, ¡tu bebé no se está quieto! Percibirás sus movimientos a diario y cada vez con más fuerza. El peso de tu criatura se triplicará más o menos. Sus ojos han estado cerrados hasta ahora, ya que su retina seguía perfeccionándose. ¡Sorpresa! En la semana 26 de embarazo el bebé ya empieza a abrir los ojos. Respecto al color de sus ojos, lo más probable es que sean azules hasta el momento de su nacimiento.

En cuanto a la audición, la red de nervios del oído del peque está más desarrollada y ahora es más sensible que en meses anteriores.

A partir de la semana 26 de embarazo, cada vez que acudas a consulta, tu médico medirá el tamaño de tu útero. Asimismo, prestará especial atención a la altura uterina y a la distancia entre el hueso púbico y el útero.

Así pues, haciendo referencia a exámenes, si la prueba del azúcar ha salido alterada, (valores iguales o superiores a 140 mg/dl) será necesario repetir una segunda sobrecarga de glucosa con 100 gr. Se realizarán extracciones de sangre horarias durante tres horas.

Las mamas han aumentado hasta tres veces su tamaño y, como consecuencia, las venas se aprecian bajo la piel. Las emociones en el embarazo son muy variables: de la risa al llanto en un momento, de la felicidad extrema a la irritabilidad sin motivo aparente. No te sientas mal cuando no estés lo contenta que se supone que tienes que estar en el embarazo. Un ligero aumento de la presión arterial puede ser normal en esta etapa de la gestación.

Causas Comunes del Dolor Abdominal

Es normal padecer molestias abdominales en todos los trimestres del embarazo, pero muy especialmente durante el primer y tercer trimestre.

  • En muchos casos, las molestias son producidas por "tirones" en los ligamentos del útero producidos por el crecimiento del mismo. Este tipo de molestias pueden notarse en cualquier momento, aunque son muy típicas del primer trimestre, y pueden recordar o ser similares al típico "dolor de regla" asociado a la menstruación.
  • Otra posible causa de dolor abdominal leve es el estiramiento de la musculatura abdominal.
  • El dolor en el vientre también puede ser debido a molestias intestinales. Es decir, por la mayor lentitud de la digestión durante el embarazo. En este caso, se favorecen dolores tipo flato o gas retenido. Pueden aparecer en cualquier punto del abdomen.

A medida que el útero crece dentro del organismo de la madre, notará más dolores o molestias. En el tercer trimestre del embarazo son frecuentes las molestas pélvicas, genitales y las contracciones. El útero y el bebé pueden comprimir los llamados nervios genitocrurales del aparato genital. La presión de estos nervios provoca calambres en los genitales (clítoris, labios mayores y menores y vagina).

El útero se encuentra anclado a la pared de la tripa por unas estructuras que se llaman ligamentos. A medida que el útero crece, los ligamentos que lo sostienen, especialmente los ligamentos redondos, se estiran y pueden provocar una sensación de tirantez o pinchazos en la parte baja del abdomen. Este dolor suele ser más marcado en el segundo trimestre y se intensifica cuando cambias de postura de forma brusca.

En ocasiones, durante el primer trimestre, en las primeras semanas, se pueden experimentar molestias en la parte baja del abdomen similares a las que se producen durante la menstruación. Esto se debe a los propios cambios que se producen a en el útero y que en ocasiones pueden ocasionar dolor.

Conforme avanza el embarazo, se incrementa una hormona conocida como progesterona, que provoca que la digestión y los movimientos intestinales sean más lentos. Esto puede causar acumulación de gases, sensación de hinchazón, cólicos leves y estreñimiento. Para evitar estos síntomas o al menos mitigarlos, es importante tener una dieta saludable, manteniendo una correcta hidratación y una importante ingesta de fibra que evite el estreñimiento. Lo ideal es seguir una dieta mediterránea, con frutas y verduras.

Se trata de cólicos agudos a ambos lados del abdomen, provocados por el extendimiento del útero. Se definen como movimientos involuntarios de los músculos del útero.

La embarazada puede notar ciertas contracciones en esa zona, que interpretará como una especie de calambres. Se dan menos en las primíparas (o primerizas) y más en las gestantes multíparas (con más hijos). Y se deben a que el periné no tiene fortaleza suficiente para sujetar el peso del embarazo. Recomiendo realizar ejercicios de suelo pélvico antes, durante y después del embarazo".

Durante el embarazo y sobre todo en el tercer trimestre algunas mujeres notan una fuerte presión en la zona baja de la tripa, que pueden confundir con contracciones: es la hipertonía uterina leve. La molestia puede llegar a ser tan fuerte que a menudo, si están caminando, deben detenerse y casi instintivamente se llevan la mano a la tripa. Se produce sobre todo en las embarazadas primerizas y a consecuencia del estiramiento de los músculos del útero, que aumenta de tamaño a medida que el bebé crece dentro de él. Lo normal es que las molestias de la hipertonía uterina leve aparezcan cuando la futura madre ha realiza una actividad física continuada como caminar durante varias horas seguidas o al final del día.

Las molestias abdominales no tienen más tratamiento que hacer reposo y evitar posturas molestas. En casos musculares, el dolor puede aliviarse mediante el uso de una faja especialmente diseñada para embarazadas.

Contracciones de Braxton Hicks

Las contracciones de Braxton Hicks son contracciones leves e irregulares que pueden comenzar en el segundo trimestre y son más evidentes en el tercero. Estas contracciones ayudan a preparar el útero para el parto, pero no son señal de parto real. Se diferencian porque no son dolorosas, no aumentan en intensidad ni frecuencia y desaparecen con el reposo.

"Las contracciones de preparación al parto o Braxton-Hicks son normales. Pueden producir un dolor tipo cólico pero que no condiciona a la embarazada. Suelen darse por la noche, después de la actividad del día, y remiten con el descanso. Las sensaciones dolorosas son diferentes dependiendo del número de embarazos: las multíparas necesitan una sujección mayor del abdomen, y por ello solemos recomendar cinturones pélvicos. También hay mujeres, las menos, que no notan dolor en su embarazo".

La tripa se pone completamente dura y no se pueden hundir los dedos en la misma. Lo más frecuente es que las contracciones sean irregulares.

Si notas que comienzas a tener contracciones regulares, frecuentes y dolorosas, acude a urgencias para que te examinen.

Algunas futuras mamás experimentan las llamadas contracciones de Braxton Hicks, aunque es más probable que se produzcan en el tercer trimestre. Las contracciones de Braxton Hicks pueden sentirse como una opresión en el abdomen o pueden ser un poco más dolorosas. Ten en cuenta que es más probable que se produzcan a última hora del día o después de hacer ejercicio o mantener relaciones sexuales. Mantenerse hidratada es una forma de evitar las contracciones de Braxton Hicks. Si no estás segura de si tienes contracciones de Braxton Hicks o contracciones de parto reales, acude al médico inmediatamente.

Dolor Pélvico

En la semana 26 de embarazo, los ligamentos de las pelvis pueden aflojarse y volverse más flexibles como forma de preparación para el parto. Esto puede producir dolor en la zona pélvica y en la zona lumbar al sentarte o levantarte de una silla, o al subir o bajar escaleras. Habla con tu médico sobre cómo controlar y aliviar el dolor de espalda mediante ejercicios, estiramientos y otros métodos.

Sentir dolor pélvico en el embarazo puede asustar a cualquier mujer, ya que no es solo una molestia física, sino que genera inquietud y dudas. Algunas embarazadas sufren dolor en la pelvis y no es nada, pero en otras ocasiones podría ser un síntoma que debe ponernos en alerta. Lo más recomendable es consultar con nuestra ginecóloga o comentar con el médico en nuestras revisiones.

El dolor pélvico en el embarazo es una molestia que se localiza en la zona de la pelvis, ingle, o incluso se puede sentir en la zona baja de la espalda. En la mayoría de los casos, el dolor pélvico en el embarazo se debe a dos hormonas; la relaxina y la progesterona, responsables de que los ligamentos de la pelvis vayan relajándose para que el bebé tenga espacio para desarrollarse y crecer.

La disfunción de la sínfisis púbica es conocido también como síndrome de cintura pélvica; la disfunción de la sínfisis púbica es un dolor que se localiza en la pelvis e inicia en las fases más avanzadas del embarazo pero que puede presentarse en cualquier momento.

En Clínica Pedrosa podemos aliviar el dolor pélvico en el embarazo realizando una valoración de tu caso y valorando otras opciones, como recomendarte acudir a un fisioterapeuta, utilizar alguna faja de sujeción o cinturón de soporte.

Dolores Vaginales y Pinchazos

En este artículo, nos centraremos en los dolores vaginales o pinchazos en la zona de la vagina y la vulva, que son comunes en el tercer trimestre.

A partir de la sexta semana de gestación, la mucosa vaginal pierde su color rosado normal, se vuelve más congestiva y va adquiriendo un color sutilmente violáceo. También hay un aumento de la vascularización e hiperemia que afecta a la piel, vulva y músculos del periné. Este aumento de la vascularización, junto con la compresión uterina, puede causar una dilatación del sistema venoso superficial, lo que a su vez puede producir varices en la vulva.

Hacia el final del embarazo, el bebé suele estar colocado con la cabeza hacia la pelvis (posición cefálica). Esto origina pequeños pinchazos en esta parte del cuerpo, pero también en las caderas. La cabeza del bebé busca sitio y ‘choca’ contra los bordes de la pelvis para acomodarse.

Las paredes vaginales también experimentan cambios notables y se empiezan a preparar para la distensión durante el parto, con un considerable aumento de la mucosa, relajación del tejido conectivo e hipertrofia.

Durante el embarazo, el canal del parto no debería moverse. Y sin embargo, en ocasiones no es así, porque una hormona empieza a hacer efecto antes de tiempo: hablamos de la relaxina.

La movilidad de la sínfisis del pubis puede producir dolor detrás del vello púbico, generalmente al andar deprisa o cuesta arriba o levantarse bruscamente.

Estos dolores no significan que el parto esté cerca.

Los dolores vaginales y pinchazos son comunes en el tercer trimestre del embarazo debido a los cambios físicos y hormonales. Aunque estos pinchazos pueden ser molestos, no son motivo de preocupación y suelen indicar que el parto está cerca. Para aliviar algunas molestias, se recomienda mantener una dieta balanceada, hacer ejercicio moderado y seguir las indicaciones médicas. A medida que te acercas al final del embarazo, cuida de tu salud física y emocional.

Las varices en la vulva son comunes durante el embarazo debido al aumento del flujo sanguíneo y la presión del útero.

Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre varices en las piernas, donde explicamos de forma clara por qué aparecen, qué síntomas producen y cómo se abordan según cada caso.

Cuándo Consultar al Médico

Como hemos comentado, las causas del dolor pélvico en el embarazo es una dolencia común durante la etapa de gestación, en ocasiones es un síntoma de alguna complicación o problema que se puede presentar durante el embarazo. Cuando el dolor pélvico o abdominal se siente de manera intensa durante las primeras semanas de embarazo, podría deberse a un signo de un embarazo ectópico o extrauterino. El dolor pélvico en el embarazo puede ser un síntoma de una infección urinaria.

Los especialistas de nuestro centro de ginecología y obstetricia te aconsejamos, siempre, acudir al médico si ya tienes dolor pélvico, para descartar otras anomalías o complicaciones.

Si experimentas dolor que aparece junto a contracciones regulares o rítmicas e intensas, debes buscar atención médica.

Pero no hay que fiarse de la intensidad del dolor. "Hay cinco señales de alarma muy claras: que rompamos la bolsa, un sangrado, que la madre no note al bebé, que haya fiebre o contracciones (rítmicas o dolorosas). En estos casos hay a ir a urgencias, independientemente de las semanas de embarazo. Cuando existe fiebre, además hay que descartar infección urinaria, de la bolsa (corioamnionitis) o por coronavirus".

En el improbable caso de que usted tenga un embarazo ectópico, puede experimentar un intenso dolor y sangrado entre las semanas 6 y 10 de gestación.

Los dolores lumbares pueden deberse a contracciones uterinas, pero si son muy intensos hay que descartar que se trate de una infección urinaria o de un cólico nefrítico. Los dolores costales, si se deben a neuritis intercostal (por inflamación del nervio intercostal), son muy incapacitantes y remiten tras el parto".

Es importante tener en cuenta que, ante la persistencia de un dolor abdominal durante las primeras semanas del embarazo, que no cede y que se intensifica con el tiempo, es necesario acudir a una valoración médica urgente para que realicen un correcto diagnóstico y tratamiento. Si el dolor abdominal se acompaña de sangrado vaginal, podría tratarse de una amenaza de aborto. En estos casos, una valoración inicial por un especialista puede facilitarnos un diagnóstico.

Ante la presencia de dolor abdominal en una gestante, hay que hacer una valoración completa, tanto de la gestación como de su estado médico general, y valorar todos los órganos y las posibles alteraciones que puedan ocasionar el dolor.

Situaciones de Riesgo que Requieren Atención Médica

  • Embarazo Ectópico: Ocurre cuando el embrión se implanta fuera del útero, generalmente en las trompas de Falopio. La sintomatología es variable y a menudo no se manifiesta hasta que la estructura se rompe debido al crecimiento.
  • Aborto Espontáneo: Es la pérdida repentina de un embarazo, que normalmente ocurre en el primer trimestre de gestación.
  • Desprendimiento Prematuro de Placenta: Un dolor abdominal intenso y repentino, junto con sangrado y contracciones fuertes, podría indicar un desprendimiento prematuro de placenta, lo que pone en riesgo al bebé y a la madre.
  • Preeclampsia: La embarazada presenta hipertensión arterial acompañada de pérdida de proteínas por la orina, a partir de la semana 20 de gestación.
  • Infección de Orina No Tratada: La infección de orina en el embarazo es común y no conlleva problemas si se trata.

En la siguiente tabla, se resumen las principales causas de dolor abdominal durante el embarazo y cuándo es crucial buscar atención médica:

Causa del Dolor Síntomas Adicionales Cuándo Buscar Atención Médica
Dolor de ligamentos Dolor leve al moverse Si el dolor es intenso y persistente
Contracciones de Braxton Hicks Endurecimiento del abdomen, sin dolor intenso Si se vuelven regulares y dolorosas
Infección urinaria Ardor al orinar, necesidad frecuente Inmediatamente
Embarazo ectópico Dolor intenso en un lado, sangrado Urgente
Desprendimiento de placenta Dolor abdominal intenso, sangrado, contracciones Urgente

Ejercicios de suelo pélvico para embarazadas - Lo que puedes hacer durante el embarazo

Consejos para Aliviar el Dolor

Existen diversas estrategias para aliviar las molestias y dolores abdominales durante el embarazo:

  • Abraza la calma: Sentarte o tumbarte puede hacer que te resulte más fácil alcanzar ese estado de relajación que necesita tu cuerpo.
  • En movimiento, pero sin brusquedad: Sin embargo, eso no significa que debas permanecer inmóvil en el sofá, todo lo contrario.
  • Evita la acumulación de gases: Mantén una dieta equilibrada intentando no abusar de alimentos que favorezcan la producción y acumulación de gases.
  • Toma alimentos ricos en fibra para evitar el estreñimiento.

Para evitar la aparición de estrías: mantén tus senos muy hidratados.

Para evitar o reducir los dolores de espalda, debería:

  • Mantenerse en buena forma física, caminar y estirarse frecuentemente.
  • Usar zapatos de tacón bajo.
  • Dormir de lado con una almohada entre las piernas.
  • Sentarse en una silla con un buen soporte para la espalda.
  • No permanecer de pie por mucho tiempo.
  • Flexionar las rodillas para levantar cosas: no doblarse por la cintura.
  • No levantar objetos pesados.
  • Evitar aumentar mucho de peso.
  • Usar calor o frío en la parte dolorida de la espalda.
  • Pedirle a alguien que le masajée o le frote la parte dolorida de la espalda. Si usted acude a un terapeuta o masajista profesional, hágale saber que está embarazada.
  • Hacer los ejercicios para la espalda que su médico sugiera para aliviar el estrés en la espalda y mantener una postura saludable.

Recuerda que el dolor durante el embarazo debe tratarse bajo un estricto control médico. La mujer no debe automedicarse sin consultar primero con su ginecólogo o su médico de atención primaria. Es más, cuando se verifica el embarazo, la mujer debe consultar antes de padecer dolor, a qué fármacos y en qué dosis puede recurrir para su alivio. Estar preparada es fundamental.

Desarrollo del Bebé en la Semana 26

En la semana 26 de embarazo el bebé sigue, poco a poco, aumentando su tamaño y ganando peso. En la semana 26, el tamaño del feto será similar al de un calabacín.

  • El bebé en la semana 26 de embarazo mide unos 23 cm (desde la cabeza a las nalgas, es decir, sin contar la longitud de las piernas) y pesa alrededor de los 900 gramos.
  • Su piel aún sigue siendo un poco translúcida, pero se ve algo más lisa por la grasa subcutánea que va acumulando, lo que le ayudará a mantener la temperatura corporal fuera del útero. Cada vez va teniendo más pelo en su cabecita y comienzan a crecerle las pestañas.
  • Por otro lado, es posible que el bebé abra sus ojos en esta semana. Además, ya puede ser capaz de detectar sonidos dentro del útero y la mujer puede comenzar a notar cómo se mueve el bebé en respuesta a ciertos estímulos. Los movimientos fetales, a estas alturas del embarazo, quizá se pueden percibir desde fuera, porque el abdomen materno se mueve.
  • El bebé estará dormido una buena parte del día, que la embarazada podrá identificar porque no notará movimientos. Sin embargo, otros ratos los movimientos del bebé serán muy notorios.
  • Es posible que el especialista indique a la mujer cómo realizar un registro de los movimientos de su bebé.
  • Sus pulmones comienzan a producir surfactante, una sustancia importante para que los pulmones no colapsen al respirar, y, poco a poco, irá adquiriendo la capacidad de hacer movimientos respiratorios, como entrenamiento para cuando deba hacerlo fuera del útero.

Síntomas Comunes en la Madre en la Semana 26

En este periodo de la gestación, la mujer notará un aumento en las ganas de orinar porque el útero, cada vez más grande, presiona la vejiga. Incluso, es posible que la embarazada tenga que levantarse por la noche para orinar, lo que contribuirá a las dificultades para dormir y descansar.

No obstante, otros síntomas y molestias que la embarazada puede notar en la semana 26 de gestación son:

  • Dolor pélvico.
  • Hinchazón, especialmente, en piernas, pies, tobillos y manos.
  • Calambres nocturnos y varices en las piernas.
  • Acidez de estómago y reflujo.
  • Flujo vaginal aumentado.
  • Estreñimiento y hemorroides.
  • Estrías.
  • Contracciones de Braxton Hicks, diferentes a las contracciones de parto porque las contracciones de Braxton Hicks son irregulares y no aumentan en frecuencia ni en intensidad.

Además, el pecho también incrementa su volumen (por lo que será necesario utilizar un sujetador de maternidad de talla adecuada) y las areolas mamarias aumentarán su tamaño y adquirirán un tono más oscuro.

Finalmente, es importante acudir al médico ante síntomas como dolor o escozor al orinar, ya que puede tratarse de una infección de orina (frecuentes en el embarazo). De este modo, en caso de confirmarse la infección urinaria, el especialista podrá prescribir a la mujer un tratamiento antibiótico para evitar posibles complicaciones.

Control Médico en la Semana 26

La prueba de cribado para la diabetes gestacional, el test de O'Sullivan, suele realizarse a partir de la semana 24 de gestación. Por ello, en caso de que este test haya dado un resultado alterado, es posible que en la semana 26 de embarazo le realicen a la embarazada el test de sobrecarga oral de glucosa o curva larga.

Finalmente, la semana 26 puede ser un buen momento para realizar una ecografía 3D para ver la cara del bebé.

Recomendaciones Generales

Al igual que durante toda la gestación, la dieta en la semana 26 de embarazo deberá ser variada, equilibrada y formada básicamente por alimentos saludables. De igual modo, es importante mantener una correcta hidratación para evitar problemas como el estreñimiento (junto con un adecuado aporte de fibra) y las infecciones urinarias.

Aunque algunos futuros padres podrían estar ya empezando a acotar su lista de nombres favoritos, si todavía estáis en la fase de búsqueda, podéis ayudaros de nuestras listas de nombres para niño y niña.

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