PRÁCTICA DE LA FILOSOFÍA EN EDUCACIÓN INFANTIL

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por Rosa López Alemany

Sesión de Filosofía para Niños del sábado 29 de abril de 2017.

Si la práctica de la filosofía Educación Infantil es mediante el diálogo filosófico y este a través de preguntas, ¿cómo podemos ejercitar a los niños en el “saber preguntar”?, ¿cómo debemos trabajar las preguntas en el aula para que tomen conciencia de ellas y sepan gastarlas y asociarlas a una determinada forma de pensar?

La filosofía Educación Infantil se consolida mediante juegos, dinámicas y los llamados “peluches filosóficos” como trabajaremos las diferentes preguntas en un ambiente de investigación, pero jugando y divirtiéndonos. Tenemos a nuestro búho “cómo los sabes” que nos invita a justificar y argumentar nuestras opiniones o pensamientos y con el que deberemos dar buenas razones, explicar nuestros presupuestos y entre todos vemos si son coherentes y sólidos.  Nos encontramos que ante algún comentario de algún niño los compañeros ya preguntan  “como sabe eso” y disfrutan de explicar sus razones y dialogan en el día a día del aula, tanto en contextos de sesiones filosóficas como en otros ambientes (patio, pasillo, en su día a día). También nos acompaña la lechuza “que pasaría si...”. Esta amiga nuestra es una investigadora nata. Con sus grandes ojos investiga y curiosea toda la realidad formulando hipótesis, viendo posibilidades y alternativas y lo que es más importante…imaginando. En clase pensamos una pregunta con “qué pasaría si” (por ejemplo: que pasaría si fuéramos por la calle como monos, que pasaría si el polo norte se derritiera todo…, etc.). Vamos levantando la mano y el que habla puede hacerlo con la lechuza. De esa forma nos la vamos pasando y comentando entre todos la contestación a esa pregunta. Puede ser que en otro momento del día alguien se te acerque y te de una nueva hipótesis y eso significa que transfieren los contenido a su vida cotidiana y les interesa los retos filosóficos. También cuando juegan con la lechuza te comentan nuevas preguntas que se han inventado con el “que pasaría” y entre ellos tratan de contestar riéndose en ocasiones por sus respuestas. Con ello aprenden que hay que arriesgar, que pensar libremente es bueno y que si te equivocas no pasa nada, muy al contrario, te acerca a la solución o te permite aprender algo nuevo e interesante.

Estos peluches, como hemos visto, están asociados con un grupo especifico de habilidades y de ese modo cuando cogemos un peluche el niño ya sabe de qué forma debe pensar; si nos toca pensar investigando con el que pasaría si…o pensar razonando con el búho como lo sabes, etc.

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Los peluches son un medio maravilloso para trabajar las preguntas filosóficas. Se pueden tocar, abrazar, les podemos hablar, dialogar con ellos, son diferentes .Cuando los ven ya saben qué tipo de preguntas le gusta al peluche; porque es un investigador, un soldado, un búho curioso, etc . Nuestro tercer amigo es el  osito blandito y color crema  “si fuera”. Entre todos leímos un libro “si yo fuera un gato” e hicimos muchos juegos. Primero jugamos al “retrato chino”: si Mario fuera un animal… ¿Cuál sería?, y si la alegría fuera un animal, o el miedo fuera un instrumento musical, si la tristeza fuera una comida, o el asco un paisaje… Todos nos divertimos con ese juego ya que después tenías que explicar por qué pensabas eso. Por ejemplo: si la alegría fuera un animal sería un canguro porque salta y cuando estas contento tienes ganas de bailar, el miedo un violín porque te entra ganas de llorar cuando lo oyes y va lento, etc. Después con nuestro osito jugamos al juego: si fuera (un animal) no me gustaría… Nos dividimos por grupos y dimos un animal a cada mesa. Cada grupo escribe varias frases en las que pensaban según el animal qué cosas no le gustaría. Al principio cuesta un poco pues han de pensar más pero les encantó y todos querían ser los que dijeran las frases. Por ejemplo: si fuera un gato no me gustaría que me bañaran, que me juntaran con un perro, si fuera un elefante no me gustaría vivir en un zoo porque soy muy grande, que me perdiera de mi grupo, si fuera una serpiente no me gustaría que me sacaran el veneno, que me cortaran la lengua, etc. Siempre nos acompaña nuestro oso “si fuera” y el moderador se encarga de dárselo al niño que le toca hablar. Después entre todos veremos si las afirmaciones son buenas o no (si son reales, si se corresponde con las características del animal).

Mediante el movimiento y la experiencia lúdica, el niño de infantil interioriza las habilidades. Nuestro soldado Sant Jordi, el peluche más guerrero con su armadura y escudo gris y su espada, nos recuerda que cuando no sabemos muy bien de qué hablamos o estemos un poco confundidos tal vez sea hora de sacar la espada, ser valiente e intentar dar una definición que es explicar qué es una cosa. Si nos cuesta nos podemos apoyar y hacer juegos de ejemplos. También dinámicas de agrupar, clasificar, juegos de seriar según criterios. Con nuestro amigo soldado aprendemos las habilidades de organizar la información (conceptualización), eso sí, es algo divertido y lúdico para verlo como algo que queremos repetir porque es placentero e interesante.

Poco a poco con nuestros “peluches filosóficos” vamos aprendiendo “el arte del saber preguntar” dialogando entre todos, compartiendo pensamientos, viendo si estamos de acuerdo o en desacuerdo y por qué, argumentando nuestras opiniones y haciendo a nuestra mente ponerse en marcha: pensando qué es un objeto y dando ejemplos, imaginando, dando razones de porqué pienso así, sabiendo que se puede pensar diferente y estar bien las dos opciones. Ante un mismo estímulo tenemos reacciones emocionales diferentes (ante el caballo del Guernica de Picasso a un niño le da asco y a otro risa. Siempre que esté bien fundamentado. ¿Por qué no?.

 Somos diferentes y nos enriquecemos de esa diversidad en un “pensar juntos” moviéndonos, divirtiéndonos y en consecuencia aprendiendo.  Nuestro objetivo es desarrollar las habilidades de pensamiento que nos harán ciudadanos críticos (inquisitivos y cuestionadores), creativos (divergentes, flexibles y originales)y cuidadosos (compasivos y empáticos) para tener vidas mejores y más felices. En definitiva, seres humanos auténticamente libres en el ser y pensar, base para el auténtico bienestar humano.

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